Sutherland, mi blog en 2010.

Alrededor de 3 millones de personas visitan el Taj Mahal cada año. Este blog fue visto cerca de 33,000 veces en 2010. Si el blog fuera el Taj Mahal, se necesitarían alrededor de 4 días para visitarlo.

Así comienza el informe que recibí el primer día hábil de 2011, de WordPress sobre la performance de Sutherland, mi blog, durante 2010.

Bueno, el Taj Mahal es uno de esos monumentos de ensueño que me encantaría conocer, y 33.000, una cifra que todavía ahora que la escribo me parece increíble. No ofrezco descargas gratuitas, ni publico imágenes que quiten el aliento, no hago reseñas, y desde luego, no escribo sobre Justin Bieber o Miley Cyrus, así que opino que los chicos de WP se las han ingeniado a la perfección para asociar en un mismo párrafo dos ideas muy atractivas para mí. Consiguieron que, alguien tan poco inclinada a tomar en consideración cifras fuera de su contexto como para ni siquiera haber incluido un contador de visitas en mi blog hasta hace veinte días, no sólo haya leído el informe; además lo comparta contigo a través de esta entrada.

Como comentaba en mi post de la semana pasada, el informe no dice nada que no supiera ya, pero además de permitirme verlo en perspectiva y alegrarme por el camino recorrido -algo que suelo pasar por alto más veces de las que me gustaría-, me ha ofrecido «flashes informativos», que a su vez, han disparado alguna reflexión o simplemente, confirmaciones. Sobre ellas voy a hablarte hoy.

1) Los sitios que refirieron más tráfico a mi blog durante 2010 fueron: search.conduit.com, wordpress.es, google.es, y nieveshidalgo.blogspot.com.

Para empezar, ni siquiera sabía que había algo llamado «search.conduit.com». Gogleando sobre el tema he visto que tiene sus detractores, pero también sus defensores.  Aquí encontrarás información sobre qué es y cómo usarlo.

WordPress.es y google.es: los buscadores indexan mis entradas, y todas ellas tienen «tags» muy definidos, lo cual significa, entre otras cosas, que el interés por la novela romántica y temas relacionados crece muy saludablemente. ¡Yupi!

Nieveshidalgo.blogspot.com: su tráfico también está creciendo, como no podía ser de otra manera, y aparte de alegrarme un montonazo por ella quiero decirle… ¡Gracias, Nieves! :)

2) Las palabras que más usaron los internautas para llegar a Sutherland durante 2010 fueron: novela romántica histórica, novela romántica y (ahhhhh!) patricia sutherland.

Para las dos primeras, la reflexión viene en el apartado siguiente. En cuanto a «patricia sutherland»… Bueno, recuerdo que la primera vez que el panel de WP me mostró una búsqueda bajo mi nombre fue allá por noviembre de 2007, cuando vio la luz Primer amor, la segunda de mi serie Sintonías. Entonces, he de admitir, que casi me caigo de la silla de la sorpresa. Tres años, 140 entradas y 4 páginas más tarde, me sigue haciendo ilusión que «me busquen», pero me parece infinitamente más importante que me encuentren y qué encuentren cuando lo hagan: para mí cada post es un asunto muy serio, incluso los que parecen más «divertidos», y me sigue corriendo el mismo frío por la espalda cada vez que pulso el botón «publicar». Hace mucho que dejé de esperar que eso cambie, y en parte me gusta: me ayuda a recordar que si me pongo nerviosa es porque lo que hago es importante para mí y me apasiona tanto como el primer día.

3) Las dos entradas más visitadas en 2010 fueron, en orden de relevancia, éstas:

Novela romántica histórica: los diez mejores romances medievales.
Novela romántica erótica: cuando lo demasiado explícito quita protagonismo a una gran historia.

Si miramos esta información en relación a lo que comento en el párrafo anterior respecto de las palabras más buscadas, da la impresión de que hay una preponderancia en favor de la novela romántica histórica, lo cual, en principio casaría con la línea editorial para 2010 (1) de las principales editoriales románticas que publican obras originales en lengua castellana. Especialmente, si añadimos el dato de la segunda entrada más visitada que se refiere a la novela romántica erótica.

Reflexión: ¿Crees que es así? ¿Refleja, realmente, las preferencias de las lectoras de habla hispana? ¿O es como el debate sobre la telebasura, una «elección» condicionada por la naturaleza de la oferta?

Y por último…

4) La página más visitada de Sutherland en 2010 (aparte de mi «home page») fue… 

¡Conexiones románticas!

Me ha dado muchísima alegría verla allí, peleando por su merecido lugar en las estadísticas. Creo que es una página importante porque refleja, por sí sola, el impresionante crecimiento de la novela romántica en lengua castellana. Representa la consecución de una aspiración: poder tener nuestras novelas escritas por nuestras escritoras en nuestra lengua, y también el inmenso esfuerzo y dedicación que hemos puesto en ello todas: escritoras, (agentes y editoras, aunque no aparezcan listadas), bloggers, reseñadoras, administradoras de webs y foros, y por supuesto, el apoyo continuado de las lectoras del género. Como ves me he permitido escribirlo en femenino. No es ninguna alusión de tinte sexista; más bien es una conclusión objetiva: siempre se ha dicho que la novela romántica es territorio femenino. ¿De quién van a ser los logros, sino nuestros?

Antes de acabar quiero hacer mención de la excelente performance de las herramientas que WP pone a disposición de sus bloggers, sin las cuales la creación, edición, programación y difusión de las entradas/rss sería infinitamente más laboriosa. Soy usuaria convencida y satisfecha de Google y la mayoría de sus productos, pero en tecnología blog (gratuita) mi elección, a ojos cerrados, sigue siendo WordPress.

El último parrafo es para ti, que me sigues en esta aventura, o me sorprendes con tus comentarios, o simplemente me lees porque pasabas por aquí y has decidido detenerte…

Gracias por estar ahí, al otro lado de la pantalla, compartiendo este instante conmigo.

(1) He dejado fuera del tema a la novela romántica paranormal, -que también se publica y mucho, como todos sabemos-, porque al no haber cubierto el tema en mi blog, no existen búsquedas ni referencias registradas al respecto en las estadísticas de Sutherland.

Este maravilloso oficio de escribir… novela romántica

Acabé el 2010 repartiéndome entre dos actividades que adoro: pasar tiempo con la gente que quiero, y leer. Y empecé el 2011 haciendo algo que me vuelve loca: bailar hasta el amanecer (para más, en un sitio fantástico)… y ahora me siento feliz de retomar mi pasión «number one»: escribir.

Empiezan a apilarse los recortes a utilizar de base para nuevos textos, los enlaces de recursos online que explorar y compartir, los (posibles) argumentos de futuras novelas… y recupero esa sensación cómoda, tan familiar, que me indica que este es mi mundo. Vuelvo a ser Patricia, la escritora, y como me sucede desde hace años, ¡es una experiencia fenomenal!

A ésto se ha sumado el informe de «performance» de este blog durante el año pasado que he recibido de WordPress y que compartiré contigo más tarde. Aunque no dice nada que no supiera ya, me ha servido para detenerme, pensar en ello ¡y alegrarme! ¿No te sucede, a veces, que estás tan concentrada en lo que queda por hacer que pasas por alto disfrutar de lo que ya está hecho, de lo que has conseguido? Seguro que sí; es algo muy nuestro (de las chicas). 

Este principio de año, además, me está ofreciendo descubrimientos nuevos que han venido de la mano de aquella «idea loca» que tuve hace unos años y por fin pude poner en práctica el día de Navidad de 2010: hacer un «preestreno» de mi nueva novela, Princesa. Considero un privilegio que me leas -lo he dicho en más de una ocasión-, y recibo con sorpresa y agradecimiento los comentarios y correos de los visitantes. Pero lo que está sucediendo en el «pase privado» de Princesa es una novedad para mí, y me tiene completamente maravillada. De verdad que no salgo de mi asombro al comprobar qué agradecidas sois las lectoras del género, cómo os implicáis en lo que leéis y lo expresáis en vuestros comentarios. Cómo celebráis, y os afligís con los «quiebros» de las tramas, y os adueñáis de los personajes, haciendo que cobren vida más allá del papel… Pensar que yo quería haceros un regalo bien especial por Navidad ¡y resulta que el regalo me lo habéis hecho a mí! Estoy alucinando :)

Por eso este Domingo, cuando leía en la revista dominical de El País, el artículo  «Por qué escribo» de Jesús Ruiz Mantilla, no tuve ningún problema en elegir la respuesta con la que me identifico. Es de David Safier y dice así:

¿Se acuerda de cuando era niño y jugaba? ¿Inventando historias disparatadas con figuritas de indios, vaqueros o pitufos? ¿O simplemente imaginando en la bañera que era el capitán de un barco pirata que buscaba un tesoro en medio de la tormenta? ¿Se acuerda de cómo se sentía cuando jugaba con otros niños en la calle y vivían increíbles aventuras haciendo de exploradores, cazadores o agentes secretos, luchando contra dinosaurios, monstruos o supermalos que querían destruir la tierra con rayos mortales? Pues bien, todo eso es lo que yo hago todavía. Jugar con la imaginación. Cada día de mi vida. Y lo seguiré haciendo hasta que me muera. O me vuelva loco. Es lo que me gusta. Y por eso escribo. ¡Hay alguna otra cosa mejor!

Yo añadiría: «¡Hay alguna otra cosa mejor [que escribir romántica]!» :)

Novela romantica : el futuro digital del género – IV, y una anécdota.

El pasado domingo 19 de diciembre, El País publicó un artículo dedicado a la novela romántica en formato digital, que me gustó leer porque corrobora lo que muchas aficionadas al género y a los libros digitales creíamos, a pesar de todas las reticencias que el sector editorial mostraba hasta hace muy poco.

La novela romántica en formato digital crece saludablemente, y eso que los precios en España no son precisamente «de oferta». Como apunta Eva, de Autoras en la sombra, pedir 16€ (o más) por la versión digital de una novela que impresa cuesta 18€ no es un ahorro significativo. Mucho menos, si no estás acostumbrada a leer en un ebook. Pero sin duda, la posibilidad de acceder inmediatamente a la novela que estás buscando, favorece la decisión de hacer clic en el botón «comprar». En mi caso, sin duda, así es.

Con montones de títulos disponibles en versión digital a través de Amazon.com, Libranda, Todoebook, y más recientemente,  Nookbook de Barnes& Nobles (¡todo el catálogo de Vestales está allí!) las lectoras y escritoras del género estamos de parabienes. Si sumamos la oferta de las autoras digitales independientes… ¡tenemos todo un universo romántico para llevar en el reader! Un universo que podría crecer exponencialmente si, como dice Irene Muzas Calpe, la editora de Versátil, las versiones digitales empezaran a explotar las posibilidades del ebook y añadieran color, sonido e imágenes a las historias ¿te lo imaginas? Sería fantástico. Bueno, pensándolo bien, sería mucho más que eso: dotaría a la versión electrónica de una obra de una cualidad única, no aplicable a su versión impresa. El libro convencional tiene el tacto y el aroma del papel; el digital tendría todos los añadidos multimedia disponibles ahora, y en el futuro. ¡Qué maravilla!

Aquí te dejo el enlace a la versión online del artículo «El ‘ebook’ se pone rosa», de Carmen Mañana.

¿Y qué hay de la «anécdota» a que me refiero en el título de esta entrada?

Te cuento.

Cuando leí el artículo (la versión impresa en el El País del domingo) no reparé en el gráfico que utilizaron para ilustrarlo. Me quedé con la hoja del periódico, que pensaba usar de referencia para escribir esta entrada. Fue cuando me puse a escribirla, un par de días más tarde, que presté atención al gráfico: un reader color rosa que muestra un texto en la pantalla. A medida que lo iba leyendo, pensaba en lo familiar que me resultaba… Hasta que, de pronto, caí en la cuenta… «¡Coñe, ésto es mío!»

Es la adaptación de un fragmento  (apenas han cambiado los nombres propios y unas palabras) de este extracto (lo he marcado en amarillo), que corresponde a un capítulo de la segunda de mi Serie Sintonías, Primer amor.

El gráfico también aparece en la versión digital del artículo, sobre la columna derecha, e incluye un botón que te permite ampliarlo para poder leerlo mejor.

¡Qué impresión descubrirme allí!
¿Contará para decir que he salido en «El País»? :)

Para leer las entradas anteriores de esta serie, pulsa los enlaces:

https://patricia-sutherland.com/2010/04/14/novela-romantica-el-futuro-digital-del-genero-iii-2/

https://patricia-sutherland.com/2008/08/27/novela-romantica-el-futuro-digital-del-genero-ii/

https://patricia-sutherland.com/2008/04/02/novela-romantica-el-futuro-digital-del-genero/

Princesa, un recordatorio y un bocadito para el gusanillo romántico

A poco más de dos semanas para que comience el «pase privado» de Princesa, creo que puedo decir, sin temor a equivocarme, que estoy de los nervios :)

Hace casi un año que publiqué los primeros extractos de esta novela romántica, y entonces, claro, no podía imaginar que pasarían tantos meses antes de que pudiera ver la luz. Como seguro imaginarás, se me ha hecho interminable. Pero bien está lo que bien acaba, y en este caso la alegría vale el doble porque a la satisfacción de plasmar en papel una historia que sólo vivía en mi mente, se suma la forma en que Princesa se dejará ver, de principio a fin, solamente ante treinta lectoras, como tú, a modo de regalo de Navidad. ¡Cómo disfruto con las sorpresas! Cada vez que lo pienso, mi sonrisa va de oreja a oreja…

Pero, como decía al principio, todavía quedan unos días para que  Jera Romance publique los dos primeros capítulos abiertos a lectura -y por tanto, para que yo pueda enlazarlos desde aquí-, así que hoy te traigo un recordatorio y un bocadito de Princesa para contentar al gusanillo romántico, ¿vale?

Primero, el recordatorio.

El enlace de inscripción para el «preestreno» de Princesa aparecerá en el próximo número del boletín de Jera Romance que sale el próximo sábado (11 de diciembre). ¡Todavía estás a tiempo de participar! Si no estás suscripta al boletín, puedes hacerlo aquí.

Y ahora, el bocadito :)

¡Que lo disfrutes!

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«…Londres le gustaba. Especialmente, tras un buen aguacero como el que había despertado aquella mañana, que la había obligado a posponer su sesión diaria de footing hasta bien entrada la mañana. Aquellos chaparrones limpiaban la atmósfera habitualmente cargada de la ciudad y llenaban el aire de aquel aroma tan refrescante… que casi se olvidaba del otro inconveniente inevitable… La ráfaga húmeda interrumpió los pensamientos de Tess, y añadió diminutos lunares color barro a su inmaculado conjunto rosa.
Casi se olvidaba, sí… Hasta que algún conductor desconsiderado le recordaba las desventajas del Londres lluvioso.
Y no se trataba de cualquier conductor, observó trás recuperarse de la sorpresiva ducha y ver que el vehículo -una moto roja que le era muy familiar- torcía a la derecha pocos metros más adelante, en la entrada de garaje de la casa de los Taylor, sin hacer el menor ademán de ofrecer una disculpa. Era como si no se hubiera percatado de que la había salpicado.
O como si no le importara…
—¿Pensando en las musarañas? —oyó que Dakota le decía cuando ella pasó frente a su casa. Lo escuchó perfectamente a pesar de que, como era habitual cuando salía a hacer deporte, llevaba su Ipod conectado.
Él se había quitado el casco, y continuaba sentado sobre la moto, acelerándola por momentos, y la seguía con una expresión en su mirada que dejó claro sus intenciones.
O como si lo hubiera hecho ex profeso, el muy canalla.
Tess se limitó a volver la vista al frente, y recorrer los escasos dos metros que la separaban de su casa. Entonces, ante la persistente mirada de Dakota que no la abandonó en ningún momento, ella abrió la portezuela roja y continuó camino por el sendero de laja.
El tejido elástico rosa se ajustaba a la figura femenina como un guante. La parte superior era como una camiseta con mangas muy cortas y un escote amplio, y la inferior del estilo de las bermudas de ciclista.
Estaba muy buena, concluyó Dakota tras una minuciosa inspección, que no le permitió calcular el tamaño real de sus delanteras -el body las achataba-, pero sí las cualidades de su trasero; macizo y respingón pedía a gritos un buen sobeo.
—Está chulo el conjuntito —volvió a decir él, en un intento de que ella dejara de morderse la lengua y lo enfrentara. Tess giró la cabeza y lo miró como por casualidad. Él le regaló una sonrisa ladeada, y añadió—: Muy tentador.
¿Tentador? Una carcajada estuvo a punto de delatarla, que consiguió reprimir en el último instante. No podía creer el descaro de la criatura. Aquello era inédito. Simple y llanamente, increíble.
Y además, continuaba mirándola desde su moto. Se había inclinado hacia adelante, y apoyado los codos sobre el manillar, como si hubiera decidido ponerse bien cómodo. Había desafío en su mirada, sí, pero también expectación. Él no sólo quería molestarla, quería que ella respondiera al desafío.
Pues, sería una expectativa vana.
Tess se encogió de hombros y se señaló el oído derecho -el que él podía ver-.
Dakota no tuvo ningún problema en reconocer el cable blanco del MP4.
Tampoco el inconfundible hormigueo que le recorrió la espalda cuando ella cerró la puerta tras de sí, ignorándolo completamente…»

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© Patricia Sutherland

Nieve, navidad… y promociones especiales – I

Ha llegado la lluvia de nieve a WordPress… y las promociones especiales a la web de los corazoncitos lilas… ¡Adoro diciembre!

Mis compañeras de Jera Romance han acabado de colgar las luces navideñas, y eso siempre significa que empiezan las promociones especiales ;-)

¿Preparada?

Ahí va la primera (de tres):

Desde ahora hasta el 24 de diciembre (inclusive) puedes adquirir las novelas de mi Serie Sintonías con importantes descuentos: ¡10% en las versiones impresas y 40% en las digitales!

Más información aquí.

La novela romántica en español y sus autoras digitales.

En su mayoría latinoamericanas, prolíficas, muy activas a la hora de promover su trabajo, y sus obras sólo están disponibles en versión electrónica: son las autoras digitales de novela romántica en español.

 

Me gustaría poder decir que la idea de conocerlas y familiarizarme con su trabajo fue mía. Habría sido lo más lógico: soy escritora, fan de los libros digitales, y a más inri, tengo este blog relacionado con el género romántico, lo cual me exige «husmear» por el ciberespacio para mantenerme al día. Pero, la verdad sea dicha, fue una lectora que pasó por aquí y me dejó un comentario, la que encendió mi interés. Sucedió hace varios meses y  aquí está la «prueba del delito»: es el tercer comentario de la entrada.

Durante el verano me dediqué a indagar sobre el tema, visité sus rinconcitos en internet, leí comentarios y recomendaciones de las lectoras… y tengo que decir que la sorpresa ha sido mayúscula. Algunos de sus blogs me dejaron con la boca abierta. Recibes a raudales la desbordante creatividad de la que muchas de estas autoras hacen gala no sólo a través de las palabras, también de las imágenes, de los sonidos, del color… Y si eres escritora y sabes lo que supone escribir/diseñar/etcétera para dar a conocer tu auténtico trabajo (o sea, tus libros y escritos) comprendes el inmenso esfuerzo y la gran dedicación que hay detrás. La mayoría son verdaderas bloggers -muy activas y disciplinadas-, que siempre están publicando algún extracto, capítulos, noticias u organizando algo: concursos, encuestas, premios… Mantienen con su audiencia una intercambio fluído, y en fin, por decirlo de un modo muy español, se lo curran a fondo.

Si aún no las conoces, te invito a hacerlo. Te sorprenderán.

Las encuentras aquí, en mis Conexiones Románticas, en un apartado especialmente dedicado a ellas.

Novela romántica histórica: los diez mejores romances medievales – II

Romances medievales que enamoraron a millones de lectoras.

Tras algunos meses recogiendo recomendaciones en la entrada original que dediqué a este tema, al fin he conseguido reunir suficiente material para lanzarme a descubrir la histórica medieval, y como lo prometido es deuda, aquí está el ranking de los diez mejores romances medievales. Para confeccionarlo he tomado como referencia las puntuaciones, críticas y reseñas que estas novelas han recibido en las siguientes webs especializadas: Autoras en la Sombra, El Rincón de la Novela Romántica, Romantic Times y All About Romance.

Si eres la dueña de alguna de las recomendaciones de mi entrada original, muchísimas gracias por tomarte el tiempo y el interés de participar. Si has llegado hasta aquí buscando una buena histórica que leer, espero que este ranking -que yo sólo me he ocupado de clasificar según puntuaciones- te resulte útil.  Para mí, desde luego, ha supuesto un magnífico punto de partida… Diría que una aventura, ya que algunos títulos son realmente antiguos y el esfuerzo por dar con ellos, sin duda, está añadiendo cierta magia al proceso. Aquí te dejo, entonces, con ellos:

Novela Romántica Histórica
Los «Top Ten» Romances Medievales

1. La novia rebelde (The Bride), Julie Garwood.
Serie: 1ª Novias.
Ambientada en Escocia durante el siglo XII.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

2. El secreto (The Secret), Julie Garwood.
Serie: 1ª Secreto.
Ambientada en Escocia durante el siglo XIII.
Crítica de Autoras en la Sombra.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

3. Un reino de ensueño (A Kingdom of Dream), Judith McNaught.
Serie: 1ª Westmoreland.
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XV(*).
Crítica de Autoras en la Sombra.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

4. Lady Johanna (Saving Grace), Julie Garwood.
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XIII.
Crítica de Autoras en la Sombra.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

5. Indómito (Untamed), Elizabeth Lowell. (**)
Serie: 1ª Medieval.
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XII.
Crítica de Autoras en la Sombra.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

6. El rescate (Ransom), Julie Garwood.
Serie: 2ª Secreto.
Ambientada en Escocia durante el siglo XIII.
Crítica de Autoras en la Sombra.
Crítica del Rincón de la novela romántica.

7. El lobo y la paloma (The Wolf and The Dove), Kathleen Woodiwiss
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XI
Crítica del Rincón de la novela romántica

8. El premio (The Prize), Julie Garwood
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XI
Crítica de Autoras en la Sombra

9. Hechicera (Enchanted), Elizabeth Lowell (**)
Serie: 3ª Medieval
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XII.
Reseña de All About Romance.

10. Prohibido (Forbidden), Elizabeth Lowell (**)
Serie: 2ª Medieval
Ambientada en Inglaterra durante el siglo XII
Crítica de Autoras en la Sombra
Crítica del Rincón de la novela romántica

11. This Is All I Ask, Lynn Kurland
Serie: 7ª DePiaget
Ambientada en Inglaterra y Francia durante el siglo XIII.
Aún no publicada en castellano.
Reseña de All About Romance

(*) Se desarrolla durante el reinado de Enrique VII Tudor, al filo de la Edad Media. Según el sistema de clasificación anglosajón, esta novela entraría en la categoría de «Renaissance Romance» (como opuesto a los demás títulos que sí se clasifican como «Medieval Romance»), pero tratándose de una novela tan recomendada no he querido dejarla fuera. A modo de compensación y para completar la decena medieval, he añadido un onceavo título.

(**) Nota importante acerca de la serie Medieval de Elizabeth Lowell: en esta serie, y de manera especial, es recomendable leerlas por orden. Gracias a Ariadne (ver hilo de comentarios) por recordarme que yo no lo hice al principio, y me tocó releerla para poder comprender la historia en su conjunto. Avisada quedas :)

 

Novela romántica Bombón, la más sensual de Sintonías. Extracto, 2º parte.

Aquí tienes la segunda parte del extracto que publiqué la semana pasada. Si no has tenido ocasión de leerlo, éste es el enlace de la entrada, que te recomiendo que leas no sólo por cuestiones de cronología, sino también porque contiene un resumen de la novela y algún comentario mío que te ayudará a ponerte en situación.

Espero que disfrutes de su lectura, y con ellas me despido hasta septiembre, deseándote que tengas un verano fenomenal.

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Bombón, extracto – 2ª Parte

Las cosas todavía seguían algo tirantes entre los dos cuando llegaron al Beer & Wine con Gillian, Jason y Mark, pero después de un par de partidas de billar y algunas risas con Jason, de a poco, Mandy se relajaba.

Jordan la conocía bien y sabía que lo peor ya había pasado: volvían a estar juntos, y aunque quedaba mucho por delante, para él era motivo suficiente para la sonrisa encantada que tenía desde hacía horas, que no se le quitaba con nada.

—Ya me he enterado de que has hecho un negocio redondo —empezó Mark, picándolo—. Aunque la verdad, pensé que habías vuelto por ella, no por la pasta.

Jordan le echó una mirada irónica. —¿Qué crees que pensaría si acepto trabajar como un cabrón por el mismo dinero?

Mark sonrió, divertido. —Me gusta tu técnica, tío. A ver si funciona…

Jordan volvió a mirarlo. Esta vez no contestó. Y no hizo falta. El mensaje era claro.

Funcionaría.

 

* * *

 

Aquel hombre llevaba diez minutos dándole conversación. Estaba con Mandy antes de que Jordan fuera al lavabo y cuando salió, aún continuaba allí. Así que en una reacción nada habitual, Jordan descubrió que sus pies habían decidido, sin consultarle, dirigirse a la barra. Y allí estaba, plantado delante de Mandy y aquel individuo, a segundos de tener que abrir la boca para decir algo, y sin la menor idea de qué.

—No te conozco. ¿Quién eres?

Su mente tampoco le había consultado aquello antes de ordenarle a su boca que lo dijera. Pero ya estaba dicho. Mandy sintió una súbita necesidad de apartar la mirada y bajar la cabeza.

—Yo… le pedía un autógrafo —atinó a decir el larguirucho rubio que estaba junto a Mandy.

Jordan asintió. Se estiró, cogió una servilleta de la barra, sacó una estilográfica de su bolsillo y le dio ambas cosas a Mandy.

—¿A quién la dedico? —preguntó ella intentando aguantar la risa mientras se preparaba, estilográfica en mano, para estampar su firma sobre la servilleta.

—Peter —contestó el interesado.

Mandy garabateó un autógrafo dedicado que Jordan se encargó de entregar. —Autógrafo. ¿Algo más?

Peter se despidió rápidamente y tan pronto se alejó, Mandy soltó la risa mirando a Jordan con incredulidad.

—Era inofensivo —dijo, coqueta.

—Tú no.

Ella se apoyó contra la barra y se cruzó de brazos.

—¿Y eso? —preguntó con expresión divertida.

Jordan se colocó junto a ella, y la miró con ternura. —Y eso ¿qué?

—¿Qué quieres decir con eso de que “no soy inofensiva”?

—Como si no lo supieras…

—Es que no lo sé —insistió ella.

—A la hora de flirtear eres más peligrosa que mono con escopeta — Jordan miró de reojo al del autógrafo que había regresado con su grupo de amigos—. Rubio. Alto. Buen lomo. Cinco minutos más, y te lo habrías ligado —volvió a mirarla—. Y esto es Camden. Aquí no puedes ligarte a un tipo en el Beer & Wine y enrollarte con él. Mañana aparecería en primera página.

Como era habitual en aquel vikingo, y aunque en este caso concreto se equivocara, hablaba con conocimiento de causa. Mandy cogió su botellín de cerveza sin alcohol, pero Jordan se lo quitó de la mano, sirvió un poco en la copa y se la ofreció después de dejar el envase sobre la barra.

Jordan estaba en lo cierto. En otra época, Mandy lo habría hecho. Enrollarse con el hombre del autógrafo. Sin pensárselo dos veces. En ésta, sólo coqueteaba. En ningún momento se le había cruzado por la cabeza nada más.

—El día que discutimos, dijiste… —Mandy hizo una pausa y lo miró—. Me llamaste… Bueno, no lo dijiste, pero casi. ¿De verdad piensas eso?

Jordan respiró hondo. Sabía que algún día el tema volvería a salir, pero no esperaba que fuera tan pronto.

—Me mataba verte tan hecha polvo…

Mandy esbozó una media sonrisa violenta. —Pero no dijiste eso. Dijiste otra cosa.

—Ya.

Había dicho algo completamente distinto. Estaba loco de celos.

—No me gusta esa parte de ti —admitió, finalmente. Mandy asintió y apartó la mirada—. Es una idiotez porque es exactamente lo que hacemos los tíos… No debería molestarme. Y si me dices que soy un cabrón hipócrita que te suelta monsergas a ti y luego hace lo mismo, tendré que aguantar… Pero soy hombre, sé lo que piensan cuando se levantan de tu cama, y sé lo que dicen… Y me molesta un montón que seas tú de quien lo dicen. Me saca de quicio.

Mandy se bajó del taburete y recogió las bebidas para llevarlas a la mesa. Se sentía tan incómoda que por momentos no parecía ella. ¿Desde cuándo que la censuraran le preocupaba? Se irguió y se colgó su mejor sonrisa.

—Eres un cabrón hipócrita —le dijo, desafiante.

Jordan sonrió.

—¿Le has aclarado a tu barbi que como me tope con ella van a tener que reconstruirle los implantes? —continuó Mandy mientras empujaba tres cervezas contra el pecho de Jordan, indicándole que las cogiera.

—Pena —replicó él, seductor—. Está como un queso.

Mandy le echó una mirada llena de ironía y se alejó con el resto de las cervezas sin hacer el menor comentario.

Sobraban las palabras, estaba claro.

Jordan bajó la cabeza para ocultar que sonreía.

¿Como un queso? ¿Y se lo había dicho al bombón de Amanda Brady?

Tendría que aprender a contar mentiras más creíbles.

 

Bombón, capítulo 10 (extracto)

© Patricia Sutherland

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Bombón, Sintonías 1. Disponible en formato impreso y digital aquí.

 

 

Novela romántica Bombón, la más sensual de Sintonías. Extracto, 1º parte.

El calor ya está aquí, al fin, después de un invierno largo y una primavera mucho más inestable de lo habitual. Para mí es señal de que ha llegado la hora de apagar el portátil y recargar su batería, ¡y la mía!

Tenía planificadas dos entradas, de esas que ofrecen información útil que a mí tanto me gustan, pero he decidido dejarlas para la vuelta de vacaciones. Después de todo, es verano y lo que apetece es tumbona y relax ¿o no?

Así que he pensado ¿y qué tal si complemento tu bucólico descanso veraniego con un par de entradas que en vez de útiles, sean entretenidas?
Me refiero a «románticamente» entretenidas, claro.

El extracto que publicaré en dos partes corresponde a la primera de la serie Sintonías, Bombón. ¿Qué puedo decirte de ella? Bueno, además de ocupar el primer lugar de publicación -con lo importante que son los comienzos-, es la que tiene el mayor nivel de erotismo y también la que confiere el carácter de serie a Sintonías, ya que la apasionada relación de Mandy y Jordan continúa creciendo y consolidándose en la segunda y la tercera entrega. Es romántica, sensual, con una pizca de pimienta y bastante ternura… O sea, es el tipo de historia que me encanta leer, sólo que en este caso la he escrito yo :-)

Con un trocito de ella te dejo, entonces ¿vale?
 

Bombón. Resumen:

Mandy y Jordan son amigos desde niños. Pudieron haber sido novios adolescentes pero él, incomprensiblemente para Mandy, no acudió a la cita. Ahora ella tiene 26 años, es una cantante famosa, y Jordan, además de su amigo es su Manager.

Pero desde hace dos años Mandy se rodea de malas compañías, alimenta a la prensa sensacionalista con escándalos frecuentes y no atiende a razones. Una noche, Jordan, que secretamente está enamorado de ella, la encuentra en su suite del hotel compartiendo cama con el licencioso vocalista de una banda de rock y decide marcharse: ya no soporta verla vivir así. Cuando Mandy quiere darse cuenta, Jordan se ha ido y su vida es un desastre.

Siguiendo el primer consejo que ha aceptado en años, vuelve con los suyos y nuevamente rodeada de su afecto, Mandy toma conciencia de la realidad: nunca ha querido una vida lejos de los suyos; ha vuelto a casa casi huyendo, esquivando a la prensa, contando mentiras a su equipo, después de cancelar dos meses de actuaciones con la excusa de una enfermedad que no ha precisado, pero más tarde o más temprano va a tener que volver a las giras, a los hoteles, a las interminables sesiones promocionales… Solo que ahora no se siente capaz de hacerlo sin Jordan.

Para Jordan, irse fue un intento de pasar página tan desesperado como inútil: cada vez más atrapado en la red de un amor no correspondido, ya no sabe qué hacer. Pero al tiempo, cuando vuelven a verse y Mandy, inesperadamente, se muestra arrepentida por lo ocurrido y poco después reacciona tan mal al comprobar que él ha asistido con una amiga a la entrega de premios en la que ella es una de las nominadas, se enciende una pequeñísima luz de esperanza…

¿Son celos? ¿Qué significan en alguien como Mandy? ¿Qué posibilidades tiene de enamorar a esa mujer desinhibida y arisca, que cambia de acompañante como de zapatos, cuya relación más larga duró apenas una semana?

Intentar olvidarla no resultó.

Jordan decide que es hora de cambiar de estrategia…

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Y ya lo creo que lo hace. Jordan es un gran estratega -¡me sorprendió hasta a mí!-, pero Mandy es imprevisible, apasionada; una mujer de armas tomar.
¿Qué resulta de la interacción de un tipo muy listo (pero muy enamorado) y de una mujer rebelde que vive la vida apasionadamente, sin ataduras?
Pues, lo dicho: mucho entretenimiento… Romántico, claro :-)

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Mandy llevaba varios días sin saber de Jordan y se sentía rara. Se habían despedido el lunes por la mañana con un “hablamos ¿sí?”. Él había regresado a Nashville.

Y no habían hablado.

Él no la había llamado.

En otras circunstancias no le habría importado tanto, pero ahora…

Mandy se subió a la tranquera y se sentó sobre el listón de madera, con las piernas colgando hacia adentro. El predio de adiestramiento estaba vacío. A lo lejos, se veían luces en el pabellón de los peones. El sol se había ocultado hacía un rato y las faenas del día habían acabado.

Después de darle mil vueltas, el miércoles ella se había decidido y lo había llamado. Nadie había contestado. Tampoco había saltado el buzón de voz. Desde entonces habían pasado tres días, y continuaba sin saber nada de Jordan.

Mandy se subió el cuello del abrigo. Se estaba quedando helada. ¿Qué hacía allí con semejante frío? Bajó de un salto y retomó el camino que llevaba a la casa.

Estaba insorportable. No se sentía ella misma. Pasaba el día ociosa, incapaz de concentrarse en nada más de cinco minutos, y con sus pensamientos volviendo una y otra vez sobre el mismo tema; Jordan Wyatt. Él le había dicho que “se moría por volver con ella”, pero ni había aceptado su nuevo proyecto aún, ni estaba con ella.

Estaba en Nashville.

Seguramente disfrutando de la compañía de su barbi de apellido ilustre.

Y no la había llamado.

Ni siquiera le había devuelto la llamada.

Mandy meneó la cabeza, disgustada. ¿En qué situación estaban? Necesitaba saberlo de una vez. Ya no soportaba continuar así. Respiró hondo cuando comprendió que estaba a punto de saberlo; el hombre que aparcaba frente al jardín, era él.

Mandy se irguió, y avanzó hacia el coche como si no tuviera un nudo en el estómago. Avanzó con su sonrisa despreocupada, ignorando las sensaciones que últimamente se adueñaban de su cuerpo cada vez que lo veía.

Eran intensas y raras. No podía clasificarlas. En realidad, no se animaba a hacerlo. Así que jugaba a ignorarlas.

Pero seguían allí, y eran las mismas: boca inesperadamente seca, latidos que retumbaban en sus oídos… y un montón de nervios que no sentía ni cuando estaba en el escenario frente a diez mil personas.

—Si vienes a cenar, es pronto… —dijo Mandy, apoyándose contra el Corvette, junto a la puerta.

Él sonrió y se dedicó a sacar abrigo y maletín bajo la persistente mirada femenina que le pasaba revista.

Jersey negro de cuello alto. Botas negras cortas. Tejanos de muerte. Imponente como siempre, pero demasiado sport para Jordan.

—¿Es el estilo Nashville? —preguntó ella, con ironía.

Jordan cerró el maletero. —Es el estilo mudanza. Lo mejor para ponerse de mierda hasta arriba embalando una casa, son unos tejanos y un jersey negro. También valen para hacer seiscientos kilómetros por carretera…

“Así que has vuelto a Camden”, pensó Mandy y se obligó a no mover ni un músculo de su cara.

—¿Entramos? —invitó Jordan.

—¿”Entramos”? —Mandy se incorporó, puso las manos en los bolsillos de su abrigo y lo miró irónica—. ¿Es que vienes a verme a mí?

Jordan sonrió. —Tenemos un tema pendiente, sí.

—Bueno… Supongo que si ha esperado una semana, es que no es urgente ¿no?

Mandy pasó junto a él y se dirigió a la casa. Entró y dejó la puerta abierta. Jordan la siguió intentando mantenerse serio y no soltar la risa. No quería enfadarla más de lo que estaba. Entró y cerró la puerta tras de sí.

—Tenía que analizar bien lo que me propusiste, Mandy… No es tan fácil como a ti te parece que es.

Ella estaba al pie de la escalera cuando él habló, y se revolvió.

Menudo imbécil.

—¿Tengo cara de idiota? —regresó sobre sus pasos, y se plantó delante de Jordan, mirándolo rabiosa—. Mira, niño… Si me dices que hablamos, me llamas. Y si ves mi llamada perdida, me la devuelves. Quiero que seas tú, Jordan, pero no pienses ni por un segundo que te voy a dejar jugar este juego conmigo. Vuelve a pasar de mí, y me abro. ¿Está claro?

—No pasé de ti…

Mandy no sólo lo interrumpió, dio un paso más y lo enfrentó. —¿Está claro, o no?

Él la miró con ternura y al final asintió.

—Bien —replicó ella—. No voy a hablar de negocios hoy, así que si has venido a eso, puedes irte.

Jordan la vio volverse sin más y subir la escalera hacia la primera planta. Entonces, las palabras de Jason sobre lo que funcionaba o no funcionaba con una mujer, volvieron a su mente. Cada segundo que pasaba tenía más claro que con esta mujer, no funcionaría. Había sido un error no devolverle la llamada. Jordan asintió. Sí, había sido un error que no volvería a cometer.

En la cocina, Mark y su padre se miraron divertidos. Mandy había sacado las uñas. Los siguientes capítulos de la historia «Jordan & Mandy» prometían ser apasionantes.

Cuando Jordan entró, las miradas hablaban por sí mismas. Pero por si cabía alguna duda, John se lo aclaró.

—Mandy 1, Jordan 0 —le dijo palmeándole el hombro con cariño—.Ven, come algo y repónte para el siguiente asalto.

Jordan se sentó a la mesa sonriendo violento, y se dispuso a recuperar fuerzas con un trozo de la mejor torta de queso y moras del país.

Para vérselas con Mandy, desde luego, le haría falta.

 

* * *

 

Mandy no habló de negocios aquel día. Ni el siguiente. No fue hasta el domingo después de comer, cuando Jordan volvió a intentarlo por quinta vez en tres días y el muro cedió.

Mientras el resto de la familia miraba televisión en el salón, Mandy escuchaba la exposición de Jordan en la cocina, con la vista fija en su pocillo de café.

Seguía enfadada. Y seguía celosa.

Celosa de que hubiera corrido a darle explicaciones a su barbi, y a ella la hubiera tenido una semana esperando una decisión. Y lo peor de todo era que admitir que estaba celosa la enojaba mucho más que todo lo demás. Porque los celos no podía controlarlos. Los sentía. No los había sentido en la vida antes, y no sabía cómo manejarlos.

—Las seis fechas que tienes en diciembre son impepinables. Si no cumples, te va a costar un montón de pasta, así que yo te aconsejo que actúes. Año nuevo, vida nueva. Y con la discográfica… las actuaciones comprometidas ya están cumplidas, aunque en algún momento del año tendrás que volver a entrar en estudio con un álbum nuevo y habrá que negociar las actuaciones promocionales, pero eso se verá en su momento… Estuve echando un vistazo a los festivales. Varios coinciden mes, así que va a haber que montarlo muy bien, si no vas a acabar de cama…. Las actuaciones en ciudades más pequeñas se pueden coordinar en relación a los festivales. Con tus actuaciones especiales para fans, lo mismo… Creo que puede funcionar —Jordan estiró las piernas, bebió un sorbo de café—. Va a ser una pila de trabajo y engranar las cosas muy bien, pero puede funcionar bien…

Miró a Mandy. Ella seguía con su vista fija en la cucharilla con la que removía el café, algo ausente.

—Vas a tener que modificar un poco tu imagen —continuó Jordan al ver que ella no decía nada—. Tejanos, Mandy. Ropa más normal. No quiero tener que estar sacándote vaqueros salvajes de encima…

Los ojos femeninos se llenaron de una mezcla de vanidad y rabia.

—Me los vas a tener que quitar de encima igual. Lo que les gusta no es mi ropa.

Cierto. Como para que no les gustara…

—Tejanos, Mandy —repitió masculino. Hizo una pausa y añadió—. Y un cinco por ciento más.

La mirada de ella se desplazó del pocillo de café a los ojos de él, desafiante.

—Vaya… —se recostó contra el respaldo de su silla y se cruzó de brazos—. Eso es un montón de dinero, ¿sabías?

 

En aquel momento Mark se disponía a entrar en la cocina, pero se detuvo. ¿Cinco por ciento más? Sonrió divertido y se apoyó junto al marco de la puerta a ver qué contestaba Mandy.

 

—Tu proyecto es un montón de trabajo.

Mandy continuó mirándolo, desafiante. Así que no había vuelto con el rabo entre las piernas…

Está bien, sabes lo que vales. Me gustas, chico.

—Por un cinco por ciento más, te voy a querer pegado a mi sombra las veinticuatro horas del día. Todos los días.

—Dieciséis —puntualizó él—. No voy a dormir contigo.

Mandy sonrió. Jordan también; era la primera sonrisa auténtica que veía en aquel rostro hermoso, en tres días.

—Encárgate de que tus chicas lo sepan, ¿vale?

Había dicho “chicas”, pero quería decir “barbi de apellido ilustre”. Jordan leyó entre líneas.

—Ya lo saben —contestó, masculino.

 

Mark se frotó las manos y volvió al salón a compartir las noticias.

 

Mandy asintió y se puso de pie. Jordan la miró mientras se alejaba hacia el salón, con las manos en los bolsillos de los tejanos.

Sus ojos como siempre desde hacía años, la recorrieron. Desde aquella melena rizada que le cubría hombros y espalda, a través de unas curvas de vértigo que no conseguía disimular ni aunque se pusiera un jersey dos tallas más grande como el azul que llevaba… Hasta las deportivas, en sus pies, resultaban sexy.

Es que era sexy. Toda ella. La mujer más sexy del planeta.

Dieciséis horas por día con Mandy. Siete días a la semana.

Dios.

 Bombón, capítulo 10 (extracto)

© Patricia Sutherland

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Bombón, Sintonías 1. Disponible en formato impreso y digital aquí.

 

Un héroe de novela romántica no haría eso.

Así se titula un artículo de la escritora romántica Teresa Medeiros publicado recientemente en la edición internacional de CNN. Al parecer los medios norteamericanos insisten en comparar dramas conyugales mediáticos como los protagonizados por Tiger Woods o Jesse James (ex marido de Sandra Bullock) con los conflictos típicos de los best seller románticos actuales, algo que ha molestado a lectoras y escritoras del género, y que Medeiros comienza rebatiendo con un título tan gráfico.

Efectivamente, el personaje romántico masculino principal -el protagonista- debe alcanzar una serie de valores morales determinados, y aunque al principio de la historia sea un desastre, al final debe mostrarnos su madera de héroe. «Jesse James y Tiger Woods no sobrevirían más allá de un párrafo en nuestras novelas, porque nuestras heroínas no los soportarían. Nuestras Bellas son mujeres fuertes con demasiada autoestima y respeto por sí mismas como para tolerar a un hombre que insiste en seguir siendo la Bestia en vez de permitir que el poder del amor verdadero lo convierta en Príncipe», dice Medeiros.

La infidelidad -especialmente, la que cursa con repetición- es un «no» clarísimo en literatura romántica, un tema delicado también en la ficción, y que hoy le dedique una entrada no tiene que ver con el artículo de Medeiros en sí, sino con algo que me permitió comprender.

Hace un par de meses decidí desempolvar una historia que escribí hace seis o siete años. Mucha agua ha corrido bajo el puente desde entonces, y desde el principio tuve claro que tendría que trabajarla mucho hasta quedar satisfecha con el resultado final, pero siempre me ha gustado el argumento que desarrolla, y es la única de cuantas he escrito que en un primer borrador superó las ciento setenta mil palabras -todo un novelón-. Y sí, roza (no lo toca de lleno) el resbaloso asunto de la infidelidad.

Bueno, tras «forcejear» durante semanas con el ritmo de la narración y reescribir capítulos enteros, algo seguía sin encajar y no acababa de ver qué era. Fue leyendo el artículo de Medeiros que se hizo la luz. El problema es que cuando el protagonista queda expuesto a una situación que deja (o podría dejar) sus sentimientos en entredicho, la historia tiene que permitirle ganarse el cielo, recomponer totalmente su imagen ante la lectora para acabar convertido en Príncipe.

Eso es lo que no encajaba; mi chico de ficción no se ha ganado el cielo lo bastante.  (¡Gracias, Teresa!)

Pero, tranquila que lo hará: como te imaginarás,  le tocará ganarse el cielo de varios planetas para que le dé el aprobado :-)

Si quieres leer el artículo completo de Teresa Medeiros, lo encuentras aquí.