La novela romántica en español y sus autoras digitales.

En su mayoría latinoamericanas, prolíficas, muy activas a la hora de promover su trabajo, y sus obras sólo están disponibles en versión electrónica: son las autoras digitales de novela romántica en español.

 

Me gustaría poder decir que la idea de conocerlas y familiarizarme con su trabajo fue mía. Habría sido lo más lógico: soy escritora, fan de los libros digitales, y a más inri, tengo este blog relacionado con el género romántico, lo cual me exige “husmear” por el ciberespacio para mantenerme al día. Pero, la verdad sea dicha, fue una lectora que pasó por aquí y me dejó un comentario, la que encendió mi interés. Sucedió hace varios meses y  aquí está la “prueba del delito”: es el tercer comentario de la entrada.

Durante el verano me dediqué a indagar sobre el tema, visité sus rinconcitos en internet, leí comentarios y recomendaciones de las lectoras… y tengo que decir que la sorpresa ha sido mayúscula. Algunos de sus blogs me dejaron con la boca abierta. Recibes a raudales la desbordante creatividad de la que muchas de estas autoras hacen gala no sólo a través de las palabras, también de las imágenes, de los sonidos, del color… Y si eres escritora y sabes lo que supone escribir/diseñar/etcétera para dar a conocer tu auténtico trabajo (o sea, tus libros y escritos) comprendes el inmenso esfuerzo y la gran dedicación que hay detrás. La mayoría son verdaderas bloggers -muy activas y disciplinadas-, que siempre están publicando algún extracto, capítulos, noticias u organizando algo: concursos, encuestas, premios… Mantienen con su audiencia una intercambio fluído, y en fin, por decirlo de un modo muy español, se lo curran a fondo.

Si aún no las conoces, te invito a hacerlo. Te sorprenderán.

Las encuentras aquí, en mis Conexiones Románticas, en un apartado especialmente dedicado a ellas.

Libranda, segundo acto.

A escasos días de que el catálogo de Libranda incluya al fin los 2.000 títulos prometidos para su primera fase, la plataforma digital que reúne a los grandes de la edición en España continúa sumando opiniones desfavorables.

Al debate sobre los derechos de autor, la territorialidad de esos derechos que reproducen el patrón del libro impreso, y los préstamos de libros entre lectores a los que me referí en este post, ahora se suman los derechos de traducción y la opinión de algunos libreros acerca de su futuro en el negocio digital.

En  este artículo del Club de Traductores de Buenos Aires, que lleva un título muy gráfico, se explican con claridad las repercusiones del actual planteamiento digital para el gremio de traductores: son casi tan malas como las de los autores.

Y en cuanto a la posición de los libreros, que recoge Alberto Ojeda en este artículo de El Cultural, hay opiniones para todos los gustos, pero en ningún caso son optimistas. Y es así, aunque el presidente de Cegal (Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros) haya manifestado que “la preocupación era mayor hace dos años. La figura del librero en el canal de venta se respetará, aunque entren nuevas operadoras en el negocio, como librerías digitales sin una sede física. Además, se prevé que en los próximos cinco años el porcentaje de venta de libros electrónicos oscile entre el 3% y el 5%, por lo que la mayor parte del negocio lo conservará el libro tradicional de papel”. (O quizás precisamente por eso; la lectura entre líneas de sus declaraciones, al menos a mí, no me suenan nada prometedoras… y eso que no tengo una librería).

A todo lo anterior hay que sumar que la agente literaria Carmen Balcells no participa en este proyecto, ya que el año pasado creó una entidad cuya misión es vender los derechos digitales de sus autores. ¿Qué significa ésto? En primer lugar confirma el hecho de que el tratamiento de los derechos digitales bajo Libranda no resulta económicamente rentable a los autores, y por extensión, tampoco a sus agentes. En segundo lugar, de partida deja fuera de la plataforma digital las obras de autores de la importancia de Gabriel García Márquez e Isabel Allende, entre muchísimos otros.

Como usuaria -y fan incondicional de las ventajas- del libro electrónico estoy ansiosa por ver de qué manera  Libranda me facilita el acceso a libros digitales en castellano que ahora sólo puedo comprar en impreso. Dos mil títulos me parece una oferta muy escasa y el ahorro respecto del papel no me impresiona. Quiero decir que mi decisión de compra no estará basada en lo atractivo del precio, sino más bien en la inmediatez que proporciona pagar y descargar. Sin embargo, como creo que el movimiento se demuestra andando, esperaré a que Libranda empiece a andar para hacer una valoración final. De momento, es poco más que una web con la mayoría de sus secciones “en construcción”.

Novela romántica: el futuro digital del género.

Primero fue Sony lanzando la primera versión de su Lector Digital, luego Amazon.com, a finales del 2007, sacándose de la manga su lector “Kindle”, un aparatito liviano del tamaño de un libro de bolsillo, capaz de almacenar 200 títulos de una selección de más de 110.000 disponibles…

Con el advenimiento de novelas cortas de autoras best seller de romántica en formato electrónico de Harlequin y de las novelas ilustradas de MyRomaceStory.com, el futuro digital del género ya esta aquí.

Y como era de esperar el debate acerca de si con él se inicia el final del futuro del libro escrito, está servido. El suplemento Babelia del periódico El País dedicó un extenso reportaje al tema en su edición del 15 de Marzo pasado, titulado “Literatura sin Papel”. No fue el único, poco meses antes ya lo había hecho indirectamente aquí, cuando salió al mercado el lector de Amazon.

¿Pero realmente existe tal debate? Personalmente, no lo creo. Por lo menos, no aún. No creo que haga que la gente que no lee, empiece a leer ya que cualquiera de estos aparatitos cuestan un buen dinero, y desde un punto de vista tecnológico todavía no son lo que deberían llegar a ser para competir seriamente con el libro impreso. Más información sobre el tema aquí.

Tampoco creo que quienes somos asiduos compradores de libros convencionales, dejemos de comprarlos. La posibilidad de acceder a la versión electrónica, no sustituye el placer que supone echarse en el sofá con un buen libro en las manos. De la misma forma que poder comprar y escuchar canciones individuales de tu artista favorito en tu IPOD, no sustituye el placer de tener todos sus cedés y deleitarte escuchándolos en el potente equipo de música que tienes en el salón de casa. Sólo añade más posibilidades al disfrute: allí donde vayas, será mucho más fácil llevarte contigo unas cuantas cosas que te gustan.

Especialmente en el caso de los libros, incluso es posible que fomente la compra en las dos versiones. Aún no me he hecho con uno de estos lectores digitales, pero desde hace un par de años, siempre que un libro que me interesa está disponible en versión impresa y electrónica, compro las dos. Y ahora, que autoras importantes de romántica se suben al tren ofreciendo sus títulos también en versión digital, estoy segura que no seré la única.

Habrá que ver qué nos depara, a aficionadas y escritoras del género romántico, el futuro… digital.