Romance y matrimonio ¿opuestos irreconciliables?

A juzgar por el número en permanente crecimiento de divorcios y separaciones, daría la impresión de que la convivencia disuelve el romance, y detrás de él va el amor, que lentamente se marchita.

En febrero, uno de mis blogs favoritos “The Blushing Ladies”, muy a tono con el mes de San Valentín, reprodujo un artículo de Keishia Lee-Louis titulado “En el matrimonio, el romance empieza en la mente”.

Según Keishia el romance matrimonial no empieza en la alcoba sino en la mente, con una idea que evoluciona hacia algo más íntimo entre dos personas emocionalmente conectadas. Requiere práctica y tiempo pero convertirse en alguien romántico puede llegar a ser muy divertido, dice y para empezar solo necesitas el deseo de hacerlo y un poco de creatividad. Estoy completamente de acuerdo.

El romance en la mente comienza cuando sale el sol, no cuando se pone, es ritualista y entrañable, y aunque está bien planificado de antemano, no pierde un cierto aire de espontaneidad. Yo lo llamo construir el romance.

Un conocido me dijo hace poco que “esas cosas sólo pasan en las películas” refiriéndose a la típica escena del hombre que deja a la mujer, una notita cariñosa escrita con carmín en el espejo del baño antes de marcharse al trabajo. ¿Por qué? ¿Por qué llamar a nuestra novia/o veinte veces al día para decirle nada nos parecía tan normal que ni nos lo planteábamos y dejarle una notita en el espejo ahora que es nuestra/o esposa/o nos parece “ficción total”?

Seguimos siendo las mismas personas, con las mismas necesidades de cariño y cuidado. Si lo piensas un poco, la mayoría de esas cosas que la publicidad llama “románticas” no son más que afecto envuelto en papel de regalo. Es la intención lo que cuenta.

Y es la intención de ser importante y necesario para la persona con quien compartes tu vida, el motor del romance.

Ellos las prefieren…

Morenas, sexualmente liberadas y con éxito profesional.

Hace unos días comentaba sobre las preferencias femeninas en cuestión de hombres según Match.com, y ahora le toca a ellos.

Según una encuesta que realizaron en julio de 2004 entre más de 900 hombres solteros españoles, las rubias ya no dominan su ideal femenino. Se acabó la era de las mujeres tipo Pamela Anderson, ahora la reina de las fantasías masculinas es tipo Angelina Jolie: morena, aguerrida e independiente.

Pero no solamente eso, por pedir que no quede. Además:

* Aventurera y viajera 80,6%
* Económicamente independiente 51,5%
* Innovadora y que le guste experimentar en la cama 50,7%
* Que si no está de acuerdo en algo lo diga 55,2%
* Alegre 53,7%
* Que comparta aficiones con su pareja 55,2%
* Que quiera hijos 51,1%
* Deportista 37,6%

Uf… ¡qué ajetreo! Y digo yo con tanto despliegue de energía ¿cómo apañamos las cosas cotidianas como la compra, la colada o ayudar con los deberes a esos hijos que el 51.1% dice querer?
Ah, querida, tú verás. Aquí los porcentajes no muestran tanta modernidad. De los hombres encuentados, solo un 58% están dispuestos a compartir las labores del hogar. Ja, permíteme que lo dude.

Lo dicho. Por pedir, que no quede. Y luego me preguntan por qué mis hombres de ficción no suelen ser latinos…

Fuente: La mujer ideal según los españoles: rebelde, solvente e inteligente.

Los nombres del amor.

Surfeando la web di con este artículo (en inglés) sobre los diferentes nombres con los que llamamos a nuestra pareja. Su autora apunta que “darling” (cariño) tan habitual en el cine americano de los años cincuenta, se ha borrado del mapa cotidiano en USA. Lo que parece cierto porque a pesar de que en el doblaje al castellano se use la palabra “cariño”, en las versiones originales actuales abundan “sugar baby”, “honey”, “sweetie” y “cutie”, y otras realmente intraducibles. Y mucho, mucho “babe” o “baby”. Lo mismo pasa en novela romántica.

Pero ¿cómo es aquí, en España por ejemplo?

Bueno, según un estudio que llevaron a cabo hace unos años -2004- en la Universidad de Almería, utilizando una encuesta de nueve preguntas realizada en la calle, universidades y autoescuelas a personas de edades comprendidas entre los 17 y los 33:

  1. El 19% se decanta por “cari” o “cariño”, indistintamente entre hombres y mujeres.
  2. El 12% prefiere “nene” o “nena”, con sus correspondientes derivados “chiqui” y “niño” o “niña”.
  3. Un 30% de los hombres usan apelativos del tipo: princesa, vida, amor, cielo, reina, preciosa, churri, chica, pitufa, peque.
  4. Sólo un 14% de las mujeres usa apelativos estereotipados como: vida, amor, cielo, corazón, churri o pequeño.
  5. Un 40% de las mujeres prefieren apelativos personalizados como: morenazo, pokemon, pechu, pichu, peteñico, pumi, caqui, cosilla, chu, osito, macizote, buenorro, baby, fiera, escáner, coco.
  6. Un 16,4% de los hombres prefieren apelativos personalizados como: cuerpo, tía buena, guapi, amore, crispy, txurri, tori, chilindrina, pikachu, loba, chocho, guriguri, tamborcito, mi amolcito, guapetona.
  7. Como norma general, las mujeres prefieren llamar a sus parejas con un apelativo cariñoso. En cambio los hombres, alternan el apelativo cariñoso con el nombre propio indistintamente.

El artículo completo esta aquí.

En fin…

Según ésto, la pareja de la primera novela de mi serie Sintonías, entra dentro de los que prefieren personalizar sus apelativos amorosos. Mandy llama a Jordan, “guaperas”; él, cómo no, “Bombón”.

Pero con la segunda, como no podía ser de otra manera, apelativos tradicionales para una pareja bien romántica a la manera tradicional…

Ya veremos qué pasa con la tercera.

Se aceptan sugerencias :-)

¿Cuál es el apelativo cariñoso más bonito que te han llamado?

Ellas los prefieren…

Según el último estudio sobre el hombre ideal para las españolas realizado por Match.com, los morenos lanzados y viajeros ganan por goleada.

Físicamente los prefieren morenos, de ojos azules y complexión normal (ni muy altos ni muy musculosos). Entre sus otras cualidades, votan mayoritariamente por un hombre que sepa escuchar y dialogar, que no sacrifique relación y familia por el éxito profesional, se involucre en las tareas del hogar y en la educación de los hijos, y cómo no, que tome la iniciativa en la cama.

Y luego nos preguntan por qué nos gusta tanto leer novela romántica…

Elena de Talismán trae precisamente ésto a colación en su post. Los héroes de romántica responden a un prototipo que se ajusta, con diferente color de ojos o cabello, a estos requisitos, pero ¿es simplemente una fórmula o hay más?

Parece que hay más.

Según Mario Luna y su como mínimo “curioso” libro Sex Code. El manual práctico de los maestros de la seducción, aunque la atracción “puede educarse culturalmente, gran parte de sus mecanismos están instalados en nosotros por defecto”. Así, los genes femeninos, por determinismo evolutivo, aspiran a obtener de un hombre:

  1. Buenos genes: belleza según el concepto de esa palabra para cada sociedad a lo largo del tiempo, que no necesariamente implica “moreno de ojos azules”, sino más bien “hombre fuerte y sano”.
  2. Estatus u otra capacidad para ofrecerles una posición ventajosa: poder y/o dinero y/o fama, según cada sociedad y cada época.
  3. Protección y asistencia: confort, confianza, conexión emocional, caballerosidad, o sus respectivos equivalentes según sociedad y época.

Lo que explicaría por qué la fórmula de la que habla Elena funciona y también por qué lo del color de ojos o cabello, es lo de menos…

¿Lo de menos?

Mmm, depende…

Dejando a un lado los genes, a nadie le amarga un dulce ¿o si?

A pesar del aplastante 67% en favor de los morenos, yo sigo prefiriendo algo como ésto:

Dierks Bentley

Y ya puestos, esto tampoco está nada mal:

David Beckham

Usted perdone, Victoria :-)

¿Qué parte del amor no entienden?

Así acaba un texto personal de Suzanne Brockmann incluido al final de su novela romántica All Through The Night, la doceava de Troubleshooters en la que explica las razones que la llevaron a publicar ahora esta entrega de la galardonada serie que se inició hace siete años, con The Unsung Hero.

Esta novela -novela corta de estación, en realidad- que se puso a la venta en USA en octubre pasado, (ver este post), está ambientada en Boston, el único estado que reconoce plenamente el matrimonio entre personas del mismo sexo y lo considera legal, y relata las vicisitudes previas a la boda de sus dos protagonistas, Jules Cassidy un agente del FBI y Robin Chadwick, una estrella de Hollywood. Hombres los dos.

Su publicación tuvo lugar justamente en 2007 porque ese año los legisladores del estado tendrían que aprobar o rechazar una enmienda(1) a la constitución del principio legal que equipara el matrimonio entre personas del mismo sexo al matrimonio entre un hombre y una mujer. Y porque uno de los dos hijos de la escritora es homosexual.

“¿Qué parte del amor no entienden?”. Desde luego, muy propio de su oficio, esta mujer ha conseguido centrar el meollo de la cuestión con una gran economía de palabras.

Tiene que ver con amar respetar las diferencias -de opinión, de elección, de …- sin sentirnos amenazados por ellas. Tiene que ver con amar sentirnos responsables de que exista un solo ser humano en el mundo que no disfrute de los mismos derechos y posibilidades que queremos para nosotros, para nuestros hijos.

Después de conversaciones de Navidad y Noche Vieja en las que curiosamente escuché más “eso no es mi problema” en relación a temas diversos: inmigración, drogadicción y derechos de las “minorías” que en años anteriores, leer a Brockmann fue esperanzador.

Y un recordatorio de que es nuestra compasión la gran aportación de las mujeres al mundo masculinizado que nos toca vivir. Es la que nos permite recordarles y recordarnos que hagamos lo que hagamos, no debemos olvidar el amor.

(1)La enmienda fue rechazada por 151 votos contra 45.

Sobre cómo somos las mujeres, según una mujer.

Recibí este mensaje hace mucho y como tantos otros con los que de alguna forma conecto, lo guardé. Es de una escritora argentina, Maitena, a quien las lectoras españolas seguro que recuerdan por sus colaboraciones con la revista dominical del periódico El País, hace unos años. En lo personal, la he leído bastante y aunque como mujer no siempre me identifico con lo que dice, con los últimos cuatro párrafos del texto suyo que transcribo a continuación, sí lo hago, plenamente.

Mujeres alteradas

Una mujer alterada no es una loca, suponiendo que a las mujeres también nos consideren personas…

Una mujer alterada es una persona que está cambiando…

Y creo que fue Borges quien dijo, que los únicos que nunca cambian, son los tontos y los muertos. Si bien es cierto, que una cosa es sufrir un cambio y otra muy distinta es hacérselo sufrir a otros, convengamos que uno cambia, cuando no soporta más lo que le pasa, por mucho que les pese a los que no puedan soportarlo.

Así, la que hasta ayer te esperaba despierta, te cambia la cerradura; la que te esperaba dormida, se compra portaligas; la que veía siete telenovelas, se anota en siete cursos; la que manejaba una empresa, se quiere ir a vivir a una carpa; la que cuidaba a la suegra como a una madre, la interna en un geriátrico; la flaca, se pone hecha una vaca y la gorda, baja veinte kilos. En el medio, te van tratando de insatisfecha, ciclotímica, inmadura, egoísta y por supuesto, del peor de los insultos….

feminista…

Pero no todo es negro: muchos de nuestros cambios son recibidos con gran alegría por aquellos que nos rodean, como nuestro nuevo marido o nuestro viejo analista…

Y no fue fácil para nosotras las mujeres, descubrir que teníamos derecho a cambiar…

Por largo tiempo pensamos, que lo mejor hubiera sido ser otra. Hoy, que sabemos que hasta la más superada, se come las uñas, estamos más contentas con nosotras mismas…

Cambiando lo que no nos gusta y no sólo los pañales o el rouge…

Y lo logramos…

En estos últimos años las mujeres cambiamos mucho. Antes, sólo estábamos obsesionadas por conseguir un marido…

Ahora además, estamos estresadas por exigirnos logros profesionales, trastornadas por la culpa que nos provoca la maternidad y desesperadas por combatir la celulitis…!!!

ES BUUUENO SER MUJERRRRR porque…
Nos bajamos primero del Titanic…
Podemos asustar a nuestros jefes hombres, con excusas de misteriosos desordenes ginecológicos…
Los taxis se detienen por nosotras…
Tenemos la habilidad de vestirnos nosotras mismas y comprar nuestra propia ropa…
Podemos hablarle a la gente del sexo opuesto, sin tener que imaginárnoslos desnudos…
Hay veces, en las que el chocolate, realmente puede resolver nuestros problemas…
Nunca nos arrepentiremos, de habernos perforado las orejas…
Podemos deducir como es alguien, con tan solo mirarle los zapatos…
Podemos hacer comentarios, sobre cuán tontos son los hombres en su presencia, porque no están escuchando, de todas maneras.

Mujeres:

Ellas sonríen, cuando quieren gritar. Cantan, cuando quieren llorar. Lloran, cuando están felices y ríen, cuando están nerviosas. Luchan por lo que quieren. No toman un “no” por respuesta, cuando creen que hay una mejor solución. Andan sin zapatos nuevos, para que sus hijos puedan tener los suyos. Van al médico, con una amiga asustada. Aman incondicionalmente. Lloran, cuando sus niños sobresalen y animan a sus amigos, a que lo hagan. Se les rompe el corazón, cuando muere un amigo. Sufren, con la pérdida de un miembro de la familia, aun son fuertes, cuando creen haber perdido la fuerza. Saben que un beso y un abrazo, pueden curar un corazón herido.

Las mujeres vienen de todos los tamaños, colores y formas…

Ellas manejan, vuelan, caminan, corren o escriben por correo electrónico, para demostrarte cuánto les importas… El corazón de una mujer, es lo que hace al mundo girar!…

Las mujeres hacen más que solo dar a luz: traen alegría y esperanza…
Ellas dan compasión e ideales…

Dan apoyo moral a sus familiares y amigos. Reenvíalo a tus mujeres amigas (y a tus amigos hombres) para recordarles cuán increíbles son…

Alterada…..? Sí!! Y a mucha honra !!!

© Maitena. Sigue leyendo

Lo que los hombres dicen sobre…

Las mujeres y sus héroes de novela romántica.
Algunas reflexiones sobre lo que ellos piensan que nosotras buscamos en un hombre.

Lo que las mujeres queremos realmente es:

1. Reproducirnos con el mejor especímen macho que podamos conseguir.
2. Asegurarnos que cubrirá todas nuestras necesidades.
3. Sentirnos protegidas por él.
4. Que nos haga sentirnos especial como en las novelas románticas.
5. Creer que solo nos mira a nosotras.
6. Y que no se va a ir a la cama con nuestra hermana.
7. Que no tenga olores corporales (o sea, que no huela a tigre).

De: Thisisby.us. The Romance Novel Guys.

La conclusión a la que llegó el autor después de “leer muchas novelas románticas y usar su pisicología” es que los hombres reales ni son tan galantes, ni tan buenos amantes, ni tan sensibles como los héroes de las novelas románticas que tanto nos gustan leer. Y que esa es la razón (¿lo utópicas que somos?) por la que ellos -los reales- no cumplen con nuestras expectativas y nosotras nos sentimos decepcionadas cuando acabada la faena “se dan la vuelta en la cama y se quedan dormidos”.

Toma castañas. Esto es una conclusión y lo demás son tonterías.

En fin chicas, no se… Menos mal que todavía nos quedan las novelas románticas ¿no?

30 cosas que toda mujer debería tener y saber cuando llega a los 30.

A veces cosas simples conectan de tal forma con la gente que van de boca en boca, en este caso de email en email a lo largo y ancho de la red durante años.

Es el caso de una lista titulada “30 cosas que toda mujer debería tener y saber cuando llega a los 30” que escribió Pamela Redmon Satran hace diez años, en Mayo de 1997, para la revista Glamour. Como bien dice ella misma en su web, en estos años, su lista ha circulado libremente por internet atribuida a diferentes personas. A mí me llegó atribuida a Maya Angelou. Pamela dice que incluso llegó a toparse con alguna atribuida a Hilary Clinton (!). Supongo que la razón del éxito es que habla de pensamientos y sentimientos con los que muchas mujeres nos podemos sentir identificadas. O quizás porque las listas están en nuestro ADN :-)

Ella dice que después de varios años de haberla escrito, y sintiéndose un poquito mayor y más sabia, le apetecía añadir algunos “deberías”, cosa que hizo hace un par de años. El resultado es éste:

30 cosas que toda mujer debería tener y saber cuando llega a los 30.

Por Pamela Redmon Satran

A los 30, deberías tener:

1. Un antiguo novio al que puedas imaginarte volviendo y uno que te recuerde lo lejos que has llegado.
2. Un mueble decente que no haya pertenecido a nadie de tu familia.
3. Algo perfecto que ponerte si tu jefe o el hombre de tus sueños quiere verte en una hora.
4. Un bolso, una maleta y un paraguas que no te averguence llevar.
5. Una juventud que te sientas satisfecha de haber dejado atrás.
6. Un pasado lo suficientemente jugoso que desees poder contarle a otros cuando seas anciana.
7. Conciencia de que te harás mayor, y dinero ahorrado que te ayude cuando llegue el momento.
8. Un email, un buzón de voz y una cuenta bancaria al que nadie más que tú tenga acceso.
9. Un curriculum que no está “falseado” en lo más mínimo.
10. Una amiga que siempre te haga reir y otra con quien puedas llorar.
11. Un juego de destornilladores, un tendedero sin cuerdas y un sujetador negro de breteles.
12. Algo ridículamente caro que hayas comprado para ti simplemente porque te lo mereces.
13. La convicción de que lo mereces.
14. Un tratamiento facial, un programa de ejercicios y un plan para manejarte con esos otros aspectos de la vida que no mejoran después de los treinta.
15. Un comienzo sólido en una carrera que te satisface, una relación con la que estás a gusto y los demás aspectos de la vida que pueden mejorar, en proceso de hacerlo.

A los 30, deberías saber:

1. Cómo enamorarte sin perderte a ti misma.
2. Lo que sientes acerca de tener hijos.
3. Cómo dejar un trabajo, romper con un hombre y encararte con un amigo sin arruinar la amistad.
4. Cuándo esforzarte más y cuándo dejarlo.
5. Como besar de forma que comuniques perfectamente lo que te gustaría y no te gustaría que sucediera después.
6. Los nombres de: la secretaria de Estado, tu bisabuela y la mejor modista de la ciudad.
7. Cómo vivir sola aunque no te guste.
8. Cómo controlar tu propio cumpleaños.
9. Que no puedes cambiar la duración de tus partos, el ancho de tus caderas o la naturaleza de tus padres.
10. Que tu infancia puede no haber sido perfecta pero ya pasó.
11. Lo que harías y no harías por dinero o por amor.
12. Que nadie se libra por mucho tiempo de las consecuencias de fumar, beber, drogarse o no usar hilo dental.
13. En quién puedes confiar, en quién no puedes y por qué no deberías tomarlo de forma personal.
14. Que no debes disculparte por algo que no es tu culpa.
15. Por qué la gente dice que la vida empieza a los treinta.

Las cosas están cambiando…

Hombres que eligen el amor al éxito.

No he conocido muchos que lo hagan pero sí alguno, y según mi visión del mundo, es suficiente: si existe un ser humano que puede hacer algo “imposible”, entonces, es que es posible hacerlo. Y si hay un tópico sobre el tema hombres-mujeres, es el que dice que las mujeres somos las que damos prioridad a lo sentimental sobre lo profesional, y que los hombres hacen… justo lo contrario.

Bueno, puede que en el pasado haya sido la norma. Incluso puede que hoy siga vigente para muchas mujeres (y algunos hombres), pero las cosas están cambiando.

Según los resultados de un reciente estudio norteamericano realizado con la participación de 237 estudiantes universitarios y preuniversitarios de ambos sexos y edades comprendidas entre los 16 y los 25 años, fueron “ellos” los que demostraron mayor tendencia a dar prioridad a una relación romántica cuando se les pidió que eligieran entre ésta y su carrera profesional. Si quieres conocer más detalles sobre este estudio, aquí está el artículo en inglés publicado en ScienceDaily.

Hombres hablando de hombres: varones frente al cambio.

Siguiéndole la pista a una asociación formada por hombres sobre la que leí hace algunos meses, la AHIGE (Asociación de Hombres para la Igualdad de Género) di con este artículo que te recomiendo que leas, especialmente si eres de las que cree que a ellos solo les preocupa el fubol (o equivalente), además del sexo, claro.

Me gusta el enfoque emocional, apasionado que tenemos las mujeres del mundo masculino en que vivimos, pero si hay algo que me fascina es cuando los hombres hablan de ellos mismos. Son prácticos y francos. Especialmente cuando hablan de cómo los afecta la transformación del rol femenino en la sociedad y en la familia.

Las mujeres como colectivo social, nos hemos calzado las botas de siete leguas hace años y de momento, no parece probable que vayamos a quitárnoslas: hemos recorrido millas siderales en tiempo récord. Y sí, hemos agitado las aguas, pero personalmente creo que hay cierto interés malintencionado por exacerbar las diferencias y subrayar las tiranteces entre ambos sexos. Si un hombre puede decir “es importante construir un mensaje positivo sobre el cambio. Hasta ahora el discurso ha sido negativo: con la igualdad el hombre pierde privilegios. Por ello hay que empezar a subrayar lo que se puede ganar: la igualdad nos ayudaría a recuperar nuestro mundo afectivo y emocional, que se ha perdido con el patriarcado”(1), hombres y mujeres mantenemos posturas mucho más cercanas de lo que creemos.

(1)Antonio García es presidente y fundador de la Asociación de Hombres para la Igualdad de Género. Málaga, España.

Vaya con el malagueño. ;-)