Lola Entre-Historias, ¿y qué tal un fragmento romántico?

Ya está disponible para lectura online y también para descargar, un fragmento de lo nuevo de Moteros, Lola Entre-Historias, Serie Moteros #4

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¿Cómo está tu termómetro romántico hoy? Lo digo porque el momento que recoge el extracto corresponde al de una pareja muy enamorada que, por razones geográficas, se ve muy poco. ¿Preparada? ;)

“… —¡Y pensar que estaba por matar a un irlandés y resulta que este trasto infame se me había apagado! —dijo la muchacha. Sus carcajadas contagiosas devolvieron a Dylan al confort.
Él volvió a cerrar los ojos para disfrutar de aquellas sensaciones únicas que no había experimentado jamás en su vida, simplemente porque jamás había necesitado a alguien hasta el punto de que tan solo su risa le pareciera un regalo.
Andy pasó frente a su tío sin mirarlo. Se dirigió al área de los lavabos en busca de un rincón donde poder hablar con un poco de intimidad. A pesar del gran ruido ambiente, estaba bastante segura de no haber oído a Dylan pronunciar ni una sola palabra, ni siquiera reír.
Se colocó en un rincón, cerca del baño de las mujeres y volvió a intentarlo.
—¿Sigues ahí o te has desmayado de la alegría de volver a oírme?
Dylan abrió los ojos con pereza. Una sonrisa remolona apareció en su rostro.
Sigo aquí. Despelotado y muy solo sobre una cama king size, escuchándote mientras intento que no se me vaya mucho la cabeza. —Hizo una pausa premeditada—. Por lo menos hasta el jueves, tengo que amarrarla bien fuerte.
La imagen conjurada por aquellas palabras supuso un torrente de inspiración para Andy. Mejor dicho, un huracán, ya que muy pronto se encontró desabrochándose la chaqueta y no contenta con eso, siguió con el cuello de la camisa. Aquel corpachón desnudo, cubierto de tatuajes yaciendo sobre las sábanas, ideal lo miraras por donde lo miraras…
—¿Sigues ahí o te has desmayado de…? —la imitó a propósito. Y no acabó la frase también a propósito.
El suspiro que escapó del pecho de Andy hizo las veces de respuesta a las mil maravillas. Una respuesta que a Dylan le encantó.
¿En serio ya estabas pensando en matarme? —continuó él, consciente de que era mejor apartar el tema “despelotado en una cama” antes de que la conversación se fuera de madre.
—No… Lo dije por decir, Dylan… —Su voz, a pesar del tono tierno que empleó, no sonó muy convincente para él.
Ya. Solamente estabas barajando qué métodos eran más dolorosos. Todavía no habías llegado a fraguar tu plan.
Los dos rieron y durante un instante Andy consideró no hacer más comentarios, dejar el tema así. Después de todo era feliz. Por primera vez en su vida era feliz sentimentalmente hablando. ¿Qué sentido tenía despertar a los fantasmas del pasado? Pero pronto descartó la idea; tontería o no, lo diría. No le mentiría en nada, aunque eso la expusiera…” [Sigue leyendo aquí]

¡Que disfrutes de la lectura!


JR06.1_ORIGINAL-2_resized Lola Entre-Historias. Serie Moteros #4 (SM3.1)1

Después de que Dylan sorprendiera a Andy presentándose en su isla bonita, la pareja se embarca en la aventura más romántica de todas; la de conocerse a fondo el uno al otro y aprender a disfrutar del escaso tiempo que pueden estar juntos.
En Londres, mientras Dakota y Tess reciben una gran noticia, Evel y Abby se disponen a preparar una boda por todo lo alto después de que el motero consiguiera el segundo “sí, quiero” de su chica. Niilo y Amy, en cambio, no han vuelto a verse desde el casamiento de Dakota. Aunque las cosas podrían estar a punto de cambiar de un momento a otro…
Visitas inesperadas, decisiones importantes y la posibilidad de conocer el lado romántico del hombre menos romántico de la Serie Moteros son algunas de las novedades que encontrarás en esta nueva entrega.
Lola Entre-Historias, un dulce spin-off de Lola.
1: Las Entre-Historias son, en realidad, el 3.1 dentro de la serie. La razón de que las haya publicado como 4 es que a efectos de catalogación solo se admiten números enteros.

 

Novelas anteriores de la Serie:

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Novela romántica Bombón (Sintonías # 1), de Patricia Sutherland

jordan_bombon“Jordan recorrió los doscientos kilómetros restantes de trayecto, circulando por encima del límite de velocidad. Mandy no lo había llamado después de ducharse. A menos que para hacerlo necesitara dos horas.

Desde el lunes llevaba mal no verla. Pero a partir de que ella lo llamara de madrugada y él no contestara después de dejarlo sonar dieciséis veces, la cosa se había puesto malísima. Sabía con certeza lo que Mandy habría deducido; que él estaba en la cama con otra mujer y por eso no atendía.

Y ahora, vete tú a saber lo que estaría pensando.

Algo, sin embargo, estaba claro. Si no se había puesto al teléfono ni le había devuelto la llamada, no podía ser nada bueno.

Había vuelto a intentarlo, pero esta vez, Mandy estaba en una entrevista, y era cierto; él mismo la había concertado con un periodista del Country Today.

Tan pronto los del equipo vieron aparecer a Jordan, marchando a paso vivo por el túnel que llevaba al área de camerinos, varios atinaron a acercarse para ponerlo al día: Sharon, Harry Newland, uno de los técnicos de sonido… Un simple gesto de la mano sirvió a las mil maravillas para dejarlos a todos con la palabra en la boca.

Jordan golpeó dos veces la puerta del camerino de la cantante. Entonces, vio en su reloj que faltaban cinco minutos para que empezara el concierto y no esperó a que ella contestara; abrió la puerta y entró.

Mandy volvió la cabeza y sonrió al verlo. Tras colocarle el microauricular, el asistente le estaba ajustando el aparato a la cintura trasera de los pantalones.

¿Te molesta?

Mandy le guiñó un ojo a Jordan y sonrió al chico.

¿Aterrizamos en la Luna y no podemos inventar algo más cómodo que esto? Te hace polvo la oreja…

Lo propondré a la NASA —comentó el asistente divertido, y salió a prisa del camerino después de saludar a Jordan con un movimiento de la cabeza.

Ella dio una vuelta completa sobre sus tacones y lo miró sonriendo.

¿Qué? ¿Estoy bien?

Jordan la recorrió con la mirada.

Mejor que bien.

El negro la favorecía y la nueva Amanda Brady, la que vestía ropa más casual y bastante menos sugerente, a Jordan le parecía infinitamente más sensual. Camiseta negra de mangas tres cuartas con cuello princesa. Pantalones de cuero negro de corte recto. Botas negras, sobrias, de tacón muy alto. Los escotes, los ceñidos y la provocación brillaban por su ausencia. Y aún así…

Preciosa —admitió él, y se esforzó porque su sonrisa fuera tan natural como su cumplido.

Mandy sonrió agradecida y se acercó a él, acomodándose el cinturón.

Y dime… —dijo, arreglándose el cabello coqueta— Tú… ¿qué tal?

Jordan se recostó contra la puerta cerrada y asintió varias veces con la cabeza.

Fue muy bien.

Hablaba de trabajo.

¿Sí? —preguntó, ilusionada.

Sí —repitió él con una sonrisa satisfecha—. Muy, muy bien.

Genial —Mandy se puso las manos en los bolsillos de atrás de su pantalón y lo miró con la cabeza ladeada—. ¿Y anoche? ¿Qué tal fue?

Jordan apartó la mirada. Ni le gustaba hablar de sus asuntos personales ni tampoco cómo habían resultado las cosas.

Y no tenía la menor idea de qué responder.

Pero Mandy no lo dejó procesar. Apartó el micro hacia atrás y completó la distancia que los separaba. Luego, sin mediar palabra, tomó la cara masculina entre sus manos y lo besó.

Fue un beso suave, sensual, con sabor a menta, que Jordan devolvió instintivamente, tan sorprendido como ella del montón de sensaciones que a ambos les navegaban por la sangre…

Tan sorprendido como ella, al comprobar que en vez de apartarse, de parar y pensar —que era lo que debió haber hecho—, la atrajo más hacia él, tomándola por la nuca, y se coló en su boca con voracidad.

No siempre funciona ¿no? —susurró ella sobre sus labios, robándole besos pequeños—. A veces, solamente tu cuerpo está ahí. Lo demás, está muy lejos…

Para cuando unos golpes en la puerta les hicieron saber que Mandy tenía que salir al escenario, los estremecimientos de los dos eran evidentes para ambos.

Mandy suspiró. Él continuó acariciándole la frente con los labios, aturdido.

Tengo que irme —murmuró ella al tiempo que respiraba hondo, intentando recuperarse. Luego, lo miró con una sonrisa pícara en su rostro—. Gracias por inspirarme. Hoy seguro que lo bordo…

Jordan apenas sonrió mientras se apartaba. Abrió la puerta y la dejó salir. La miró alejarse por el túnel. La vio echarse un vistazo en un cristal y retocarse el contorno de los labios con la punta de los dedos. Entonces, ella se volvió brevemente y le regaló una sonrisa. Continuó camino hasta que él ya no la vio más. En su lugar, oyó las ovaciones y los aplausos que conformaban un ruido atronador.

Jordan volvió a meterse en el camerino y cerró la puerta.

Y volvió a tomar conciencia de sí mismo.

Aún continuaba temblando…

Y queriendo más. Más de aquella sensualidad que lo agitaba como una maraca. Más de aquella ternura que estaba ahí siempre, en el fondo de sus ojos, en el tono de su voz, en sus modos desenfadados…

Más de Mandy. De toda ella.

¿Cuánto hacía desde la última vez que había sentido aquellos labios carnosos, acogedores sobre su piel?

Más de diez años.

Dios… ¿Cómo había podido pasar diez años sin eso?”

Capítulo  15 (extracto).

© Patricia Sutherland.

Bombón, la más sensual de la serie Sintonías. 

Disponible en papel y en todos los formatos digitales.

Bombón, ebook.

Pack Sintonías, tres novelas románticas

Bombón, libro impreso.

 

La nueva novela de Patricia Sutherland: ¿y qué tal un bocadito romántico para ir abriendo boca?

Extracto de la nueva novela de la autora romántica Patricia Sutherland, de la que solo se conocen dos cosas: quiénes serán sus protagonistas, y que será muy, muy romántica.

Suficiente, diría yo ;)

¿Estás lista para ver a mis chicos en acción? ¿Sí? Pues, entonces, vamos allá… (haz clic en el enlace, se abrirá otra página con el enlace; pínchalo otra vez)

                La nueva novela de Patricia Sutherland - Extracto

¿Qué opinas? ¿Crees que esta parejita tiene futuro? ¿Que Evel conseguirá deslumbrar a Abby hasta el punto de que llegue a plantearse cómo pudo estar enamorada de Dakota alguna vez?

¡Ahhh, habrá que verlo, ¿no?! ;)

 

Amigos del alma de Patricia Sutherland. Extracto.

“… Jason la retuvo por un brazo.
—Gillian no es eso para mí. Ni yo para ella.
—¿En serio? ¿Y por qué? ¿Porque nunca la has tocado? —[Victoria]lo miró desafiante—. Suponiendo que sea cierto, debe ser lo único en lo que todavía no “os lo pasáis de miedo juntos”… En todo lo demás, sí. Para ti, Jason, nadie se compara a Gillian.
—¿Suponiendo? —replicó él, ofendido por la insinuación que le parecía lisa y llanamente un insulto—. Por descontado que es cierto. Ella no es como tú ¿sabes? Distingue perfectamente con quien se lo pasa bien y con quien se enrolla. Y conmigo, solamente se lo pasa bien.
—Exacto. ¿Nunca te has preguntado por qué hemos sido miles en tu cama y ninguna en tu vida? —él la miró con furia contenida—. Por eso. Porque no somos ella. …”

Amigos del alma, Sintonías 3.

Una historia de almas gemelas.

Una gran mujer que se ha hecho a sí misma, un hombre hecho a su medida, la historia de amor que inspiró la serie Sintonías…

Amigos de alma – Edición 2012
Sintonías, 3
Disponible en PAPEL y en Kindle, por supuesto, a través de todos los mercados de Amazon.

Enlaces a tiendas, primeros capítulos y más, aquí:

Jera Romance, novelas románticas diferentes.

Bombón de Patricia Sutherland. Extracto.

“…Jordan no respondió. Cada vez que la miraba, perdía la noción de todo. Desde la noche anterior, cuando había vuelto a sentir el contacto de su boca caliente, la firmeza de su cuerpo, todos sus sentidos estaban completamente despiertos. Atentos a cada gesto, a cada mensaje, a cada movimiento. No podía dejar de mirarla. Ni podía dejar de sacudirse interiormente. Esos besos de Mandy habían agitado tanto sus sentimientos como sus emociones. Habían sacudido un amor que, aletargado, esperaba en un rincón de su corazón, y habían encendido un deseo básico, primario, que también dormía en su sangre. Y ahora, rugía…”

Bombón de Patricia Sutherland

Una mujer muy temperamental y muy, muy rebelde, un hombre paciente y arrebatadoramente tierno…

Bombón, la más sensual de Sintonías. Tres excelentes reseñas en la blogosfera. Nueve valoraciones de cinco estrellas en Amazon.es.

Disponible en PAPEL y en Kindle, por supuesto, a través de todos los mercados de Amazon.

Enlaces a tiendas, primeros capítulos, reseñas y más, aquí:

Jera Romance, novelas románticas diferentes.

Princesa, un recordatorio y un bocadito para el gusanillo romántico

A poco más de dos semanas para que comience el “pase privado” de Princesa, creo que puedo decir, sin temor a equivocarme, que estoy de los nervios :)

Hace casi un año que publiqué los primeros extractos de esta novela romántica, y entonces, claro, no podía imaginar que pasarían tantos meses antes de que pudiera ver la luz. Como seguro imaginarás, se me ha hecho interminable. Pero bien está lo que bien acaba, y en este caso la alegría vale el doble porque a la satisfacción de plasmar en papel una historia que sólo vivía en mi mente, se suma la forma en que Princesa se dejará ver, de principio a fin, solamente ante treinta lectoras, como tú, a modo de regalo de Navidad. ¡Cómo disfruto con las sorpresas! Cada vez que lo pienso, mi sonrisa va de oreja a oreja…

Pero, como decía al principio, todavía quedan unos días para que  Jera Romance publique los dos primeros capítulos abiertos a lectura -y por tanto, para que yo pueda enlazarlos desde aquí-, así que hoy te traigo un recordatorio y un bocadito de Princesa para contentar al gusanillo romántico, ¿vale?

Primero, el recordatorio.

El enlace de inscripción para el “preestreno” de Princesa aparecerá en el próximo número del boletín de Jera Romance que sale el próximo sábado (11 de diciembre). ¡Todavía estás a tiempo de participar! Si no estás suscripta al boletín, puedes hacerlo aquí.

Y ahora, el bocadito :)

¡Que lo disfrutes!

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“…Londres le gustaba. Especialmente, tras un buen aguacero como el que había despertado aquella mañana, que la había obligado a posponer su sesión diaria de footing hasta bien entrada la mañana. Aquellos chaparrones limpiaban la atmósfera habitualmente cargada de la ciudad y llenaban el aire de aquel aroma tan refrescante… que casi se olvidaba del otro inconveniente inevitable… La ráfaga húmeda interrumpió los pensamientos de Tess, y añadió diminutos lunares color barro a su inmaculado conjunto rosa.
Casi se olvidaba, sí… Hasta que algún conductor desconsiderado le recordaba las desventajas del Londres lluvioso.
Y no se trataba de cualquier conductor, observó trás recuperarse de la sorpresiva ducha y ver que el vehículo -una moto roja que le era muy familiar- torcía a la derecha pocos metros más adelante, en la entrada de garaje de la casa de los Taylor, sin hacer el menor ademán de ofrecer una disculpa. Era como si no se hubiera percatado de que la había salpicado.
O como si no le importara…
—¿Pensando en las musarañas? —oyó que Dakota le decía cuando ella pasó frente a su casa. Lo escuchó perfectamente a pesar de que, como era habitual cuando salía a hacer deporte, llevaba su Ipod conectado.
Él se había quitado el casco, y continuaba sentado sobre la moto, acelerándola por momentos, y la seguía con una expresión en su mirada que dejó claro sus intenciones.
O como si lo hubiera hecho ex profeso, el muy canalla.
Tess se limitó a volver la vista al frente, y recorrer los escasos dos metros que la separaban de su casa. Entonces, ante la persistente mirada de Dakota que no la abandonó en ningún momento, ella abrió la portezuela roja y continuó camino por el sendero de laja.
El tejido elástico rosa se ajustaba a la figura femenina como un guante. La parte superior era como una camiseta con mangas muy cortas y un escote amplio, y la inferior del estilo de las bermudas de ciclista.
Estaba muy buena, concluyó Dakota tras una minuciosa inspección, que no le permitió calcular el tamaño real de sus delanteras -el body las achataba-, pero sí las cualidades de su trasero; macizo y respingón pedía a gritos un buen sobeo.
—Está chulo el conjuntito —volvió a decir él, en un intento de que ella dejara de morderse la lengua y lo enfrentara. Tess giró la cabeza y lo miró como por casualidad. Él le regaló una sonrisa ladeada, y añadió—: Muy tentador.
¿Tentador? Una carcajada estuvo a punto de delatarla, que consiguió reprimir en el último instante. No podía creer el descaro de la criatura. Aquello era inédito. Simple y llanamente, increíble.
Y además, continuaba mirándola desde su moto. Se había inclinado hacia adelante, y apoyado los codos sobre el manillar, como si hubiera decidido ponerse bien cómodo. Había desafío en su mirada, sí, pero también expectación. Él no sólo quería molestarla, quería que ella respondiera al desafío.
Pues, sería una expectativa vana.
Tess se encogió de hombros y se señaló el oído derecho -el que él podía ver-.
Dakota no tuvo ningún problema en reconocer el cable blanco del MP4.
Tampoco el inconfundible hormigueo que le recorrió la espalda cuando ella cerró la puerta tras de sí, ignorándolo completamente…”

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© Patricia Sutherland

Novela romántica Bombón, la más sensual de Sintonías. Extracto, 2º parte.

Aquí tienes la segunda parte del extracto que publiqué la semana pasada. Si no has tenido ocasión de leerlo, éste es el enlace de la entrada, que te recomiendo que leas no sólo por cuestiones de cronología, sino también porque contiene un resumen de la novela y algún comentario mío que te ayudará a ponerte en situación.

Espero que disfrutes de su lectura, y con ellas me despido hasta septiembre, deseándote que tengas un verano fenomenal.

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Bombón, extracto – 2ª Parte

Las cosas todavía seguían algo tirantes entre los dos cuando llegaron al Beer & Wine con Gillian, Jason y Mark, pero después de un par de partidas de billar y algunas risas con Jason, de a poco, Mandy se relajaba.

Jordan la conocía bien y sabía que lo peor ya había pasado: volvían a estar juntos, y aunque quedaba mucho por delante, para él era motivo suficiente para la sonrisa encantada que tenía desde hacía horas, que no se le quitaba con nada.

—Ya me he enterado de que has hecho un negocio redondo —empezó Mark, picándolo—. Aunque la verdad, pensé que habías vuelto por ella, no por la pasta.

Jordan le echó una mirada irónica. —¿Qué crees que pensaría si acepto trabajar como un cabrón por el mismo dinero?

Mark sonrió, divertido. —Me gusta tu técnica, tío. A ver si funciona…

Jordan volvió a mirarlo. Esta vez no contestó. Y no hizo falta. El mensaje era claro.

Funcionaría.

 

* * *

 

Aquel hombre llevaba diez minutos dándole conversación. Estaba con Mandy antes de que Jordan fuera al lavabo y cuando salió, aún continuaba allí. Así que en una reacción nada habitual, Jordan descubrió que sus pies habían decidido, sin consultarle, dirigirse a la barra. Y allí estaba, plantado delante de Mandy y aquel individuo, a segundos de tener que abrir la boca para decir algo, y sin la menor idea de qué.

—No te conozco. ¿Quién eres?

Su mente tampoco le había consultado aquello antes de ordenarle a su boca que lo dijera. Pero ya estaba dicho. Mandy sintió una súbita necesidad de apartar la mirada y bajar la cabeza.

—Yo… le pedía un autógrafo —atinó a decir el larguirucho rubio que estaba junto a Mandy.

Jordan asintió. Se estiró, cogió una servilleta de la barra, sacó una estilográfica de su bolsillo y le dio ambas cosas a Mandy.

—¿A quién la dedico? —preguntó ella intentando aguantar la risa mientras se preparaba, estilográfica en mano, para estampar su firma sobre la servilleta.

—Peter —contestó el interesado.

Mandy garabateó un autógrafo dedicado que Jordan se encargó de entregar. —Autógrafo. ¿Algo más?

Peter se despidió rápidamente y tan pronto se alejó, Mandy soltó la risa mirando a Jordan con incredulidad.

—Era inofensivo —dijo, coqueta.

—Tú no.

Ella se apoyó contra la barra y se cruzó de brazos.

—¿Y eso? —preguntó con expresión divertida.

Jordan se colocó junto a ella, y la miró con ternura. —Y eso ¿qué?

—¿Qué quieres decir con eso de que “no soy inofensiva”?

—Como si no lo supieras…

—Es que no lo sé —insistió ella.

—A la hora de flirtear eres más peligrosa que mono con escopeta — Jordan miró de reojo al del autógrafo que había regresado con su grupo de amigos—. Rubio. Alto. Buen lomo. Cinco minutos más, y te lo habrías ligado —volvió a mirarla—. Y esto es Camden. Aquí no puedes ligarte a un tipo en el Beer & Wine y enrollarte con él. Mañana aparecería en primera página.

Como era habitual en aquel vikingo, y aunque en este caso concreto se equivocara, hablaba con conocimiento de causa. Mandy cogió su botellín de cerveza sin alcohol, pero Jordan se lo quitó de la mano, sirvió un poco en la copa y se la ofreció después de dejar el envase sobre la barra.

Jordan estaba en lo cierto. En otra época, Mandy lo habría hecho. Enrollarse con el hombre del autógrafo. Sin pensárselo dos veces. En ésta, sólo coqueteaba. En ningún momento se le había cruzado por la cabeza nada más.

—El día que discutimos, dijiste… —Mandy hizo una pausa y lo miró—. Me llamaste… Bueno, no lo dijiste, pero casi. ¿De verdad piensas eso?

Jordan respiró hondo. Sabía que algún día el tema volvería a salir, pero no esperaba que fuera tan pronto.

—Me mataba verte tan hecha polvo…

Mandy esbozó una media sonrisa violenta. —Pero no dijiste eso. Dijiste otra cosa.

—Ya.

Había dicho algo completamente distinto. Estaba loco de celos.

—No me gusta esa parte de ti —admitió, finalmente. Mandy asintió y apartó la mirada—. Es una idiotez porque es exactamente lo que hacemos los tíos… No debería molestarme. Y si me dices que soy un cabrón hipócrita que te suelta monsergas a ti y luego hace lo mismo, tendré que aguantar… Pero soy hombre, sé lo que piensan cuando se levantan de tu cama, y sé lo que dicen… Y me molesta un montón que seas tú de quien lo dicen. Me saca de quicio.

Mandy se bajó del taburete y recogió las bebidas para llevarlas a la mesa. Se sentía tan incómoda que por momentos no parecía ella. ¿Desde cuándo que la censuraran le preocupaba? Se irguió y se colgó su mejor sonrisa.

—Eres un cabrón hipócrita —le dijo, desafiante.

Jordan sonrió.

—¿Le has aclarado a tu barbi que como me tope con ella van a tener que reconstruirle los implantes? —continuó Mandy mientras empujaba tres cervezas contra el pecho de Jordan, indicándole que las cogiera.

—Pena —replicó él, seductor—. Está como un queso.

Mandy le echó una mirada llena de ironía y se alejó con el resto de las cervezas sin hacer el menor comentario.

Sobraban las palabras, estaba claro.

Jordan bajó la cabeza para ocultar que sonreía.

¿Como un queso? ¿Y se lo había dicho al bombón de Amanda Brady?

Tendría que aprender a contar mentiras más creíbles.

 

Bombón, capítulo 10 (extracto)

© Patricia Sutherland

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Bombón, Sintonías 1. Disponible en formato impreso y digital aquí.