Novela romántica, cuando el amor sabe penetrar en las tinieblas.

¡Wow, vaya título! Suena potente ¿a que sí? Ya, pero no es mío. En realidad «lo tomé prestado» de la contraportada de una novela que acabo de terminar de leer. Y le dedico espacio en mi blog porque a pesar de todos los «peros» iniciales que estuvieron a punto de conseguir que volviera a dejarla en el estante de la librería y me fuera sin ella, tengo que reconocer que me ha gustado mucho. Si tuviera que darle una calificación, diría que 9 sobre 10.

Se trata de Bailando con el diablo, de Sherrilyn Kenyon.

Me la recomendaron las chicas de Jera Romance y este es el único punto a favor con que contaba a priori. Bueno, en realidad les comenté que quería empezar a leer un par de novelas románticas que no fueran contemporáneas pero que estaba dudosa sobre cuáles elegir y un par de días después recibí por email un resumen que ellas preparan para sus suscriptoras en la que aparecía esta novela.

¿Mis «peros»? Pocos pero tan potentes como el título que tomé prestado.

Primero, es romance paranormal, subgénero al que le vengo dando largas a la hora de leer, desde hace tiempo. Sí, los héroes con colmillos puntiagudos no son lo mío.

Segundo, las heroínas con súper poderes tampoco son lo mío.

Tercero, prefiero leerlas primero en versión original porque las traducciones al castellano que se hacen últimamente, como ya comenté en este post, dejan bastante que desear.

Y para acabar, cuando tuve la novela en mis manos y vi que la bendita traducción corría a cargo de tres personas distintas se me fue el alma a los pies. Si ya es difícil dar con una buena traducción hecha por un solo traductor, imagínate un trabajo en el que hubo seis manos…

Pero la compré, conseguí leerla hasta el final (por cierto, en tiempo record) y me gustó mucho. No voy a comentarla aquí. Hay excelentes webs en castellano dedicadas al tema donde puedes encontrar información puntual sobre esta novela, pero sí diré que espero ansiosa mi pedido de Amazon con la versión en inglés, porque si en castellano me pareció así de buena, en la lengua nativa de su autora tiene que ser un lujo de lectura.

Los tiempos están cambiando – II Parte

Historias de amor gay en novela romántica heterosexual.

¿Qué raro suena, no? A algunas personas que lean este post, es posible que lo que les parezca raro sea la idea de encontrase con una historia de amor entre dos personas del mismo sexo dentro de una novela romántica mainstream.

A mí, lo que me suena raro es clasificar las historias de amor en gay o hetero. Ya se que hay quien no lo ve así, sin embargo para mí el amor es algo que ocurre entre dos personas, no necesariamente entre un hombre y una mujer. Pero bueno, es mi opinión.

Raro o no, esto es exactamente lo que ocurrió con la última entrega de la serie Troubleshooters de Susanne Brockmann, All Through The Night que se publicó ayer en Estados Unidos. Ambientada en Boston, relata la boda -matrimonio legal- entre dos de los personajes más populares de la galadornada serie, el agente gay del FBI Jules Cassidy y un rompecorazones de Hollywood, Robin Chadwick. Los beneficios de la novela y del correspondiente audiobook son para MassEquality, una organización sin ánimo de lucro que trabaja para que el matrimonio homosexual continue siendo legal en Massachussets.

Bien por Brockmann y su paso en favor de un mundo más tolerante. Como todavía no leí nada de ella, esta ocasión me parece que ni pintada.

En Autoras en la Sombra encontrarás un resumen de All Through The Night, pero ten presente que si quieres leer la novela, de momento, solo está publicada en inglés.

Más sobre novela romantica y portadas.

Ayer pasé un buen rato leyendo entradas de mis blogs favoritos. Encontré que la cuestión de las portadas con que algunas editoriales buscan dar mayor exposición a sus títulos en novela romántica, sigue siendo un tema recurrente. En el mal sentido, claro. Me refiero a portadas como éstas de la que una de las autoras de las novelas se pregunta ¿dónde está la congruencia entre la época en que se desarrolla la historia y lo que muestra la portada? O sea, portadas donde la sensualidad se dispara y la calidad cae en picado, que ni siquiera se adaptan al contenido del libro.

Yo misma le dediqué espacio al tema (ver este post). Como escritora me molesta la idea de que la portada de una novela mía sugiera algo diferente de lo que contiene. Como lectora, hasta ayer, pensaba que me dejaba bastante indiferente.

En este post de Elena, una de las blogueras de Talismán, ella comenta que le sorprendió que una amiga le dijera que forra las tapas de las novelas románticas porque le da vergüenza leerlas en el metro. Para mí es una imagen familiar. No me sorprendió y fue eso -no sorprenderme- lo que me dio que pensar. Ya comenté en algún post que como lectora llegué a esta categoría bastante tarde y cuando me propuse publicar me encontré con que no conocía gran cosa de lo que se publicaba en el género. Me tocó leer en plan acelerado lo que se supone eran «novelas que no podía dejar de leer» y…

Forré muchas tapas. No tanto por vergüenza como por las ganas de tirarlas a la papelera que me daban cada vez que las miraba. Es que había algunas que se las traían… Aunque si tengo que ser completamente honesta, ha habido algunas otras que de primeras no sentí la necesidad de forrar pero al final, acabé tirando a la papelera igual. ¡Cuantos pelmazos me tragué por seguir el consejo de los «entendidos en la materia»!

Que la portada influye a la hora de comprar cualquier libro, especialmente si es novela romántica, es innegable. Las Smart Bitches publicaron un mensaje de una lectora que les decía que Sébastien Chabal, ese jugador francés al que apodan «el carvernícola» haría un estupendo héroe de portada de novela romántica. Solté la carcajada y pensé «¡qué dice! yo no compraría una novela que tuviera a ese tipo en la portada»…

Pero si tuviera a este

¿Sabes qué? Acabo de darme cuenta que con lo visual que soy casi nunca pongo imágenes en mi blog. Y lo voy a remediar ya mismo. La ocasión lo merece.

Una novela que tuviera a este hombre en la portada, seguro, se vendería como rosquillas:

Keith Urban

¿A que las fotos de Wikipedia no le hacen ninguna justicia? :-)

Chicas, cuidado con lo que leéis – II

Según esta noticia publicada en ChristianNet.com, el mayor portal cristiano en internet, una reciente encuesta realizada a miembros de la comunidad cristiana sobre si «leer novelas románticas podía considerarse pecaminoso» ha revelado que para el 51% de los encuestados no lo es mientras la historia se adecúe a los valores cristianos y no presente imagenes/escenas explícitas. «Si puedes leérsela a tu abuela, entonces está bien» fue el comentario general. (¿Cuántas de las novelas que han caído en tus manos últimamente, podrías leérselas a la «abue»? Mmmm, yo ninguna.)

Hasta aquí podemos deducir que la mayoría de las novelas que se publican en la actualidad no pasarían el filtro cristiano de este 51%. Y eso también incluiría a esta novela del género romance inspirador, por lo menos mientras no le cambien la portada. Pero resulta que el 25% de los encuestados opinó que «sí, leer novela romántica es pecado» y más aún, la mayoría de éstos considera a la novela romántica «llena de pecado sexual», «altamente adictiva» y atención, «una forma de pornografía».

Curioso lo distinta que se ve una misma cosa dependiendo de las gafas que te pongas, ¿eh?

Menos mal que el otro 24% encuestado contestó que no estaban seguros… :-)

Portadas engañosas: novela romántica y sexo.

En dos posts anteriores (este y este) hablaba de la inclusión de escenas más calientes en las novelas para mejorar las cifras de ventas, ahora le tocó el turno a las portadas. Si le echas un vistazo a esta es posible que no te sorprenda, incluso puede que te parezca bonita.

Ahora, ¿qué pensarías si te dijera que esa portada corresponde a una novela de la subcategoría «inspirational romance» (algo así como romance inspirador/motivador) y que su autora es una escritora cristiana que escribe novela dirigida a un público que vive según los valores cristianos? Sí, la novela no es lo que esa portada induce a creer. Y aunque a lectoras como yo no les importe, seguro que al público que lee esa categoría sí, de ahí que la autora saliera al ruedo (a la blogosfera, más bien) en este post a dejar claro que ella no tiene control sobre las portadas de sus novelas. Es más, estoy convencida de que a pesar de todo, algunas de sus lectoras habituales se abstendrán de comprarla, por lo menos la edición con la portadita de marras.

Supongo que era solo cuestión de tiempo que las portadas de las novelas del género empezaran a mostrar el mismo giro sexual que vemos en las historias, pero una portada sensual para una novela dirigida a un público cristiano me parece excesivo. ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Imágenes eróticas en  una novela de Corin Tellado? ¿Posturas del Kama Sutra en la caja de los cereales?

Si me sigues a través de este blog sabes que el erotismo y las escenas gráficas no hieren mi sensibilidad (tampoco las portadas fuera de contexto), pero conozco a varias personas que sí les molestan, que no quieren encontrárselas en las novelas que leen. Y si supieran que están ahí, sencillamente no las comprarían. ¿Por qué hay que darles gato por liebre? Están en su derecho a esperar que se les advierta igual que se advierte una película X. Lo mismo que una autora de una novela de romance inspirador lo está a esperar que la portada vaya en la misma línea que la historia que ha escrito.

Es una cuestión de respeto, nada más.

Novela romántica: historias de éxito con cubiertas al pastel.

Lo encontré. Recordaba un artículo sobre novela romántica que en su momento me había impresionado lo suficiente como para guardar una copia, pero lo di por difunto en el último fallo del sistema.

Data de hace un par de años y en un razonamiento inusual que incluye cuestiones de desarrollo sostenible, Dave Pollard, su autor, explica por qué la novela romántica es literatura de liberación.

La única clave para conseguir la igualdad de poder para las mujeres (en relación a los hombres) es la educación. Y dentro de ella, uno de los mejores métodos es a través de historias de triunfos que nos permitan moldear nuestro comportamiento con ejemplos que conducen a ellos. Según Dave Pollard, las novelas románticas son las historias de éxito por excelencia.

Y más que eso. De hecho, las llama literatura subversiva porque animan a las mujeres a no conformarse con la desigualdad, a establecer mayores aspiraciones y les muestra formas de convertir esas aspiraciones en realidad, principalmente a través de «domesticar a los hombres, y de alguna forma, usurpar su poder».

También arremete contra la crítica habitual que se hace a los héroes de las novelas románticas, esos seres temperamentales, arrogantes, y «perfectamente irreales», diciendo lo que a nosotras nos resulta evidente, pero a la crítica literaria no: la fortaleza del héroe, es una medida del poder de la heroína.

Como bien dice Pollard, la novela romántica se apoya en la realidad más sólida, porque tal como lo demuestra la historia, «las grandes mujeres se han visto forzadas a conseguir el poder y el éxito a través de los hombres».

Excelente artículo el de este anglocanadiense que te recomiendo que leas. Una mujer no habría podido expresarlo mejor.

Chicas, cuidado con lo que leéis…

Algunos consejeros matrimoniales advierten que los mensajes distorsianados sobre el amor, los hombres y las relaciones que transmiten las novelas románticas hoy en día, pueden desequilibrarnos tanto (a las mujeres), como la pornografía a los hombres.

¿Qué tal?

Más o menos así empieza este post, que por cierto, dio lugar a un goteo interminable y enardecido de comentarios a favor y en contra.

Seguramente me habría pasado completamente desapercibido si no hubiera sido la segunda vez en una misma semana que alguien asociaba novela romántica y porno. Aunque las dos columnas publicadas están muy bien planteadas, resulta evidente que el propósito era dar lugar precisamente a esa avalancha de comentarios.

Y no es lo que parece a simple vista: en el fondo, no dicen que sean cosas comparables sino que la novela romántica es a la mujer, lo que el porno al hombre: un escapismo sensual/sexual, distorsionante, que puede resultar adictivo.

No voy a entrar en el debate porno sí, porno no y su equivalente en el género romántico porque honestamente, no me parece relevante.

Las palabras «escapismo» y «distorsionante» sí me parecen importantes. Leer es una de las formas más habituales de informarse, una que está generalmente, al alcance de todos. Leer forma, instruye, entretiene, y muchas veces, nos permite encontrar respuestas a cuestiones personales de las que no siempre estamos dispuestos a hablar. Otras nos aporta consuelo, alivio, y como mínimo, compañía. No hay lecturas escapistas. Hay personas que desean escapar y quien desea «escapar» de su realidad, lo hará con un libro, o con cualquier otra cosa.

La cuestión de los mensajes distorsionantes ya son palabras mayores. La principal acusación que se hace a la literatura romántica es que ofrece una visión irreal de la relación romántica. Presenta hombres atractivos, seguros de sí mismos, generosos, que además protegen, escuchan y respetan a la mujer que aman. Cuando se trata de romance erótico, además esos hombres son siempre amantes excepcionales. ¿Mensaje distorsionado? Decir que una mujer se sienta frustrada porque su hombre no se asemeja a los héores de sus novelas es tan delirante como dar por hecho que lo normal, lo esperable, es que su hombre sea justo lo contrario. A ser mejor hombre y mejor mujer, se aprende.

Lo hermoso o lo feo están en los ojos del que mira. Es una experiencia emocional, y por lo tanto, subjetiva. Pero el amor, ese sentimiento motor de nuestras vidas no es subjetivo, es el resultado de amar.

Y amar es un verbo, denota una acción: solo hay una forma de amar, y es haciéndolo.

Novela romántica: ¿Por qué nos critican tanto? – II

Como sabes, Estados Unidos marca la pauta de lo que ocurre con el mercado de la literatura romántica. Según el último estudio (de 2005 sobre cifras de 2004) de mercado publicado por Romance Writers of America, posiblemente la asociación de escritores del género más importante de ese país, la categoría novela romántica domina el mercado de la edición de bolsillo (en rústica) con nada más ni nada menos que un 54.9%. Y representa un 39.4% de todo el género de ficción vendido en 2004.

Su estudio proporciona además algunos datos interesantes. Veamos.

  1. El 22% de quienes leen novela romántica, son hombres. ¿Qué tal? ¿Usarán las tapas de una PlayBoy para esconder la cubierta? ;-)

  2. Empezamos pronto a leer el género: un 1% tiene apenas 13 años. A esa edad, si no recuerdo mal yo leía «Mujercitas»… (lo de mi gusto por las sagas familiares viene de entonces ¿ves?)

  3. Y tachan-tachan… ya se que hoy en día ir a la universidad no es necesariamente sinónimo de un alto nivel cultural como lo era hace algunas décadas, pero resulta que un 42% de los que leen el género tienen al menos un título universitario. ¿Dónde deja este dato la imagen de la mujer con el pañuelo en la cabeza y la fregona, que se lee una «novelita rosa» entre lavadora y lista de la compra? Si es que alguna vez fue una escena real, obviamente, es historia.

Ahí queda, para que conste a los que nos critican tanto: 1.2 billones (con B) de dólares en ventas en 2004; 64.3 millones de lectores. Y ésto, solo en Estados Unidos.

¿Quién dice que una novela se empieza a leer por el principio?

A veces no tomas conciencia de que no sigues la norma hasta que algo que lees o te dicen te hace caer en la cuenta. Mis amigos ya creen que es bastante raro que no le de a un autor más que las primeras páginas para decidir si leo su libro o no. Para mí no es raro, es lógico: si en las diez primeras páginas no ha conseguido despertar mi interés ¿qué probabilidades hay de que lo haga en las otras doscientas veinte? Después de todo cualquier escritor sabe que un agente o un editor no le dará más de las cinco primeras para decidir si lo archiva en la papelera o le pide el resto del manuscrito, que yo le conceda la ventaja de otras cinco es más que suficiente.

Leyendo este post de Sabrina Jeffries (Seducir a un bribón, Una noche con el príncipe, Complacer al príncipe) me he dado cuenta que me salto la norma en otra cosa más: pispeo el final.

Sabrina dice que lee el final porque no aguanta la tensión de saber qué sucederá y si no lo hace, se pierde detalles jugosos con tal de llegar lo antes posible al último capítulo. A mí, la tensión no me preocupa. Echo un vistazo al final por la misma razón que leo las primeras páginas: para saber si el autor será capaz de mantenerme interesada o no.

Igual que a ti, me enseñaron que las cosas tienen un orden y que hay que respetarlo, pero siguiendo ese método me comí tantos pelmazos, incluidos algunos grandes nombres de la literatura, que decidí pasar del orden prestablecido. Además, lo verdaderamente grandioso que sucede cuando leo es esa conexión entre las palabras del escritor y las emociones que experimento a través de ellas. Para mí, leer es un placer. Y en el placer, como en el sexo, lo que cuenta no es precisamente el orden prestablecido ¿no te parece? :-)

Los trailers llegan a la novela romántica: ¡ésto es Hollywood!

Sí, señora. Fíjate si será competitivo el mercado del género romántico en Estados Unidos, que ahora hacen trailers para presentar las novelas. La idea, según Lori Morningstar-Villarreal que ha utilizado este recurso para presentar y promocionar su última novela romántica es «conectar de forma más personal con sus lectoras». Nunca leí nada suyo y viendo su trailer no me sentí especialmente conectada. Firme partidaria como soy de los avances tecnológicos aplicados a las artes, me dio que pensar. La globalización y la fuerza que tiene la literatura romántica en USA hacen que lo que hoy se requiere de una escritora allí, dentro de un tiempo sea también requisito en el resto del mundo.

No me malinterpretes, el trailer de Lori está bien, es como una de esas presentaciones de Power Point que circulan por la web, pero más elaborada (clic para verlo). La cuestión es: en esta loca carrera por vender, vender, vender ¿hasta qué punto un escritor vende por su buen arte, o por las técnicas innovadoras de marketing que use su editorial? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que esos trailers retraten una escena de la novela con actores de carne y hueso, o virtuales? ¿Y cuánto más hasta que las editoriales compitan por el trailer más impactante, que no implica necesariamente una mejor novela? ¡Igual ya se está haciendo, y yo no me he enterado!

Asistencia a ferias, firmas de libros, entrevistas… ¡y ahora trailers! Como además escribimos libros, los escritores empezamos a parecernos peligrosamente a estrellas de cine ¿no te parece? ;-)