Un dia en la feria del libro de madrid: fotos, buena compañía y mucha magia.

Últimamente mis entradas no están planificadas, lo cual es decir un montón cuando se trata de mí. Es cierto que cuando publicas un libro, das por sentado que algo, por mínimo que sea, cambiará en tu vida. Yo esperaba cambios, los tenía asumidos de antemano. Pero lo que ha estado sucediendo, y especialmente, la forma en que lo hace, se sitúa muchísimo más allá de mis expectativas. La última edición de la Feria del libro de Madrid no fue sino otro ejemplo más de cómo la realidad puede llegar a superar hasta a una imaginación hiperactiva como la mía: asistir con la única intención de reencontrarte con amigas y como suelo decir, «apoyar la causa romántica», y acabar casi necesitando montar un improvisado chiringuito para firmar marcapáginas de Princesa, a falta de libros. Increíble.

Lo diré de partida: no me gustan las ferias. Creo que incluso lo he escrito aquí, en algún post, hace tiempo. Para mí todo lo asociado con la lectura es placentero, íntimo, sosegado. Las ferias son justo lo contrario, y como transcurren durante los meses de verano, además toca sudar. Así que lo que suele ocurrir es que cada año me lo pienso tanto, que acabo no yendo. Pero el 9 de junio de 2012, prometía: las autoras románticas españolas copaban varias casetas -¡sííiii mis chicas favoritas estaban en Madrid!- y era una súper ocasión para volver a achucharlas y pasar un buen rato con ellas. Una ocasión ideal, si tenemos en cuenta que a algunas de ellas las veo muy de tanto en tanto, cuando recalamos en un mismo lugar para asistir a alguna jornada o evento romántico.

Así las cosas, con varios días de antelación, empezaron los planes para ese sábado en particular: a qué hora quedaríamos, dónde comeríamos… Yo asistía en calidad de amiga, ni siquiera de visitante/lectora, de modo que no tenía pensado siquiera comentar aquí que el sábado estaría por el Retiro. No habría crónica en Sutherland, a lo sumo un enlace en la sección Media Room apuntando a Google+ con las fotos que sacara. Pero las Bollitos (1) se cruzaron en mi camino, con su Síndrome Dakotiniano Degenerativo (definición de Nínive López Ble, de Entre Ramas Románticas) y…

¡Cuánto pueden cambiar las cosas en un momento! :)

Alguien del grupo ¡¡¡Pon un Dakota en tu vida!!! me preguntó si iría algún día a la Feria del libro. Claro, la pregunta era si estaría firmando, y yo respondí que no, que estaría en la caseta de Éride haciéndole fotos a mis amigas autoras mientras ellas «curraban». Me respondió que se pasaría a verme. A ella se sumó otra, y otra, y otra… Varias peticiones de amistad, mensajes en mi correo, mensajes en FB… Empezaban a acumulárseme las citas para aquel día, pero hasta aquí, todo más o menos normal. Raro (eso de que pasen a verme a mi jajaja), pero no preocupante :)

Había quedado a comer con Olivia, Bela, Megan, su hija Sandra y algunas de sus Guerreras Maxwell (Ana, Mar y Ángela) y al llegar a la caseta para recogerlas, la primera sorpresa fue saber que Marian, administradora del Grupo Club de Lectura, y miembro de ¡¡¡Pon un Dakota en tu vida!!! con quien pensaba apenas tener tiempo para darle un abrazote e intercambiar algunas frases, se venía con nosotras a comer. ¡Genial! ¿Qué decir de la Bollito Marian? Que en vivo y en directo resulta tan espontánea y divertida como en sus mensajes virtuales. Mención especial a la conversación que sostuvimos las tres: Bela, Marian y yo, mientras seguíamos -de muy, muy lejos- a las demás a través de las sendas de tierra del Retiro. Una conversación memorable sobre tipos altos, zapatos de tacón y espaldas contundentes ;)

Marian y Patricia

Con Marian

La comida fue risueña y entretenida, como siempre. Es imposible estar con estas señoras y no partirte de risa. ¿No me crees? Mira:

Reunión de Guerreras

Reunión de Guerreras

Con Mar Vaquerizo

con Mar Vaquerizo

De regreso a la feria, la cosa fue de fotos y abrazos: Lucía de Vicente, MD Nika, Ana R. Vivo, Noelia Amarillo, Monty y Eva (administradoras del Blog Más Que Vampiros), Mar Carrión, Pilar Cabero, Ana Itúrgaiz, Merche Diolch (administradora del Blog Yo Leo RA) y su niño Gabriel, Moruena Estríngana (¡al fin, guapa, que venimos «amenazando con vernos» al menos dos años!)… ¡Ángeles Ibirika!

Y fueron apareciendo más Bollitos

Primero fue Marisa, una mujer encantadora y súper paciente que está en el grupo de fans de Dakota a pesar de no haber leído aún el libro, aguantando estoicamente la pasión arrolladora de otros miembros que a veces, sin querer, sueltan spoilers (y como dice ella «chicas, me estáis destripando la novela»). Este fin de semana, respiré aliviada, sólo de saber que es cuestión de días que ya no podamos destripárselo más ;) ¡Te haremos un monumento, guapa: eres la tolerancia personificada!

Marisa (centro) con Bela (izq) y yo.

Con Marisa (centro) y Bela (izq).

Luego, vino Ángela. Quería leer Princesa y acordamos que se lo acercaría a la feria. Nos habíamos visto brevemente antes de la comida, pero yo ya me marchaba y quedamos en vernos por la tarde. Me habría gustado poder dedicarle más tiempo, pero aquello era un auténtico jaleo y apenas tuvimos unos minutillos. Bastante, sin embargo, para charlar un rato y dejarme con buen sabor de boca -Ángela me pareció una niña súper dulce- y unas cuantas fotos. Ojalá se enamore de Dakota y quiera ser una Bollito. ¡Me encantaría tenerla abordo!

Ángela (izq) y Bela

Ángela (izq) y Bela

Y lo de después… ¡ya fue la locura total! Casi pisándole los talones a Ángela, llegó un grupo de chicas. Habían estado con Ángeles (Ibirika), ella les había hablado tan bien de mi novela (¡gracias, niña!) que querían leerla y conocerme. Todos los ejemplares que llevaba conmigo habían volado ya, así que acabé autografiando marcapáginas de Princesa, como una loca… Estas son algunas de ellas. Siento no haberme quedado con los nombres de todas, pero al menos tengo material gráfico :)

Rodeada de Ángela y sus amigas

Rodeada de Ángela y sus amigas

Para entonces, empezaba ya a sentirme bastante rara: había ido a la feria a hacer fotos a mis amigas y apenas si había logrado estar cinco minutos en la caseta (tengo exactamente 5 fotos de Megan, 4 de Olivia y un par de Bela), y a la que le sacaban fotos era a mí. Uffff… Respira, Patricia.

No sé cómo sucedió, pero en un segundo me encontré charlando con Iratxe. ¿Te acuerdas que en el post anterior mencionaba a una asistente, que además es librera, que en el I Diván Romántico de La Coruña, en Julio 2011, vaticinó que Dakota enamoraría a las lectoras? (2) Pues, es la misma persona. ¡Menuda sorpresa y menudo abrazo le di! Y un instante después, me vi en medio del grupo de chicas que la acompañaban ¡todas enamoradas de Princesa y su protagonista! Como comentaba ayer a las Bollitos, de verdad que habría pagado porque alguien me estuviera filmando en secreto. No sé qué expresión tendría, pero estoy segura de que debió ser de cine. La pasión de las lectoras de romántica hacia sus libros y autoras favoritas es muy conocida. La presencié muchísimas veces, pero entonces hablaban de otros personajes, de otras autoras, no de mí. Y la sensación de verte rodeada de gente que acabas de conocer y oírlas recitar frases de tu novela, ver cómo se adueñan de tus personajes y los hacen suyos… es sencillamente emocionante. Como no sabían que estaría allí, no se habían traído sus ejemplares pero querían mi autógrafo, así que ¡acabé firmando marcapáginas de Princesa otra vez! mientras Iratxe, con ese punto humorístico que suelen tener los vascos, me suelta: «¿pero no os han puesto una caseta a los autopublicados todavía? Esta gente no se entera de nada. Pues, a la próxima te traes una mesa». Risas aparte, la verdad, es que me habría hecho falta. ¡Seguro que se formaba cola y todo! ;)

Con Iratxe y algunas amigas

Con Iratxe y algunas amigas

Eran más de las siete y media de la tarde cuando me encontré con Charo, otra Bollito. Otra apasionada de Princesa a la que Dakota también le ha robado el corazón. Estaba con su familia y los niños ya estaban cansados, pero nos dio tiempo a darnos un buen abrazo, charlar unos minutillos y hacernos esta preciosa foto. Charo es, a partir de ahora y por razones obvias, «mi niña de los ojos tremendos»:

Con Charo y su niña.

Cuando dejé a Charo y su familia, regresé junto a Olivia y Megan. En la parte posterior de la caseta, compartimos un merecido rato de descanso y risas. Siempre es genial volver a verlas y pasar tiempo con ellas porque a pesar de toda el agua que ha corrido bajo el puente desde que nos conocimos, hace un siglo, seguimos siendo las mismas. Igual de sencillas, de reales, de normales… También estaba Bela, otra pequeña-gran mujer de esas que me ha permitido conocer la romántica. Mujeres increíbles que a pesar de que acabas de conocerlas, hacen que te sientas tan cómoda… Como si hubieran estado contigo toda la vida.

Con mis chicas, Megan y Olivia.

Con mis chicas, Megan y Olivia.

Y hoy es hoy, han pasado tres días desde el día D, y si dijera que la emoción se ha disuelto, mentiría. Continúo con esa sensación extraña de estar viviendo algo que sólo parece real a ratos, y no porque no lo sea (real) sino porque es una clase de realidad que nunca imaginaste que tú vivirías. Es como que no acabas de creértela, pero entonces tiras de memoria, miras las fotos, los momentos pasados vuelven al presente con toda la emoción, la ilusión, la sorpresa… y sí, eres tú. Ha sucedido. Es real.

Si Princesa hubiera tenido el respaldo de una editorial, se habría distribuido en todos los grandes puntos de ventas y entonces, sí que habría esperado estar firmando en una caseta. Lo que sucedió me habría ilusionado, emocionado, pero no me habría sorprendido.

No es el caso. Soy muy consciente de lo difícil que es para una lectora interesada conseguir mi novela. Tanto como lo soy del efecto fulminante que está teniendo el boca a boca con Princesa. No lo veo mientras sucede, no es algo que pueda planificar ni medir, pero empiezo a ver que está ahí… Regalándome momentos inolvidables y haciendo que me sienta tan, tan especial…

Dije que necesitaba un par de días para que las cosas volvieran a su ser y poder escribir desde la serenidad, pero como ves, no ha funcionado. Ni creo que vaya a hacerlo. Empiezo a tener la sensación de que la magia se ha instalado en mi vida, que ha venido de la mano de Princesa, y no piensa marcharse; aún me tiene reservada muchas más sorpresas.

Así que con la misma emoción de hace tres días y la misma ilusión, a ti que me sigues y me lees, que has disfrutado de Princesa y la recomiendas, que te has adueñado de Dakota y lo adoras tanto como lo adoro yo… te doy las gracias, de corazón, por hacer que esta magia sea posible.

Entrada editada hoy, 12/06/2012 para añadir foto con Mar, referencia a Moruena Estríngana y pies de foto, que por alguna extraña razón, no salieron en la primera publicación.

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(1) Bollitos: para no soltar spoilers, diré que se trata de un nombre cariñoso con el que nos llamamos los miembros del Grupo ¡¡¡Pon un Dakota en tu vida!!!

(2) También lo equiparó en «pegada romántica» a un héroe de otra novela. Cuando lo dijo yo estaba tan nerviosa que no me quedé con el nombre, pero ahora he tenido ocasión de preguntárselo: es Matt Farrell, el héroe de la novela Paraíso robado, de Judith MacNaught. Toma ya.

Dakota, el protagonista de la novela romántica Princesa y su club de fans.

Sobre fans apasionadas, personajes únicos y tatuajes inolvidables.

Hace casi dos años, al leer uno de los primeros extractos que publiqué de Princesa aquí, Olivia Ardey me dijo que «ese tatuaje daría mucho de que hablar». Se refería a uno, muy especial, que luce Dakota, el protagonista de la novela, en cierta parte de su anatomía. Por supuesto, no lo tomé en serio.

Durante el preestreno de Princesa, me sorprendieron las reacciones de algunas lectoras. Reía y me emocionaba con los comentarios que dejaban en el libro de visitas, y me divertía ver cuántas pasiones despertaba mi motero macarra. Lo atribuí a lo novedoso de la trama y la forma en que está escrita, que engancha al lector.  O sea, que tampoco entonces tomé en serio los méritos del protagonista.

Muy pronto después de la publicación, empezaron las reseñas. Todas dedicaban párrafo aparte a Dakota, pero incluso entonces, seguí sin tomármelo en serio.

Fue durante mi participación en el I Diván Romántico de La Coruña en Julio de 2011, cuando una de las asistentes – librera y apasionada del género, a más inri- después de responder a una pregunta que yo había lanzado a la sala, recomendó a los presentes mi novela y destacó a Dakota pronosticando que sería un personaje que enamoraría a las lectoras. Lo equiparó a otro protagonista, de esos inolvidables que tiene el género romántico, y me disculpo por no recordar cuál mencionó, pero era mi primera intervención en una mesa redonda y al oírla, simplemente, me quedé pasmada. Mis compañeras de mesa, Pilar Cabero y Teresa Cameselle, pueden atestiguar que me puse absolutamente roja. ¡Sí, me sonrojé! Fue una experiencia muy fuerte. Entonces, tuve la sensación, por primera vez, de que quizás si conseguía que mi novela llegara a suficientes lectoras, el nombre de Dakota empezaría a sonar alto y claro.

A partir de aquel momento, se sucedieron las reseñas, los comentarios que algunas lectoras me dejaban en FB o en mi correo electrónico y una sesión de chat con María José Losada el verano pasado volvió a confirmarme que sí, «el chico apuntaba maneras» (sic). Efectivamente, y a pesar de que Princesa no dispone todavía de distribución nacional, cada día son más las lectoras que la leen, que la reseñan, que la recomiendan… ¡la fiebre Dakota continúa extendiéndose por internet, imparable!

Y hoy, catorce meses después de haber mostrado su tatuaje al mundo, tengo el enorme placer (y la enorme emoción) de informarte que Dakota tiene su propio grupo de fans en Facebook.

No puedo expresar lo que significa para mí que una de mis criaturitas haya alcanzado semejante repercusión, ni el aluvión de cariño que estoy recibiendo de parte de lectoras y amigas. Como diría Dakota: ¡esto es la caña! ;)

El grupo de fans de mi motero macarra es una entrañable iniciativa de Inma Cerezo (¡gracias, niña!): ella lo ha creado, lo ha bautizado y lo ha definido. Y lo ha hecho así de bien:

A mí, sólo me resta decirte que en pocos días se ha reunido allí un grupo de lectoras divertidas, participativas y muy, muy ocurrentes con un denominador común: ADORAN A DAKOTA. Si quieres unirte, no tienes más que pinchar la insignia, ¡serás súper-bienvenida!

Nuevo grupo romántico en Facebook, Entre Ramas Románticas.

Llevan muy pocos meses en FaceBook, pero han conseguido crear un espacio agradable donde se habla de novela romántica sin exclusiones ni favoritismo; me refiero al Grupo Entre Ramas Románticas.

Llegué a él hace tres o cuatro semanas y por casualidad. Olivia Ardey publicó allí su «no-reseña» de Princesa que generó comentarios y me uní al grupo para poder responderlos… ¡y allí sigo, igual de maravillada que el primer día!

«Maravillada, ¿por qué?», dirás. Pues porque sus administradoras, Elena Presedo y Nínive López, han conseguido reunir allí a verdaderas forofas de la novela romántica y fomentar su participación activa, constructiva, incluso diría, contagiosa en su pasión por el género sin exclusiones de ningún tipo y en su defensa a ultranza del producto nacional. Súmale una tolerancia cero a la falta de respeto -ni en  descalificaciones hacia autoras o novelas, ni en spoilers que fastidien el libro a futuras lectoras- y a toda alusión al pirateo, y el resultado es un paraíso terrenal romántico. Ni más, ni menos.

Consiguen contagiarte esas ganas locas de leer tal o cual novela. Que te enganches a esa pasión por la que las aficionadas al género son mundialmente conocidas, que las convierten en las lectoras más fieles que un autor puede tener. Que quieras aprender, conocer nuevas autoras, nuevos libros, vivir esa sensación inigualable que es sentirte atrapada por una historia y desear compartirla con lectoras que, sabes, se sentirán/se han sentido tan atrapadas como tú… En una espiral sin fin. Un espacio distendido y amistoso, dedicado a la novela romántica, que te recomiendo plenamente.

Si quieres darte una vuelta, ¡eres bienvenida! Te estaremos esperando con café y pastitas virtuales ;)

Grupo Entre Ramas Románticas:

https://www.facebook.com/groups/175767819206091/

También en la blogosfera:

http://entreramasromanticas.blogspot.com.es/

Me gustan tanto estas chicas, y me siento tan agradecida por todo lo que me han permitido aprender en tan poco tiempo, que he decidido hacer algo que no he hecho en cinco años. Algo así como una excepción. Eso sí, sin que sirva de precedente. Me explico.

Si me sigues habitualmente quizás hayas echado en falta aquí, en Sutherland, algo que en la blogosfera se conoce por «meme». Como te imaginarás, me han nominado infinidad de veces a lo largo de estos cinco años. Siempre he declinado. ¿Razones? Varias, pero la fundamental es que como buena reservada que soy, prefiero no hablar de mí.

En el caso de esta nominación que me hicieron Nínive y Elena, las administradoras del blog y del grupo Entre Ramas Románticas, y en atención a lo especiales que son para mí, haré una excepción. Éste es el Meme, cuyo guante he recogido ;)

1. Género que más lees.

Leo muchísima no-ficción porque siempre estoy aprendiendo cosas nuevas. En ficción, actualmente, van empatadas la novela romántica y la novela negra.

2.¿Cuántos libros compras en un mes?

Lo habitual es entre 7 y 10 libros.

3.¿Papel o digital?

Digital. Soy fan incondicional de los libros electrónicos desde que salieron, y para mí constituyen la solución perfecta a la disponibilidad inmediata, a la facilidad de transporte, a la falta de espacio físico para almacenarlos, y también al precio abusivo de los libros impresos.

4.¿Lees en sitios públicos? o solo en casa en privado.

¿Yo? ¡Yo leo en todas partes!

5.¿Forras las portadas que no te gustan?

Forro los libros por conservación. Especialmente, si son prestados o no tienen doble cubierta. Pero tengo que reconocer, que ciertas novelas románticas las habría forrado igual aunque la portada hubiera sido de acero :) ¡Hay algunas realmente espantosas!

6. Tu libro favorito.

Uy, qué difícil. Un libro que recuerdo especialmente porque lo devoré en una noche, a pesar de ser un libraco de tropecientas páginas, es el thriller «Los siete minutos» de Irving Wallace. Pero ya que Entre Ramas Románticas va de novela romántica, me mojaré y diré que hasta el momento -soy muy nueva como lectora en el género- tengo dos libros favoritos, y los dos son de autoras españolas: «Dama de tréboles», Olivia Ardey (La Esfera de los Libros, 2009) y «El fuego envuelve tu nombre», Lydia Leyte (La Máquina China, 2011).

7. El que menos te ha gustado.

No doy más de cinco páginas de margen a un autor para engancharme. Si no lo hace al cabo de la quinta página, abandono la lectura. Esto quiere decir que son muchos los libros que he abandonado en el primer capítulo y muchos los que a pesar de haberme enganchado, finalmente, no han dejado huella en mí, pero siento un profundísimo respeto por el trabajo creativo en todas sus manifestaciones y tengo dos máximas de funcionamiento: 1) no digo que me gusta lo que no me gusta, 2) si no me ha gustado, me reservo mi opinión para mí. En definitiva, no es más que eso; una opinión.

8. ¿Estás esperando como agua de Mayo, algún título?

Síiii. He empezado a leer erótica (para documentar un próximo nuevo trabajo) y me interesa muchísimo el libro de E.L. James, «50 sombras de Grey».

9. Autor favorito.

Ken Follett.

10. ¿Qué libro estás leyendo en este momento?

Uno de Shayla Black, «Dominada por el deseo». ¡Influencia de las Ramitas, que conste!

Y ahora mis nominaciones:

Brianna Callum
http://novelasromanticasdebriannacallum.blogspot.com.es/

Dolly Gerasol
http://mihobbyesleer.blogspot.com.es/

Yolanda Díaz de Tuesta
http://rol-en-red.net/diaz-de-tuesta/

Yolanda Quiralte
http://yolandaquiralte.blogspot.com.es/

Princesa, trece meses de magia y su primer fan-art.

Trece meses recibiendo el apoyo de las lectoras. 30 súper-reseñas. 16 ratings en GoodReads con un promedio de 419 sobre 500. 23 ratings en aNobii con un promedio de 450 sobre 500…

Y ahora también, este precioso fan-art de la lectora-bloguera Lorena Luna.

Lo he dicho muchas veces, y hoy voy a repetirlo: aunque escriba cien novelas más, Princesa siempre será especial para mí. Siempre ocupará un lugar privilegiado en mis recuerdos y en mi corazón.

Gracias a todas las lectoras por regalarme tantos momentos inolvidables, y a Lorena Luna, la autora del fan-art: chica, qué sensación más grandiosa es contemplar tu visión de mis personajes. Qué maravilla. Muchísimas gracias por este regalo tan, tan especial.

Novela romántica Princesa, de Patricia Sutherland

«… La acera estaba escurridiza, convirtiendo el andar en un complicado juego de equilibrio. Sin embargo, Tess recorrió los primeros cincuenta metros sumergida en sus propios pensamientos, sin darse cuenta ni de la dirección que había tomado ni de que la lluvia la estaba empapando. Unos pensamientos que, básicamente, se reducían a una imperiosa necesidad de alejarse de allí, a protegerse de una situación en la que sabía que no debía verse involucrada. De unas sensaciones que no le convenía sentir.

No comprendía lo que había ocurrido en aquel café. Qué había dado lugar a aquel contacto, a aquella mirada cuyo sólo recuerdo la hacía estremecer, pero todo su ser se había puesto en retirada, como si la acechara un flagrante peligro.

Entonces, lentamente, Tess regresó a la realidad.

Estaba en Russell Street, frente al teatro Fortune, helada de frío, empapándose bajo un aguacero de cuidado… Recordó que en su bolso llevaba un paraguas plegable, y forcejeaba con él, que se había atascado y no acababa de abrirse, cuando sintió que una mano la asía por el antebrazo y la apartaba del medio de la acera, hacia la marquesina de una tienda próxima.

¿Siempre dejas colgados a los tíos que te invitan a un café? ¿O es solamente a mí?

Oír aquella voz grave, súper masculina, le produjo un escalofrío que la recorrió a sus anchas movilizando reacciones en sectores de su cuerpo que dormían hacía meses. Tess no hizo el menor intento de responder. En cambio, se entretuvo retomando su forcejeo con el paraguas, decidida a volver a largarse. Pero Dakota se lo quitó de las manos de un movimiento limpio y con la otra, tras hacerla elevar su barbilla, señaló los ojos femeninos y luego los propios, exigiéndole con desparpajo que no evitara el contacto visual.

Tess no tenía tiempo y normalmente, tampoco ánimo para cafés o comidas, a menos que fueran por razones de trabajo. Procuraba ver a sus amigos, al menos una vez en semana, pero hacía meses que no tenía una cita. Y no era que lo echara en falta, pero hasta aquel preciso instante no había caído en la cuenta. Naturalmente, no tenía la menor intención de decirle eso.

A los treinta y cinco, no quedas con un hombre para tomar café —respondió con desparpajo equivalente, pero se aseguró de retirar la mirada rápidamente y ponerla en su bolso, del que sacó un paquete de Kleenex.

Dakota se lo quitó de las manos, nuevamente, y volvió a exigir contacto visual, esta vez con palabras.

Mírame.

Tess respiró hondo y con actitud más molesta que resignada, obedeció. Mantuvo su mirada en aquellos impactantes ojos marrones, a sabiendas de que la analizaban. La atravesaban de parte a parte, brillantes, cargados de la misma intensidad que la había hecho huir del Starbucks. Una intensidad que hacía años que no veía en los ojos de un hombre. Al menos, no cuando la miraban a ella.

Te estoy mirando —se las arregló para decir, bastante compuesta.

Si supieras cómo me pones cuando me evitas, dejarías de hacerlo… Me vuelves loco… Muy, muy loco…

El rostro de la editora se coloreó de un rojo fuerte al comprobar, por la expresión del joven, que aquellas palabras, excesivamente gráficas para su gusto, eran, además, veraces.

Pero ese punto desafiante que las reacciones de Dakota despertaban en Tess, hizo su aparición. Y lo hizo de una forma inesperada.

¿Yo? ¿Es que tu interés ha resucitado? Tras dos meses sin “mensajes en cirílico” —las comillas fueron visuales— pensé que seguir tu consejo había surtido efecto…

El color de la cara de Tess subió un tono más en la escala de rojos.

A que te como la boca en pleno Russell Street”, pensó él, y su lenguaje corporal fue tan explícito que la reacción de Tess no se hizo esperar.

¿Vas a usar la fuerza? —inquirió con un tono que Dakota interpretó como un “a que te cruzo la cara en pleno Russell Street”, y que en vez de refrenarlo, lo excitó aún más.

Lo mismo le había dicho aquella noche -la de la borrachera de Abby-, junto al taxi. Entonces, él lo había dejado correr. Ahora, no.

Me pones como una moto —dio un paso hacia ella, obligándola a elevar aún más el mentón para poder mantenerle la mirada—. Me pones como una jodida moto aunque no digas ni hagas nada. Y eso es algo que tu hermana no conseguiría de mí aunque se metiera en mi cama en pelota picada.

Tess tragó saliva. Sentía la boca pastosa y una extraña opresión en el pecho. Su cuerpo no parecía el de siempre. Los estremecimientos la sobrevevenían en una sucesión continuada, cada vez más intensos, cada vez más evidentes. Una parte de ella se preguntó si él se daría cuenta; la otra, aún luchó por mantener el tipo.

¿Que Abby no conseguiría…? —preguntó con aparente naturalidad, e hizo un mohín irónico—. Ya. En cualquier caso, no te preocupes, estoy segura de que se te pasará. Así es la naturaleza masculina; todo en vosotros es intenso, pero efímero.

Eso mismo venía repitiéndose él desde hacía cuatro meses. Que se le pasaría.

Pero no sólo no se le había pasado; había ido a peor.

La mirada ardiente de Dakota la escrutó durante una eternidad.

¿Y a ti? ¿También se te va a pasar? —al ver el gesto interrogante de Tess, añadió—. Estás temblando. ¿Cuánto hace que un tío no te pone a temblar así?

Mucho.

Muchísimo tiempo.

Hay tres grados bajo cero y estoy empapada —explicó ella al tiempo que se apartaba el paso que él había avanzado. Era una pésima excusa y ambos lo sabían—. ¿Ahora quieres hacer el favor de dejar este juego tonto y devolverme mis cosas para que pueda marcharme?

No era ningún juego.

El sexo en un lavabo de los afterhours era un juego. Los rollos de un fin de semana con alguna gatita, o con varias, en las kedadas1 de moteros de Harleys eran un juego.

Esto no.

Cuando la tenía delante no pensaba en lavabos mugrientos ni en alivios rápidos, entre porro y porro, allí donde le pillara.

A Tess quería desnudarla despacio. Lamer cada centímetro de su piel. Comérsela entera. Saber cómo era cuando se abandonaba al placer…

Con Tess quería otras cosas porque ella le hacía sentir otras cosas.

Dakota tomó una mano femenina y la apoyó en su pecho. Dejó que lo que atravesaba la fina tela de algodón que los separaba de un contacto directo, entrara a través de las yemas de los dedos y le ofreciera las respuestas que, evidentemente, ella necesitaba.

Tess pestañeó varias veces intentando aclarar la vista que en un instante se había vuelto brillante. Sentía el aire tibio de la respiración de Dakota sobre su frente. Cerca, muy cerca. Él se había agachado, había bajado la cabeza para adaptarse a su altura.

Como si se preparara para decirle algo al oído.

O para besarla.

Instintivamente, Tess se humedeció los labios.

¿Lo sientes? —preguntó él, en un murmullo suave—. ¿Te parece un juego?

Seguía lloviendo, y la marquesina apenas les ofrecía un tímido cobijo. La gente pasaba a prisa frente a ellos; la mayoría ni siquiera reparaba en la extraña pareja que concentrada en su propio universo, y a pesar de tener un paraguas, no lo abría.

Bum-bum, bum-bum, bum-bum…

Por supuesto que lo sentía, repicando con fuerza bajos sus dedos, como si a través de ellos estuviera intentando comunicarse con el otro corazón.

Tess cerró los ojos y exhaló un suspiro triste.

Por supuesto que lo sentía.

Su mano abandonó suavemente el pecho, pero antes de apartarse, recorrió la barbilla masculina, en una caricia delicada.

Él se estremeció visiblemente. Quiso retenerla. A ella, a su caricia, aquel momento… Pero Tess había retirado ya la mano, sus ojos seguían, ausentes, el flujo de transeúntes, y la expresión de su rostro había adquirido la seriedad propia de quien está a punto de confesar algo realmente importante.

Habían pasado de página.

Se habían acabado las ironías y los tira y afloja. Lo que saliera de aquellos labios, esta vez, sería la verdad sin remilgos.

Y Dakota…

Dios, se moría por oírla admitir lo que él la hacía sentir.

En aquel momento, vio que la mirada femenina regresaba a él. Sus ojos claros estaban brillantes cuando enfocaron en los suyos.

No estoy preparada para esto, Scott —murmuró Tess.

Durante un instante, Dakota se quedó inmóvil, intentando asimilar aquella respuesta inesperada.

El sonido de su nombre fue como otra caricia que enturbió sus sentidos. Era un sonido hechizante que suavizaba la contundencia del mensaje. “Scott” sonaba a promesa de una noche ardiente, enredado entre sus piernas; las otras cinco palabras…

Lo devolvían a la casilla uno.

Estaban en la casilla uno. Otra vez.

Dakota inspiró profundamente, dejando que su pecho se expandiera a tope.

Vale —concedió.

Y meneó la cabeza en un gesto resignado que consiguió arrancarle a Tess una sonrisa culpable; sabía que acababa de decirle lo único para lo que ningún hombre tenía réplica…»

1Kedada: (quedada) reuniones, concentraciones, etc. generalmente concertadas a través de internet.

Capítulo  14 (extracto)

Princesa, una novela sobre el amor y la diferencia de edad.

Serie Moteros, 1

Ganadora del I Premio Pasión por la Novela Romántica 2012, en la categoría Mejor Novela Romántica Digital Autoeditada.

Princesa, ebook.

Princesa, libro impreso.

Librerías que también ofrecen Princesa.

Sobre nuevos proyectos, equilibrio personal y otras cosillas…

O la Semana Santa reflexiva de Patricia Sutherland.

No es que pensara marcharme de mini-vacaciones sin actualizar el blog. Tenía prevista una entrada cortita en la que además de desearte una buena Semana Santa, te adelantaría un poco -poquísimo- del nuevo proyecto en el que estoy trabajando. Pero esta mañana, leyendo esta entrada de Dianna Marqués se disparó mi lado reflexivo.

Me gustó su post, me gustan sus maneras directas y lo generosa que es con su tiempo y sus conocimientos, y creo que su trabajo es un ejemplo claro de lo que se puede conseguir cuando, como dice ella, desarrollas la confianza y «te lo haces tú mismo». Sin embargo, no me sentí identificada con lo que leía -nunca me he considerado una huérfana literaria- y por primera vez desde que tomé la decisión de despedirme de mi agente literaria (y coger carretera y manta), me he dado cuenta de que no echo en falta ni lamento nada. Estoy en paz, haciendo lo que realmente quiero hacer y con la inmensa suerte de haber descubierto que es esta vía, y no otra, la que me ha permitido alcanzar el equilibrio personal. Casi nada :)

Habrás notado que escasean las actualizaciones sobre nuevas librerías que ofrezcan Princesa. También que mi entrada anual sobre los avances de nuestro querido género de ficción romántica (Novela romántica en español – Highlights 2011) llega con retraso y que el día que acabe de recopilar datos para actualizar mis Conexiones Románticas, necesitaré horas para actualizar la página. ¿Y a qué se debe tanta (aparente) quietud? Pues, a que estoy en fase creativa.

¡Sí, Patricia Sutherland tiene proyecto nuevo! Dos, para ser precisos, pero hoy sólo te hablaré brevemente de uno de ellos.

Llevo varios meses trabajando en él, disfrutando secretamente de las sorpresas -en plural- que pienso darte. Todo está en marcha (incluídas las portadas -sí, también en plural-), existe una agenda de publicación ¡y hasta una lista con las once bloggers que tendrán la ocasión de leer mi nuevo trabajo antes de que llegue a las librerías!

Me disculpo por ser tan escueta, pero ya sabes que adoro las sorpresas. Para mí, son la sal de la vida. Te garantizo que la espera merecerá la pena: vas a volver a enamorarte de mi nuevo héroe, a emocionarte con la fortaleza de mi nueva heroína y a vibrar con una historia de amor muy a mi estilo.

El bocadito que te traigo hoy es musical: ¿te apetece escuchar la banda sonora de la novela?

Aquí la tienes. Estos temas me han acompañado desde el primer capítulo mientras escribo, y todos ellos son muy afin al tema, a los protagonistas y también, al lugar donde se desarrolla la historia. Ya me dirás qué te parece.

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Y ahora sí, ¡Feliz Semana Santa!

Crónica de la presentación de Princesa en BiblioCafé de Valencia.

Diagnóstico: más feliz que una perdiz :)

Lo cual explica por qué me he tomado tres días para traerte la crónica… (!!!) Es que, realmente, ya de regreso en Madrid he continuado recibiendo sorpresas súper agradables procedentes de Valencia y relacionadas con la presentación. Pero vamos por partes.

El sábado llegué a la capital fallera justo a tiempo para comer con Jud Baltimore de El diván de Jud. Sólo nos conocíamos «virtualmente», pero eso no le impidió volcarse en mí y brindarme su apoyo desde el momento que supo que haría una presentación en BiblioCafé. Hizo de todo: animarme, promocionarme, repartir invitaciones y ponerse a mi disposición desde que puse un pie en Valencia. Me acompañó todo el tiempo, me hizo una entrevista en vídeo (próximamente publicaré la noticia), grabó mi presentación (enlace al final)… ¡hasta me trajo bollería argentina! Habría empezado esta entrada hablando de Jud aunque no hubiera sido por cuestiones de cronología. Es de esa clase de personas que se merecen un párrafo aparte y sólo por haber podido disfrutar de su compañía, de su cariño sincero y desinteresado, de su sencillez… sólo por eso, estar en Valencia ya mereció la pena.

A los cafés, llegó  Olivia Ardey. Estaba guapísima, lo verás en las fotos y el vídeo. Con ella todo es como muy, muy familiar porque nos conocemos desde hace tiempo y volver a verla siempre es motivo de alegría para mí. Fue apenas hora y media, pero dio para charlar, reír, hacernos fotos y comentar fuera de cámara algunas de las preguntas que Jud había preparado para la entrevista.

Cuando llegamos a BiblioCafé, ya había mucha gente esperando, ubicados en sus mesas. Fue una sensación súper agradable no tener que preguntarme «¿vendrá alguien?». Destacaré también que esta librería cafetería me pareció un sitio ideal: será mi lado argentino que encuentra irresistible la idea de sentarse a una mesa con un buen libro y un buen café. Le dije a José Luis (su dueño) que lo felicitaba por el entorno tan acogedor que había conseguido crear y que lo recomendaría y eso hago: si viajas a Valencia y eres aficionada a la lectura, no dejes de darte una vuelta por BiblioCafé. c/Amadeo de Saboya 17, en la zona del Mestalla.

Lo pasé realmente bien hablando y respondiendo preguntas sobre Princesa. La presencia allí de personas que ya habían leído la novela lo hizo más dinámico y también me permitió recoger feedback, algo que siempre es de agradecer. Como Jud ha grabado toda la presentación en vídeo, no me extenderé, pero sí quiero hacer hincapié en una cuestión. Le pedí a Olivia Ardey que hiciera los honores como maestra de ceremonia en mi presentación valenciana (algo que ella aceptó gustosa) por dos razones que no tienen nada que ver con Princesa: 1) porque a nivel personal siento un grandísimo afecto por ella, y 2) porque es una de mis escritoras románticas favoritas. No podría pensar en alguien más adecuado para sentarse junto a mí en la «mesa de las torturas» y hablar de mí a mis (futuros) lectores. Lo habría sido igualmente aunque Princesa no le hubiera encantado, aunque sólo le hubiera «gustado». Me enteré poco antes de la presentación que la novela le había dejado muy buen sabor de boca, pero no supe lo que diría sobre ella hasta que lo oí en BiblioCafé… E impactante y súper halagador como resultó, fue apenas un aperitivo comparado con el extenso y detallado correo suyo que recibí dos días más tarde. ¿Qué he hecho con él, aparte de responderlo cuando recuperé el habla? Pincharlo en mi corcho, justo delante de mis ojos. Para que cada día, cuando me siente a crear historias, esté ahí animándome y recordándome por qué escribo.

He preparado un vídeo a modo de album de fotos que encontrarás en la pestaña «En imágenes». La mayoría de las fotos las tomó Ana María Carrión (¡gracias, Ani!) que se hizo cargo de mi cámara mientras yo me hacía cargo del micrófono :) También hay fotos de Olga Salar y Jud Baltimore.

Y ahora, sin más dilación, te dejo con el vídeo que grabó, editó y montó mi querida Jud Baltimore (¡gracias, Jud!). Si me has acompañado el sábado, quizás te apetezca «rememorarlo» y si por cuestiones de tiempo/distancia no has podido acercarte hasta BiblioCafé, ésto es lo que sucedió allí. Espero que te guste.

Presentación de Princesa de Patricia Sutherland en Bibliocafé de Valencia – 24/3/2012.

Presentación de Princesa en Valencia. Y se va la segunda…

Otro gran momento «M» en la vida de la escritora Patricia Sutherland.

¿Cuándo? El próximo sábado 24 de marzo a las 18.00 horas
¿Dónde? En Bibliocafé, c/Amadeo de Saboya 17, 46010 Valencia. Tel 963 207 186 – http://www.bibliocafe.es

Estaré en tierras valencianas para presentar Princesa, acompañada de una de mis autoras románticas favoritas, Olivia Ardey.

Te espero en Bibliocafé para hablar del amor, de la diferencia de edad… y de un motero llamado Dakota :)

Primera presentación de Princesa: el día después del día «D» con fotos.

Diagnóstico: cansada pero contenta.

Cansada, porque hoy al levantarme después de un montón de horas de sueño, he descubierto músculos nuevos, que no sabía que tenía… Como se suele decir, «me duele hasta la raíz del pelo», lo que me lleva a pensar que a pesar de que mi mente estaba tranquila, el resto de mi personita no lo estaba :)

Contenta, porque  después de tantos meses, al fin he podido averiguar qué tal se me dan las presentaciones de mis libros. No te rías: era una duda que me reconcomía por dentro.

Fue un día especial que además nos «obsequió» (a los implicados de manera directa) con dos desafíos inesperados: una manifestación convocada en Alicante que sembró nubarrones negros en torno al pronóstico de asistencia a mi presentación (y que tenía a la librera con un Señor Agobio), y el proyector que se había empacado y no quería trabajar. Hicimos de todo; pedir refuerzos (técnicos), cambiar las conexiones, cambiar de portátil, el viejo truco informático de apagar y volver a encenderlo todo… Nada parecía funcionar.

Después de una hora dando vueltas con el aparato, caímos en la cuenta de que el proyecto no proyectaba porque… ¡no le habíamos quitado la tapa a la lente! Diossssss. So-co-rro :)

Al fin, con cuarenta y cinco minutos de retraso y con la mitad del aforo vendido 1 , dio comienzo la primera presentación de Princesa.

Bela Marbel estuvo fantástica en su introducción: natural, amena y muy, muy atinada con el tiempo. Insistí mucho en este aspecto porque las románticas tenemos una marcada tendencia a enrollarnos como persianas cuando hablamos del género.

Habló de mí, de mis gustos y aficiones, y de mi trabajo como escritora. Después de una brevísima introducción sobre Princesa, me cedió el micro.

Yo hablé de cómo surgió la idea de escribir la historia de Dakota y Tess, compartí algunos datos sobre los protagonistas y también alguna anécdota. Típico en mí, muy pronto abandoné la (incómoda) posición de «sentada detrás de mesa, junto a una pila de «princesas» para ponerme de pié frente a los asistentes (y gesticular a mis anchas). Aunque, todo hay que decirlo, esta vez estuve comendida; no empecé a pasear entre las filas de sillas mientras hablaba :)

Con un «timing» casi perfecto -mi objetivo era que la presentación completa tomara 30 minutos, y fueron 40-, y tras una breve rueda de preguntas, Bela y yo firmamos ejemplares.

Decía al principio que llevaba meses preguntándome qué tal se me darían las presentaciones, y anoche, una frase de Rosa, la dueña de Libros 28, respondió a la pregunta de una forma que no dejó lugar a dudas:

¡Qué presentación más buena se han perdido (los que no asistieron)… hasta mi hijo, que tiene 12 años 2 quiere leer tu novela!

Le gustó tanto que ya nos hemos emplazado para la siguiente; será este mismo año, cuando vea la luz mi próxima novela -¡sí, habrá novela nueva en 2012!-, de la que como es habitual en mí, no diré ni una sola palabra más. Adoro las sorpresas, ya lo sabes.

Hay material gráfico en cantidad gracias a Cheny, el marido de Bela que se ocupó de retratarnos para la posteridad, pero me he dejado en Madrid el lector de tarjetas así que hasta dentro de unos días no podré descargarlas de la cámara. Sé que una crónica sin fotos resulta de lo más rara, pero no quería dejar de compartir contigo mis impresiones de un día tan especial mientras aún están fresquitas en mi retina y en mi corazón. Te prometo que añadiré las fotos en breve. 29/2/2012: problema subsanado.

No quiero acabar esta entrada sin ofrecer un agradecimiento especial a:

  • Bela Marbel, una magnífica maestra de ceremonias que se adaptó de buen grado y con infinita paciencia a todas las exigencias de un ser híper-planificado como yo, y

  • Rosa Pastor, la dueña de Libros28. Es de las libreras que se preocupan de dar un buen servicio a sus clientes, de las que sufren porque las novedades llegan en aluvión y se marchan de su librería sin tiempo para que tengan su momento de exposición en el escaparate, de las que remueven cielo y tierra para encontrar ese libro que alguien le ha dicho que quiere leer. Así nos conocimos: ella me encontró a mí. Considero un enorme privilegio que mi Princesa ocupe un lugar en los estantes de su librería.
  • y a los asistentes, claro: por estar allí, por cederme su tiempo y su total atención… ¡y por leerme!

Más fotos en la pestaña «eventos».

Hasta aquí, esta entrada especial dedicada al día después. Que disfrutes de lo que queda del fin de semana, que yo haré lo propio. Tengo dos rosales y una bandeja llena de alhelíes y claveles chinos para estrenar mi patio levantino, así que a la de «ya», cambio teclado por guantes de jardinera.

Deséame suerte con los trasplantes :)
1 ¿Te he dicho ya que soy de las que ven el vaso medio lleno (nunca medio vacío)? ;)
2 Sí, su hijo estaba allí (voluntariamente, jajaja), siguiendo atentamente la presentación. Incluso participó en la rueda de preguntas. De ahora en adelante tendré que reflexionar sobre eso de que la novela romántica es cosa de mujeres :)

II Encuentro Yo Leo Ra – Crónica de Patricia Sutherland.

Autoras y lectoras vuelven a reunirse en Madrid para hablar de novela romántica en un evento que contó con más de 100 asistentes.

Creo que al final le estoy cogiendo el gustillo a esto de vivir a fondo la emoción de participar en encuentros románticos y luego hacer el ejercicio de distanciarme de la vivencia e intentar contarte, desde un punto objetivo, cómo fue aquello. A ver qué tal me sale esta vez.

Lo primero que voy a resaltar es la organización del Encuentro; tras un minuto y medio de paso obligado por la mesa de entrada para recibir unas indicaciones básicas que dejaban resueltos asuntos importantes como la comida o los sorteos, entrabas al salón con tu obsequio de bienvenida (¡libros, claro! entre otras cositas), y una tarjeta de identificación para que todo el mundo te tuviera «fichada». Si tenemos en cuenta que por esa mesa pasaron más de 100 personas, se entiende por qué he decidido empezar esta crónica resaltando la organización. ¿La organización de quién? Pues, de Merche Diolch, responsable y artífice del Encuentro, por supuesto. Admiro a la gente que sabe trabajar con eficacia, y ella ha demostrado, por segunda vez, que de esa palabra entiende un rato.

En el salón, decorado en rojo, negro y blanco, las mesas estaban dispuestas en tres hileras largas y al fondo, la tarima que hizo la veces de escenario donde los ponentes se sucedían, en torno a una mesa redonda. También teníamos sesión continuada de cine romántico a través de una pantalla lateral que proyectaba los booktrailers de nuestras novelas.

Sobre las once y cuarto dieron comienzo las actividades, y mientras esperábamos a una de las ponentes de la primera Mesa que llegaba con retraso (Teresa Cameselle), tuvo lugar el primero de una larguísima lista de sorteos que amenizaron toda la jornada. ¿Cuál fue el primer número que salió? ¡El mío! ¡Gané cuatro librillos de una sentada! Tendré que cambiar mi famosa frase de «yo, que nunca gano nada» por «yo, que sólo gano libros en los encuentros románticos» :)

Entrando ya en materia, las mesas se fueron sucediendo con el retraso normal en eventos tan concurridos, y siempre amenizadas por sorteos del cuantioso material que hicieron llegar las editoriales (yo volví a casa con 7 libros y un montón de marcapáginas), y de intervenciones breves de las distintas autoras presentes cuyos libros se sorteaban, ya que Merche procuró dar a cada una, unos minutillos para que se presentaran y hablaran de su novela.

La Mesa de «El mundo digital» nos trajo a Monty Bronx, Claudia Velasco y Teresa Cameselle, que nos hablaron brevemente de cómo estaba siendo su experiencia de publicación por la vía digital (exclusivamente). Las tres estuvieron fantásticas, pero hago un inciso para referirme a Monty porque no había tenido la ocasión de verla con micrófono en mano hasta entonces y me encantó su naturalidad. También, su diplomacia. ¡Bien hecho, Monty!

Salió el tema del precio exageradamente alto que los ebooks han tenido hasta finales del año pasado, de la piratería, de que no reemplazarán a los libros en papel y de la gran ventaja promocional que supone para los autores que sus obras puedan adquirirse a precios tan atractivos -o sea, inferiores a los 5€-, y desde cualquier parte del mundo. También se habló de Amazon, claro. Se incidió en que el programa de publicación directa para autores y editores que inauguró el emporio de Jeff Bezos hace dos años, permite que cualquier persona pueda ofrecer sus obras a través de Amazon, y que eso perjudica a la buena literatura (y por ende, a los lectores y a los escritores).

Mi reflexión: si los ebooks han tenido precios ridículos hasta ahora es porque las editoriales han intentado frenar su avance, lo cual, entre otras cosas, ha contribuido a aumentar la piratería de libros del mismo modo que ha ocurrido en el pasado y por las mismas razones, con la música y las películas. Que hoy existan sellos exclusivamente digitales que ofrecen contenidos a precios atractivos no se debe a evolución natural del mercado. La causa tiene un nombre de seis letras: Amazon. Puso en jaque (y de rodillas) a las editoriales tradicionales en Estados Unidos, y todo parece indicar que ha venido a Europa a hacer lo mismo. Ya veremos si lo consigue. De momento, sin despeinarse, ha logrado establecer una pauta en el precio de venta de los libros digitales y en la sensación de satisfacción de compra del lector: ahora, todo lo que esté por encima de los 5€ nos resultará carísimo.

En cuanto a que el programa de publicación directa de Amazon perjudique a la buena literatura, ya que posibilita la publicación de contenidos aunque estos no hayan pasado previamente por una corrección orto-tipográfica o de estilo… Bueno, dejando a un lado el hecho de que un libro sea publicado por una editorial, hoy por hoy, no es garantía de que haya tenido una corrección orto-tipográfica seria (no hablemos ya de una de estilo), si algo caracteriza a Internet es que permite la interacción entre las personas, sin filtros ni cribas. ¿Es bueno? ¿Es malo? Para mí, simplemente es. Querer ponerle puertas al campo es un sinsentido. La misma herramienta que permite a un lector publicar una excelente reseña de una de nuestras novelas y darnos difusión, también le permite convertirse, a su vez, en autor y publicar una obra por el medio que escoja. En el peor de los casos, ya se ocuparán sus lectores de decidir cómo la valoran. Dicho sea de paso, de los títulos que se ofrecen bajo el sitema de publicación directa de Amazon, puede leerse hasta el 30% de libro antes de comprarlo, y también se pueden devolver (con reembolso del importe pagado). A mí, me basta una página para saber qué tengo entre manos y sospecho que un lector a quien le pasa desapercibida una flagrante omisión de las tildes (o la repetida alusión a una clase de huevo que se escribe sin «h»), tampoco repararía en ello si no faltaran. Existe una gran relajación en el lenguaje hablado y escrito que viene de décadas -tres, como mínimo-; internet sólo lo expone.

La Mesa «El mundo de la publicación», en la que tuve el gusto de participar junto a la directora editorial Lucía de Vicente (Letra N, de Éride) y la autora Carolina Iñesta Quesada (El guardián de los secretos, Ed. Versátil) trató temas interesantes.

Yo hablé de mi decisión de autopublicar y los pasos que he dado, y como ya has leído sobre el tema aquí, no te aburriré diciéndote lo que ya sabes. En cambio, te comenaré lo que mis compañeras de mesa compartieron con los asistentes.

Carolina nos contó cómo está siendo su experiencia con el mundo editorial norteamericano, el interés que hay allí por escritores españoles, y lo a gusto que está por el tratamiento cariñoso y cuidado que está recibiendo. Habló de ciertas complejidades a la hora de vender los derechos de traducción de su obra al inglés que, curiosa e interesada en esos asuntos como soy, picaron mi curiosidad. En otras palabras, me ha dado tema nuevo que indagar :)

Lucía nos habló de cómo nació su sello romántico, qué criterios utilizó para escoger a las dos primeras autoras que inauguraron el catálogo y adelantó algo de sus próximas novedades. Destacó que el sello va muy bien y que están satisfechos con los resultados de haberse lanzado a la experiencia «romántica». También aprovechó para salir al quite de comentarios/quejas que, al parecer, ha estado recibiendo por parte de algunas autoras en torno al tema de los (bajos) royalties que pagan la editoriales. Explicó los (altos) costes involucrados en la producción y en la distribución de un libro, de los riesgos que asume con cada publicación, y subrayó que las ganancias editoriales por una obra, son (generalmente) inferiores a los royalties que recibe el autor por ella.

Mi reflexión: lo que determina lo que cobra un autor por su obra tiene que ver con el modelo de negocio de la editorial, y no con los costes de publicación. La cuenta de resultados de las editoriales que no pagan adelanto de derechos están diseñadas para cuadrar pagando al autor sólo un porcentaje por ejemplar vendido que varía entre el 5% y el 10%. Las editoriales que pagan adelanto de derechos a los autores, obviamente, utilizan otro modelo de negocio. Simplemente son fórmulas diferentes de cara al mercado, alternativas diferentes de cara al escritor. Y todas ellas son negocios; su objetivo final es dar beneficios. Esto no va de costos ni, mucho menos, de crisis. En cuanto a los riesgos… Son inherentes a la naturaleza del negocio. Es de buen empresario intentar minimizarlos, pero como tales también están contemplados en su plan económico y, por lo tanto, no pueden servir para argumentar ni los (altos) costes ni los (bajos) royalties.

La Mesa «¿Concursos Literarios?», que contó con la participación de Mar Carrión, Arlette Geneve, Noelia Amarillo y Andrea Tommasini (Responsable de Prensa/Comunicación de Editorial Terciopelo) planteó la presentación a premios como una alternativa interesante para los autores. Se destacó de manera especial aquellos concursos en los que es obligatorio presentar los manuscritos firmados bajo seudónimo, ya que esto garantiza el anonimato del autor y por tanto contribuye a la «transparencia» del fallo.

La última Mesa «El triunfo del estilo nacional» fue un excelente colofón. Contó con la presencia de Megan Maxwell, Ángeles Ibirika y Jezz Burning quienes, sin duda, representan muy bien al género en castellano como lengua original. A título personal me produce una inmensa satisfacción que dos de las autoras que ocuparon esa mesa sean  «chicas de la Rosa» -compis de taller literario-; Megan y Ángeles.

Fue un día fantástico, lleno de abrazos, charla distendida e intercambio de ideas, otra ocasión de reencontrarme con viejas amigas, conocer nuevas autoras y lectoras y seguir constatando de qué forma más saludable está evolucionado el género en España.

Y por supuestísimo, no puedo acabar sin dedicar un saludo especial a mis chicas de la Rosa; me encantó volver a veros. ¡Qué sensación más fenomenal es reencontrarnos cada año, niñas! Simple y llanamente, es genial :)

Gracias a todos: organizadora (¡Merche, eres una campeona!), colaboradores, y asistentes (no nombraré a nadie porque seguro que me dejaría a un montón en el tintero) ¡y hasta la próxima!

Más crónicas del II Encuentro Yo Leo Ra:

Crónica de Monty y Eva, del blog literario Más Que Vampiros.

Crónica de Isabel Keats, autora «El protector», novela ganadora del Premio Relato Corto Harlequín.

Crónica de la autora Noelia Amarillo.