Princesa, mi nueva novela romántica – Extracto 2

Aquí va otro fragmento romántico de mi nueva novela, en esta ocasión un poquito más sensual. Para compensar los fríos polares que azotan la península, ya sabes ;-)

Que lo disfrutes, y hasta la semana que viene.

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Tess echó un vistazo a su alrededor. Una de las tres chicas que ocupaban la mesa próxima, dejó de hablar al ver que ella las miraba, y entre risas y cuchicheos siguieron a lo que estaban tan pronto Tess apartó la vista. Se preguntarían qué hacía un “chico como él” con una “anciana como ella”, era evidente. Lo cual no hizo más que confirmarle sus propios pensamientos; no debía permanecer allí por más tiempo.

Escucha… —empezó a decir. Dakota alzó los ojos por encima de su vaso de café y la miró, haciendo que ella deseara que la tragara la tierra. ¿Qué estaba haciendo allí con aquel niño guapo que apenas acababa de cumplir los veinticuatro? ¿Acaso había perdido el juicio?—. Creo que esto no es una buena idea.

Y no acabó de decirlo, que ya estaba manoteando sus cosas para irse. Se habían encontrado por casualidad, era cierto, pero ella sabía perfectamente cuáles eran sus pretensiones, ya que él, en ningún momento, se había molestado en ocultarlas.

Lo mejor es que me vaya —añadió con decisión.

¿Qué no es una buena idea? —apuntó él, risueño, al tiempo que tiraba suavemente de su manga, instándola a que volviera a sentarse— ¿Esperar a que deje de diluviar mientras tomas café en un Starbucks?

Tess suspiró. Se sentó a regañadientes, pero no se quitó el abrigo porque no pensaba quedarse. No debía quedarse. Diría lo que tenía que decir, y luego se marcharía. Diluviara, o no.

Vivo en Boston, soy mucho mayor que tú, y mi hermana, que vive aquí y es de tu misma edad, está enamorada de ti.

¿Y…? —replicó él, de lo más fresco.

No seas cruel… —lo reprendió, como si se tratara de su hijo adolescente—. Y no te atrevas a tomar sus sentimientos a la ligera.

Él, sin embargo, lo tomó como solía tomarse todas las cosas; a broma.

¿Cruel? —dijo Dakota, aguantando la risa— Joder, deberían multarte por hablar así…

Pero a Tess no le hizo ninguna gracia. Se limitó a bajar la vista mientras esperaba que las carcajadas cesaran, cosa que no tardó en suceder.

A ver, ricura… —empezó a decir él con un tono no exento de cierta ternura—. Primero, paso de tu hermana, y segundo, estoy aquí contigo porque quiero…

Al ver que ella seguía con la vista baja, Dakota dejó la frase a medias. Extendió una mano y atrajo su barbilla, obligándola a mirarlo.

Ambos se estremecieron.

Y ambos intentaron ocultarlo a su manera: ella apartó la cara, evitando el contacto; él continuó hablando con su inseparable sonrisa burlona pegada en la suya:

Que yo sepa, no te he pedido nada. Solamente te he invitado a un café… Así que, no le busques la quinta pata al gato, ¿vale?

No lo has hecho, pero lo harás —sentenció Tess, y lo miró directamente a los ojos, ignorando el calor que le arrebolaba las mejillas.

Vaya.

Esto es poner la directa —pensó Dakota al tiempo que se recostaba contra el respaldo, alucinado—, y lo demás, son chorradas”.

La estudió un buen rato, en silencio, sin salir de su asombro. Desde la última vez que se habían visto, cuatro meses atrás, algo había cambiado en la forma en que se relacionaban. Esta conversación no tenía nada que ver con la “batalla dialéctica” que habían compartido en el verano a través de la valla que separaba los patios traseros de sus respectivas casas. Tampoco con el tono de los “consejos sentimentales” que le había ofrecido por email. Entonces, al recordarlo, él cayó en la cuenta de otro detalle. Tess le había asegurado que no volvería a Londres por Navidad, que no planeaba “disfrutar de otro jet lag” en mucho tiempo.

Pero era Navidad, y ella estaba en Londres. Tomándose un café con él, aunque dijera que era una mala idea.

El corazón de Dakota lo festejó con un redoble antes siquiera de que la pregunta acabara de tomar forma en su mente…

¿Había regresado por él, para volver a verlo?

Al primer redoble siguió otro, y otro más…

Y luego, una sucesión de estremecimientos, anunciándole que el número de revoluciones se acercaba peligrosamente al límite…

Y finalmente, una sonrisa incrédula… Cuando él se descubrió agradeciendo que aquel bendito lugar estuviera tan lleno de gente, y que ella, la mujer culpable de ponerlo como una moto, fuera alguien tan poco dado a los numeritos. De otra forma, el espectáculo estaría servido.

Sin embargo, cuando instantes después, Dakota volvió la vista hacia ella, él ya no sonreía. Lo vio incorporarse en la silla e inclinarse hacia adelante sobre la mesa, hasta que ambos estuvieron muy cerca. Tess arqueó las cejas en un gesto característico que solía poner cuando aquel niño impertinente decía algún sinsentido, o ella intuía que estaba a punto de hacerlo.

Pero mientras él permanecía en silencio, sus ojos se ocupaban de desnudarla, y ahora le devoraban los labios…

Dejando a Tess, literalmente, sin aire.

Dime una cosa, nena… —murmuró, al fin. Su mirada ardiente se desplazó de la boca femenina, a sus ojos— ¿tengo pinta de ser de los que lo piden?

Ella tardó en sobreponerse al devastador efecto de aquel avance inesperado.

Tardó en conseguir que su respiración volviera a la normalidad, y también en lograr que el cerebro fuera capaz de centrarse nuevamente.

Con la vista fija en la pajita con la que removía su Mocca Frapuccino, a salvo de la intensidad de aquella mirada que aún la hacía temblar, Tess se tomó su tiempo, sabiendo que recuperaría el control de sus emociones. Así había sido siempre: no había llegado tan lejos en su vida y en su profesión por ser alguien voluble, precisamente.

Y así continuaría siendo.

Lo harás, Scott —respondió cuando estuvo segura de que su voz sonaría firme y serena—. Y yo te diré que no. Porque vivo en Boston, soy mucho mayor que tú, y mi hermana está enamorada de ti… ¿Podrás soportarlo?

Ella se puso de pie y cogió sus cosas. —No tienes pinta de ser de los que soportan que una mujer les diga que no.

Tess se alejó sin que Dakota hiciera el menor ademán de detenerla.

Su mirada, en cambio, dominada por el fuego que aún ardía en su interior, la siguió hasta que ella abandonó el local y se mezcló con la multitud que atestaba la calle.

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© Patricia Sutherland

 

Nota del 13/03/2011:  esta entrada ha sido editada para actualizar el texto extractado de la novela, a la versión final de la misma.



Harlequin entra en el negocio de la autopublicación con DellArte Press

El gigante editorial Harlequin Enterprises Limited, anunció el pasado 17 de noviembre, la creación de Harlequin Horizons, una empresa de autopublicación para escritores de novela romántica y narrativa femenina, creada en asociación con Author Solutions, Inc. Tan solo siete días más tarde, la corporación elimina del nombre de la nueva división, toda mención a su conocida marca, y la cambia por DellArte Press.

En su comunicado original de prensa indicaban que aunque de todos los servicios relativos a la venta, marketing, publicación, y distribución de los libros se encargaría ASI, la empresa asociada, Harlequin seguiría los progresos de las ventas de los libros que se publicaran a través de la división (Harlequin Horizons) de cara a una posible selección para sus sellos tradicionales.

Los paquetes de publicación que ofrecían a los escritores a través de su web, continuán igual: van desde los $599 (básico) a los $ 1.599 (booksellers). Aunque, naturalmente, los servicios ofrecidos son variables, todos los paquetes incluyen el formateo digital para adecuarlo a los lectores Kindle (de Amazon) y Sony Reader.

La semana pasada, cuando me enteré, me pareció una buena noticia, especialmente teniendo en cuenta que en España tenemos a Harlequin Ibérica, pero a poco que indagué sobre el tema en internet resultó que la noticia no había sido bien recibida por escritores y lectores.

Quejas las había de todos los sabores, desde que Harlequin se había pasado al «Vanity Press» hasta acusaciones de «timo». No obstante, intentando centrar el tema, las principales objeciones eran:

1. Que prestando el nombre a libros autopublicados, se desprestigia la marca (Harlequin), y con ello a las autoras publicadas bajo los distintos sellos de la casa.

2. Que daba lugar a que escritoras nóveles -o no conocedoras del mundo editorial- vieran el proyecto como una forma de atraer la atención de Harlequin y ser publicadas por alguno de sus sellos.

3. Que eligir asociarse con otra empresa en un modelo de impresión bajo pedido era una forma de ir a la caza de escritoras crédulas.
 
Pero lo que dejó más claro la magnitud del efecto de esta jugada de Harlequin Enterprises en el entorno de la novela romántica norteamericana fue la posición que al respecto ha asumido la todopoderosa RWA (Romance Writers of America), la más importante de las agrupaciones de autoras románticas de Estados Unidos. Uno de los principales beneficios de que disfrutan sus miembros es su ya famosísima Conferencia Anual, durante la cual RWA asigna gratuitamente recursos especiales a editoriales que publican a la manera tradicional y que reúnen los requisitos necesarios para optar a dichos recursos. Naturalmente quedan excluídas las empresas de autopublicación y las denominadas «vanity press» que permiten a cualquier escritor publicar mediante la contratación de paquetes editoriales de distinto coste (generalmente, alto). Del comunicado oficial de RWA, resulta que el lanzamiento de Harlequin Horizons ha puesto a Harlequin Enterprises fuera de las condiciones requeridas para dicha elegibilidad, y por tanto, si desean tomar parte en la Conferencia Anual, lo harán pagando por la asistencia, el espacio, y la publicidad directa de sus obras en los catálogos de la RWA. Y no dicen, pero queda implícito, que por lo tanto, también quedan fuera de sus Premios.

La sensación con que me quedé es que esta decisión de Harlequin ha dolido por el lugar que ostenta entre las escritoras y lectoras del género en Estados Unidos, por su fama de «escuchar» a sus clientes (las lectoras) y darles lo que piden, lo que a su vez ha redundado en la oportunidad y el nivel de exposición que la empresa ha ofrecido a tantísimas autoras de novela romántica. Era como si se sintieran traicionadas.

Sin embargo, Harlequin no es la primera ni la única editorial que apuesta por este modelo de negocio. Otras editoriales importantes mantienen intereses económicos en el entorno de la autopublicación (o directamente, la llamada «vanity press») a través de alianzas -Random House/Xlibris, Amazon/CreateSpace, Barnes&Noble/Smashwords-, y eso no parece haber dañado su prestigio ni el de las autoras publicadas por la vía convencional.

Las acusaciones, a mi entender, no se sostenían. Menos aún en USA, donde este modelo de negocio lleva instalado varios años. Es obvio que para que una novela publicada por Harlequin Horizons -ahora DellArte Press- atraiga la atención de la casa matriz, las ventas tendrían que ser más que importantes. Y aunque, sin duda, hay personas crédulas, eso no convierte en estafas sus errores de juicio. Por otra parte, si una novela sin apoyos editoriales consigue tal repercusión ¿de qué manera estaría desprestigiando a las de las autoras publicadas por Harlequin? Los paquetes de publicación no son gratuitos, precisamente. ¿Que «diluye» la marca? Es posible, pero en todo caso sería una estrategia equivocada, no una estafa.

Imagínate mi sorpresa cuando hoy, verificando que el enlace de Harlequin Horizons que incluyo en esta entrada funcionara correctamente, veo que me redirecciona a la web de una empresa distinta, en la que no hay rastro de la palabra Harlequin en ninguna parte. Inmediatamente me puse a buscar información que explicara lo sucedido… y voilà, este artículo de Publishers Weekly despeja las dudas: fue la reacción de la RWA, que dejo a la alta plana de Harlequin «consternada», lo que los llevó a cambiar el nombre de la nueva división.
  
En fin… A riesgo de que parecer ingenua, diré que la alianza editorial me sigue pareciendo algo positivo -se llame como se llame-. Estoy convencida de que la diversidad nos enriquece, que la competencia no es una amenaza -todo lo contrario-, y que cuanto mayor sea el abanico de posibilidades a la hora de elegir, mejor.

 

Innovación y novela romántica.

En las III Jornadas de Novela Romántica se ha abordado nuevamente el asunto de la necesidad de que las escritoras del género en castellano planteemos nuevos escenarios, personajes, y estilos. Diferenciación, dicen, es la palabra clave, pero ¿qué se entiende, exactamente, por «nuevos» planteamientos? ¿Hasta qué punto podemos abrir el abanico sin salirnos de los parámetros que buscan las lectoras al momento de seleccionar una novela? Y especialmente, ¿está el mercado romántico -lectores y editoriales- preparado para dicha innovación?

Empezaré por aclarar que ya encuentro innovador poder pararme delante de las estanterías dedicadas al género en mi librería habitual y encontrar historias románticas narradas por escritoras españolas. Da igual dónde se ambiente o quiénes sean los personajes, para mí son sus voces lo que las hace diferentes. Y además, me parece increíble verlas allí. Si lo piensas bien, es algo que hace tan sólo tres años no era posible.

También diré que, personalmente, creo que el género en español áun está en pañales -me refiero a que son pocas las autoras publicadas y pocos los títulos que se han publicado-, y que no creo que estén dadas las circunstancias adecuadas para hablar de innovación: la coyuntura económica internacional ha propiciado que un mercado «conservador» como el editorial, se haya vuelto aún más conservador.

Pero, volviendo al encabezamiento de esta entrada, ¿qué entendemos por «nuevos» planteamientos y hasta qué punto nos permite «innovar» un género con requisitos tan definidos como el género romántico? Presentar héroes estilo Bardem, en vez de estilo Beckham o escenas en la Playa de la Concha, en vez de en Bora Bora, estaría muy bien -para el que le guste-, pero ni tengo claro hasta qué punto podríamos llamar a esto «innovar», ni mucho menos aún que las lectoras lo perciban como tal. 

Luego, está la cuestión del mercado. No creo que las aficionadas a la novela romántica busquen algo distinto; más bien al contrario, creo que adoran el género, siguen fielmente a las autoras con cuyo estilo conectan, y como desde hace tres décadas lo que les llega masivamente es romántica anglosajona traducida, eso es lo que disfrutan y buscan. Eso es a lo que están acostumbradas. ¿Que puede cambiar con el tiempo? Desde luego, pero aún no lo ha hecho. Y ésto nos lleva al siguiente punto.

¿Qué sucede con las editoriales y la innovación? Bueno, creo que para comprenderlo no hace falta más que echar un vistazo a los títulos publicados de autoras españolas, y analizar cuántas se salen de la fórmula convencional, y en qué medida. Hay casos -editores jóvenes con proyectos innovadores-, pero el mundo editorial en general, no se caracteriza por arriesgar. Van sobre seguro y si una fórmula les funciona, repiten. Como cualquier negocio. ¿Que puede cambiar? Con el tiempo las fórmulas que funcionan pueden cambiar, sí. A medida que las lectoras descubran la novela romántica en español y les guste, y eso se vea reflejado en las cifras de ventas, la balanza se irá inclinando a nuestro favor.

Para mí la clave, hoy por hoy, no está en la diferenciación, sino  en el tiempo.

 

Lectoras juveniles de novela romantica.

Crece el número de lectoras juveniles de novela romántica en España.

twilightHace varios meses, cuando publiqué la entrada Saga Crepúsculo; ¿por qué engancha?, una de las cosas que más me sorprendió fue que, tanto en otros blogs como en el mío, los comentarios que dejaban los visitantes coincidían en un aspecto positivo de la saga: que gracias a ella, millones de adolescentes en todo el mundo se habían iniciado como aficionados en la lectura de ficción en general, y de novela romántica, en particular. Yo me animaría a añadir que también acercó el género a muchas mujeres adultas; Crepúsculo la leyeron multitud de jovencitas, y también sus madres.

Esta realidad se vio recogida en USA en los datos de 2007, sobre hábitos de compra de libros: las lectoras de edades comprendidas entre los 14 y los 24 años constituyeron el grupo que concentraba el mayor porcentaje de preferencia por el género (23,9%), seguido del de lectoras con edades comprendidas entre los 55 y 64 años, con el 22,4%. ¿Pero, cómo son las cosas en España?

Cuando filtré y compilé los recursos online dedicados a novela romántica que aparecen en mis Conexiones Románticas encontré llamativo que con diferencia de cuatro meses escasos entre sí, se hubieran creado -por parte de gente muy joven, por cierto- dos recursos específicamente centrados en el tema: letrasyescenas.com, que cubre romántica juvenil y adulta, y juvenilromantica.es, que se dedica exclusivamente a romance juvenil.

Este fin de semana pasado, durante las Jornadas de Novela Romántica en Sevilla, mi sorpresa fue mayúscula al comprobar que el público juvenil es mucho más que meramente representativo, y que no sólo lee romance juvenil; dominan la romántica, devoran sus sagas, novedades y reediciones, y son lectoras muy ávidas.

Así que de regreso en casa, y a falta de estudios españoles de mercado que me orientaran, le dí vueltas a la idea de cómo averiguar, aunque fuera de forma aproximada, la dimensión del colectivo que estas jóvenes lectoras representan… y me puse al tajo. En esta ocasión la sorpresa fue SORPRESA.

Utilizando un analizador de tráfico (Alexa) he sabido que Juvenil Romántica -una web en formato blog que existe hace poco más de año y medio- ostenta el puesto 9.369 del ranking español por tráfico, y el 275.880 del ranking general (toda la web). El 65% de sus visitantes procede de España.

¿Que estas cifras no te dicen nada?

Vale. Si eres aficionada a la novela romántica sabrás que la web temática española mejor rankeada es Autoras en la Sombra. Según el mismo analizador de tráfico, Autoras ocupa el puesto 7.011 del ranking español, y el 182.594 del ranking general. ¿Qué tal, ahora?

Como dijera aquel conocido torero: «en dos palabras, im-presionante».

¿No te parece? ;-)

Sobre novela romántica, críticas divertidas y sinopsis irrepetibles

tallerEsta semana es especial para las personas que por profesión o por afición estamos relacionadas con el mundo de la novela romántica, y en mi caso podría perfectamente colgar el cartel de «cerrado por Jornadas» ¹ (¡o publicarlo en una entrada!). Sin duda, estoy en frecuencia romántica total, pero…

Regresé de casualidad a un blog que hacía algún tiempo que no visitaba, y pasé un rato tan bueno leyendo una crítica salada, salada -desternillante, diría- sobre una novela romántica que se publicó este verano, que decidí dedicarle estas líneas.

A pesar de que hay críticas para todos los gustos (y disgustos), estoy convencida de que es posible «criticar» con gracia, y  creo que las aficionadas conocemos muy bien qué aspectos del género han mejorado, y cuáles no, y somos las primeras en tomarnos con humor una frase desafortunada de la autora -o pésimamente traducida-, o una de esas portadas infames…

En este caso, la crítica arremete contra la sinopsis y le dedica el párrafo final a la portada, que también se las trae. No es la primera vez que hago referencia a un texto escrito por este blogger; el anterior también me pareció muy divertido pero éste, te aseguro, no tiene desperdicio. Así que te dejo con Amar a Morgan; a ver qué te parece.

Yo, desde luego, me he reído lo que no está escrito ;-)

¹ Me refiero a las III Jornadas de Novela Romántica que se celebrarán en Sevilla los próximos días 6 y 7 de noviembre, evento del que encontrarás más información aquí.

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Image by WorldofLongmire. ¿Conoces las portadas de Longmire? ¿No? Son para partirse…

Novela romántica: veinte años no son nada

Hace unos días, dando vueltas por internet, dí con un artículo titulado «La buena salud de la novela romántica». Era de El País, y la verdad, no me sorprendió; últimamente todo el mundo habla de este lucrativo género, aunque sea para decir las mismas cosas de siempre. Total, que hice clic y avancé por el texto rápidamente -sin fijarme en detalles- con el filtro anti-memeces activado, buscando aquella palabra, frase o concepto que despertara mi interés lo bastante como para darle una segunda leída más profunda al texto.

Sucedió por el segundo párrafo, cuando leí:

«…Acaso en el colino de la autocomplacencia admitimos que Gabriel García Márquez o Umberto Eco traspasan la frontera mítica de las ventas en el supermecado, o que el éxito de aquel autor novel que da bien en televisión y escribe sobre recuerdos de la provincia le garantiza una segunda edición. Y punto. Pero, como ocurre casi siempre, el punto está en otra parte, donde nuestros ojos ciegos de mirar ya no ven nada. Penny Jordan…»

¿Penny Jordan? (Casi me da miedo añadir lo que pensé a continuación) ¿Quién es Penny Jordan? Abrí otra pestaña e hice una búsqueda rápida en Autoras en la Sombra, pero no obtuve resultados, y esto sí que me resultó raro. ¿El País le dedica un artículo a una escritora de romántica que no aparece en la mejor base de datos en español sobre novela romántica? Raro, rarísimo.

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bookcoverSi como me sucedió a mí, no te suena el nombre de Penny Jordan, aquí tienes unos enlaces acerca de esta súper prolífica escritora, incluido el de su página web oficial.

Wikipedia: Penny Jordan
Harlequin Iberica: Listado de libros disponibles de Penny Jordan
Jeques y Sultanes, Libros de Penny Jordan en UniversoRomance
Web Oficial de Penny Jordan

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Como te imaginarás, volví al artículo en cuestión, y esta vez sí, comencé a leerlo detenidamente desde la primera línea y cuál no sería mi sorpresa cuando descubro que se trataba de una noticia de hace veinte años. Sí, según los señores de El País, la novela romántica gozaba de buena salud ya entonces. Aquí tienes el enlace.

Sin embargo, al menos, en novela romántica, veinte años no son nada.

O eso parece.

Con distintos nombres, y distintas cifras, la prensa no especializada continúa diciendo más o menos lo mismo:

  • que se trata de lectura de entretenimiento con un imprescindible final feliz, cuyo principal público es femenino y busca a través de ellas relajarse y evadirse de lo cotidiano,
  • que los protagonistas masculinos son siempre hombres perfectos (léase, «perfectamente irreales»),
  • y que en lengua castellana, España tiene en la desaparecida Corín Tellado, su representante romántica a nivel internacional.

Algo sí ha cambiado, y es que a diferencia de lo que dice el artículo en su párrafo final, las editoriales españolas muestran un claro interés por el género, y están apostando por escritoras en lengua castellana.

Me pregunto cómo estará el panorama dentro de otros veinte años. ¿El género seguirá siendo considerado literatura de segunda? ¿Alguien ocupará el trono que Corín Tellado dejó vacante, o internacionalmente continuará como punto obligado de referencia cuando se trata de novela romántica española?

¡Ay, quién tuviera una bola de cristal!

Novela romántica en lengua española ¿la leen las aficionadas españolas al género?

 

Estaba echando un vistazo a la última lista de «Los más vendidos» (en romántica) publicada por Autoras en la Sombra, y al comprobar que los primeros diez títulos de las distintas librerías, incluídas las especializadas en novela romántica (The HeartMaker y Club Romántica), correspondían a autoras anglosajonas, caí en la cuenta de que no recuerdo haber visto nombres de autoras de habla hispana en estos listados que periódicamente las chicas de Autoras vienen ofreciendo desde hace un par de años; sólo el de Jezz Burning. No he podido verificarlo porque los archivos se actualizan con cada nuevo listado, pero en cualquier caso, me hizo reflexionar sobre una cuestión: ¿las aficionadas españolas del género compran novelas de autoras españolas? ¿O a la hora de elegir, prefieren escoger un nuevo título de una autora anglosajona, independientemente de si están familiarizadas con sus obras o no? Por supuesto, el término «españolas» lo uso para referirme genéricamente a lectoras y escritoras en lengua castellana.

Va a ser un año, con motivo de las Jornadas de Novela Romántica del año pasado, escribí en esta entrada, lo siguiente:

Las cosas están cambiando en el panorama de la novela romántica en castellano, pero no tan rápido como nos gustaría. Sin embargo, es lógico. El mercado continúa dominado por escritoras anglosajonas, lo que no sólo establece una pauta de lo que las lectoras del género en castellano están acostumbradas a leer, sino también de lo que las escritoras -primero lectoras del género- se sienten inclinadas a escribir. No hay que olvidar que para muchas aficionadas a la novela romántica, la búsqueda de evasión de lo cotidiano es un elemento importante a la hora de decantarse por la compra de un título, y en lo que vemos todos los días -situaciones, ambientes, personas- no solemos encontrar “magia” suficiente para proporcionar dicha evasión. Ésto es tan válido para unas como para otras. Sin ir más lejos, puedo ponerme de ejemplo: hasta el momento no he desarrollado ninguna historia romántica con personajes y ambientes latinos, y tampoco he leído ninguna. Pienso que aprender a ver el lado distinto a las cosas que nos son familiares es un proceso de reeducación de gustos y descubrimiento. Factible, desde luego, pero no inmediato.

En general, continúo pensando lo mismo, aunque once meses después de aquel comentario tengo que decir que sí he desarrollado una historia con un personaje latino -español-, ambientada en España, y que he leído algunas novelas románticas de autoras españolas. Una amiga me comentaba hace poco que compra cada nueva novela del género firmada por una escritora en lengua castellana que sale al mercado no sólo porque le gusta sino por «barrer para casa». Algo así como patriotismo romántico.

¿Y tú? ¿Lees novelas románticas de autoras españolas? Me gustaría conocer tu opinión. ¿Te animas? Puedes dejarme un comentario, o utilizar la mini escuesta que aparece más abajo, lo que prefieras.

Gracias ;-)

 

III Jornadas de Novela Romántica — Sevilla 2009. Calentando motores – 2º Parte

jornadas_novela_romanticaYa sabemos quiénes asistirán, ahora sabemos dónde se celebrarán… A falta de conocer la agenda oficial de las Jornadas, los motores empiezan a subir revoluciones.

La semana pasada el blog Nuestras Novelas desvelaba algunos de los nombres de las autoras invitadas a las Jornadas, que habían confirmado su asistencia. Arlette Geneve, Mar Carrión, Claudia Velasco, Ebony Clark, Megan Maxwell, Mónica Peñalver, Jezz Burning, May Beneito, Olivia Ardey y Pilar Cabero son algunos de los nombres que conformarán el panel de invitados de la presente edición de las Jornadas. Si aún no conoces su trabajo, echa un vistazo en la pestaña Conexiones Románticas de mi blog (en la parte superior), encontrarás la dirección de sus casitas cibernéticas.

Hoy, la organización ha anunciado que las Jornadas tendrán una doble sede este año; la Sala del Almirante de los Reales Alcázares de Sevilla albergará la primera sesión, el viernes 6 de noviembre, y en el Aula Magna de la universidad de Sevilla, se desarrollará la sesión del sábado. Puedes consultar más detalles en la flamante web de la Organización:  JNR, Jornadas sobre Novela Romántica.

Ya falta menos para el gran fin de semana de la novela romántica española ;-:

06/10/09: Los organizadores de las Jornadas, acaban de confirmar la asistencia presencial de Teresa Cameselle dentro del panel de autoras invitadas, y de Josephine Lys, a través del chat. Asimismo, informan que la autora Amber Lake no podrá participar en las Jornadas de forma presencial, pero sí lo hará a través del chat.

 21/10/09: Ya está cerrada la programación de las III Jornadas de Novela Romántica.  Una conferencia y una mesa redonda inaugurarán los dos días que componen las jornadas. Puedes consultar los detalles y la agenda en esta entrada de Autoras en la Sombra. ¡La cosa estará al rojo vivo!  Y quedan solamente diecisiete días… ;-)

 

 

 

Internet y la novela romántica en español

Hace tiempo que quería dedicar alguna entrada a la creciente presencia de webs, foros y blogs de (o acerca de) la novela romántica en español, pero algún proyecto o asunto de última hora se cruzaba en el camino y posponía el trabajo de compilación.

Cuando empecé este blog, allá por abril de 2007, si hacías una búsqueda con las palabras «novela romántica» seleccionando como criterio «en España», apenas aparecían un puñado de resultados relevantes: El Rincón Romántico, E-Románticos, Autoras en la Sombra, Consuelo Mariño -una autora española que publicaba digitalmente sus novelas y que debe haber «descolgado» su web porque no he sido capaz de volver a encontrarla-… Con los blogs, la cosa estaba aún más desértica: Jezz Burning, que estrenó bitácora casi al mismo tiempo que yo, y poco más. Prueba a hacer la misma búsqueda ahora y verás qué maravilla: hay una oferta variada y atractiva de voces románticas dando forma a nuestra visión latina del género.

Varios factores han contribuido al auge cibernético de recursos (webs, foros, revistas, blogs) y bitácoras de escritoras de novela romántica en español, entre los que, sin duda, se encuentran el esfuerzo de difusión que llevaron a cabo webs pioneras como El Rincón Romántico y Autoras en la Sombra, la convocatoria de premios de novela romántica -Terciopelo, Talismán-, y por supuesto, no puedo dejar de mencionar las Jornadas de Novela Romántica, iniciativa sevillana de  La Máquina China y la librería online The HeartMaker que han hecho posible que escritoras, traductoras, editores, webs especializadas, foreras y fans de la novela romántica se reunieran a debatir sobre el género, su presente y su futuro. Sinergia en su máxima expresión, que ha propiciado multitud de intercambios e ideas, y especialmente, que ha animado a muchas voces románticas a subir el volumen y expresarse alto y claro.

Al principio, pensé en usar el blogroll para clasificar los distintos «recursos románticos», pero reconozco que soy un poco alérgica a las listas interminables de enlaces sin más datos que un encabezamiento que normalmente no va más allá de «mis sitios favoritos». Si no haces clic en el enlace no sabes de qué va, ¿y quién tiene tiempo hoy en día para ir pinchándolos uno a uno? Es un dolor, y lo sé de primera mano, porque es uno de los métodos que usé para compilar estos datos.

Descartado el blogroll, me decanté por dedicarles una página en mi blog, y habilitar los comentarios para que si sabes (o quizás eres la dueña) de un blog o web que no aparece listado, puedas dejar los datos para que yo los añada donde corresponda. Hay esfuerzo, cariño y mucha ilusión detrás de cada web, foro o bitácora; qué menos que ayudar a difundirlo ofreciendo un par de líneas de descripción útiles que orienten al visitante. Así nació «Conexiones Románticas», una página de mi blog en permanente actualización, dedicada a los recursos del género.

Y ahora sí, sin más demora, te invito a adentrarte en los dominios de la novela romántica en español a través de esta página. Por favor, siéntete libre de pinchar los enlaces que quieras (¡sus dueñas te lo agradecerán!) y recuerda que los comentarios están habilitados para sugerir adiciones, informar de enlaces rotos, o simplemente, dejarme un saludo. Siempre eres bienvenida.

 

Novela romántica y prensa… ¿positiva?

Echando un vistazo a los últimos contenidos de Autoras en la Sombra, dí con algo que me hizo fruncir el ceño. Me explico.

En el mes de julio, el periódico USA TODAY publicó un artículo de un miembro del staff -a más inri, mujer-, dedicado a la novela romántica, titulado «Scholarly Writers Empower The Romance Genre». Las chicas de Autoras han colgado una versión traducida al castellano que bajo el título «Escritoras académicas otorgan prestigio a la novela romántica» puedes leer aquí.

Me interesa conocer todo lo que se dice sobre el género, y en términos generales, pienso que el solo hecho de que se hable de novela romántica es, por sí mismo, un buen signo. Hechas las oportunas aclaraciones, este artículo en concreto no me parece en absoluto prensa positiva.

Me sorprendió que hiciera referencia a uno de mis blogs favoritos, SmartBitches porque lo sigo con atención -o eso creía, y no recordaba haber leído nada sobre el tema. Evidentemente, el post que recogía la noticia del artículo se me coló. Así que mientras me dirigía raudamente a su bitácora a buscarlo, disfrutaba con anticipación de lo que pensaba que sería un post corrosivo, al mejor estilo SmartBitches.

Pero volví a sorprenderme; según dicen, a ellas también les pareció prensa positiva.

Quizás sea mi lado diablo haciendo de las suyas, pero no consigo entender de qué manera el hecho de que haya autoras de romántica con una formación académica le «otorga prestigio» al género. ¿Qué es lo que se está sugiriendo? ¿Que si lo escriben mujeres académicas entonces no ha de ser literatura de segunda? ¿O quizás que el éxito de las novelas de Julia Quinn está relacionado con haberse graduado en Harvard? Según datos manejados durante las últimas Jornadas de Novela Romántica en Sevilla, sólo un 13,3% de las lectoras de novela romántica tienen nivel de estudios universitarios. Me pregunto cuál sería el porcentaje si se hiciera un muestreo entre las autoras del género. Intuyo que aún hoy, tampoco serían mayoría.

Cuidado con los mensajes subliminales. Sólo nos faltaría que la validación del género viniera de la mano del número de posgrados que engrosan nuestro currículum. O el de nuestras lectoras.