Novela romántica: las heroínas con las que nos identificamos.

Una de las cosas que más me gusta de los blogs es que sin darte cuenta entre el artículo publicado y los comentarios que dejan los visitantes, es casi como estar en una mesa escuchando a otros opinar sobre un tema mientras tú sacas tus conclusiones. Cuando quiero acordar me descubro reflexionando sobre cuestiones en las que nunca antes había pensado.

Eso me pasó con un artículo que Seressia Glass publicó como invitada en un blog. Seressia es una escritora negra de novela romántica contemporánea y paranormal ganadora de varios premios. En su artículo ¿Te identificas con esto?, cuenta que tardó diez años en darse cuenta que el mundo de la novela romántica está dividido en dos: el de las heroínas blancas y el de las demás. Cuando publicó su primera novela -romántica interracial-, se encontró con que las críticas no la encuadraban dentro de la novela romántica ni los libreros la ubicaban en el estante que correspondía junto al resto de novedades en novela romántica. Simplemente, comenta, la gente le dice que «no se siente identificada con una heroína negra».

Creo que el título de su artículo está más cerca de la realidad que el contenido del mismo. En Estados Unidos la cuestión de ser negro o blanco tiene connotaciones diferentes que en Europa, más relacionadas con la discriminación racial, pero qué pasaría en España con heroínas gitanas o árabes por ejemplo?

He leído otros géneros con personajes de razas y credos diversos, sin problemas. Pero la novela romántica es diferente, la «identificación» en romántica es un elemento fundamental. Podría crear una heroína de otra raza, otro color de piel, otro credo… Para identificarnos con algo que nos es ajeno, primero necesitamos familiarizarnos con ello, aprender. Te documentas y elaboras. Eso es lo que hace un escritor así que podría hacerlo.

Pero ¿como lectora? Creo que no. Cuando me paro delante del estante de romántica en una librería y pienso qué me apetece leer, las manos se van, indefectiblemente, a historias con mujeres y hombres con los que puedo conectar, con los que me identifico.

¿A ti te pasa igual? ¿Te aficionarías a una serie romántica cuya heroína fuera de otra etnia?

Los nombres del amor.

Surfeando la web di con este artículo (en inglés) sobre los diferentes nombres con los que llamamos a nuestra pareja. Su autora apunta que «darling» (cariño) tan habitual en el cine americano de los años cincuenta, se ha borrado del mapa cotidiano en USA. Lo que parece cierto porque a pesar de que en el doblaje al castellano se use la palabra «cariño», en las versiones originales actuales abundan «sugar baby», «honey», «sweetie» y «cutie», y otras realmente intraducibles. Y mucho, mucho «babe» o «baby». Lo mismo pasa en novela romántica.

Pero ¿cómo es aquí, en España por ejemplo?

Bueno, según un estudio que llevaron a cabo hace unos años -2004- en la Universidad de Almería, utilizando una encuesta de nueve preguntas realizada en la calle, universidades y autoescuelas a personas de edades comprendidas entre los 17 y los 33:

  1. El 19% se decanta por «cari» o «cariño», indistintamente entre hombres y mujeres.
  2. El 12% prefiere «nene» o «nena», con sus correspondientes derivados «chiqui» y «niño» o «niña».
  3. Un 30% de los hombres usan apelativos del tipo: princesa, vida, amor, cielo, reina, preciosa, churri, chica, pitufa, peque.
  4. Sólo un 14% de las mujeres usa apelativos estereotipados como: vida, amor, cielo, corazón, churri o pequeño.
  5. Un 40% de las mujeres prefieren apelativos personalizados como: morenazo, pokemon, pechu, pichu, peteñico, pumi, caqui, cosilla, chu, osito, macizote, buenorro, baby, fiera, escáner, coco.
  6. Un 16,4% de los hombres prefieren apelativos personalizados como: cuerpo, tía buena, guapi, amore, crispy, txurri, tori, chilindrina, pikachu, loba, chocho, guriguri, tamborcito, mi amolcito, guapetona.
  7. Como norma general, las mujeres prefieren llamar a sus parejas con un apelativo cariñoso. En cambio los hombres, alternan el apelativo cariñoso con el nombre propio indistintamente.

El artículo completo esta aquí.

En fin…

Según ésto, la pareja de la primera novela de mi serie Sintonías, entra dentro de los que prefieren personalizar sus apelativos amorosos. Mandy llama a Jordan, «guaperas»; él, cómo no, «Bombón».

Pero con la segunda, como no podía ser de otra manera, apelativos tradicionales para una pareja bien romántica a la manera tradicional…

Ya veremos qué pasa con la tercera.

Se aceptan sugerencias :-)

¿Cuál es el apelativo cariñoso más bonito que te han llamado?

Ellas los prefieren…

Según el último estudio sobre el hombre ideal para las españolas realizado por Match.com, los morenos lanzados y viajeros ganan por goleada.

Físicamente los prefieren morenos, de ojos azules y complexión normal (ni muy altos ni muy musculosos). Entre sus otras cualidades, votan mayoritariamente por un hombre que sepa escuchar y dialogar, que no sacrifique relación y familia por el éxito profesional, se involucre en las tareas del hogar y en la educación de los hijos, y cómo no, que tome la iniciativa en la cama.

Y luego nos preguntan por qué nos gusta tanto leer novela romántica…

Elena de Talismán trae precisamente ésto a colación en su post. Los héroes de romántica responden a un prototipo que se ajusta, con diferente color de ojos o cabello, a estos requisitos, pero ¿es simplemente una fórmula o hay más?

Parece que hay más.

Según Mario Luna y su como mínimo «curioso» libro Sex Code. El manual práctico de los maestros de la seducción, aunque la atracción «puede educarse culturalmente, gran parte de sus mecanismos están instalados en nosotros por defecto». Así, los genes femeninos, por determinismo evolutivo, aspiran a obtener de un hombre:

  1. Buenos genes: belleza según el concepto de esa palabra para cada sociedad a lo largo del tiempo, que no necesariamente implica «moreno de ojos azules», sino más bien «hombre fuerte y sano».
  2. Estatus u otra capacidad para ofrecerles una posición ventajosa: poder y/o dinero y/o fama, según cada sociedad y cada época.
  3. Protección y asistencia: confort, confianza, conexión emocional, caballerosidad, o sus respectivos equivalentes según sociedad y época.

Lo que explicaría por qué la fórmula de la que habla Elena funciona y también por qué lo del color de ojos o cabello, es lo de menos…

¿Lo de menos?

Mmm, depende…

Dejando a un lado los genes, a nadie le amarga un dulce ¿o si?

A pesar del aplastante 67% en favor de los morenos, yo sigo prefiriendo algo como ésto:

Dierks Bentley

Y ya puestos, esto tampoco está nada mal:

David Beckham

Usted perdone, Victoria :-)

Miedos, sueños y novela romántica.

Lo primero que atrajo mi atención fue el título «Cómo crear conexiones apasionadas» y a pesar de que mi lista de pendientes por leer amenazaba con taparme, hice clic.

Sigo a Sherri McConnell desde los principios de su National Association of Women Writers, hace seis o siete años, y además de útiles, sus escritos tienen un estilo con el que, valga la redundancia, conecto. Lo que no me imaginé es que un artículo principalmente dirigido a empresarias, pudiera hacerme pensar en mis razones de por qué escribo novela romántica.

«No tengas miedo: arriesgarse y sobreponerse al miedo es la única forma que conozco de materializar grandes sueños. Ya sabes a qué sueños me refiero. A los que teníamos de jóvenes, antes de rendirnos y decidir ser «prácticos». No tengas miedo al miedo ni al sentimiento de confusión mental que provoca, cuando te arriesgues [a materializar grandes sueños] y te decidas ayudar a otros a materializar los suyos, dispondrás de todos los recursos que necesites…» dice Sheri en su artículo y fue como si me estuviera hablando a mí.

Tardé mucho en decidirme a arriesgarme. Y quien haya pasado por esto sabe lo difícil que es dejar de ser «prácticos». Pero siempre soñé grandes sueños y hace tiempo, tuve la intuición de que en un universo tan profundamente interconectado, cristalizarlos tenía que pasar necesariamente, de alguna manera, por ayudar a otros a cristalizar los suyos. Soy una gran aficionada a la lectura y durante años, palabras escritas por otros me dieron compañía, conocimientos, inspiración, buenos ratos y muchas, muchas veces, consuelo. Pero mi gran pasión es escribir. Soy escritora de vocación muy temprana y ahora, he asumido el riesgo de permitir que sean mis palabras las que hagan lo mismo por otros.

Y no creas, todavía se me pone carne de gallina cuando le doy a la tecla «publicar» del blog. Ni te cuento cuando mando un manuscrito a un editor… ;-)

¿Por qué prefiero romántica a otros géneros? Porque ningún otro aborda la cuestión de los sueños y los miedos de una manera más personal que la novela romántica. Empezando por el más básico de todos: nuestro hombre/mujer ideal.

Y por cierto, de personas que no se rinden y se niegan a «ser prácticos» trata precisamente Primer amor, la segunda novela de mi serie Sintonías de la que encontrarás más información aquí.

Novela romántica erótica: cuando lo demasiado explícito quita protagonismo a una gran historia.

Esperé mi pedido de Amazon con interés, sabiendo que iba a disfrutar de una buena historia de la pluma de una escritora que me gusta especialmente, y cuando al fin lo recibí, me puse a leerla enseguida.

No me defraudó: «Scandalous Lovers», la última de Robin Schöne, es más que una buena historia, es una gran historia.

La crítica de Meredith a esta novela, a la que me referí aquí , resultó ser acertada además de inusual en el género. A mí también me pareció una novela que trata de más que erotismo, incluso más que de romance. Habla fundamentalmente de libertad: detrás del aparente esnobismo de un club de hombres y mujeres que se reúnen para hablar de sexo en una época en que la sola mención de la palabra «condón» era suficiente para enviar a una persona a prisión, cada capítulo es un cuadro a través del cual pude llegar a imaginar con bastante realismo la insatisfacción y la tremenda soledad de sus protagonistas principales, dos seres tan realizados desde el punto de vista social, como infelices en su fuero más íntimo.

También estoy de acuerdo con la normalidad de los personajes que pinta Robin: dos viudos que han doblado los cuarenta hace años tendrían poco glamour para una historia contemporánea; traslados a la época victoriana, serían poco menos que invisibles. Pero como me ha ocurrido con otra novela suya, por el capítulo cinco ya me parecían… magníficos.

Su estilo volvió a impactarme. Es directa, poco dada a dejar que sus personajes muestren afecto con palabras, lo que hace que a veces la lectura resulte algo… árida y sus finales son abruptos, atípicos, hasta cierto punto incompletos, pero me gusta. Muchísimo.

Por eso me dio pena que la abundancia y crudeza de sus escenas eróticas me obligara a interrumpir la lectura una y otra vez: me tomó más de una semana llegar al último capítulo.

Y la razón es simple:

Esta vez, las escenas demasiado explícitas definitivamente quitan protagonismo a una gran historia.

Novelas románticas personalizadas: vive tu propia fantasía.

No deliro, no. Tampoco estoy promocionando un servicio nuevo (aunque quizás debería pensármelo…)

Algo que me gusta de los norteamericanos y canadienses es lo creativos y osados que son a la hora de montar sus negocios, especialmente en internet.

Y si no, échale un ojo a esta página web. Books By You es un negocio dedicado a novelas románticas personalizadas(1). Sí, como lo lees: les das una información básica sobre ti y tu «héroe» y ellos se sacan de la manga una novela de 160 páginas contigo y tu chico de protagonistas.

Puedes elegir entre nueve historias -cada una con su página informativa donde incluyen un resumen detallado de la trama-, que van desde los «besos vampiros» hasta la «pasión medieval», pasando por un «western rendevouz»… Todo el proceso está automatizado y puedes ver hasta un preview personalizado con tus datos…

Y yo, aquí, devanándome el seso sobre qué regalarle a mi niño para San Valentín… :-(

(1) También personalizan libros infantiles. Según el copyright del sitio están en internet desde el 99. ¿Te imaginas montar un negocio así hace casi diez años?

Novela romántica: ¿saben los que hablan de romántica realmente de lo que hablan?

La verdad es que mi primera reacción al acabar de leer este artículo fue darle a la tecla «eliminar», es lo que suelo hacer con textos publicados que abordan un tema sin haberlo documentado suficientemente antes. Pero por otro lado, a medida que lo iba leyendo me surgían observaciones casi cada dos párrafos -o sea, demasiadas observaciones para un texto que no llega a las mil palabras- de modo que lo recuperé con la intención de dejar un comentario y…

Llegué a la conclusión de que posiblemente mi comentario sería casi tan largo como el propio artículo, y que además, aleluya, da la casualidad que tengo mi propio blog. Así que aquí van mis puntualizaciones a «Guindillas en la novela romántica»:

1) Chick lit: Según All About Romance, una de las webs norteamericanas más importantes que reúne a autores, críticos y lectores de romántica, El diario de Bridget Jones hizo más que poner de moda el chick lit: inició la subcategoría que al parecer no es específica del romance. También existe en la narrativa femenina. Dependiendo de la trama y del final de la historia, entra dentro de un género o del otro. Esto explicaría por qué algunas lectoras como yo la leímos sin pensar que era novela romántica.

2) La serie Sexo en Nueva York está basada en la columna «Sex and the City» que mantuvo la escritora Candance Bushnell en el periódico New York Observer en 1994, que a su vez, se recogen en el bestseller del mismo nombre.

3) La cuestión del sexo sin duda marca una nueva etapa pero no es de «ahora». Por poner un par de ejemplos que con toda seguridad no son los más representativos, «Solo suya» de Elizabeth Lowell contiene escenas explícitas y se publicó en USA en 1991. Como habrá quien pueda argumentar que en español no se publicó hasta el 2006 (que tampoco es «ahora»), «Magos, amantes y ladrones» de la laureada Nora Roberts, que también contiene escenas bastante explícitas, se publicó en USA en 1992 y aquí diez años más tarde, en 2002. Lo que sí es nuevo es el aumento indiscriminado y en muchas ocasiones, injustificado, de «temperatura» tanto en portadas como en contenido, que parece responder más a razones comerciales que a apetencias de las lectoras del género.

Hablando de sexo gráfico y novela romántica, me llamó la atención que en el artículo no se hiciera referencia al romance erótico, que en USA tampoco es de «ahora» (data de finales de los 90) y que en España ya tiene varios títulos publicados de autoras como Robin Schöne o Nicole Jordan. Ni lo mencionan aún cuando parece que sí consultaron a las editoriales que las publican.

4) En cuanto a lo de la heterosexualidad del romance, si este artículo se hubiera publicado el verano pasado… Pero se publicó hace dos días. Y dos meses y medio después de que se publicara en USA All Through The Night, la doceava entrega de la serie Troubleshooters de Suzanne Brockman relatando los prolegómenos de la boda de sus dos protagonistas hombres…(a la que me referí aquí y aquí) , tema que aunque sí es de «ahora» en novela romántica mainstream norteamericana, no lo es para la novela romántica gay, que contrariamente a lo que se piensa normalmente, no solamente la lee el público gay. Por citar un ejemplo que con toda seguridad tampoco es el más representativo, están las novelas impresas -se pueden comprar por Amazon- de romentics.com, que lleva online cerca de cinco años.

5) Mencionan tres «foros» de romántica -y se dejan fuera a Autoras en la sombra, error muy grave- pero ¿los han consultado? Me parece que no: uno de los principales reclamos de foros y webs especializadas en literatura romántica es precisamente el poco caso que las editoriales les hacen.

En fin… Por suerte para las lectoras y autoras del género algunas cosas están cambiando en la galaxia romántica, pero aunque se trate de «lectura de entretenimiento» tiene su historia y sus fuentes, y estaría bien que quien publica un artículo sobre el tema los consultara.

Preferentemente, antes de publicarlo.

¿Qué parte del amor no entienden?

Así acaba un texto personal de Suzanne Brockmann incluido al final de su novela romántica All Through The Night, la doceava de Troubleshooters en la que explica las razones que la llevaron a publicar ahora esta entrega de la galardonada serie que se inició hace siete años, con The Unsung Hero.

Esta novela -novela corta de estación, en realidad- que se puso a la venta en USA en octubre pasado, (ver este post), está ambientada en Boston, el único estado que reconoce plenamente el matrimonio entre personas del mismo sexo y lo considera legal, y relata las vicisitudes previas a la boda de sus dos protagonistas, Jules Cassidy un agente del FBI y Robin Chadwick, una estrella de Hollywood. Hombres los dos.

Su publicación tuvo lugar justamente en 2007 porque ese año los legisladores del estado tendrían que aprobar o rechazar una enmienda(1) a la constitución del principio legal que equipara el matrimonio entre personas del mismo sexo al matrimonio entre un hombre y una mujer. Y porque uno de los dos hijos de la escritora es homosexual.

«¿Qué parte del amor no entienden?». Desde luego, muy propio de su oficio, esta mujer ha conseguido centrar el meollo de la cuestión con una gran economía de palabras.

Tiene que ver con amar respetar las diferencias -de opinión, de elección, de …- sin sentirnos amenazados por ellas. Tiene que ver con amar sentirnos responsables de que exista un solo ser humano en el mundo que no disfrute de los mismos derechos y posibilidades que queremos para nosotros, para nuestros hijos.

Después de conversaciones de Navidad y Noche Vieja en las que curiosamente escuché más «eso no es mi problema» en relación a temas diversos: inmigración, drogadicción y derechos de las «minorías» que en años anteriores, leer a Brockmann fue esperanzador.

Y un recordatorio de que es nuestra compasión la gran aportación de las mujeres al mundo masculinizado que nos toca vivir. Es la que nos permite recordarles y recordarnos que hagamos lo que hagamos, no debemos olvidar el amor.

(1)La enmienda fue rechazada por 151 votos contra 45.

Novela romántica: Primer amor y navidad especial en Jera Romance

Ha llegado la Navidad por la web de corazoncitos color lila…

Si eres aficionada al género romántico te interesará saber que hasta el próximo martes, 25 de diciembre, por menos de € 10 (concretamente, por 9,75) puedes hacerte con Bombón y Primer amor, las dos primeras entregas de mi serie Sintonías, y además quedar como una duquesa con tu amiga favorita con este regalo que te ofrecen en Jera Romance.

Menos de diez euros, yo no me lo pensaría :-)

¡Eso sin mencionar el tachar un regalo de tu lista de «por comprar» sin moverte del sillón!

Bombón

Más información sobre Bombón, aquí.

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Más información sobre Primer amor, aquí.

Novela romántica y críticas que resumen mucho y aportan poco al lector.

Una de las cosas que más me costó al principio cuando me decidí a leer a otras escritoras de novela romántica fue la naturaleza de las críticas disponibles al lector. Es posible que alguien que lleva años leyéndolas, a fuerza de costumbre, no lo note, pero incluso en el caso de grandes autoras contemporáneas es difícil dar con críticas sobre un título que vayan más allá de contarte de qué trata con el añadido de «inolvidable» o «ni te molestes en comprarla». Muchas veces tengo la impresión de que están ahí por llenar huecos o si están en internet, para añadir enlaces afiliados o generar comentarios. La verdad es que, generalmente, me dicen poco más que el resumen de contraportada de la propia novela.

Tratándose de una categoría que se ocupa de temas que nos incumben tan de cerca como las relaciones sentimentales, incluyendo especialmente la sexualidad, con sus matices históricos, culturales, raciales y religiosos, me resulta increíble que quienes se dedican por hobby o profesión a escribir las críticas encuentren tan poco que comentar.

Por eso dar con esta de «Scandalous Lovers» de Robin Schone, fue toda una sorpresa no solo por los datos que aporta en relación a la novela y a su autora, sino por la conclusión que a modo de reflexión pone sobre la mesa una cuestión muy real: en una sociedad llena de referencias permanentes al sexo que sigue sin embargo sin hablar realmente, en profundidad, de él, la novela romántica como género es uno de los pocos espacios donde la sexualidad femenina no solo se acepta plenamente, sino que se disfruta y se promueve.

De más está decirte, que mi pedido de Amazon con la última de Robin, viene de camino…