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Acerca de patriciasutherland

Además de escribir novela romántica y leer, adoro la música. Me gusta el jazz, el r&b y últimamente, el country moderno. Encontrarás más información sobre mí, en la pestaña correspondiente de mi blog.

La novela romántica en español y sus autoras digitales.

En su mayoría latinoamericanas, prolíficas, muy activas a la hora de promover su trabajo, y sus obras sólo están disponibles en versión electrónica: son las autoras digitales de novela romántica en español.

 

Me gustaría poder decir que la idea de conocerlas y familiarizarme con su trabajo fue mía. Habría sido lo más lógico: soy escritora, fan de los libros digitales, y a más inri, tengo este blog relacionado con el género romántico, lo cual me exige «husmear» por el ciberespacio para mantenerme al día. Pero, la verdad sea dicha, fue una lectora que pasó por aquí y me dejó un comentario, la que encendió mi interés. Sucedió hace varios meses y  aquí está la «prueba del delito»: es el tercer comentario de la entrada.

Durante el verano me dediqué a indagar sobre el tema, visité sus rinconcitos en internet, leí comentarios y recomendaciones de las lectoras… y tengo que decir que la sorpresa ha sido mayúscula. Algunos de sus blogs me dejaron con la boca abierta. Recibes a raudales la desbordante creatividad de la que muchas de estas autoras hacen gala no sólo a través de las palabras, también de las imágenes, de los sonidos, del color… Y si eres escritora y sabes lo que supone escribir/diseñar/etcétera para dar a conocer tu auténtico trabajo (o sea, tus libros y escritos) comprendes el inmenso esfuerzo y la gran dedicación que hay detrás. La mayoría son verdaderas bloggers -muy activas y disciplinadas-, que siempre están publicando algún extracto, capítulos, noticias u organizando algo: concursos, encuestas, premios… Mantienen con su audiencia una intercambio fluído, y en fin, por decirlo de un modo muy español, se lo curran a fondo.

Si aún no las conoces, te invito a hacerlo. Te sorprenderán.

Las encuentras aquí, en mis Conexiones Románticas, en un apartado especialmente dedicado a ellas.

Novela romántica histórica: los diez mejores romances medievales – II

Romances medievales que enamoraron a millones de lectoras.

Tras algunos meses recogiendo recomendaciones en la entrada original que dediqué a este tema, al fin he conseguido reunir suficiente material para lanzarme a descubrir la histórica medieval, y como lo prometido es deuda, aquí está el ranking de los diez mejores romances medievales. Para confeccionarlo he tomado como referencia las puntuaciones, críticas y reseñas que estas novelas han recibido en las siguientes webs especializadas: Autoras en la Sombra, El Rincón de la Novela Romántica, Romantic Times y All About Romance.

Si eres la dueña de alguna de las recomendaciones de mi entrada original, muchísimas gracias por tomarte el tiempo y el interés de participar. Si has llegado hasta aquí buscando una buena histórica que leer, espero que este ranking -que yo sólo me he ocupado de clasificar según puntuaciones- te resulte útil.  Para mí, desde luego, ha supuesto un magnífico punto de partida… Diría que una aventura, ya que algunos títulos son realmente antiguos y el esfuerzo por dar con ellos, sin duda, está añadiendo cierta magia al proceso. Aquí te dejo, entonces, con ellos:

Novela Romántica Histórica
Los «Top Ten» Romances Medievales

1. La novia rebelde (The Bride), Julie Garwood.
Serie: 1ª Novias.
Ambientada en Escocia durante el siglo XII.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

2. El secreto (The Secret), Julie Garwood.
Serie: 1ª Secreto.
Ambientada en Escocia durante el siglo XIII.
Crítica de Autoras en la Sombra.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

3. Un reino de ensueño (A Kingdom of Dream), Judith McNaught.
Serie: 1ª Westmoreland.
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XV(*).
Crítica de Autoras en la Sombra.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

4. Lady Johanna (Saving Grace), Julie Garwood.
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XIII.
Crítica de Autoras en la Sombra.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

5. Indómito (Untamed), Elizabeth Lowell. (**)
Serie: 1ª Medieval.
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XII.
Crítica de Autoras en la Sombra.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

6. El rescate (Ransom), Julie Garwood.
Serie: 2ª Secreto.
Ambientada en Escocia durante el siglo XIII.
Crítica de Autoras en la Sombra.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

7. El lobo y la paloma (The Wolf and The Dove), Kathleen Woodiwiss
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XI
Crítica del Rincón de la novela romántica

8. El premio (The Prize), Julie Garwood
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XI
Crítica de Autoras en la Sombra

9. Hechicera (Enchanted), Elizabeth Lowell (**)
Serie: 3ª Medieval
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XII.
Reseña de All About Romance.

10. Prohibido (Forbidden), Elizabeth Lowell (**)
Serie: 2ª Medieval
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XII
Crítica de Autoras en la Sombra
Crítica del Rincón de la novela romántica

11. This Is All I Ask, Lynn Kurland
Serie: 7ª DePiaget
Ambientada en Inglaterra y Francia durante el siglo XIII.
Aún no publicada en castellano.
Reseña de All About Romance

(*) Se desarrolla durante el reinado de Enrique VII Tudor, al filo de la Edad Media. Según el sistema de clasificación anglosajón, esta novela entraría en la categoría de «Renaissance Romance» (como opuesto a los demás títulos que sí se clasifican como «Medieval Romance»), pero tratándose de una novela tan recomendada no he querido dejarla fuera. A modo de compensación y para completar la decena medieval, he añadido un onceavo título.

(**) Nota importante acerca de la serie Medieval de Elizabeth Lowell: en esta serie, y de manera especial, es recomendable leerlas por orden. Gracias a Ariadne (ver hilo de comentarios) por recordarme que yo no lo hice al principio, y me tocó releerla para poder comprender la historia en su conjunto. Avisada quedas :)

 

Novela romántica Bombón, la más sensual de Sintonías. Extracto, 2º parte.

Aquí tienes la segunda parte del extracto que publiqué la semana pasada. Si no has tenido ocasión de leerlo, éste es el enlace de la entrada, que te recomiendo que leas no sólo por cuestiones de cronología, sino también porque contiene un resumen de la novela y algún comentario mío que te ayudará a ponerte en situación.

Espero que disfrutes de su lectura, y con ellas me despido hasta septiembre, deseándote que tengas un verano fenomenal.

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Bombón, extracto – 2ª Parte

Las cosas todavía seguían algo tirantes entre los dos cuando llegaron al Beer & Wine con Gillian, Jason y Mark, pero después de un par de partidas de billar y algunas risas con Jason, de a poco, Mandy se relajaba.

Jordan la conocía bien y sabía que lo peor ya había pasado: volvían a estar juntos, y aunque quedaba mucho por delante, para él era motivo suficiente para la sonrisa encantada que tenía desde hacía horas, que no se le quitaba con nada.

—Ya me he enterado de que has hecho un negocio redondo —empezó Mark, picándolo—. Aunque la verdad, pensé que habías vuelto por ella, no por la pasta.

Jordan le echó una mirada irónica. —¿Qué crees que pensaría si acepto trabajar como un cabrón por el mismo dinero?

Mark sonrió, divertido. —Me gusta tu técnica, tío. A ver si funciona…

Jordan volvió a mirarlo. Esta vez no contestó. Y no hizo falta. El mensaje era claro.

Funcionaría.

 

* * *

 

Aquel hombre llevaba diez minutos dándole conversación. Estaba con Mandy antes de que Jordan fuera al lavabo y cuando salió, aún continuaba allí. Así que en una reacción nada habitual, Jordan descubrió que sus pies habían decidido, sin consultarle, dirigirse a la barra. Y allí estaba, plantado delante de Mandy y aquel individuo, a segundos de tener que abrir la boca para decir algo, y sin la menor idea de qué.

—No te conozco. ¿Quién eres?

Su mente tampoco le había consultado aquello antes de ordenarle a su boca que lo dijera. Pero ya estaba dicho. Mandy sintió una súbita necesidad de apartar la mirada y bajar la cabeza.

—Yo… le pedía un autógrafo —atinó a decir el larguirucho rubio que estaba junto a Mandy.

Jordan asintió. Se estiró, cogió una servilleta de la barra, sacó una estilográfica de su bolsillo y le dio ambas cosas a Mandy.

—¿A quién la dedico? —preguntó ella intentando aguantar la risa mientras se preparaba, estilográfica en mano, para estampar su firma sobre la servilleta.

—Peter —contestó el interesado.

Mandy garabateó un autógrafo dedicado que Jordan se encargó de entregar. —Autógrafo. ¿Algo más?

Peter se despidió rápidamente y tan pronto se alejó, Mandy soltó la risa mirando a Jordan con incredulidad.

—Era inofensivo —dijo, coqueta.

—Tú no.

Ella se apoyó contra la barra y se cruzó de brazos.

—¿Y eso? —preguntó con expresión divertida.

Jordan se colocó junto a ella, y la miró con ternura. —Y eso ¿qué?

—¿Qué quieres decir con eso de que “no soy inofensiva”?

—Como si no lo supieras…

—Es que no lo sé —insistió ella.

—A la hora de flirtear eres más peligrosa que mono con escopeta — Jordan miró de reojo al del autógrafo que había regresado con su grupo de amigos—. Rubio. Alto. Buen lomo. Cinco minutos más, y te lo habrías ligado —volvió a mirarla—. Y esto es Camden. Aquí no puedes ligarte a un tipo en el Beer & Wine y enrollarte con él. Mañana aparecería en primera página.

Como era habitual en aquel vikingo, y aunque en este caso concreto se equivocara, hablaba con conocimiento de causa. Mandy cogió su botellín de cerveza sin alcohol, pero Jordan se lo quitó de la mano, sirvió un poco en la copa y se la ofreció después de dejar el envase sobre la barra.

Jordan estaba en lo cierto. En otra época, Mandy lo habría hecho. Enrollarse con el hombre del autógrafo. Sin pensárselo dos veces. En ésta, sólo coqueteaba. En ningún momento se le había cruzado por la cabeza nada más.

—El día que discutimos, dijiste… —Mandy hizo una pausa y lo miró—. Me llamaste… Bueno, no lo dijiste, pero casi. ¿De verdad piensas eso?

Jordan respiró hondo. Sabía que algún día el tema volvería a salir, pero no esperaba que fuera tan pronto.

—Me mataba verte tan hecha polvo…

Mandy esbozó una media sonrisa violenta. —Pero no dijiste eso. Dijiste otra cosa.

—Ya.

Había dicho algo completamente distinto. Estaba loco de celos.

—No me gusta esa parte de ti —admitió, finalmente. Mandy asintió y apartó la mirada—. Es una idiotez porque es exactamente lo que hacemos los tíos… No debería molestarme. Y si me dices que soy un cabrón hipócrita que te suelta monsergas a ti y luego hace lo mismo, tendré que aguantar… Pero soy hombre, sé lo que piensan cuando se levantan de tu cama, y sé lo que dicen… Y me molesta un montón que seas tú de quien lo dicen. Me saca de quicio.

Mandy se bajó del taburete y recogió las bebidas para llevarlas a la mesa. Se sentía tan incómoda que por momentos no parecía ella. ¿Desde cuándo que la censuraran le preocupaba? Se irguió y se colgó su mejor sonrisa.

—Eres un cabrón hipócrita —le dijo, desafiante.

Jordan sonrió.

—¿Le has aclarado a tu barbi que como me tope con ella van a tener que reconstruirle los implantes? —continuó Mandy mientras empujaba tres cervezas contra el pecho de Jordan, indicándole que las cogiera.

—Pena —replicó él, seductor—. Está como un queso.

Mandy le echó una mirada llena de ironía y se alejó con el resto de las cervezas sin hacer el menor comentario.

Sobraban las palabras, estaba claro.

Jordan bajó la cabeza para ocultar que sonreía.

¿Como un queso? ¿Y se lo había dicho al bombón de Amanda Brady?

Tendría que aprender a contar mentiras más creíbles.

 

Bombón, capítulo 10 (extracto)

© Patricia Sutherland

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Bombón, Sintonías 1. Disponible en formato impreso y digital aquí.

 

 

Novela romántica Bombón, la más sensual de Sintonías. Extracto, 1º parte.

El calor ya está aquí, al fin, después de un invierno largo y una primavera mucho más inestable de lo habitual. Para mí es señal de que ha llegado la hora de apagar el portátil y recargar su batería, ¡y la mía!

Tenía planificadas dos entradas, de esas que ofrecen información útil que a mí tanto me gustan, pero he decidido dejarlas para la vuelta de vacaciones. Después de todo, es verano y lo que apetece es tumbona y relax ¿o no?

Así que he pensado ¿y qué tal si complemento tu bucólico descanso veraniego con un par de entradas que en vez de útiles, sean entretenidas?
Me refiero a «románticamente» entretenidas, claro.

El extracto que publicaré en dos partes corresponde a la primera de la serie Sintonías, Bombón. ¿Qué puedo decirte de ella? Bueno, además de ocupar el primer lugar de publicación -con lo importante que son los comienzos-, es la que tiene el mayor nivel de erotismo y también la que confiere el carácter de serie a Sintonías, ya que la apasionada relación de Mandy y Jordan continúa creciendo y consolidándose en la segunda y la tercera entrega. Es romántica, sensual, con una pizca de pimienta y bastante ternura… O sea, es el tipo de historia que me encanta leer, sólo que en este caso la he escrito yo :-)

Con un trocito de ella te dejo, entonces ¿vale?
 

Bombón. Resumen:

Mandy y Jordan son amigos desde niños. Pudieron haber sido novios adolescentes pero él, incomprensiblemente para Mandy, no acudió a la cita. Ahora ella tiene 26 años, es una cantante famosa, y Jordan, además de su amigo es su Manager.

Pero desde hace dos años Mandy se rodea de malas compañías, alimenta a la prensa sensacionalista con escándalos frecuentes y no atiende a razones. Una noche, Jordan, que secretamente está enamorado de ella, la encuentra en su suite del hotel compartiendo cama con el licencioso vocalista de una banda de rock y decide marcharse: ya no soporta verla vivir así. Cuando Mandy quiere darse cuenta, Jordan se ha ido y su vida es un desastre.

Siguiendo el primer consejo que ha aceptado en años, vuelve con los suyos y nuevamente rodeada de su afecto, Mandy toma conciencia de la realidad: nunca ha querido una vida lejos de los suyos; ha vuelto a casa casi huyendo, esquivando a la prensa, contando mentiras a su equipo, después de cancelar dos meses de actuaciones con la excusa de una enfermedad que no ha precisado, pero más tarde o más temprano va a tener que volver a las giras, a los hoteles, a las interminables sesiones promocionales… Solo que ahora no se siente capaz de hacerlo sin Jordan.

Para Jordan, irse fue un intento de pasar página tan desesperado como inútil: cada vez más atrapado en la red de un amor no correspondido, ya no sabe qué hacer. Pero al tiempo, cuando vuelven a verse y Mandy, inesperadamente, se muestra arrepentida por lo ocurrido y poco después reacciona tan mal al comprobar que él ha asistido con una amiga a la entrega de premios en la que ella es una de las nominadas, se enciende una pequeñísima luz de esperanza…

¿Son celos? ¿Qué significan en alguien como Mandy? ¿Qué posibilidades tiene de enamorar a esa mujer desinhibida y arisca, que cambia de acompañante como de zapatos, cuya relación más larga duró apenas una semana?

Intentar olvidarla no resultó.

Jordan decide que es hora de cambiar de estrategia…

~~*~~*~~*~~*~~*~~*~~

Y ya lo creo que lo hace. Jordan es un gran estratega -¡me sorprendió hasta a mí!-, pero Mandy es imprevisible, apasionada; una mujer de armas tomar.
¿Qué resulta de la interacción de un tipo muy listo (pero muy enamorado) y de una mujer rebelde que vive la vida apasionadamente, sin ataduras?
Pues, lo dicho: mucho entretenimiento… Romántico, claro :-)

 ~~*~~*~~*~~*~~*~~*~~

Mandy llevaba varios días sin saber de Jordan y se sentía rara. Se habían despedido el lunes por la mañana con un “hablamos ¿sí?”. Él había regresado a Nashville.

Y no habían hablado.

Él no la había llamado.

En otras circunstancias no le habría importado tanto, pero ahora…

Mandy se subió a la tranquera y se sentó sobre el listón de madera, con las piernas colgando hacia adentro. El predio de adiestramiento estaba vacío. A lo lejos, se veían luces en el pabellón de los peones. El sol se había ocultado hacía un rato y las faenas del día habían acabado.

Después de darle mil vueltas, el miércoles ella se había decidido y lo había llamado. Nadie había contestado. Tampoco había saltado el buzón de voz. Desde entonces habían pasado tres días, y continuaba sin saber nada de Jordan.

Mandy se subió el cuello del abrigo. Se estaba quedando helada. ¿Qué hacía allí con semejante frío? Bajó de un salto y retomó el camino que llevaba a la casa.

Estaba insorportable. No se sentía ella misma. Pasaba el día ociosa, incapaz de concentrarse en nada más de cinco minutos, y con sus pensamientos volviendo una y otra vez sobre el mismo tema; Jordan Wyatt. Él le había dicho que “se moría por volver con ella”, pero ni había aceptado su nuevo proyecto aún, ni estaba con ella.

Estaba en Nashville.

Seguramente disfrutando de la compañía de su barbi de apellido ilustre.

Y no la había llamado.

Ni siquiera le había devuelto la llamada.

Mandy meneó la cabeza, disgustada. ¿En qué situación estaban? Necesitaba saberlo de una vez. Ya no soportaba continuar así. Respiró hondo cuando comprendió que estaba a punto de saberlo; el hombre que aparcaba frente al jardín, era él.

Mandy se irguió, y avanzó hacia el coche como si no tuviera un nudo en el estómago. Avanzó con su sonrisa despreocupada, ignorando las sensaciones que últimamente se adueñaban de su cuerpo cada vez que lo veía.

Eran intensas y raras. No podía clasificarlas. En realidad, no se animaba a hacerlo. Así que jugaba a ignorarlas.

Pero seguían allí, y eran las mismas: boca inesperadamente seca, latidos que retumbaban en sus oídos… y un montón de nervios que no sentía ni cuando estaba en el escenario frente a diez mil personas.

—Si vienes a cenar, es pronto… —dijo Mandy, apoyándose contra el Corvette, junto a la puerta.

Él sonrió y se dedicó a sacar abrigo y maletín bajo la persistente mirada femenina que le pasaba revista.

Jersey negro de cuello alto. Botas negras cortas. Tejanos de muerte. Imponente como siempre, pero demasiado sport para Jordan.

—¿Es el estilo Nashville? —preguntó ella, con ironía.

Jordan cerró el maletero. —Es el estilo mudanza. Lo mejor para ponerse de mierda hasta arriba embalando una casa, son unos tejanos y un jersey negro. También valen para hacer seiscientos kilómetros por carretera…

“Así que has vuelto a Camden”, pensó Mandy y se obligó a no mover ni un músculo de su cara.

—¿Entramos? —invitó Jordan.

—¿”Entramos”? —Mandy se incorporó, puso las manos en los bolsillos de su abrigo y lo miró irónica—. ¿Es que vienes a verme a mí?

Jordan sonrió. —Tenemos un tema pendiente, sí.

—Bueno… Supongo que si ha esperado una semana, es que no es urgente ¿no?

Mandy pasó junto a él y se dirigió a la casa. Entró y dejó la puerta abierta. Jordan la siguió intentando mantenerse serio y no soltar la risa. No quería enfadarla más de lo que estaba. Entró y cerró la puerta tras de sí.

—Tenía que analizar bien lo que me propusiste, Mandy… No es tan fácil como a ti te parece que es.

Ella estaba al pie de la escalera cuando él habló, y se revolvió.

Menudo imbécil.

—¿Tengo cara de idiota? —regresó sobre sus pasos, y se plantó delante de Jordan, mirándolo rabiosa—. Mira, niño… Si me dices que hablamos, me llamas. Y si ves mi llamada perdida, me la devuelves. Quiero que seas tú, Jordan, pero no pienses ni por un segundo que te voy a dejar jugar este juego conmigo. Vuelve a pasar de mí, y me abro. ¿Está claro?

—No pasé de ti…

Mandy no sólo lo interrumpió, dio un paso más y lo enfrentó. —¿Está claro, o no?

Él la miró con ternura y al final asintió.

—Bien —replicó ella—. No voy a hablar de negocios hoy, así que si has venido a eso, puedes irte.

Jordan la vio volverse sin más y subir la escalera hacia la primera planta. Entonces, las palabras de Jason sobre lo que funcionaba o no funcionaba con una mujer, volvieron a su mente. Cada segundo que pasaba tenía más claro que con esta mujer, no funcionaría. Había sido un error no devolverle la llamada. Jordan asintió. Sí, había sido un error que no volvería a cometer.

En la cocina, Mark y su padre se miraron divertidos. Mandy había sacado las uñas. Los siguientes capítulos de la historia «Jordan & Mandy» prometían ser apasionantes.

Cuando Jordan entró, las miradas hablaban por sí mismas. Pero por si cabía alguna duda, John se lo aclaró.

—Mandy 1, Jordan 0 —le dijo palmeándole el hombro con cariño—.Ven, come algo y repónte para el siguiente asalto.

Jordan se sentó a la mesa sonriendo violento, y se dispuso a recuperar fuerzas con un trozo de la mejor torta de queso y moras del país.

Para vérselas con Mandy, desde luego, le haría falta.

 

* * *

 

Mandy no habló de negocios aquel día. Ni el siguiente. No fue hasta el domingo después de comer, cuando Jordan volvió a intentarlo por quinta vez en tres días y el muro cedió.

Mientras el resto de la familia miraba televisión en el salón, Mandy escuchaba la exposición de Jordan en la cocina, con la vista fija en su pocillo de café.

Seguía enfadada. Y seguía celosa.

Celosa de que hubiera corrido a darle explicaciones a su barbi, y a ella la hubiera tenido una semana esperando una decisión. Y lo peor de todo era que admitir que estaba celosa la enojaba mucho más que todo lo demás. Porque los celos no podía controlarlos. Los sentía. No los había sentido en la vida antes, y no sabía cómo manejarlos.

—Las seis fechas que tienes en diciembre son impepinables. Si no cumples, te va a costar un montón de pasta, así que yo te aconsejo que actúes. Año nuevo, vida nueva. Y con la discográfica… las actuaciones comprometidas ya están cumplidas, aunque en algún momento del año tendrás que volver a entrar en estudio con un álbum nuevo y habrá que negociar las actuaciones promocionales, pero eso se verá en su momento… Estuve echando un vistazo a los festivales. Varios coinciden mes, así que va a haber que montarlo muy bien, si no vas a acabar de cama…. Las actuaciones en ciudades más pequeñas se pueden coordinar en relación a los festivales. Con tus actuaciones especiales para fans, lo mismo… Creo que puede funcionar —Jordan estiró las piernas, bebió un sorbo de café—. Va a ser una pila de trabajo y engranar las cosas muy bien, pero puede funcionar bien…

Miró a Mandy. Ella seguía con su vista fija en la cucharilla con la que removía el café, algo ausente.

—Vas a tener que modificar un poco tu imagen —continuó Jordan al ver que ella no decía nada—. Tejanos, Mandy. Ropa más normal. No quiero tener que estar sacándote vaqueros salvajes de encima…

Los ojos femeninos se llenaron de una mezcla de vanidad y rabia.

—Me los vas a tener que quitar de encima igual. Lo que les gusta no es mi ropa.

Cierto. Como para que no les gustara…

—Tejanos, Mandy —repitió masculino. Hizo una pausa y añadió—. Y un cinco por ciento más.

La mirada de ella se desplazó del pocillo de café a los ojos de él, desafiante.

—Vaya… —se recostó contra el respaldo de su silla y se cruzó de brazos—. Eso es un montón de dinero, ¿sabías?

 

En aquel momento Mark se disponía a entrar en la cocina, pero se detuvo. ¿Cinco por ciento más? Sonrió divertido y se apoyó junto al marco de la puerta a ver qué contestaba Mandy.

 

—Tu proyecto es un montón de trabajo.

Mandy continuó mirándolo, desafiante. Así que no había vuelto con el rabo entre las piernas…

Está bien, sabes lo que vales. Me gustas, chico.

—Por un cinco por ciento más, te voy a querer pegado a mi sombra las veinticuatro horas del día. Todos los días.

—Dieciséis —puntualizó él—. No voy a dormir contigo.

Mandy sonrió. Jordan también; era la primera sonrisa auténtica que veía en aquel rostro hermoso, en tres días.

—Encárgate de que tus chicas lo sepan, ¿vale?

Había dicho “chicas”, pero quería decir “barbi de apellido ilustre”. Jordan leyó entre líneas.

—Ya lo saben —contestó, masculino.

 

Mark se frotó las manos y volvió al salón a compartir las noticias.

 

Mandy asintió y se puso de pie. Jordan la miró mientras se alejaba hacia el salón, con las manos en los bolsillos de los tejanos.

Sus ojos como siempre desde hacía años, la recorrieron. Desde aquella melena rizada que le cubría hombros y espalda, a través de unas curvas de vértigo que no conseguía disimular ni aunque se pusiera un jersey dos tallas más grande como el azul que llevaba… Hasta las deportivas, en sus pies, resultaban sexy.

Es que era sexy. Toda ella. La mujer más sexy del planeta.

Dieciséis horas por día con Mandy. Siete días a la semana.

Dios.

 Bombón, capítulo 10 (extracto)

© Patricia Sutherland

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Bombón, Sintonías 1. Disponible en formato impreso y digital aquí.

 

Libranda, segundo acto.

A escasos días de que el catálogo de Libranda incluya al fin los 2.000 títulos prometidos para su primera fase, la plataforma digital que reúne a los grandes de la edición en España continúa sumando opiniones desfavorables.

Al debate sobre los derechos de autor, la territorialidad de esos derechos que reproducen el patrón del libro impreso, y los préstamos de libros entre lectores a los que me referí en este post, ahora se suman los derechos de traducción y la opinión de algunos libreros acerca de su futuro en el negocio digital.

En  este artículo del Club de Traductores de Buenos Aires, que lleva un título muy gráfico, se explican con claridad las repercusiones del actual planteamiento digital para el gremio de traductores: son casi tan malas como las de los autores.

Y en cuanto a la posición de los libreros, que recoge Alberto Ojeda en este artículo de El Cultural, hay opiniones para todos los gustos, pero en ningún caso son optimistas. Y es así, aunque el presidente de Cegal (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros) haya manifestado que “la preocupación era mayor hace dos años. La figura del librero en el canal de venta se respetará, aunque entren nuevas operadoras en el negocio, como librerías digitales sin una sede física. Además, se prevé que en los próximos cinco años el porcentaje de venta de libros electrónicos oscile entre el 3% y el 5%, por lo que la mayor parte del negocio lo conservará el libro tradicional de papel”. (O quizás precisamente por eso; la lectura entre líneas de sus declaraciones, al menos a mí, no me suenan nada prometedoras… y eso que no tengo una librería).

A todo lo anterior hay que sumar que la agente literaria Carmen Balcells no participa en este proyecto, ya que el año pasado creó una entidad cuya misión es vender los derechos digitales de sus autores. ¿Qué significa ésto? En primer lugar confirma el hecho de que el tratamiento de los derechos digitales bajo Libranda no resulta económicamente rentable a los autores, y por extensión, tampoco a sus agentes. En segundo lugar, de partida deja fuera de la plataforma digital las obras de autores de la importancia de Gabriel García Márquez e Isabel Allende, entre muchísimos otros.

Como usuaria -y fan incondicional de las ventajas- del libro electrónico estoy ansiosa por ver de qué manera  Libranda me facilita el acceso a libros digitales en castellano que ahora sólo puedo comprar en impreso. Dos mil títulos me parece una oferta muy escasa y el ahorro respecto del papel no me impresiona. Quiero decir que mi decisión de compra no estará basada en lo atractivo del precio, sino más bien en la inmediatez que proporciona pagar y descargar. Sin embargo, como creo que el movimiento se demuestra andando, esperaré a que Libranda empiece a andar para hacer una valoración final. De momento, es poco más que una web con la mayoría de sus secciones «en construcción».

Un héroe de novela romántica no haría eso.

Así se titula un artículo de la escritora romántica Teresa Medeiros publicado recientemente en la edición internacional de CNN. Al parecer los medios norteamericanos insisten en comparar dramas conyugales mediáticos como los protagonizados por Tiger Woods o Jesse James (ex marido de Sandra Bullock) con los conflictos típicos de los best seller románticos actuales, algo que ha molestado a lectoras y escritoras del género, y que Medeiros comienza rebatiendo con un título tan gráfico.

Efectivamente, el personaje romántico masculino principal -el protagonista- debe alcanzar una serie de valores morales determinados, y aunque al principio de la historia sea un desastre, al final debe mostrarnos su madera de héroe. «Jesse James y Tiger Woods no sobrevirían más allá de un párrafo en nuestras novelas, porque nuestras heroínas no los soportarían. Nuestras Bellas son mujeres fuertes con demasiada autoestima y respeto por sí mismas como para tolerar a un hombre que insiste en seguir siendo la Bestia en vez de permitir que el poder del amor verdadero lo convierta en Príncipe», dice Medeiros.

La infidelidad -especialmente, la que cursa con repetición- es un «no» clarísimo en literatura romántica, un tema delicado también en la ficción, y que hoy le dedique una entrada no tiene que ver con el artículo de Medeiros en sí, sino con algo que me permitió comprender.

Hace un par de meses decidí desempolvar una historia que escribí hace seis o siete años. Mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces, y desde el principio tuve claro que tendría que trabajarla mucho hasta quedar satisfecha con el resultado final, pero siempre me ha gustado el argumento que desarrolla, y es la única de cuantas he escrito que en un primer borrador superó las ciento setenta mil palabras -todo un novelón-. Y sí, roza (no lo toca de lleno) el resbaloso asunto de la infidelidad.

Bueno, tras «forcejear» durante semanas con el ritmo de la narración y reescribir capítulos enteros, algo seguía sin encajar y no acababa de ver qué era. Fue leyendo el artículo de Medeiros que se hizo la luz. El problema es que cuando el protagonista queda expuesto a una situación que deja (o podría dejar) sus sentimientos en entredicho, la historia tiene que permitirle ganarse el cielo, recomponer totalmente su imagen ante la lectora para acabar convertido en Príncipe.

Eso es lo que no encajaba; mi chico de ficción no se ha ganado el cielo lo bastante.  (¡Gracias, Teresa!)

Pero, tranquila que lo hará: como te imaginarás,  le tocará ganarse el cielo de varios planetas para que le dé el aprobado :-)

Si quieres leer el artículo completo de Teresa Medeiros, lo encuentras aquí.

 

Pompas y reflexiones… para celebrar la llegada del verano.

Somos viajeros en un viaje cósmico: polvo de estrellas que gira y baila en los remolinos del infinito. La vida es eterna. Pero las expresiones de la vida son efímeras, momentáneas, transitorias. […] Nos hemos detenido un momento a encontrarnos, a conocernos, a amarnos, a compartir. Éste es un momento precioso, pero es transitorio. Es un pequeño paréntesis en la eternidad. Si compartimos con interés, con ligereza de corazón y con amor, crearemos abundancia y alegría los unos para los otros…

Y entonces, este momento habrá merecido la pena».

Deepak Chopra1

Deseo que tengas un verano precioso (aunque sea transitorio :-))

Mi entrada de hoy está dedicada a Helena Nieto Clemares: nena, muchísimas gracias por volver a premiar mi blog, ¡y por partida doble!

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1 Deepak Chopra es una figura célebre en todo el mundo, en el terreno de la medicina mente-cuerpo y del potencial humano. Es autor de once libros de éxito, entre ellos Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo; y Curación cuántica. Sus libros se han traducido a veinticinco idiomas.

Fantasías femeninas, dominación y novela romántica.

«Casi toda novela romántica incluye al menos una escena en la que la mujer es tomada por la fuerza o dominada de manera agresiva. Algunas de las novelas más eróticas incluyen dominación extrema, y en algunos casos, quienes dominan son ellas».

Si te digo la verdad, no recuerdo cómo llegué al artículo donde aparece el párrafo que abre esta entrada, pero supongo que habrá sido como siempre: un clic «inspirado» que me lleva a otro clic, y éste a otro, y así hasta que al final el tema toma forma ante mis ojos, y acabo escribiendo sobre él.

Y aunque el título del artículo de marras es «Pon un poco de dominación para darle sabor a tu matrimonio», quédate tranquila, el tema de mi entrada de hoy, no va de esposas ni látigos, sino de nosotras, las mujeres, y la novela romántica.

Sí, porque aunque a primera vista resulte extraño asociar las palabras «dominación» con «romance», parece que lo están. Cada día más.

Que las novelas románticas se han vuelto mucho más sexy en los últimos años, no es ninguna novedad, pero un «género que tradicionalmente presentaba pasión en un contexto de amor entre un hombre y una mujer y rara vez era explícito, se ha expandido hasta incluir bondage1, fetichismo sexual, sexo con múltiples compañeros y escenas explícitas entre personas del mismo sexo», dice Brian Alexander en este otro artículo al que también llegué tras una sucesión «afortunada» de clics. Y cita un ejemplo concreto y reciente: «Bound by Honor» la última novela publicada de Colleen Gleason bajo el seudónimo de Colette Gale, del que encontrarás más información en esta ficha de Autoras en la Sombra. La propia autora define así su novela: «le digo a la gente que si fuera una película sería una tres equis».

Y es que si la romántica sigue vendiendo fenomenalmente bien, la erótica (romántica y no romántica) ha visto crecer sus cifras de ventas en un 56% en los últimos tres años, continúa Alexander. Lo que me lleva a la inevitable pregunta: ¿qué es lo que ha cambiado en las mujeres, que constituyen el público mayoritario en ambos géneros, que justifique este giro drástico en nuestras preferencias? Porque no nos engañemos, una cosa es hablar de erotismo, y otra muy diferente, es hablar de bondage. Especialmente, si lo pensamos en el contexto del romance, que es el que corresponde a la novela romántica.

Bueno, quizás lo que viene a continuación arroje un poco de luz en este asunto. Según el portal Askmen.com, el más famoso y más visitado reducto dedicado a temas masculinos en la web, éstas son las diez fantasías sexuales femeninas por excelencia:

1. Bailarina (¿te acuerdas de la canción «Private dancer», de Tina Turner? Pues, eso)
2. Exhibicionismo
3. Violación (????)
4. Voyeurismo
5. Trío con dos hombres
6. Trío con otra mujer
7. Sexo con un extraño
8. Maestra/alumno
9. Él la domina a ella
10. Ella lo domina a él

Mientras lo leía, pensaba «bah, esta sí que es la típica fantasía masculina», pero luego reparé en quien firma el artículo.

Es una mujer.

(1)Bondage: Wikipedia ofrece una explicación amplia sobre el término, pero contiene imágenes (fotografías) que podrían herir tu sensibilidad. Éste es el enlace.

Libranda une en una plataforma digital a Planeta, Santillana y Random House.

Con 5.000 títulos de partida, arranca este mes Libranda, la gran plataforma digital de venta de libros en español, el 80% de la cual está representada por el Grupo Santillana, Random-House Mondadori y Planeta, impulsores del proyecto. Preveen que más editoriales se sumen al proyecto, además de las que lo han hecho hasta el momento: SM, Wolters Kluwer España, Grup 62 y Roca Editorial.



De la noticia recogida por El País en  este artículo, resumo algunas de las características del funcionamiento de Libranda:

  • A través de esta plataforma, las editoriales facilitarán la descarga de sus títulos.
  • Serán las librerías con tecnología adecuada las que los venderán al público, ya que las editoriales no venderán directamente al comprador.
  • Los lectores accederán a los títulos a un precio rebajado en torno al 20%-30% (en relación al precio del libro impreso), aunque ésto dependerá de si finalmente se aprueba un IVA del 4%, o si, por el contrario, el IVA de las descargas queda en un 18% como exige la Unión Europea.
  • Los autores que antes se llevaban el 10% del precio final por derechos de autor, en el ámbito digital pasarán a cobrar entre un 20 y un 25% del precio neto final.
  • Planean desarrollar sistemas de suscripción, concretamente modelos de pay per view.

La noticia que en general «suena» bien, excepto a distribuidores e impresores que se quedan fuera del negocio, no menciona temas como:

  • el préstamo de libros entre lectores, que la plataforma parece haber limitado a 6 para el caso del lector comprador, y a ninguno para el caso del lector que haya recibido el libro en préstamo.
  • que mientras los derechos se incrementan para el autor, éste sacrifica los adelantos ya que los derechos digitales se están cediendo sólo al editor de la obra impresa.
  • que los derechos digitales parecen estar vendiéndose con las mismas limitaciones territoriales que los de las obras en papel.

De éstos y otros asuntos interesantes relacionados con Libranda, encontrarás más información en esta entrada -y los comentarios a ella- de José Antonio Millán.

Novela romántica: cubiertas perfectas para portadas de pena.

Aunque mucho han mejorado la calidad y estilo de las portadas de las nuevas novelas románticas que salen al mercado, creo que aún nos quedan unos cuantos momentos «glup» por vivir, y si antes tenía alguna duda al respecto, después de visitar el site de Ellora’s Cave, ya no tengo ninguna.

Sigo sin animarme (1) a abrir el ebook motivo de éste post, pero algunos de los comentarios aprobados y otros mensajes que recibí por email, me han hecho pensar seriamente (jajaja, es una manera de decir) sobre el tema, y he llegado a la conclusión de que necesitamos estar preparadas para esas portadas de pena con que a veces nos sorprenden.

Así las cosas, he realizado una pequeña selección de papeles de forrar perfectos, a ver qué te parecen:

Sólido, sobrio… estimulante, ¿a que sí?

Un encanto, lástima que sea en blanco y negro, ¿verdad?

Sería mucho más animado en color :-)

Y mi favorito intemporal:

Con semejante sonrisa, ¿a quién le hace falta el sol?

Hála, tres grandiosos papeles de forrar que no sólo servirán para cubrir esas portadas espantosas; también para que te entretengas mirándolas si la novela resulta ser un muermo.

De más está decir que se aceptan sugerencias :-)

Créditos, porque, sin duda, se los merecen:

Imagen 1: Jason Taylor, defensa de los Miami Dolphins.
Imagen 2: David Kimmerle, entrenador de fitness, modelo y actor.
Imagen 3: Keith Urban, músico.

(1)Por supuesto, es broma. Lo he abierto y lo he leído.  Aunque el romance erótico no es mi tipo de lectura favorita, no tengo ningún problema con él. Se anuncia claramente, y ni sus extractos ni sus portadas dan margen a la equivocación, de modo que el lector sabe de antemano qué características tiene lo que leerá. Así que si eres fan incondicional de la erótica y pasas por aquí y lees esta entrada, por favor, no me tomes a mal, ¿vale? ;-)

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Última hora:

A pedido del público, ampliaré mi pequeña selección con este otro magnífico papel de forrar:

Que lo disfrutes, y ojo con los infartos, que hoy no está de guardia :-)