Un dia en la feria del libro de madrid: fotos, buena compañía y mucha magia.

Últimamente mis entradas no están planificadas, lo cual es decir un montón cuando se trata de mí. Es cierto que cuando publicas un libro, das por sentado que algo, por mínimo que sea, cambiará en tu vida. Yo esperaba cambios, los tenía asumidos de antemano. Pero lo que ha estado sucediendo, y especialmente, la forma en que lo hace, se sitúa muchísimo más allá de mis expectativas. La última edición de la Feria del libro de Madrid no fue sino otro ejemplo más de cómo la realidad puede llegar a superar hasta a una imaginación hiperactiva como la mía: asistir con la única intención de reencontrarte con amigas y como suelo decir, «apoyar la causa romántica», y acabar casi necesitando montar un improvisado chiringuito para firmar marcapáginas de Princesa, a falta de libros. Increíble.

Lo diré de partida: no me gustan las ferias. Creo que incluso lo he escrito aquí, en algún post, hace tiempo. Para mí todo lo asociado con la lectura es placentero, íntimo, sosegado. Las ferias son justo lo contrario, y como transcurren durante los meses de verano, además toca sudar. Así que lo que suele ocurrir es que cada año me lo pienso tanto, que acabo no yendo. Pero el 9 de junio de 2012, prometía: las autoras románticas españolas copaban varias casetas -¡sííiii mis chicas favoritas estaban en Madrid!- y era una súper ocasión para volver a achucharlas y pasar un buen rato con ellas. Una ocasión ideal, si tenemos en cuenta que a algunas de ellas las veo muy de tanto en tanto, cuando recalamos en un mismo lugar para asistir a alguna jornada o evento romántico.

Así las cosas, con varios días de antelación, empezaron los planes para ese sábado en particular: a qué hora quedaríamos, dónde comeríamos… Yo asistía en calidad de amiga, ni siquiera de visitante/lectora, de modo que no tenía pensado siquiera comentar aquí que el sábado estaría por el Retiro. No habría crónica en Sutherland, a lo sumo un enlace en la sección Media Room apuntando a Google+ con las fotos que sacara. Pero las Bollitos (1) se cruzaron en mi camino, con su Síndrome Dakotiniano Degenerativo (definición de Nínive López Ble, de Entre Ramas Románticas) y…

¡Cuánto pueden cambiar las cosas en un momento! :)

Alguien del grupo ¡¡¡Pon un Dakota en tu vida!!! me preguntó si iría algún día a la Feria del libro. Claro, la pregunta era si estaría firmando, y yo respondí que no, que estaría en la caseta de Éride haciéndole fotos a mis amigas autoras mientras ellas «curraban». Me respondió que se pasaría a verme. A ella se sumó otra, y otra, y otra… Varias peticiones de amistad, mensajes en mi correo, mensajes en FB… Empezaban a acumulárseme las citas para aquel día, pero hasta aquí, todo más o menos normal. Raro (eso de que pasen a verme a mi jajaja), pero no preocupante :)

Había quedado a comer con Olivia, Bela, Megan, su hija Sandra y algunas de sus Guerreras Maxwell (Ana, Mar y Ángela) y al llegar a la caseta para recogerlas, la primera sorpresa fue saber que Marian, administradora del Grupo Club de Lectura, y miembro de ¡¡¡Pon un Dakota en tu vida!!! con quien pensaba apenas tener tiempo para darle un abrazote e intercambiar algunas frases, se venía con nosotras a comer. ¡Genial! ¿Qué decir de la Bollito Marian? Que en vivo y en directo resulta tan espontánea y divertida como en sus mensajes virtuales. Mención especial a la conversación que sostuvimos las tres: Bela, Marian y yo, mientras seguíamos -de muy, muy lejos- a las demás a través de las sendas de tierra del Retiro. Una conversación memorable sobre tipos altos, zapatos de tacón y espaldas contundentes ;)

Marian y Patricia

Con Marian

La comida fue risueña y entretenida, como siempre. Es imposible estar con estas señoras y no partirte de risa. ¿No me crees? Mira:

Reunión de Guerreras

Reunión de Guerreras

Con Mar Vaquerizo

con Mar Vaquerizo

De regreso a la feria, la cosa fue de fotos y abrazos: Lucía de Vicente, MD Nika, Ana R. Vivo, Noelia Amarillo, Monty y Eva (administradoras del Blog Más Que Vampiros), Mar Carrión, Pilar Cabero, Ana Itúrgaiz, Merche Diolch (administradora del Blog Yo Leo RA) y su niño Gabriel, Moruena Estríngana (¡al fin, guapa, que venimos «amenazando con vernos» al menos dos años!)… ¡Ángeles Ibirika!

Y fueron apareciendo más Bollitos

Primero fue Marisa, una mujer encantadora y súper paciente que está en el grupo de fans de Dakota a pesar de no haber leído aún el libro, aguantando estoicamente la pasión arrolladora de otros miembros que a veces, sin querer, sueltan spoilers (y como dice ella «chicas, me estáis destripando la novela»). Este fin de semana, respiré aliviada, sólo de saber que es cuestión de días que ya no podamos destripárselo más ;) ¡Te haremos un monumento, guapa: eres la tolerancia personificada!

Marisa (centro) con Bela (izq) y yo.

Con Marisa (centro) y Bela (izq).

Luego, vino Ángela. Quería leer Princesa y acordamos que se lo acercaría a la feria. Nos habíamos visto brevemente antes de la comida, pero yo ya me marchaba y quedamos en vernos por la tarde. Me habría gustado poder dedicarle más tiempo, pero aquello era un auténtico jaleo y apenas tuvimos unos minutillos. Bastante, sin embargo, para charlar un rato y dejarme con buen sabor de boca -Ángela me pareció una niña súper dulce- y unas cuantas fotos. Ojalá se enamore de Dakota y quiera ser una Bollito. ¡Me encantaría tenerla abordo!

Ángela (izq) y Bela

Ángela (izq) y Bela

Y lo de después… ¡ya fue la locura total! Casi pisándole los talones a Ángela, llegó un grupo de chicas. Habían estado con Ángeles (Ibirika), ella les había hablado tan bien de mi novela (¡gracias, niña!) que querían leerla y conocerme. Todos los ejemplares que llevaba conmigo habían volado ya, así que acabé autografiando marcapáginas de Princesa, como una loca… Estas son algunas de ellas. Siento no haberme quedado con los nombres de todas, pero al menos tengo material gráfico :)

Rodeada de Ángela y sus amigas

Rodeada de Ángela y sus amigas

Para entonces, empezaba ya a sentirme bastante rara: había ido a la feria a hacer fotos a mis amigas y apenas si había logrado estar cinco minutos en la caseta (tengo exactamente 5 fotos de Megan, 4 de Olivia y un par de Bela), y a la que le sacaban fotos era a mí. Uffff… Respira, Patricia.

No sé cómo sucedió, pero en un segundo me encontré charlando con Iratxe. ¿Te acuerdas que en el post anterior mencionaba a una asistente, que además es librera, que en el I Diván Romántico de La Coruña, en Julio 2011, vaticinó que Dakota enamoraría a las lectoras? (2) Pues, es la misma persona. ¡Menuda sorpresa y menudo abrazo le di! Y un instante después, me vi en medio del grupo de chicas que la acompañaban ¡todas enamoradas de Princesa y su protagonista! Como comentaba ayer a las Bollitos, de verdad que habría pagado porque alguien me estuviera filmando en secreto. No sé qué expresión tendría, pero estoy segura de que debió ser de cine. La pasión de las lectoras de romántica hacia sus libros y autoras favoritas es muy conocida. La presencié muchísimas veces, pero entonces hablaban de otros personajes, de otras autoras, no de mí. Y la sensación de verte rodeada de gente que acabas de conocer y oírlas recitar frases de tu novela, ver cómo se adueñan de tus personajes y los hacen suyos… es sencillamente emocionante. Como no sabían que estaría allí, no se habían traído sus ejemplares pero querían mi autógrafo, así que ¡acabé firmando marcapáginas de Princesa otra vez! mientras Iratxe, con ese punto humorístico que suelen tener los vascos, me suelta: «¿pero no os han puesto una caseta a los autopublicados todavía? Esta gente no se entera de nada. Pues, a la próxima te traes una mesa». Risas aparte, la verdad, es que me habría hecho falta. ¡Seguro que se formaba cola y todo! ;)

Con Iratxe y algunas amigas

Con Iratxe y algunas amigas

Eran más de las siete y media de la tarde cuando me encontré con Charo, otra Bollito. Otra apasionada de Princesa a la que Dakota también le ha robado el corazón. Estaba con su familia y los niños ya estaban cansados, pero nos dio tiempo a darnos un buen abrazo, charlar unos minutillos y hacernos esta preciosa foto. Charo es, a partir de ahora y por razones obvias, «mi niña de los ojos tremendos»:

Con Charo y su niña.

Cuando dejé a Charo y su familia, regresé junto a Olivia y Megan. En la parte posterior de la caseta, compartimos un merecido rato de descanso y risas. Siempre es genial volver a verlas y pasar tiempo con ellas porque a pesar de toda el agua que ha corrido bajo el puente desde que nos conocimos, hace un siglo, seguimos siendo las mismas. Igual de sencillas, de reales, de normales… También estaba Bela, otra pequeña-gran mujer de esas que me ha permitido conocer la romántica. Mujeres increíbles que a pesar de que acabas de conocerlas, hacen que te sientas tan cómoda… Como si hubieran estado contigo toda la vida.

Con mis chicas, Megan y Olivia.

Con mis chicas, Megan y Olivia.

Y hoy es hoy, han pasado tres días desde el día D, y si dijera que la emoción se ha disuelto, mentiría. Continúo con esa sensación extraña de estar viviendo algo que sólo parece real a ratos, y no porque no lo sea (real) sino porque es una clase de realidad que nunca imaginaste que tú vivirías. Es como que no acabas de creértela, pero entonces tiras de memoria, miras las fotos, los momentos pasados vuelven al presente con toda la emoción, la ilusión, la sorpresa… y sí, eres tú. Ha sucedido. Es real.

Si Princesa hubiera tenido el respaldo de una editorial, se habría distribuido en todos los grandes puntos de ventas y entonces, sí que habría esperado estar firmando en una caseta. Lo que sucedió me habría ilusionado, emocionado, pero no me habría sorprendido.

No es el caso. Soy muy consciente de lo difícil que es para una lectora interesada conseguir mi novela. Tanto como lo soy del efecto fulminante que está teniendo el boca a boca con Princesa. No lo veo mientras sucede, no es algo que pueda planificar ni medir, pero empiezo a ver que está ahí… Regalándome momentos inolvidables y haciendo que me sienta tan, tan especial…

Dije que necesitaba un par de días para que las cosas volvieran a su ser y poder escribir desde la serenidad, pero como ves, no ha funcionado. Ni creo que vaya a hacerlo. Empiezo a tener la sensación de que la magia se ha instalado en mi vida, que ha venido de la mano de Princesa, y no piensa marcharse; aún me tiene reservada muchas más sorpresas.

Así que con la misma emoción de hace tres días y la misma ilusión, a ti que me sigues y me lees, que has disfrutado de Princesa y la recomiendas, que te has adueñado de Dakota y lo adoras tanto como lo adoro yo… te doy las gracias, de corazón, por hacer que esta magia sea posible.

Entrada editada hoy, 12/06/2012 para añadir foto con Mar, referencia a Moruena Estríngana y pies de foto, que por alguna extraña razón, no salieron en la primera publicación.

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(1) Bollitos: para no soltar spoilers, diré que se trata de un nombre cariñoso con el que nos llamamos los miembros del Grupo ¡¡¡Pon un Dakota en tu vida!!!

(2) También lo equiparó en «pegada romántica» a un héroe de otra novela. Cuando lo dijo yo estaba tan nerviosa que no me quedé con el nombre, pero ahora he tenido ocasión de preguntárselo: es Matt Farrell, el héroe de la novela Paraíso robado, de Judith MacNaught. Toma ya.

Dakota, el protagonista de la novela romántica Princesa y su club de fans.

Sobre fans apasionadas, personajes únicos y tatuajes inolvidables.

Hace casi dos años, al leer uno de los primeros extractos que publiqué de Princesa aquí, Olivia Ardey me dijo que «ese tatuaje daría mucho de que hablar». Se refería a uno, muy especial, que luce Dakota, el protagonista de la novela, en cierta parte de su anatomía. Por supuesto, no lo tomé en serio.

Durante el preestreno de Princesa, me sorprendieron las reacciones de algunas lectoras. Reía y me emocionaba con los comentarios que dejaban en el libro de visitas, y me divertía ver cuántas pasiones despertaba mi motero macarra. Lo atribuí a lo novedoso de la trama y la forma en que está escrita, que engancha al lector.  O sea, que tampoco entonces tomé en serio los méritos del protagonista.

Muy pronto después de la publicación, empezaron las reseñas. Todas dedicaban párrafo aparte a Dakota, pero incluso entonces, seguí sin tomármelo en serio.

Fue durante mi participación en el I Diván Romántico de La Coruña en Julio de 2011, cuando una de las asistentes – librera y apasionada del género, a más inri- después de responder a una pregunta que yo había lanzado a la sala, recomendó a los presentes mi novela y destacó a Dakota pronosticando que sería un personaje que enamoraría a las lectoras. Lo equiparó a otro protagonista, de esos inolvidables que tiene el género romántico, y me disculpo por no recordar cuál mencionó, pero era mi primera intervención en una mesa redonda y al oírla, simplemente, me quedé pasmada. Mis compañeras de mesa, Pilar Cabero y Teresa Cameselle, pueden atestiguar que me puse absolutamente roja. ¡Sí, me sonrojé! Fue una experiencia muy fuerte. Entonces, tuve la sensación, por primera vez, de que quizás si conseguía que mi novela llegara a suficientes lectoras, el nombre de Dakota empezaría a sonar alto y claro.

A partir de aquel momento, se sucedieron las reseñas, los comentarios que algunas lectoras me dejaban en FB o en mi correo electrónico y una sesión de chat con María José Losada el verano pasado volvió a confirmarme que sí, «el chico apuntaba maneras» (sic). Efectivamente, y a pesar de que Princesa no dispone todavía de distribución nacional, cada día son más las lectoras que la leen, que la reseñan, que la recomiendan… ¡la fiebre Dakota continúa extendiéndose por internet, imparable!

Y hoy, catorce meses después de haber mostrado su tatuaje al mundo, tengo el enorme placer (y la enorme emoción) de informarte que Dakota tiene su propio grupo de fans en Facebook.

No puedo expresar lo que significa para mí que una de mis criaturitas haya alcanzado semejante repercusión, ni el aluvión de cariño que estoy recibiendo de parte de lectoras y amigas. Como diría Dakota: ¡esto es la caña! ;)

El grupo de fans de mi motero macarra es una entrañable iniciativa de Inma Cerezo (¡gracias, niña!): ella lo ha creado, lo ha bautizado y lo ha definido. Y lo ha hecho así de bien:

A mí, sólo me resta decirte que en pocos días se ha reunido allí un grupo de lectoras divertidas, participativas y muy, muy ocurrentes con un denominador común: ADORAN A DAKOTA. Si quieres unirte, no tienes más que pinchar la insignia, ¡serás súper-bienvenida!

Princesa, trece meses de magia y su primer fan-art.

Trece meses recibiendo el apoyo de las lectoras. 30 súper-reseñas. 16 ratings en GoodReads con un promedio de 419 sobre 500. 23 ratings en aNobii con un promedio de 450 sobre 500…

Y ahora también, este precioso fan-art de la lectora-bloguera Lorena Luna.

Lo he dicho muchas veces, y hoy voy a repetirlo: aunque escriba cien novelas más, Princesa siempre será especial para mí. Siempre ocupará un lugar privilegiado en mis recuerdos y en mi corazón.

Gracias a todas las lectoras por regalarme tantos momentos inolvidables, y a Lorena Luna, la autora del fan-art: chica, qué sensación más grandiosa es contemplar tu visión de mis personajes. Qué maravilla. Muchísimas gracias por este regalo tan, tan especial.

Princesa: promoción especial Día del libro 2012.

Hoy te traigo una noticia fresquita que estoy segura será de tu interés. El Día del Libro está a la vuelta del fin de semana y, como no podía ser de otra manera, Princesa está de promoción :)

Si aún no has leído esta novela que me ha regalado tantos momentos increíbles desde que viera la luz, si aún no conoces a Dakota (¿en serio aún no le conoces? ¡no me lo puedo creer!?), puedes hacerlo ahora y a precio de promoción :)

Encontrarás toda la información en este enlace:

Día del Libro 2012 y las Promociones Especiales de Jera Romance.

Más info sobre Princesa, en su página oficial.

Novela romántica Princesa, de Patricia Sutherland

«… La acera estaba escurridiza, convirtiendo el andar en un complicado juego de equilibrio. Sin embargo, Tess recorrió los primeros cincuenta metros sumergida en sus propios pensamientos, sin darse cuenta ni de la dirección que había tomado ni de que la lluvia la estaba empapando. Unos pensamientos que, básicamente, se reducían a una imperiosa necesidad de alejarse de allí, a protegerse de una situación en la que sabía que no debía verse involucrada. De unas sensaciones que no le convenía sentir.

No comprendía lo que había ocurrido en aquel café. Qué había dado lugar a aquel contacto, a aquella mirada cuyo sólo recuerdo la hacía estremecer, pero todo su ser se había puesto en retirada, como si la acechara un flagrante peligro.

Entonces, lentamente, Tess regresó a la realidad.

Estaba en Russell Street, frente al teatro Fortune, helada de frío, empapándose bajo un aguacero de cuidado… Recordó que en su bolso llevaba un paraguas plegable, y forcejeaba con él, que se había atascado y no acababa de abrirse, cuando sintió que una mano la asía por el antebrazo y la apartaba del medio de la acera, hacia la marquesina de una tienda próxima.

¿Siempre dejas colgados a los tíos que te invitan a un café? ¿O es solamente a mí?

Oír aquella voz grave, súper masculina, le produjo un escalofrío que la recorrió a sus anchas movilizando reacciones en sectores de su cuerpo que dormían hacía meses. Tess no hizo el menor intento de responder. En cambio, se entretuvo retomando su forcejeo con el paraguas, decidida a volver a largarse. Pero Dakota se lo quitó de las manos de un movimiento limpio y con la otra, tras hacerla elevar su barbilla, señaló los ojos femeninos y luego los propios, exigiéndole con desparpajo que no evitara el contacto visual.

Tess no tenía tiempo y normalmente, tampoco ánimo para cafés o comidas, a menos que fueran por razones de trabajo. Procuraba ver a sus amigos, al menos una vez en semana, pero hacía meses que no tenía una cita. Y no era que lo echara en falta, pero hasta aquel preciso instante no había caído en la cuenta. Naturalmente, no tenía la menor intención de decirle eso.

A los treinta y cinco, no quedas con un hombre para tomar café —respondió con desparpajo equivalente, pero se aseguró de retirar la mirada rápidamente y ponerla en su bolso, del que sacó un paquete de Kleenex.

Dakota se lo quitó de las manos, nuevamente, y volvió a exigir contacto visual, esta vez con palabras.

Mírame.

Tess respiró hondo y con actitud más molesta que resignada, obedeció. Mantuvo su mirada en aquellos impactantes ojos marrones, a sabiendas de que la analizaban. La atravesaban de parte a parte, brillantes, cargados de la misma intensidad que la había hecho huir del Starbucks. Una intensidad que hacía años que no veía en los ojos de un hombre. Al menos, no cuando la miraban a ella.

Te estoy mirando —se las arregló para decir, bastante compuesta.

Si supieras cómo me pones cuando me evitas, dejarías de hacerlo… Me vuelves loco… Muy, muy loco…

El rostro de la editora se coloreó de un rojo fuerte al comprobar, por la expresión del joven, que aquellas palabras, excesivamente gráficas para su gusto, eran, además, veraces.

Pero ese punto desafiante que las reacciones de Dakota despertaban en Tess, hizo su aparición. Y lo hizo de una forma inesperada.

¿Yo? ¿Es que tu interés ha resucitado? Tras dos meses sin “mensajes en cirílico” —las comillas fueron visuales— pensé que seguir tu consejo había surtido efecto…

El color de la cara de Tess subió un tono más en la escala de rojos.

A que te como la boca en pleno Russell Street”, pensó él, y su lenguaje corporal fue tan explícito que la reacción de Tess no se hizo esperar.

¿Vas a usar la fuerza? —inquirió con un tono que Dakota interpretó como un “a que te cruzo la cara en pleno Russell Street”, y que en vez de refrenarlo, lo excitó aún más.

Lo mismo le había dicho aquella noche -la de la borrachera de Abby-, junto al taxi. Entonces, él lo había dejado correr. Ahora, no.

Me pones como una moto —dio un paso hacia ella, obligándola a elevar aún más el mentón para poder mantenerle la mirada—. Me pones como una jodida moto aunque no digas ni hagas nada. Y eso es algo que tu hermana no conseguiría de mí aunque se metiera en mi cama en pelota picada.

Tess tragó saliva. Sentía la boca pastosa y una extraña opresión en el pecho. Su cuerpo no parecía el de siempre. Los estremecimientos la sobrevevenían en una sucesión continuada, cada vez más intensos, cada vez más evidentes. Una parte de ella se preguntó si él se daría cuenta; la otra, aún luchó por mantener el tipo.

¿Que Abby no conseguiría…? —preguntó con aparente naturalidad, e hizo un mohín irónico—. Ya. En cualquier caso, no te preocupes, estoy segura de que se te pasará. Así es la naturaleza masculina; todo en vosotros es intenso, pero efímero.

Eso mismo venía repitiéndose él desde hacía cuatro meses. Que se le pasaría.

Pero no sólo no se le había pasado; había ido a peor.

La mirada ardiente de Dakota la escrutó durante una eternidad.

¿Y a ti? ¿También se te va a pasar? —al ver el gesto interrogante de Tess, añadió—. Estás temblando. ¿Cuánto hace que un tío no te pone a temblar así?

Mucho.

Muchísimo tiempo.

Hay tres grados bajo cero y estoy empapada —explicó ella al tiempo que se apartaba el paso que él había avanzado. Era una pésima excusa y ambos lo sabían—. ¿Ahora quieres hacer el favor de dejar este juego tonto y devolverme mis cosas para que pueda marcharme?

No era ningún juego.

El sexo en un lavabo de los afterhours era un juego. Los rollos de un fin de semana con alguna gatita, o con varias, en las kedadas1 de moteros de Harleys eran un juego.

Esto no.

Cuando la tenía delante no pensaba en lavabos mugrientos ni en alivios rápidos, entre porro y porro, allí donde le pillara.

A Tess quería desnudarla despacio. Lamer cada centímetro de su piel. Comérsela entera. Saber cómo era cuando se abandonaba al placer…

Con Tess quería otras cosas porque ella le hacía sentir otras cosas.

Dakota tomó una mano femenina y la apoyó en su pecho. Dejó que lo que atravesaba la fina tela de algodón que los separaba de un contacto directo, entrara a través de las yemas de los dedos y le ofreciera las respuestas que, evidentemente, ella necesitaba.

Tess pestañeó varias veces intentando aclarar la vista que en un instante se había vuelto brillante. Sentía el aire tibio de la respiración de Dakota sobre su frente. Cerca, muy cerca. Él se había agachado, había bajado la cabeza para adaptarse a su altura.

Como si se preparara para decirle algo al oído.

O para besarla.

Instintivamente, Tess se humedeció los labios.

¿Lo sientes? —preguntó él, en un murmullo suave—. ¿Te parece un juego?

Seguía lloviendo, y la marquesina apenas les ofrecía un tímido cobijo. La gente pasaba a prisa frente a ellos; la mayoría ni siquiera reparaba en la extraña pareja que concentrada en su propio universo, y a pesar de tener un paraguas, no lo abría.

Bum-bum, bum-bum, bum-bum…

Por supuesto que lo sentía, repicando con fuerza bajos sus dedos, como si a través de ellos estuviera intentando comunicarse con el otro corazón.

Tess cerró los ojos y exhaló un suspiro triste.

Por supuesto que lo sentía.

Su mano abandonó suavemente el pecho, pero antes de apartarse, recorrió la barbilla masculina, en una caricia delicada.

Él se estremeció visiblemente. Quiso retenerla. A ella, a su caricia, aquel momento… Pero Tess había retirado ya la mano, sus ojos seguían, ausentes, el flujo de transeúntes, y la expresión de su rostro había adquirido la seriedad propia de quien está a punto de confesar algo realmente importante.

Habían pasado de página.

Se habían acabado las ironías y los tira y afloja. Lo que saliera de aquellos labios, esta vez, sería la verdad sin remilgos.

Y Dakota…

Dios, se moría por oírla admitir lo que él la hacía sentir.

En aquel momento, vio que la mirada femenina regresaba a él. Sus ojos claros estaban brillantes cuando enfocaron en los suyos.

No estoy preparada para esto, Scott —murmuró Tess.

Durante un instante, Dakota se quedó inmóvil, intentando asimilar aquella respuesta inesperada.

El sonido de su nombre fue como otra caricia que enturbió sus sentidos. Era un sonido hechizante que suavizaba la contundencia del mensaje. “Scott” sonaba a promesa de una noche ardiente, enredado entre sus piernas; las otras cinco palabras…

Lo devolvían a la casilla uno.

Estaban en la casilla uno. Otra vez.

Dakota inspiró profundamente, dejando que su pecho se expandiera a tope.

Vale —concedió.

Y meneó la cabeza en un gesto resignado que consiguió arrancarle a Tess una sonrisa culpable; sabía que acababa de decirle lo único para lo que ningún hombre tenía réplica…»

1Kedada: (quedada) reuniones, concentraciones, etc. generalmente concertadas a través de internet.

Capítulo  14 (extracto)

Princesa, una novela sobre el amor y la diferencia de edad.

Serie Moteros, 1

Ganadora del I Premio Pasión por la Novela Romántica 2012, en la categoría Mejor Novela Romántica Digital Autoeditada.

Princesa, ebook.

Princesa, libro impreso.

Librerías que también ofrecen Princesa.

Sobre nuevos proyectos, equilibrio personal y otras cosillas…

O la Semana Santa reflexiva de Patricia Sutherland.

No es que pensara marcharme de mini-vacaciones sin actualizar el blog. Tenía prevista una entrada cortita en la que además de desearte una buena Semana Santa, te adelantaría un poco -poquísimo- del nuevo proyecto en el que estoy trabajando. Pero esta mañana, leyendo esta entrada de Dianna Marqués se disparó mi lado reflexivo.

Me gustó su post, me gustan sus maneras directas y lo generosa que es con su tiempo y sus conocimientos, y creo que su trabajo es un ejemplo claro de lo que se puede conseguir cuando, como dice ella, desarrollas la confianza y «te lo haces tú mismo». Sin embargo, no me sentí identificada con lo que leía -nunca me he considerado una huérfana literaria- y por primera vez desde que tomé la decisión de despedirme de mi agente literaria (y coger carretera y manta), me he dado cuenta de que no echo en falta ni lamento nada. Estoy en paz, haciendo lo que realmente quiero hacer y con la inmensa suerte de haber descubierto que es esta vía, y no otra, la que me ha permitido alcanzar el equilibrio personal. Casi nada :)

Habrás notado que escasean las actualizaciones sobre nuevas librerías que ofrezcan Princesa. También que mi entrada anual sobre los avances de nuestro querido género de ficción romántica (Novela romántica en español – Highlights 2011) llega con retraso y que el día que acabe de recopilar datos para actualizar mis Conexiones Románticas, necesitaré horas para actualizar la página. ¿Y a qué se debe tanta (aparente) quietud? Pues, a que estoy en fase creativa.

¡Sí, Patricia Sutherland tiene proyecto nuevo! Dos, para ser precisos, pero hoy sólo te hablaré brevemente de uno de ellos.

Llevo varios meses trabajando en él, disfrutando secretamente de las sorpresas -en plural- que pienso darte. Todo está en marcha (incluídas las portadas -sí, también en plural-), existe una agenda de publicación ¡y hasta una lista con las once bloggers que tendrán la ocasión de leer mi nuevo trabajo antes de que llegue a las librerías!

Me disculpo por ser tan escueta, pero ya sabes que adoro las sorpresas. Para mí, son la sal de la vida. Te garantizo que la espera merecerá la pena: vas a volver a enamorarte de mi nuevo héroe, a emocionarte con la fortaleza de mi nueva heroína y a vibrar con una historia de amor muy a mi estilo.

El bocadito que te traigo hoy es musical: ¿te apetece escuchar la banda sonora de la novela?

Aquí la tienes. Estos temas me han acompañado desde el primer capítulo mientras escribo, y todos ellos son muy afin al tema, a los protagonistas y también, al lugar donde se desarrolla la historia. Ya me dirás qué te parece.

http://assets.myflashfetish.com/swf/mp3/mff-nano.swf?myid=88559357&path=2012/04/03
MusicPlaylist
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Y ahora sí, ¡Feliz Semana Santa!

Crónica de la presentación de Princesa en BiblioCafé de Valencia.

Diagnóstico: más feliz que una perdiz :)

Lo cual explica por qué me he tomado tres días para traerte la crónica… (!!!) Es que, realmente, ya de regreso en Madrid he continuado recibiendo sorpresas súper agradables procedentes de Valencia y relacionadas con la presentación. Pero vamos por partes.

El sábado llegué a la capital fallera justo a tiempo para comer con Jud Baltimore de El diván de Jud. Sólo nos conocíamos «virtualmente», pero eso no le impidió volcarse en mí y brindarme su apoyo desde el momento que supo que haría una presentación en BiblioCafé. Hizo de todo: animarme, promocionarme, repartir invitaciones y ponerse a mi disposición desde que puse un pie en Valencia. Me acompañó todo el tiempo, me hizo una entrevista en vídeo (próximamente publicaré la noticia), grabó mi presentación (enlace al final)… ¡hasta me trajo bollería argentina! Habría empezado esta entrada hablando de Jud aunque no hubiera sido por cuestiones de cronología. Es de esa clase de personas que se merecen un párrafo aparte y sólo por haber podido disfrutar de su compañía, de su cariño sincero y desinteresado, de su sencillez… sólo por eso, estar en Valencia ya mereció la pena.

A los cafés, llegó  Olivia Ardey. Estaba guapísima, lo verás en las fotos y el vídeo. Con ella todo es como muy, muy familiar porque nos conocemos desde hace tiempo y volver a verla siempre es motivo de alegría para mí. Fue apenas hora y media, pero dio para charlar, reír, hacernos fotos y comentar fuera de cámara algunas de las preguntas que Jud había preparado para la entrevista.

Cuando llegamos a BiblioCafé, ya había mucha gente esperando, ubicados en sus mesas. Fue una sensación súper agradable no tener que preguntarme «¿vendrá alguien?». Destacaré también que esta librería cafetería me pareció un sitio ideal: será mi lado argentino que encuentra irresistible la idea de sentarse a una mesa con un buen libro y un buen café. Le dije a José Luis (su dueño) que lo felicitaba por el entorno tan acogedor que había conseguido crear y que lo recomendaría y eso hago: si viajas a Valencia y eres aficionada a la lectura, no dejes de darte una vuelta por BiblioCafé. c/Amadeo de Saboya 17, en la zona del Mestalla.

Lo pasé realmente bien hablando y respondiendo preguntas sobre Princesa. La presencia allí de personas que ya habían leído la novela lo hizo más dinámico y también me permitió recoger feedback, algo que siempre es de agradecer. Como Jud ha grabado toda la presentación en vídeo, no me extenderé, pero sí quiero hacer hincapié en una cuestión. Le pedí a Olivia Ardey que hiciera los honores como maestra de ceremonia en mi presentación valenciana (algo que ella aceptó gustosa) por dos razones que no tienen nada que ver con Princesa: 1) porque a nivel personal siento un grandísimo afecto por ella, y 2) porque es una de mis escritoras románticas favoritas. No podría pensar en alguien más adecuado para sentarse junto a mí en la «mesa de las torturas» y hablar de mí a mis (futuros) lectores. Lo habría sido igualmente aunque Princesa no le hubiera encantado, aunque sólo le hubiera «gustado». Me enteré poco antes de la presentación que la novela le había dejado muy buen sabor de boca, pero no supe lo que diría sobre ella hasta que lo oí en BiblioCafé… E impactante y súper halagador como resultó, fue apenas un aperitivo comparado con el extenso y detallado correo suyo que recibí dos días más tarde. ¿Qué he hecho con él, aparte de responderlo cuando recuperé el habla? Pincharlo en mi corcho, justo delante de mis ojos. Para que cada día, cuando me siente a crear historias, esté ahí animándome y recordándome por qué escribo.

He preparado un vídeo a modo de album de fotos que encontrarás en la pestaña «En imágenes». La mayoría de las fotos las tomó Ana María Carrión (¡gracias, Ani!) que se hizo cargo de mi cámara mientras yo me hacía cargo del micrófono :) También hay fotos de Olga Salar y Jud Baltimore.

Y ahora, sin más dilación, te dejo con el vídeo que grabó, editó y montó mi querida Jud Baltimore (¡gracias, Jud!). Si me has acompañado el sábado, quizás te apetezca «rememorarlo» y si por cuestiones de tiempo/distancia no has podido acercarte hasta BiblioCafé, ésto es lo que sucedió allí. Espero que te guste.

Presentación de Princesa de Patricia Sutherland en Bibliocafé de Valencia – 24/3/2012.

Princesa hace su primera presentación en Alicante.

Será el Sabado 25 de febrero a las 19.00 horas y estaré acompañada por la autora romántica Bela Marbel.

Este es otro de esos momentos «M»  de esta increíble aventura llamada Princesa; el anuncio de su primera presentación.

Soy incapaz de describir el júbilo y la satisfacción que siento ahora mismo, así que ni siquiera lo intentaré :)

1ª Presentación de Princesa: Alicante.

¡Te espero!

Sábado 25 de febrero a las 19.00 hrs.
Libros28
c/Villafranqueza, 16
San Vicente del Raspeig, Alicante.

Princesa en AppleStore,Barnes&Noble, Sony, Kobo y Diesel. Empezar el año con alegría — III

Más escaparates virtuales para mi Princesa

Siempre he creído en el libro digital. Estoy convencida de que es el futuro por innumerables razones, y si me sigues desde mis inicios en la blogosfera sabes que fui de las primeras autoras en hacer que mis libros estuvieran disponibles en papel y en digital simultáneamente. Entonces, no existía más opción (decente) que Lulu.com (luego, en España, nació Bubok); ahora… hay un auténtico mundo de posibilidades -específicamente creado en torno a los formatos descargables- que seguirá creciendo a medida que más personas descubran las enormes ventajas del libro digital.

Así que hoy es un día especial para mí, porque hoy he añadido otras cinco IMPORTANTISIMAS tiendas online a mi lista de librerías que ofrecen Princesa: (pincha sobre las imágenes para ir a la ficha de la novela en las respectivas tiendas)

Y ahora, pongo rumbo hacia las grandes tiendas virtuales españolas. A ver qué nuevas sorpresas puedo darte :)

Princesa. Promoción Navidad 2011.

Princesa por sólo €11,95, gastos de envío incluído.

Diciembre siempre es un mes especial para mí. Desde que estoy en WordPress, además me recuerdan que ya ha empezado la cuenta atrás, activando la lluvia de nieve en el blog: se acerca el momento de desconectar el ordenador, y dedicar tiempo al descanso y al disfrute en compañía de amigos y familia.

2011 además ha sido un súper año para mí, en el que he tomado decisiones importantes, he saltado al ruedo romántico con una novela autoeditada y no solo he conseguido caer de pie (que ya es decir), sino entrar en contacto con personas increíbles que me han brindado su apoyo y su cariño desde el primer momento.

Así pues, he querido que este Diciembre, la tradicional Promoción Navidad de Jera Romance fuera  especial, como los momentos que he vivido en 2011 de la mano de Princesa.

Si aún no has tenido la ocasión de leer esta novela que cuenta ya con veinticuatro excelentes reseñas, podrás hacerlo hasta el 23 de diciembre por sólo 11,95€ -precio final, gastos de envío incluídos- y 3,60€ el ebook.

Pincha el enlace para más información:

Especial Navidad 2011 de Jera Romance.