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Acerca de patriciasutherland

Además de escribir novela romántica y leer, adoro la música. Me gusta el jazz, el r&b y últimamente, el country moderno. Encontrarás más información sobre mí, en la pestaña correspondiente de mi blog.

Internet, hombres y novela romantica.

Representan alrededor del 30% de los internautas españoles, pasan unas dos horas diarias en la red, viven en poblaciones de más de 20 mil habitantes e incorporan entre sus preferencias literarias a la novela romántica.

Son los Internautas Activos, el segundo grupo de los cuatro a que se refiere un reciente estudio llevado a cabo por Click Seguros sobre el uso que hacen de internet los internautas españoles.

Me resultó curioso enterarme que los de este grupo tienen un bajo nivel de compras -según el estudio, un 35% raramente compra por internet-. Para mí, uno de los grandes atractivos de la Red es la compra online y desde que existe Amazon, por ejemplo, sólo voy a la librería de tanto en tanto, para cosas muy concretas.

Pero lo que más me gustó saber es que los hombres representan el 55% de los usuarios de este grupo (de todos los grupos más activos, en realidad). Me pregunto cuántos de ellos incluyen romántica entre sus preferencias literarias. Tengo la sensación que son más de los que imaginamos y que sea un hombre, José Luis Muñoz, el ganador del IV Premio Internacional de Novela Romántica Villa de Seseña (Toledo) es indicativo de cómo están cambiando las cosas en este género.

Ganó con su novela «El corazón de Yacaré», pero este salmantino que es conocido como escritor de novela policíaca, también ganó en 1990 el Premio de Literatura Erótica La sonrisa vertical con «Pubis de bello rojo» y el Premio Letra Erecta de Novela Erótica Alfadil 2004 (Venezuela) con su obra «El sabor de su piel».

Se que hay quien no está de acuerdo con ésto, pero a la literatura romántica actual le falta la perspectiva masculina: hombres que nos ofrezcan su particular visión del amor, y que firmen sus historias como hombres.

De más está decir que la novela de Muñoz estará en mi lista cuando se publique. El único hombre entre el montón de mujeres que habitan mis estantes de romántica… A su manera, todo un privilegio ¿no?

Sobre climax, tomografias y novela romantica.

Después de tanto oír que los héroes de novela romántica, perfectos amantes donde los haya, son irreales sencillamente porque tal perfección sólo es posible en la ficción, ayer vengo a enterarme que según investigaciones recientes, tampoco la descripción de las emociones que sienten nuestras heroínas en el momento «m» pueden ser reales porque durante el orgasmo la mujer no experimenta emociones ¿qué tal?

De acuerdo con un extenso artículo de la revista Scientific American, titulado The Orgasmic Mind: The Neurological Roots of Sexual Pleasure (La mente orgásmica, las raíces neurológicas del placer sexual), en un experimento que buscaba averiguar qué excitaba a las mujeres en comparación con los hombres y en el que participaron 12 parejas, el equipo de neurocientíficos observó que durante la estimulación manual la tomografía del cerebro de la mujer activaba áreas implicadas en el intercambio de señales sensoriales de tipo sexual, pero cuando ésta alcanzaba el orgasmo, la actividad cerebral cesaba.

Silencio, sí.

Ni vemos las estrellas, ni tocamos el cielo con las manos, ni volamos ni ninguna de las mil maravillosas sensaciones descritas en nuestras novelas romanticas favoritas… Sólo silencio.

¿O será como dicen las Smart Bitches que la intensidad del placer nos desconecta el cerebro?

Ellas, con su habitual sentido del humor, han titulado la entrada en que debaten sobre el tema «¿Necesitas parar esos pensamientos molestos? Ten un orgasmo».

Habrá que probar ¿no?

Novela romántica, amor verdadero y cuentos de hadas – II

«El problema no es que las novelas románticas no sean realistas. Simplemente, la mayoría de nosotros no sabemos cómo hacer que esta clase de amor dure. Pero podemos aprender…» Brenda Novak, autora de novela romántica.

Hace un tiempo escribí la primera parte de esta entrada sabiendo que habría más porque mientras leía el artículo fuente me venían a la cabeza montones de imágenes, de momentos reales y de ficción. Estoy tan convencida de la utilidad de algunos de sus consejos para «hacer que el amor verdadero dure toda la vida» como de que la novela romántica es un campo de prácticas excepcional. Tanto que de hecho lo hice carne. Quiero decir, novela.

Cuando surgió la idea de escribir Sintonías allá por el 2006, me plantée cómo sería el amor entre dos personas que se centran en los que las une, en vez de hacerlo en lo que las separa, en las diferencias. El resultado son tres historias que tienen como denominador común que uno de los miembros de la pareja recorre esa milla extra que lleva del «tú ya sabes que te quiero» al «porque te quiero y pienso en ti, … [te lo demuestro así]». Mi toque personal -y también una muestra de mi confianza en el sexo masculino- es que en Sintonías, quienes recorren esa milla son ellos: Jordan (Bombón), Mark (Primer amor) y Jason (Amigos del alma -próximamente-).

Es llamativa la cuestión de las diferencias ¿te has fijado? Pasado el primer tiempo de enamoramiento, aquello que nos atrajo, que nos sedujo de la otra persona se convierte en una de las tantas cosas más de nuestra vida que damos por hecho. Entonces las diferencias ocupan el lugar y la energía de lo que antes nos maravillaba: las resaltamos, las magnificamos y les concedemos un protagonismo total.

Pero ¿las entendemos? ¿comprendemos que esas diferencias no son necesariamente «defectos»? La naturaleza femenina es diferente de la masculina. Es más que una mera cuestión de sexos: miramos el mundo con ojos distintos. Y aunque hablemos el mismo idioma, nos comunicamos con lenguajes diferentes. La mala noticia: aprender a decodificarlos lleva tiempo; la buena: el amor es el lenguaje universal. Allí donde las palabras se quedan cortas, la intención de hacerle sentir al otro que es fundamental en tu vida hablará alto y claro.

¿Cómo expresar esa intención? Como sea, mientras lo hagas con constancia y determinación: sencillo o elaborado, romántico o apasionado… Prueba a ver qué te funciona mejor. Novak da una serie de pautas interesantes (si el inglés no es lo tuyo, usa el traductor de Google o BabelFish).

O también puedes ver cómo lo hacen mis hombres de ficción, se expresan de maravilla con eficacia demostrada ;-)

Sobre novela romántica, literatura y marginación femenina.

«Las mujeres estamos de moda. Léelo que te va a encantar» me dijo una conocida que con sus mejores intenciones se encarga de que nunca me falte material sobre el que escribir (¡cómo se nota que nunca ha puesto un pie en mi estudio donde el «material» amenaza con taparme!), y me dio una página recortada de El País del sábado 3 de mayo pasado, con un artículo: «La marginación femenina en la cultura» de la escritora Laura Freixas.

En él, la autora plantea que todos los esfuerzos que se hagan en relación a la igualdad salarial, la paridad política o incluso en tema de malos tratos, serán insuficientes si no se toma en serio la igualdad en la cultura donde la participación de la mujer es mínima. Concretamente, en literatura dice:

«… La lista de los libros más vendidos en una semana cualquiera … incluye una mujer entre 10 en ficción y dos en no ficción: 10% y 20%…»

Según Freixas la sociedad sigue utilizando un lenguaje basado en la ideología patriarcal, que considera 1) que el varón encarna todo el género humano y la mujer sólo parte; 2) el hombre se define como un ser social, mientras la mujer se identifica con la naturaleza, y 3) lo masculino se considera intrínsecamente positivo, mientras lo femenino todo lo contrario. Este lenguaje, dice la autora, se observa claramente en los medios de comunicación que hasta cuando dan tanto bombo a una supuesta dominancia femenina en determinadas cuestiones, lo hacen en un lenguaje que sugiere que es algo anómalo, y por supuesto, pasajero (lo dicho, «las mujeres estamos de moda» ¿hay algo más pasajero que la moda?).

Bueno, no puedo decir que el artículo «me encantara». Y no porque no comparta su idea en cuanto a la ideología patriarcal. Precisamente porque la comparto, me dejó con la sensación de haber leído más de lo mismo.

Aún no tengo su libro «Literatura y mujeres», pero me extrañó que no hiciera mención al claro dominio femenino en novela romántica, especialmente cuando representa una porción cada vez más importante en las cifras de ventas editoriales. A menos, claro, que no considere a la literatura romántica como literatura. Quizás en el libro aborde el tema, en el artículo no lo menciona.

Luego está la cuestión del lenguaje que utiliza la «sociedad» y la necesidad de que «se tome en serio la igualdad en la cultura». De esa sociedad, en España, un 50,57% somos mujeres (2006) y como mujeres en un país de ideología claramente patriarcal, la educación de los hijos corre principalmente a cargo nuestro. Si las cifras definen, también lo hacen en este sentido.

¿Qué lenguaje usamos las mujeres en la intimidad de nuestra casa? ¿Qué «ideología» comunicamos a través de nuestras acciones cotidianas?

Eso es lo que tenemos que tomarnos en serio: ser en nuestra vida personal, cada una, el cambio que queremos ver reflejado en el mundo.

Novela romántica: más sobre portadas de infarto e historias de pena.

Acaba de finalizar la RT Booklovers Convention, convención anual organizada por Romantic Times (1) que este año se celebró en Pittsburgh, Pensilvania, y me dediqué a ver si encontraba información sobre qué había vendido bien, en un intento de sondear lo que nos deparará el futuro en cuanto a nuevos títulos traducidos al castellano.

Ya había leído por ahí que la convención incluía un concurso, Mr. Romance, para elegir al mejor modelo masculino de portada de novela romántica. (¿Te imaginas diez tíos buenos desfilando caracterizados de héroes románticos? Dios…) Como la promoción y el espectáculo van de la mano en Estados Unidos, realmente no me sorprendió. Aunque debo admitir que mi duende criticón frunció la nariz: «portadas con macizos semivestidos, ¿igual que en la revista PlayBoy? Mmm, por favor, dime que no». Bromas aparte, si empezamos así desde la tapa, no quiero pensar lo que encontraremos dentro. Como ésto sea un indicativo de lo que vende bien por esos lares, me temo que estamos apañadas.

Y por lo visto, parece que lo es.

Leyendo Naughty Books for Girls, una entrada fresquita de una de las blogueras de The Lipstick Chronicles, tuve el primer indicio de que este año en la convención tampoco llovió a gusto de todo el mundo. Es más, hay un sector de la población femenina (aficionadas a la novela romántica y no) a la que cada vez le gusta menos el modo en que llueve.

«Mi nada científico estudio sobre lo que se vendió en RT (la convención) y lo que ha vendido en el pasado se reduce a ésto: a las mujeres nos va el porno siempre que sea en forma de historias de pasión» dice Sarah en un post con bastante retintín que comienza haciendo referencia a un libro «Porn for Women» (Porno para mujeres) de Cambridge Women’s Pornography Cooperative. Este libro del que puedes ver unas imágenes con leyendas divertidas aquí (debajo de la cubierta), ironiza sobre la cuestión, aludiendo a que a las mujeres de verdad nos pone ver hombres medio desnudos solamente si están haciendo la colada o lavando los platos.

Yo añadiría que también si están anunciando por televisión un detergente para lavadoras. De esos «que eliminan hasta las manchas más rebeldes» ;-)

¿Tú, qué opinas?

(1) Evento anual que reúne a escritores, autores, agentes, editores y público aficionado a la novela romántica organizado por Romantic Times, editores del magazine «Romantic Times Book Reviews» dedicado a novela romántica más antiguo e importante de Estados Unidos.

06/05/08: Por cierto, si quieres echar un ojo al ganador del concurso Mr. Romance 2008, aquí está su galeria de fotos.

Amor, besos y feromonas. Un poco de ciencia y bastante poesía.

La idea germinal de esta entrada surgió al leer el libro de Eduardo Punset, «El viaje al amor». Como ya comenté en alguna otra ocasión, me gusta conocer las opiniones científicas sobre sentimientos y emociones humanas, y si dichas opiniones son masculinas, más. De este hombre en particular me interesan tanto que he seguido su programa de Televisión Española, Redes, durante mucho tiempo, a pesar de las horas intempestivas en que se emitía.

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En un hilo argumental que teje parte con investigación, parte con historias reales, el autor le sigue el rastro a los comportamientos biológicos desde las primeras células eucariotas que habitaron el mundo, buscando explicar científicamente la razón del amor.

«…El amor tiene por cimientos la fusión, desde tiempos ancestrales, entre organismos acosados por las necesidades cotidianas, como la respiración o la replicación, empujados por la necesidad de reparar daños irremediables en sus tejidos y sumidos en una búsqueda frenética de protección y seguridad. [..] Ese instinto de fusión para garantizar la supervivencia no se detiene en los límites del organismo fusionado, sino que irrumpe hacia campos que no son estrictamente necesarios para sobrevivir o garantizar la propia supervivencia. En el impulso de fusión radican también las raíces no sólo del amor, sino del ánimo de dominio sobre el ser querido…», dice Punset.

Aparentemente, aporta una perspectiva bien diferente de nuestra idea sentimental del amor, la de que estamos biológicamente condicionados para buscar esa fusión.

Investigaciones recientes parecen haber demostrado la existencia del segundo sentido del olfato humano, el encargado de detectar la feromonas. Lo llaman «Nervio O». Tiene terminaciones en la nariz y comunicación con las «áreas sexuales» del cerebro, al margen del córtex olfativo. Y serían la ruta por la que los humanos procesaríamos las feromonas, sintiéndonos más atraídos hacia posibles parejas con señales químicas diferentes a las nuestras y menos atraídos, en circunstancias normales, hacia aquellos con señales similares. Digo en circunstancias normales porque un cambio temporal en nuestro sistema hormonal, como ocurre durante el embarazo nos predispondría a sentirnos afines a personas con señales similares. Y cuanto más similares sean estas señales químicas entre los dos miembros de la pareja, mayor es la posibilidad de encontrar problemas de infertilidad, aborto e infidelidad. Es decir, que estamos biológicamente dotados para procurarnos la mejor fusión posible.

Pero hay más, según un estudio realizado por la Universidad de Albany los besos son más que intercambios románticos. «Cuando dos personas se besan, se está produciendo un complejo intercambio de señales químicas. Ese contacto puede activar mecanismos inconscientes que actúan para evaluar nuestra compatibilidad genética o reproductiva con la persona que estamos besando» dice el psicólogo Gordon Gallup, uno de los dos autores del reciente estudio titulado «La psicobiología del beso romántico». Lo que explicaría el rechazo repentino que mucha gente experimenta tras el primer beso que descarta al candidato de manera fulminante. Y aunque son decisivos para ambos participantes, hombres y mujeres no lo consideran de la misma forma. Para las mujeres, los besos son más importantes durante todas las fases de la relación porque a través de ellos podríamos tantear el estado de la misma. Para los hombres son principalmente preámbulo de un contacto sexual y suelen preferir besar con la boca abierta e iniciar el contacto con la lengua. Volvemos a encontrarnos una razón biológica: la presencia de testosterona en la saliva masculina, suministrada durante un tiempo suficientemente largo puede afectar nuestra libido.

¿Saber que estás «condicionada al amor» cambia en algo la experiencia?

Siempre digo que la realidad depende de los ojos del que mira. La teoría evolucionista que rechazan de plano quienes creen en Dios como orígen del mundo, para mí no hace más que confirmar que hay una inteligencia implícita, «divina», que nos empuja a encontrar poesía donde para la ciencia sólo hay moléculas.


¿Sabías que desde 2007 edito un boletín mensual? Si te gusta cómo escribo y te interesa saber en qué nuevos proyectos trabajo, te lo recomiendo. Leerás extractos de mis novelas, conocerás a mis nuevos personajes, mis próximos lanzamientos, las promociones y concursos internacionales que organizo y… mucho más. Se llama Románticas y es gratuito. Estás invitadísima, ¿te apuntas? Además, si te suscribes y por tiempo limitado…

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Hombres hablando de novela romantica.

Sí, chicas. Hoy la cosa va de hombres opinando sobre este género que tanto nos gusta. Tenía previsto publicar otra entrada pero me resultó tan curioso dar en una misma semana con dos opiniones masculinas tan diferentes siendo -como creo que son- ambos latinos, que no me pude resistir.

Hace poco el Orlando Sentinel publicó un artículo de Mario Szichman titulado «El auge de la novela romántica» en el que nos ilustra sobre cosas como:

  • los 1,370 millones de dólares que cinco editoriales norteamericanas se embolsaron en 2006 gracias a este género.
  • Los 6.400 títulos nuevos que se publicaron ese año en USA.
  • Los 7.200 metros que mediría de alto la pila si Harlequin/Silouette colocara una sobre otra todas las novelas que vende en un día.
  • Los 418 millones de dólares que vendió dicha editorial -líder indiscutible del género- en 2006.
  • Los pocos hombres que leen romántica.
  • Los menos aún que lo escriben porque este «territorio de ficción es un matriarcado». En apoyo de su teoría cita a una antigua jefa de Harlequin/Silouette que al parecer dijo «que los hombres están excluidos pues generalmente envían manuscritos plagados de escenas sexuales, describen a profesionales o actrices como mujeres que han prodigado sus favores para llegar a la cumbre, y hablan en escasas ocasiones ‘del color y el aroma de los pétalos de una flor'».

En fin… Básicamente, cifras y un cierto tufillo prejuicioso que hizo saltar a mi lado diablo… Igual su teoría se basa en experiencias personales, quién sabe ;-)
En definitiva, una lectura prescindible. Pero como nobleza obliga, este es el enlace.

Ésta otra en cambio, no lo es. Es una de esas críticas poco habituales en el género de las que hablé en una entrada anterior, que hay que leer. Dice mucho, dice muy bien y especialmente, lo dice de una escritora española.

Mejor imposible.

Novela romántica: el futuro digital del género.

Primero fue Sony lanzando la primera versión de su Lector Digital, luego Amazon.com, a finales del 2007, sacándose de la manga su lector «Kindle», un aparatito liviano del tamaño de un libro de bolsillo, capaz de almacenar 200 títulos de una selección de más de 110.000 disponibles…

Con el advenimiento de novelas cortas de autoras best seller de romántica en formato electrónico de Harlequin y de las novelas ilustradas de MyRomaceStory.com, el futuro digital del género ya esta aquí.

Y como era de esperar el debate acerca de si con él se inicia el final del futuro del libro escrito, está servido. El suplemento Babelia del periódico El País dedicó un extenso reportaje al tema en su edición del 15 de Marzo pasado, titulado «Literatura sin Papel». No fue el único, poco meses antes ya lo había hecho indirectamente aquí, cuando salió al mercado el lector de Amazon.

¿Pero realmente existe tal debate? Personalmente, no lo creo. Por lo menos, no aún. No creo que haga que la gente que no lee, empiece a leer ya que cualquiera de estos aparatitos cuestan un buen dinero, y desde un punto de vista tecnológico todavía no son lo que deberían llegar a ser para competir seriamente con el libro impreso. Más información sobre el tema aquí.

Tampoco creo que quienes somos asiduos compradores de libros convencionales, dejemos de comprarlos. La posibilidad de acceder a la versión electrónica, no sustituye el placer que supone echarse en el sofá con un buen libro en las manos. De la misma forma que poder comprar y escuchar canciones individuales de tu artista favorito en tu IPOD, no sustituye el placer de tener todos sus cedés y deleitarte escuchándolos en el potente equipo de música que tienes en el salón de casa. Sólo añade más posibilidades al disfrute: allí donde vayas, será mucho más fácil llevarte contigo unas cuantas cosas que te gustan.

Especialmente en el caso de los libros, incluso es posible que fomente la compra en las dos versiones. Aún no me he hecho con uno de estos lectores digitales, pero desde hace un par de años, siempre que un libro que me interesa está disponible en versión impresa y electrónica, compro las dos. Y ahora, que autoras importantes de romántica se suben al tren ofreciendo sus títulos también en versión digital, estoy segura que no seré la única.

Habrá que ver qué nos depara, a aficionadas y escritoras del género romántico, el futuro… digital.

Novela romántica, amor verdadero y cuentos de hadas – I.

Una buena novela romántica no es ningún cuento de hadas, es una instantánea del amor en su mayor expresión.

Podría haberlo dicho yo, lo suscribo plenamente, pero son palabras de Brenda Novak, una escritora norteamericana de romántica con varios best sellers de la que solamente he leído este artículo. Y si le dedico espacio en mi blog es porque me pareció importante lo que dice en él.

De las muchas y variadas críticas que se hace a este género, quizás la más común es que no es «realista», que habla de amores que sólo existen en los cuentos de hadas. ¿Pero acaso no sería más realista reconocer que algo tendremos que ver en que nuestras historias de amor personales sean tan… insatisfactoriamente reales? ¿No será, como dice Novak, que la mayoría de nosotros aún no hemos aprendido a hacer que el amor dure?

Aún, es la palabra clave aquí.

«…¿Cómo serían nuestras vidas y nuestras relaciones si fuéramos capaces de dar exactamente la clase de amor que deseamos recibir?…»

JeraRomance.com, página de inicio.

Romance y matrimonio ¿opuestos irreconciliables?

A juzgar por el número en permanente crecimiento de divorcios y separaciones, daría la impresión de que la convivencia disuelve el romance, y detrás de él va el amor, que lentamente se marchita.

En febrero, uno de mis blogs favoritos «The Blushing Ladies», muy a tono con el mes de San Valentín, reprodujo un artículo de Keishia Lee-Louis titulado «En el matrimonio, el romance empieza en la mente».

Según Keishia el romance matrimonial no empieza en la alcoba sino en la mente, con una idea que evoluciona hacia algo más íntimo entre dos personas emocionalmente conectadas. Requiere práctica y tiempo pero convertirse en alguien romántico puede llegar a ser muy divertido, dice y para empezar solo necesitas el deseo de hacerlo y un poco de creatividad. Estoy completamente de acuerdo.

El romance en la mente comienza cuando sale el sol, no cuando se pone, es ritualista y entrañable, y aunque está bien planificado de antemano, no pierde un cierto aire de espontaneidad. Yo lo llamo construir el romance.

Un conocido me dijo hace poco que «esas cosas sólo pasan en las películas» refiriéndose a la típica escena del hombre que deja a la mujer, una notita cariñosa escrita con carmín en el espejo del baño antes de marcharse al trabajo. ¿Por qué? ¿Por qué llamar a nuestra novia/o veinte veces al día para decirle nada nos parecía tan normal que ni nos lo planteábamos y dejarle una notita en el espejo ahora que es nuestra/o esposa/o nos parece «ficción total»?

Seguimos siendo las mismas personas, con las mismas necesidades de cariño y cuidado. Si lo piensas un poco, la mayoría de esas cosas que la publicidad llama «románticas» no son más que afecto envuelto en papel de regalo. Es la intención lo que cuenta.

Y es la intención de ser importante y necesario para la persona con quien compartes tu vida, el motor del romance.