Fantasías femeninas, dominación y novela romántica.

«Casi toda novela romántica incluye al menos una escena en la que la mujer es tomada por la fuerza o dominada de manera agresiva. Algunas de las novelas más eróticas incluyen dominación extrema, y en algunos casos, quienes dominan son ellas».

Si te digo la verdad, no recuerdo cómo llegué al artículo donde aparece el párrafo que abre esta entrada, pero supongo que habrá sido como siempre: un clic «inspirado» que me lleva a otro clic, y éste a otro, y así hasta que al final el tema toma forma ante mis ojos, y acabo escribiendo sobre él.

Y aunque el título del artículo de marras es «Pon un poco de dominación para darle sabor a tu matrimonio», quédate tranquila, el tema de mi entrada de hoy, no va de esposas ni látigos, sino de nosotras, las mujeres, y la novela romántica.

Sí, porque aunque a primera vista resulte extraño asociar las palabras «dominación» con «romance», parece que lo están. Cada día más.

Que las novelas románticas se han vuelto mucho más sexy en los últimos años, no es ninguna novedad, pero un «género que tradicionalmente presentaba pasión en un contexto de amor entre un hombre y una mujer y rara vez era explícito, se ha expandido hasta incluir bondage1, fetichismo sexual, sexo con múltiples compañeros y escenas explícitas entre personas del mismo sexo», dice Brian Alexander en este otro artículo al que también llegué tras una sucesión «afortunada» de clics. Y cita un ejemplo concreto y reciente: «Bound by Honor» la última novela publicada de Colleen Gleason bajo el seudónimo de Colette Gale, del que encontrarás más información en esta ficha de Autoras en la Sombra. La propia autora define así su novela: «le digo a la gente que si fuera una película sería una tres equis».

Y es que si la romántica sigue vendiendo fenomenalmente bien, la erótica (romántica y no romántica) ha visto crecer sus cifras de ventas en un 56% en los últimos tres años, continúa Alexander. Lo que me lleva a la inevitable pregunta: ¿qué es lo que ha cambiado en las mujeres, que constituyen el público mayoritario en ambos géneros, que justifique este giro drástico en nuestras preferencias? Porque no nos engañemos, una cosa es hablar de erotismo, y otra muy diferente, es hablar de bondage. Especialmente, si lo pensamos en el contexto del romance, que es el que corresponde a la novela romántica.

Bueno, quizás lo que viene a continuación arroje un poco de luz en este asunto. Según el portal Askmen.com, el más famoso y más visitado reducto dedicado a temas masculinos en la web, éstas son las diez fantasías sexuales femeninas por excelencia:

1. Bailarina (¿te acuerdas de la canción «Private dancer», de Tina Turner? Pues, eso)
2. Exhibicionismo
3. Violación (????)
4. Voyeurismo
5. Trío con dos hombres
6. Trío con otra mujer
7. Sexo con un extraño
8. Maestra/alumno
9. Él la domina a ella
10. Ella lo domina a él

Mientras lo leía, pensaba «bah, esta sí que es la típica fantasía masculina», pero luego reparé en quien firma el artículo.

Es una mujer.

(1)Bondage: Wikipedia ofrece una explicación amplia sobre el término, pero contiene imágenes (fotografías) que podrían herir tu sensibilidad. Éste es el enlace.

Novela romántica: cubiertas perfectas para portadas de pena.

Aunque mucho han mejorado la calidad y estilo de las portadas de las nuevas novelas románticas que salen al mercado, creo que aún nos quedan unos cuantos momentos «glup» por vivir, y si antes tenía alguna duda al respecto, después de visitar el site de Ellora’s Cave, ya no tengo ninguna.

Sigo sin animarme (1) a abrir el ebook motivo de éste post, pero algunos de los comentarios aprobados y otros mensajes que recibí por email, me han hecho pensar seriamente (jajaja, es una manera de decir) sobre el tema, y he llegado a la conclusión de que necesitamos estar preparadas para esas portadas de pena con que a veces nos sorprenden.

Así las cosas, he realizado una pequeña selección de papeles de forrar perfectos, a ver qué te parecen:

Sólido, sobrio… estimulante, ¿a que sí?

Un encanto, lástima que sea en blanco y negro, ¿verdad?

Sería mucho más animado en color :-)

Y mi favorito intemporal:

Con semejante sonrisa, ¿a quién le hace falta el sol?

Hála, tres grandiosos papeles de forrar que no sólo servirán para cubrir esas portadas espantosas; también para que te entretengas mirándolas si la novela resulta ser un muermo.

De más está decir que se aceptan sugerencias :-)

Créditos, porque, sin duda, se los merecen:

Imagen 1: Jason Taylor, defensa de los Miami Dolphins.
Imagen 2: David Kimmerle, entrenador de fitness, modelo y actor.
Imagen 3: Keith Urban, músico.

(1)Por supuesto, es broma. Lo he abierto y lo he leído.  Aunque el romance erótico no es mi tipo de lectura favorita, no tengo ningún problema con él. Se anuncia claramente, y ni sus extractos ni sus portadas dan margen a la equivocación, de modo que el lector sabe de antemano qué características tiene lo que leerá. Así que si eres fan incondicional de la erótica y pasas por aquí y lees esta entrada, por favor, no me tomes a mal, ¿vale? ;-)

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Última hora:

A pedido del público, ampliaré mi pequeña selección con este otro magnífico papel de forrar:

Que lo disfrutes, y ojo con los infartos, que hoy no está de guardia :-)

Novela romántica histórica: los diez mejores romances medievales.

Normalmente, soy yo la que me intereso por un tema, escribo una entrada sobre él y la publico, pero en esta ocasión será algo diferente, algo más colaborativo.

Verás, este año me he propuesto acercarme a la romántica histórica y como siempre me han atraído los temas relacionados con la Edad Media, me ha parecido que lo mejor sería empezar por ahí. Siendo una época que ha generado tantas películas y libros, imaginé que sería sencillo encontrar unas cuantas buenas novelas románticas ambientadas en ese período, pero no está resultando así.

Busco novelas románticas históricas que transcurran durante el período comprendido entre los siglos V y XV. Vikingos, caballeros medievales, etc, etc… Así que si me sigues, o llegas a esta entrada de casualidad, y «estás puesta» en romance histórico (y te apetece echarme un cable, claro está), cuéntame:

¿Cuál es la mejor novela que has leído y por qué te parece la mejor?

¿Sabes de algún grupo/foro especializado en romance medieval (da igual si es en español o en inglés)?

Desde ya, un millón de gracias.

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29/05/10: Empiezan a llegar las «contribuciones» ¡Qué bien! Provisionalmente, las iré listando a continuación por orden de llegada. Más adelante, intentaré «rescatar» los títulos más leídos -y mejor puntuados por las lectoras- y crear un ranking. La idea es acabar generando una entrada que no sólo me resulte útil a mí, sino que aporte información relevante a otras lectoras interesadas en el romance medieval (como ves, mi gusanillo «documentador» siempre puede conmigo ¡qué le vamos a hacer! ).  ¡Anímate!

  1. Saray recomienda los romances medievales y vikingos de Jude Deveraux y Johanna Lindsey (¿algún título en particular de estas autoras que sugiere Saray? Si tienes alguno en mente, ya sabes, no te cortes :-))
  2. Un reino de ensueño, Judith McNaught (recomendada por Olivia Ardey).
  3. Fronteras de pasión, Virginia Henley (recomendada por Olivia Ardey).
  4. Condena de amor, Virginia Henley (recomendada por Olivia Ardey).
  5. Un año y un día, Virginia Henley (recomendada por Silvia).
  6. Lady Johanna, Julie Garwood (recomendada por Vachara).
  7. El premio, Julie Garwood (recomendada por Vachara).
  8. La novia rebelde, Julie Garwood, Serie Novias (recomendada por Vachara).
  9. La boda, Julie Garwood, Serie Novias (recomendada por Vachara).
  10. El secreto, Julie Garwood, Serie Secretos (recomendada por Vachara).
  11. El rescate, Julie Garwood, Serie Secretos (recomendada por Vachara).
  12. La música de la sombras, Julie Garwood, Serie Secretos (recomendada por Vachara).
  13. Indómito, Elizabeth Lowell (recomendada por Carmen).
  14. Prohibido, Elizabeth Lowell (recomendada por Carmen).
  15. Hechicera, Elizabeth Lowell (recomendada por Carmen).
  16. La saga Montgomery, Jude Deveraux (recomendada por Silvia).
  17. Fuegos de invierno, Johanna Lindsay (recomendada por Elina).
  18. Las novelas de Lynn Kurland (recomendadas por Carmen).
  19. El caballero de la brillante armadura, Jude Deveraux (recomendada por Carmen).

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01/09/10: Gracias a todas las personas que han participado. Hoy he deshabilitado los comentarios y he publicado una nueva entrada con el «ranking» prometido. Este es el enlace.

Novela romántica: ¡ay, esas portadas pastel!

¿Recuerdas aquellas portadas pastel que «cantaban» tanto?
¿Te acuerdas de cuánto nos quejábamos por tener que forrarlas para poder seguir leyéndolas en el bus sin convertirnos en el centro de atención?

Pues, ¿sabes qué? No tires el papel de forrar aún porque igual lo necesitarás.

Esta entrada será breve. Todavía estoy en shock… Tras una semana oyendo a varias personas que conozco hablar y hablar sobre la romántica erótica de Ellora’s Cave, le dije a una de ellas «vaaale, déjame una y le echaré un vistazo».

Total, que ayer me regaló ésta:

¡Madre del Amor Hermoso! ¿Tendrá página central con imágenes a todo color, como la PlayBoy?

Es un ebook, así que no tendré que forrarlo, pero, entre nosotras, no sé si me animo a abrirlo :-)

Ya te contaré.

La novela romántica a estudio

¿Creías que nos íbamos a librar? Craso error, querida. De alguna manera había que explicar el éxito comercial inapelable del género romántico, ¿y por qué no echar mano de la psicología evolucionista para intentarlo? Después de todo, las mujeres somos ejemplares de una especie, y como tales, nuestros hábitos son «estudiables».

¿Que de qué va todo esto? Te cuento.

Dos investigadores canadienses, Maryanne Fisher (St Mary’s University, Nova Scotia) y Anthony Cox (Centre for Psychology and Computing, Dartmouth) decidieron comprobar si la inclusión de determinadas palabras en los títulos de las novelas románticas confirmaban, de alguna manera, los principios de la psicología evolucionista. Esto es, que detrás del éxito de determinadas palabras de uso frecuente en la narrativa romántica, se esconde nada más y nada menos que nuestros queridos impulsos hacia el apareamiento, a los que ya me referí en ésta entrada.

Así las cosas, y partiendo de que estos impulsos hacia el apareamiento y la reproducción, desarrollados a lo largo de miles de años, implican que las mujeres buscan hombres fuertes además de fértiles con recursos, buena salud, buena presencia, y capaces de asumir compromisos duraderos, tomaron un total de 15.019 novelas publicadas por Harlequin y analizaron sus títulos. Supusieron que palabras como bebé, padre y paternidad; riqueza, magnate y millonario; boda, compromiso y novia, o guapo, atractivo y atlético, se llevarían la palma. Y acertaron… Parcialmente.

¿Imaginas cuál fue la palabra que aparecía más veces entre los 15.019 títulos? Exacto: amor. (¡Qué casualidad!)

Siguientes en el ranking fueron: novia, bebé, hombre y matrimonio. Otras que también aparecían con frecuencia eran cowboy, noche y enfermera. Y en cuanto a  las profesiones más comunes en las novelas románticas: doctor ganaba por goleada, seguida de cowboy.

Según los investigadores, las veinte palabras más utilizadas sugieren que el compromiso a largo plazo y la reproducción son importantes para las lectoras, y que aunque no encontraron palabras relacionadas con recursos económicos o atractivo físico, sí hallaron las palabras doctor y cowboy, y otras relacionadas con altos ingresos o con ocupaciones que requieren buena forma física.

La conclusión de este estudio, que los autores publicaron en el Journal of Social, Evolutionary and Cultural Psychology, fue que los títulos de las novelas que publica Harlequin son «coherentes con las estrategias femeninas de búsqueda de pareja, lo cual explicaría su éxito internacional continuado».

Sospecho que ésto no ha sido ningún descubrimiento para los ejecutivos de la multinacional canadiense.

Alfredo Álamo, que también recoge la noticia en éste artículo de Lecturalia, se pregunta cómo encajan en la conclusión a la que llegaron los investigadores, los vampiros, hombres lobos y highlanders que viajan en el tiempo, que arrasan desde hace unos años. Bueno, para «las criaturas de la noche» la respuesta me parece evidente: el amor, nuevamente. El más idealizado de todos, el amor eterno.

En cuanto a los «highlanders que viajan en el tiempo», no tengo la menor idea… Habrá que preguntárselo al experto en la materia, el blogger de LiteraturaTorcida 1, ¿no te parece? :-)

1 Si no has tenido ocasión de leer su post humorístico sobre la sinopsis de la novela romántica Amar a Morgan, de Janet Chapman, por favor, hazlo. Vas a llorar de risa.

Fuente: The Guardian.

Novela romántica Amigos del alma, una historia de almas gemelas – Extracto, 1ª parte.

Me gusta escribir artículos sobre temas variados como los que encontrarás si echas un vistazo al archivo de esta página, y sin duda, en los casos en que es necesario documentar y buscar referencias, me siento a mis anchas. Peeero, soy escritora de novela romántica, y de vez en cuando, me tienta la idea de publicar extractos…

Y como ves, no hago el menor esfuerzo por resistirme a la tentación.

Cuando tengo el “gusanillo romántico”, siempre pienso en escenas con las que disfruté de manera especial mientras las escribía. Es el caso del siguiente extracto, que aunque pertenece al mismo capítulo, publicaré en dos entradas distintas. Lo hago así porque el cuerpo central de la página es angosto, y el post resultaría demasiado largo.

Entrando en materia, así como en su momento comenté que mi protagonista masculino preferido de la Serie Sintonías es el que aparece en Primer amor, ahora diré que, sin ninguna duda, la historia que más me gustó escribir es ésta, Amigos del alma, a la que pertece el extracto, cuya primera parte publicaré hoy. Por muchas razones, es una novela muy especial para mí, pero no te preocupes, que no me enrollaré con eso ahora :-)

Para ayudarte a que centres el tema, aquí tienes la sinopsis:

«Cuando le preguntaron a Jason Brady, el flamante entrenador de Los Tigres de Arkansas, si consideraba que haber conseguido ensamblar un buen equipo en tiempo récord, y mantenerlo en buena posición -a pesar de la plaga de lesiones que sufren desde el primer partido-, era el logro más peleado de su vida, él contestó con su sonrisa seductora y su talante de ganador: «No, hombre… Mi logro más peleado fue que mi chica me dijera que sí». Cuentan que la sala de prensa estalló en carcajadas: además de su gran sentido del humor, hasta los cronistas hombres admiten que no es, precisamente, del tipo al que las mujeres le dicen «no». Pensaron que había sido una broma, una al mejor estilo Jason Brady.

[…]Todas las personas con las que he hablado coinciden en una cosa: Jason y Gillian son como dos gotas de agua… Pero lo que los distingue de otras grandes amistades, es que al parecer mantienen una especie de conexión mágica que los fortalece y los complementa, y es un atributo exclusivo de las almas gemelas.

[…]¿Cómo pasan dos personas de ser carne y uña, los mejores amigos durante más de una década, a convertirse en pareja sentimental?

¿Qué circunstancia tan especial, nueva y determinante puede llevar a dos personas que han mantenido un nivel de comunicación tan profunda, a estrechar lazos?

Bueno, lo que el entrenador Brady dejó claro con su comentario en la sala de prensa es que, a) no fue fácil; b) no fue sincronizado; y c) fue él quien puso el balón en movimiento…»

Diane Lilly, Glam Magazine.

Jason Brady y Gillian McNeil son…

Amigos del alma, una historia de almas gemelas.

Y para que puedas ponerte en situación, te cuento en tres frases qué ha traído a mis personajes a las circunstancias que narra el extracto:

Un suceso inesperado hace que Jason se dé cuenta de la verdadera naturaleza de lo que siente por su amiga del alma, y con la seguridad que caracteriza todos sus movimientos -dentro y fuera del terreno de juego-, “pone el balón en movimiento”. O sea, abre la caja de los truenos. Ni siquiera se le cruza por la mente que Gillian le ponga pegas; después de todo, es una mujer, y a él, las mujeres nunca le dicen que “no”.

Pero Gillian, cuyo sentido común es tan grande como la vanidad de Jason, no le permite siquiera acabar de explicarse: cierra la caja de los truenos de un golpe seco, coloca en el fondo del freezer la amistad cómplice que hasta entonces compartían, y las cosas se tornan realmente difíciles para el mejor quarterback de la liga…

Ahora sí, te dejo con el primer extracto “inédito” de Amigos del alma.

Que disfrutes de la lectura, y hasta la próxima.

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Amigos del almaDomingo, 11 de junio de 2006

Riverfront Park,

Little Rock, Arkansas

Jason conocía a Gillian muy bien. Sabía que lo iba a poner bajo la lupa, estudiando cada uno de sus movimientos, pasando cada palabra y cada gesto por su trampa caza-ligones hasta que tuviera la certeza de que no había incoherencias. Y que sólo entonces, consideraría su propuesta seriamente. Y firme seguidora de la cultura «slow» como era, Jason también sabía que el proceso podría tomar… Sólo Dios sabía cuánto.

Contaba con eso.

La cuestión era que si la flamante vivencia del amor era estremecedora para cualquier primerizo, para un hombre caliente como él, estaba resultando una experiencia límite: amor y deseo corrían una carrera loca, con el pedal a fondo y la adrenalina subiendo imparable, convirtiéndolo, literalmente, en una bomba de tiempo.

La distancia que ella imponía tácitamente, lo esquiva que seguía siendo con él, no hacían más que hostigar su sangrante ego, avivando a su vez, una pasión incendiaria que él intentaba controlar de la única manera que podía; a golpe de entrenamiento. En circunstancias normales, ella se habría dado cuenta y puesto remedio, o al menos, paliativo. Gillian también conocía a Jason muy bien. Pero él tenía toda la impresión de que, concentrada en diseccionarlo bajo el microscopio, no se daba cuenta de que en la retaguardia, su resistencia estaba a punto de capitular.

La necesitaba desesperadamente. A la amiga tanto como a la mujer.

Sin ella ya casi no podía ni respirar.

Jason volvió a echar un vistazo por encima del hombro.

Gillian seguía de pie junto a unas atracciones conversando con Mandy. Para variar, ni lo miraba. Y él, para variar, tenía que programarse para quitarle los ojos de encima. Y para dejar de alucinar consigo mismo: camiseta de mangas cortas, de esas que dejan el estómago al aire, bermudas y bambas. Todo color negro, igual que el lazo que llevaba en el pelo. Lo más sugerente que había a la vista eran sus tres pares de músculos abdominales ligeramente marcados. Pero a este nuevo Jason, ni los contoneos de una estrella del porno en ropa de trabajo conseguirían inspirarlo más.

«Esa mujer es la caña», pensó y un instante después, cuando recordó dónde había oído esa frase antes, no pudo evitar una sonrisa irónica.

Jordan al detectar el gesto, lo codeó para llamar su atención. Habían ido a por helados para todos y esperaban frente al puesto atestado de niños.

¿Qué? ¿Cómo va la cosa?

Se lo piensa —contestó sin más. Y procuró poner su atención en los críos que estaban volviendo loco al heladero cambiando de idea sobre si chocolate o vainilla cada dos segundos y quitarla de esa mujer que lo encendía sin mover una pestaña y encima, ni siquiera se daba cuenta del terremoto que desencadenaba a su paso.

Eso es bueno —dijo Jordan, divertido. Acompañó sus palabras con un par de palmaditas en el hombro de su amigo quien le dedicó una mirada tan gráfica que no requirió más explicaciones—. Es bueno. Le dijiste que volverías a Dallas si ella te lo pedía. ¿Te lo ha pedido?

Jason negó con la cabeza.

¿Lo ves? Tú ten paciencia.

Ya, pero ser paciente con el sexo opuesto no era uno de sus puntos fuertes. Jason volvió a mirarla de refilón. Ella charlaba con Mandy mientras se recogía el cabello con el lazo. Sus ojos quedaron atrapados en el vaivén de esa mata larguísima que zigzagueó en el aire como la cola de una sirena.

Lo siguiente fue una descarga que puso todo su cuerpo a latir al ritmo del corazón.

Joder —murmuró sin darse cuenta.

Y dos segundos después, clavó la vista en la pila de cucuruchos que había sobre el mostrador frente a él.

Jordan lo miró con cariño y no hizo más comentarios.

Les tocaba pedir y eso hicieron.

Poco después, con once helados repartidos entre los dos se disponían a volver donde estaba el resto de la familia cuando oyeron que alguien llamaba a Jason.

«¡Jason Brady! ¡No me puedo creer que seas tú!», dijo una voz alegre.

Y de mujer.

Ambos se volvieron a mirar. Jordan sonrió divertido. Jason meneó la cabeza.

¿Qué te apuestas a que ahora sí que me está mirando?”, pensó.

Amigos del alma, (extracto) Capítulo 18.

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© Patricia Sutherland

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Amigos del alma, Sintonías 3. Disponible en libro impreso y digital aquí.


Novela romántica: sobre la magia de los libros, las lectoras y las críticas.

«Escribir no es una actividad del sector de servicios(1), porque escribir es un arte. Cuando me siento a escribir, no pienso en mis lectoras. Pienso en las palabras, en la historia, en los personajes, la forma en que todo esto se enlaza, en el por qué y en hacia dónde va esta bola dorada con sus hilos de oro desenmarañándose y volviendo a enredarse y confundiéndome y frustrándome y deleitándome. Adivinad qué, lectoras. No se trata de vosotras, en absoluto…»

Seguro que muchas escritoras piensan ésto, pero ¿cuántas se atreverían a decirlo de viva voz? Teniendo en cuenta lo importante que es la imagen de cara a la galería, sospecho que no serían muchas las que se liaran la manta a la cabeza.

Muchas, no, pero al menos una, sí; la autora de la frase que abre esta entrada. Me refiero, nada más y nada menos, que a Laura Kinsale.

Llegué a su web oficial como «trabajo de investigación» previo a la lectura de dos de sus novelas. Me gusta conocer un poco de los escritores, de cómo viven y lo que piensan, antes de sumergirme en su mundo literario. Y fue así, pinchando enlaces, que dí con este  artículo. Originariamente fue un debate sobre el remanido tema de si los libros deben tener la consideración de obras de artes -como un cuadro, o una escultura-, o son simplemente productos, que acabó convertido, allá por marzo del 2006, en este post publicado por la autora en el blog de las SmartBitches. Con semejante frase de apertura, huelga decir que generó más de un centenar de comentarios…

Y sí así de contundente fue el inicio, ¿te imaginas cómo fue el final? Exacto; fue apoteósico.

Kinsale se expresa en esta entrada con tal pasión y tal sinceridad acerca de la magia de los libros, de leerlos, pero especialmente de «parirlos» como si fueran tus hijos, y lo que ocurre con ellos cuando salen «ahí fuera», que me da cierto reparo traducir sus palabras, pero lo intentaré al menos con el siguiente párrafo porque con los traductores online no se entiende bien. Dice más o menos así (cógete bien a la silla):

…Toda la tormenta y la furia de internet, y las lectoras y las críticas y las cifras de ventas, no son nada. [Lo que importa] no está allí fuera. Está aquí. Y si tengo que protegerlo de las lectoras, lo haré sin piedad. Puede que pensando que sois una panda de imbéciles parlanchinas que no tienen ni idea, sin ánimo de ofender. A mí me interesa tanto conocer vuestras diez millones de opiniones contradictorias como a vosotras os interesa oír mis desgracias personales…».

Ufff. ¿Por dónde empezar?

Es posible que las primeras historias que escribí en mi vida fueran pura creación espontánea, sujetas exclusivamente a los dictados de mi imaginación. Hablo de la época en que escribía sin reglas y ni siquiera se me cruzaba por la mente la idea de que otros ojos distintos de los míos vieran esas palabras. Las que escribo ahora se atienen a normas claras y están encuadradas dentro de un género con «especificaciones» muy definidas, y ni unas ni otras las he establecido yo. Si hay reglas ajenas que respetar, no es arte propiamente dicho. Y aunque es cierto que hay un espacio en el que habitan mis personajes y el mundo que he creado para ellos, que me pertenece y sólo yo puedo plasmar, también lo es que las reglas de juego condicionan de manera directa la forma en que lo plasmo. Pondré un ejemplo: mis historias de hace diez años contenían sensualidad, pero no escenas sexuales explícitas. Como lectora sigo pensando que, excepto en el romance erótico, no son necesarias; como escritora estoy convencida de que sugerir da mucho más juego que mostrar, pero hoy por hoy, en el género romántico es impensable que una novela no contenga escenas de sexo explícito. ¿Ves a qué me refiero?

Tampoco estoy muy de acuerdo con lo que dice acerca de la «tormenta y la furia de internet» pero hay que tener en cuenta que Kinsale se refiere al mercado editorial romántico norteamericano, donde competencia y críticas son feroces casi por igual. Es cierto que muchas veces echas en falta un poco más de empatía, incluso de respeto, pero luego ¿por qué las cosas en el mundo virtual iban a ser distintas que en el mundo real? Las críticas y el rechazo forman parte de la vida de todos, aunque a los escritores a veces pueda parecernos que se trata de un método de tortura especialmente diseñado para nosotros :-)

Realmente, no sé si es posible «protegerse» de eso, como propone Kinsale. Creo, más bien, que se trata de aprender a capitalizar las críticas: quedarnos con lo que consideremos que pueda sernos útil, obviar lo demás, y especialmente, no tomarlas de manera personal. Ahora bien, cuando son críticas personales -y sí, también las hay- y nos sentimos vulnerables y sólo podemos pensar en «protegernos», entonces, por favor, que la armadura sea de titanio y  con doble recubrimiento de vaselina.

Desacuerdos al margen, este primer contacto con Laura Kinsale me ha impactado. Me ha impresionado su valentía, la elegancia con que desgrana las palabras, y la pasión que imprime en ellas. Si sus historias contienen sólo un diez por ciento de la fuerza que transmite en este artículo, se habrá ganado otra lectora fiel.

(1) Se refiere a la industria cultural (o de entretenimiento) que incluye a las editoriales.

Novela romántica: el futuro digital del género – III

Desde finales de marzo, es posible comprar las versiones Kindle (digitales) de novelas románticas de autoras consagradas, sin necesidad de tener el lector Kindle. Amazon distribuye el software para pc y para Iphone e IPod Touch, gratuitamente.

Fue recibir el mensaje y pinchar el enlace de descarga. Así, sin pensármelo dos veces. Soy compradora habitual de Amazon porque me gusta leer los libros en versión original, pero desde que ofrecen también las versiones digitales para Kindle -que te permiten hacerte con el libro de forma inmediata y bastante más económica-, un sistema tan rápido, eficaz y cómodo como el que ha conseguido implementar Amazon para distribuir mundialmente libros impresos, ya no me parecía ni tan rapido ni tan cómodo. Eficaz, sí :-)

Del lector de Amazon me gusta todo, excepto el precio, por eso nunca me decidí a comprarlo. Sólo vale para las versiones digitales que compras en su tienda, y aunque su lista de títulos disponibles en inglés es bastante extensa, prácticamente no hay versiones Kindle en español. Ahora, si crean una versión de software para usar con Ipad -existe para Ipod, pero no me resulta cómodo leer en una pantalla tan pequeña- mi felicidad (digital) será completa.

Diez minutos después de haber descargado el programa, ya había comprado mi primera versión Kindle (en inglés) de un libro que no conseguí encontrar impreso en castellano: Indómito de Elizabeth Lowell. Pensar que hace un par de semanas me recorrí tres mega-librerías buscándolo, y acabé acalorada (nunca aciertan con la temperatura de los locales comerciales, ¿no?), con dolor de pies y sin el libro, y la operación completa por Amazon -descarga incluída-, me tomó poco más de dos minutos y una tercera parte del dinero que me habría costado comprarlo impreso. Sin añadir que no tuve que moverme de la silla. Pensé que realmente, no había punto de comparación, y hacerlo me hizo caer en la cuenta de me he aficionado a los libros digitales en los últimos meses; leo bastante no ficción, y la mayoría de mis compras del 2008 en adelante, han sido electrónicas. Con Kindle tengo claro que mis lecturas de ficción seguirán la misma tendencia: hay más de dos mil títulos disponibles del género romántico.

Es más, en España aunque con lentitud y cautela, empieza a haber editoriales que al igual que Harlequin, ofrecen versiones digitales de sus títulos impresos.

Hace un par de años cuando abordé el tema aquí y aquí, decía que no creía que los libros digitales compitieran con los libros impresos, que en todo caso, serían complementarios. Hoy sigo opinando lo mismo, pero con salvedades. Han sucedido cosas desde entonces, además de la crisis: los lectores son más baratos, los libros digitales también, y hay una amplia oferta para la cual ni siquiera necesitas lector; te descargas el Adobe Digital Reader, que es gratuito, y en minutos estás leyendo la novela que te acabas de comprar. Añade a esto el innegable ahorro de espacio y la posibilidad de decidir si el libro te interesa lo bastante como para invertir en una versión impresa (¿realmente, cuántos libros de los que llenan tus librerías habrías comprado en impreso si antes hubieras podido leerlos digitalmente? En mi caso, un escasísimo 40%), y las ventajas se disparan. También las cifras de ventas del ebook en Estados Unidos durante 2009; mientras las ventas del libro impreso mostraron un ligero declive, las ventas de ebooks crecieron un 176.6% según este artículo de febrero de este año, publicado por Publishers’ Weekly.

Y tú ¿qué tal te llevas con libros digitales?

Novela romántica española: Highlights 2009

Esta es mi primera entrada de 2010, y he pensado que sería interesante echar un vistazo atrás, y ver qué sucedió en el panorama romántico español durante 2009. Ya sabes, algo así como una reseña de «lo más destacado…», que sirva a dos propósitos; por un lado, tomar conciencia de los avances del género en los últimos doce meses, y por otro, servir como comparativa respecto de lo que ocurrirá en los próximos doce. Estará bien ver cuántos pasitos de pitufo (o zancadas de gigante) da la novela romántica en lengua española en este nuevo año, ¿no crees?

Estas son algunas de las novedades destacadas que nos dejó el 2009 (novela romántica española, solamente):

  1. Nuevas autoras románticas: 3

 Megan Maxwell, Te lo dije.
 Olivia Ardey, Dama de Tréboles.
 May Beneito, Mascarada para un conde.

Repiten con nuevos títulos las autoras españolas Nieves Hidalgo, Rebeca Rus, Anna Casanova, Arlette Geneve, Ebony Clark, Pilar Cabero, y Lucía González Lavado; las argentinas Florencia Bonelli y Andrea Milano que ha publicado también obras bajo su alter ego erótico, Breeze Baker, y la chilena Claudia Velasco.

2. Ellas, nueva colección romántica juvenil de Editorial Montera, inicia su andadura en Abril de 2009.
3. Revista Románticas. Julio 2009. Nace la primera revista española dedicada al género que ya va por su tercer número.

4.  Club Romántica. Agosto 2009. Nace una nueva librería online, que se une a la pionera HeartMaker, creada a la medida de las aficionadas al género.
5.  II Jornadas Literarias de ¡¡Abrete libro!! 25 a 27 de septiembre 2009, Madrid. En 2009 la novela romántica ha tenido su espacio en estas Jornadas, con la participación de las autoras españolas Megan Maxwell y Anna Casanova.
6.  III Jornadas de Novela Romántica de Sevilla. 6 y 7 de noviembre 2009, Sevilla. en 2009  fuimos 162 las asistentes a la primera sesión que tuvo lugar en la Sala Almirante de los Reales Alcazáres de Sevilla. Compáralo con estas fotos de la primera convocatoria (2007), en la FNAC de Sevilla.
7. Asociación de Autoras Románticas de España, ADARDE. Noviembre 2009. ¿A que parece increíble que ya tengamos una asociación? Ojalá que con el tiempo, llegue a ser tan representativa como su homónima norteamericana, Romance Writers of America (RWA).
8. Romantica-E, nueva colección romántica de la Editorial Esfera de los Libros, inicia su andadura en Noviembre de 2009.
9. Premios Dama: Noviembre 2009. Se convocan los primeros premios de novela romántica, a instancias de Club Romántica con la participación de ADARDE, Asociación de Autoras Románticas Españolas. Más información sobre los Premios Dama 2009 aquí . Para ver cuáles han sido los ganadores, pulsa aquí.
10. La romántica Rachel. Noviembre 2009. La editorial El Tercer Nombre anuncia la creación de una nueva colección romántica, Rachel la romántica, que iniciará su andadura en Enero de 2010.

11.  Blogs y Webs dedicados al género: aquí encontrarás algunos de los recursos online más importantes nacidos durante 2009.

Fíjate cuánto hemos avanzado -observa, especialmente, la progresión; ¡hemos puesto quinta en noviembre, y seguimos con el acelerador a fondo!-, y a modo de confirmación del fantástico cariz que están tomando las cosas, te recomiendo que, si no lo has hecho aún, eches un vistazo a este especial para conocer lo que las editoriales le han contado a Autoras en la sombra acerca del futuro del género para este año.

El 2010 se presenta muy, pero que muy romántico :-)

Princesa, mi nueva novela romántica – Extracto 3

 

Como lo prometido es deuda, aquí tienes el tercer y último extracto de Princesa.

Con él, me despido hasta el año que viene, deseándote de corazón que tengas una Feliz Navidad, y un 2010 lleno de deseos cumplidos…
Y, por supuesto, mucho, mucho romance ;-)

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             —Hola, vecina ¿qué, haciendo footing?

Tess se detuvo y se volvió hacia la voz con resignación. Por alguna razón que no acababa de comprender, su pelilargo vecino, con el que no había coincidido ni una sola vez en diez años, ahora era una visión recurrente, como si formara parte del paisaje.

Ella se miró su propia indumentaria deportiva en un gesto ostensible.

Ya que la respuesta resulta obvia —dijo al fin con una expresión fingidamente interesada—, deduzco que en realidad no era una pregunta, ¿verdad?

Desde el suelo donde desmontaba una pieza metálica, Dakota soltó la carcajada. Se puso de pie, meneando la cabeza incapaz de creer que aquella mujer pudiera ser tan rebuscada y que a pesar de serlo, le resultara tan jodidamente atractiva, aunque eso era harina de otro costal, y se dirigió hacia ella, limpiándose la grasa de las manos con un trapo.

Deduces bien —dijo con una sonrisa cautivadora—. Se llama hablar por hablar y la gente vulgar lo hace todo el tiempo ¿por qué no pruebas, a ver qué tal?

Ella jamás hablaba por hablar ¿acaso tenía algún sentido?, lo que no creía, en absoluto, que la convirtiera en alguien especial. Y en circunstancias normales, se lo habría dicho sin ambages. Éstas, no lo eran.

Simplemente, porque Tess se había quedado atrapada en aquella sonrisa. En sus labios delgados, perfectamente delineados, que lucían húmedos y de un color rosado fuerte, como si llevaran carmín. Podrían ser unos labios de mujer, pensó. Pero no pertenecían a una mujer, y la media perilla apenas una franja corta y estrecha de pelo que nacía debajo de su labio inferior y le llegaba hasta el final de la barbilla, daba fe de ello.

Dakota la miraba sonriendo, entre expectante y divertido, y ella…

Tess era consciente de que él se estaba burlando, y lo hacía con descaro, pero su cerebro, era evidente, había decidido ignorar la burla y concentrarse en aquella boca que, inexplicablemente, encontraba… ¿apetecible?

Inglaterra, concluyó ella mirando a otra parte con una creciente sensación de bochorno, no le estaba sentando nada bien si podía encontrar algo “apetecible” en aquel niño descarado. Y cargó las tintas sobre la palabra “niño” en un intento de que su propio cerebro recordara que la criatura tenía tan solo veinticuatro años.

Sin embargo, Tess no consiguió apartar la mirada lo bastante rápido, que no pasó desapercibida a Dakota. Entonces, un relámpago, cargado hasta los topes de energía, atravesó al hombre de la media perilla, despejándole todas las dudas que tuviera al respecto: jugaría aquel juego. A pesar de que era la peor idea del mundo, jugaría aquel juego hasta el final.

Todo su lenguaje corporal se transformó en un segundo, pero Tess, ocupada en sus propios pensamientos, no se percató.

Corriente —dijo ella mientras quitaba una pelusa imaginaria de su top negro, poniendo fin al incómodo silencio.

Él frunció el ceño. —Corriente ¿qué?

Se dice gente corriente —aclaró Tess—. Es lo más apropiado en este caso.

La sonrisa apetecible volvió a hacer acto de presencia, aderezada con una pizca inocultable de desafío, anuncio de la carga de profundidad que él estaba a punto de lanzar.

Te gusto cantidad, ¿eh?

Ella alzó las cejas, sus ojos lo escrutaron como si todo él fuera un código cifrado.

Gustar era un concepto muy amplio, pensó Tess, y muy relativo; también le gustaban los mojitos y el tabaco, y hacía más de dos años que no probaba ni lo uno ni lo otro.

Ya lo creo —replicó ella, en tono de guasa, dispuesta a practicar aquel arte insólito de hablar por hablar, ya que él decía que era tan “vulgar”—. Aún no he decidido qué me gusta más de ti, si tu corte de pelo estilo Kurt Cobaine después de un mal viaje, o tus modales exquisitos. Especialmente, cuando bebes latas de gaseosa —hizo una pausa para mirarlo, altiva—. Pero no te apures, cuando lo decida te lo haré saber.

No esperaba enojarlo aunque, desde luego, le habría gustado, y efectivamente, no lo enojó. Al contrario, lo vio asentir repetidas veces con la cabeza sin perder la sonrisa, y Tess tuvo la sensación de que él continuaría con las puyas, pero no fue así.

¿Cuándo vuelves a Boston?

Me voy el sábado —replicó ella, preguntándose a qué se debía aquel inesperado cambio de tercio.

¿Tan pronto? La echaría de menos. Hacía siglos que lo más interesante que Dakota encontraba en la parcela vecina eran los tangas de la hija menor de los Gibb, secándose al sol.

Cuando había sol, claro.

Tres días no daban para muchas florituras con una mujer como aquella.

Vale. Entonces, nada de florituras. —Así que la cosa está entre mi pelo y mis modales —comentó él, divertido, al tiempo que le daba la espalda y se dirigía al interior del garaje.

A Tess le pareció que él volvía para ocuparse de su “princesa” de hierro, su moto, a la que siempre estaba limpiando y sacando brillo, pero en aquel momento Dakota se quitó la camiseta, y un instante después, cuando ella aún no había tenido tiempo de recuperarse de la sorpresa, él se llevó una mano al cabello, y lo liberó de la banda con que lo sujetaba en una coleta baja.

A continuación, se quedó tal como estaba, exhibiéndose con desparpajo, esperando pacientemente a que la medicina hiciera efecto.

Los ojos de Tess siguieron los trazos del dragón bicéfalo de dientes amenazadores, cuyas alas desplegadas rodeaban los hombros de Scott, como si estuvieran abrazándolo. Su sinuoso cuerpo, cubierto de escamas, zigzagueaba a lo largo del eje central de la espalda masculina, con una belleza transgresora propia de las obras de Don Ed Hardy.

Aquello era un festín visual en escala de azules, violetas y rojos, volcados sobre un lienzo excepcional.

Sin embargo, Hardy no podía haber sido el autor de aquel tatuaje. Entre otras razones porque ya se había retirado antes de que Scott naciera.

Y además, ni siquiera alguien con semejante sentido de la estética, habría podido concebir una visión tan fantástica como aquella voluptuosa cola dentada de dragón desapareciendo bajo la cintura de los calzoncillos, que asomaban, sugerentes, por encima de los tejanos.

 La sola idea de averiguar cómo sería el final del tatuaje la hizo suspirar. Entonces, Tess volvió a la realidad, roja de vergüenza, y Dakota, con una sonrisa radiante, se echó la prenda al hombro, dando por finalizado el espectáculo.

Acabo de hacerte más fácil la decisión ¿a qué sí? —dijo, mirándola de soslayo antes de atravesar la puerta que comunicaba el garaje con la vivienda—. Por si no nos vemos de nuevo, que tengas buen viaje.

Vaya, si lo había hecho.

Tess acababa de descubrir que le encantaban los dragones.

En especial, los de cola dentada.

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© Patricia Sutherland