Serie Sintonías: doce días de magia.

Doce días después de su publicación, la serie Sintonías acumula lectores y excelentes valoraciones en Amazon, y su autora sigue con la boca abierta de la sorpresa.

¡Que alguien me pellizque, por favor!

Cuando te has pasado años oyendo cómo se supone que son las historias que prefieren las lectoras del género, sabiendo que no encajarás en ese perfil ni en mil años, hay cosas que no cuentas con que sucedan. Soy consciente de que lo que escribo no se ajusta al estándar, hasta el punto de que así lo advierte el «eslogan» de Jera Romance; «novelas románticas diferentes». Y si Princesa sorprendió por su frescura y por ser distinta -lo dicen las reseñas-, la serie Sintonías porta el emblema de la casa; es la que originó el eslogan. Fueron las primeras que publiqué (sin isbn) entre 2007 y 2008, y llevan los números JR01, JR02 y JR03 de mi colección romántica.

Sí, las novelas que componen esta saga son muy «suyas», si me permites decirlo en un lenguaje de «entre casa». Plantean protagonistas «im-perfectos» -tanto en versión femenina como masculina-, todos los personajes están muy definidos aunque sólo aparezcan en una escena, la serie aborda temas espinosos, y para rematarla, hay capítulos extra que unen una novela a la siguiente, que no forman parte de las novelas pero continúan la historia que narra la serie, algo que, por cierto, ha resultado un auténtico dolor de muelas a la hora de reunirlo en un mismo libro, en esta nueva edición. Me encanta esta serie, es mi visión de la novela romántica en estado puro, y quería publicar una nueva edición corregida, pero…

Pero, honestamente, no contaba con que generara interés y no solo lo ha generado, es que el feedback que estoy recibiendo es… ¡alucinante!

Noventa y seis horas después de su publicación, Bombón, la primera de la serie ya tenía su primera valoración de 5 estrellas con opinión en Amazon; hoy -solamente 12 días después- ya tiene cuatro opiniones con 5 estrellas. Las tres novelas están muy bien valoradas. Hay lectoras que en una semana se han leído la serie completa e incapaces de desengancharse de Sintonías, se han puesto a releerla. El cinco de octubre se publicó la primera reseña de Bombón en la blogosfera, y empieza con esta frase:

«… Este libro me pareció fabuloso! Algunos libros te gustan otros no, pero con pocos conectas, con Bombón conecté…»

¿No es eso el sueño de todo escritor, lograr esa conexión única del lector con su historia? ¡Madre mía!

Y por si fuera poco, anoche, una lectora escribía en Facebook que si tuviera que elegir una pareja favorita de las tres que presenta la serie, no podría. Las tres le han encantado, y lo más increíble (para mí), dice que es la primera vez que le sucede con una saga. Es SU primera vez y le sucede con MI saga…

¿Entiendes ahora por qué empiezo diciendo que necesito que alguien me pellizque?

Es la segunda vez que salto al ruedo romántico a cara descubierta (lease, sin respaldo editorial), y he vuelto a caer de pie.

Sorpresas alucinantes que te da la vida, ¿eh? Vamos, que cuando no estoy flotando entre nubes, voy por ahí con una sonrisa tridimensional, más feliz que una perdiz ;)

Serie Sintonías – Edición 2012 – Y ahora, también disponible en PAPEL a través de Amazon.

Bombón, Primer amor y Amigos del alma, las tres novelas que componen mi serie romántica Sintonías, a la venta en PAPEL a partir de hoy en Amazon.

Con las condiciones ideales de Amazon -sin gastos de envío a partir de los €19 de compra-, y disponibilidad inmediata, ya que lo tienen «en stock».  ¿Qué tal?

Nueva Serie Sintonias

Estos son los enlaces directos a Amazon España. También están disponibles en todas sus filiales. Y si lo prefieres en versión Kindle, pincha este enlace.

Bombon – Edición 2012, Sintonías 1

Primer amor – Edición 2012, Sintonías 2

Amigos del alma – Edición 2012, Sintonías 3

¿He dicho ya que estoy más feliz que una perdiz? ;)

Amigos del alma, de Patricia Sutherland – Edición 2012.

Amigos del alma – Edición 2012
Serie Sintonías, 3
Ediciones Jera, Colección Jera Romance
ISBN 978-84-939730-7-0
Publicación: ¡muy pronto!
310 páginas (novela + extras*)
15,24 x 22,86. Tapa blanda.
1ª Publicación (sin ISBN): Septiembre 2008.
También disponible en Kindle.

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“… Cuando le preguntaron a Jason Brady, el flamante entrenador de Los Tigres de Arkansas, si consideraba que haber conseguido ensamblar un gran equipo en tiempo récord y mantenerlo en buena posición, a pesar de la plaga de lesiones que sufren desde el primer partido, era el logro más difícil de su vida, él respondió con su sonrisa seductora y su talante de ganador: “no, hombre… Mi logro más difícil fue que mi chica me dijera que sí”. Cuentan que la sala de prensa estalló en carcajadas. Además de su gran sentido del humor, hasta los cronistas hombres reconocen que no es del tipo al que las mujeres le dicen “no”. Pensaron que había sido una broma, una al mejor estilo Jason Brady.

Todas las personas con las que he hablado coinciden en una cosa: Jason y Gillian son como dos gotas de agua (…) pero lo que los distingue de otras grandes amistades es que, al parecer, mantienen una especie de conexión mágica que los fortalece y los complementa, y que es un atributo exclusivo de las almas gemelas.

¿Cómo pasan dos personas de ser carne y uña, los mejores amigos durante más de una década, a convertirse en pareja sentimental?

¿Qué circunstancia tan especial, nueva y determinante puede llevar a dos personas que han mantenido un nivel de comunicación tan profundo, a estrechar lazos?

Bueno, lo que el entrenador Brady dejó claro con su comentario en la sala de prensa es que a) no fue fácil, b) no fue sincronizado, y c) fue él quien puso el balón en movimiento…”

Diane Lilly
GLAM Magazine

Jason Brady y Gillian McNeil son…

Amigos del alma, una historia de almas gemelas.

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Muy, muy pronto ;)

(*) Todas las novelas de la serie incluyen “entre-historias”. Las “entre-historias” son capítulos adicionales que unen una novela a la siguiente; hacen a la historia que narra la serie, pero no forman parte de la novela a la que corresponden. Amigos del alma incluye 1 capítulo 0, que narra los sucesos inmediatamente anteriores al prólogo, y 1 “entre-historia”.

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Nota 29/09/2012: Amigos del alma – Edición 2012 ya está disponible en papel y en digital. Encontrarás toda la información en este enlace.

Serie Sintonías de Patricia Sutherland: muy pronto, una nueva edición.

Cinco años después de publicarla «informalmente», llega una nueva edición de la serie Sintonías con ISBN, nuevas portadas y dispuesta a calmar el gusanillo de lectura veraniega de las lectoras románticas.

Al igual que la protagonista estelar de esta saga, Gillian McNeil, soy amante de la cultura «slow». Me gusta tomarme mi tiempo para dar forma a los proyectos, dejarlos «cuajar» sin prisa. Por lo tanto, cuando al fin pude ponerme con este tema, le dediqué muchos meses a decidir cómo quería hacerlo. Incluso abrí a consulta, entre las lectoras que me siguen a través de Románticas, cómo querían que fuera la nueva edición en términos de formato y contenido.

Para esta serie creé gran cantidad de material extra, parte del cual se obsequiaba por separado con la compra de cada novela que la compone, así que ahora que tenía la posibilidad de hacer una nueva edición, quise saber también si las lectoras deseaban que ese material extra fuera incluido en el libro correspondiente, al final del mismo. La encuesta reveló que las lectoras deseaban una edición normal (sin solapas) y que, efectivamente, preferían que cada libro contuviera la novela y sus extras.

Pero ahí no acabó la cosa. Más bien, empezó el auténtico proceso de maduración. ¿Por qué? Verás, cualquier escritor que ejercite «su muñeca» a diario -o sea, que escriba todos los días como ejercicio práctico de escritura- mejora al mismo ritmo que se entrena. Es inevitable. Y yo me entreno a diario con muchísima disciplina. Cuando escribí la serie Sintonías tenía seis años menos de entrenamiento y escribía romántica de oído, ya que mi primer curso de formación técnica data de abril de 2008. Además, son novelas de extensión media, o sea menor de las 120.000 palabras que hacen la extensión habitual según normas del mercado, y el erotismo también es de nivel bajo/medio.

Como la mayoría de los escritores soy sumamente crítica con mi trabajo, lo cual quiere decir que cuando me senté a releer la serie con vistas a preparar la nueva edición, mi lado perfeccionista comenzó un auténtico bombardeo de ideas sobre cómo mejorarla: las novelas debían ser más largas, las escenas íntimas más extensas, las descripciones más floridas, el estilo más pulido, fuera modismos y expresiones coloquiales latinoamericanas, imprescindible una corrección ortográfica a fondo… Por ponerlo en plan explícito: ¡ufffffff!

Por suerte, el sentido común se impuso al cabo de pocas semanas. Si hoy volviera a escribir esta serie, el resultado sería mucho más ajustado al estándar del mercado romántico, es cierto, pero la escribí hace seis años. Y a pesar del tiempo transcurrido, me sigue gustando. Siempre he creído que somos la suma de nuestros errores y nuestros aciertos, y que todos los pasos que hemos dado en el pasado son los que nos han conducido al lugar donde nos encontramos. La serie Sintonías hace a Patricia Sutherland tanto como Princesa y he descubierto que no quiero que esto cambie. Al contrario, quiero poder mirar atrás y ver cuánto he crecido. Y quiero que tú, que me sigues y me lees, también puedas verlo.

Así que este verano te traeré una edición de Sintonías, revisada y corregida. Nueva, en cuanto a que será una edición formal, con ISBN, pero en esencia, la misma que publiqué por primera vez en 2007. Me ha parecido tan importante destacar este punto, que hasta las portadas lo reflejan. Fíjate. Como se suele decir: más claro, el agua.

Nueva Serie Sintonias

Muy pronto, en versión impresa y digital. ¡Sigue en antena!

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Nota 29/09/2012: la serie Sintonías – Edición 2012, ya es una realidad y están disponibles a través de Amazon en papel y en digital. Toda la información, en este enlace.

 

Nieve, navidad… y promociones especiales – I

Ha llegado la lluvia de nieve a WordPress… y las promociones especiales a la web de los corazoncitos lilas… ¡Adoro diciembre!

Mis compañeras de Jera Romance han acabado de colgar las luces navideñas, y eso siempre significa que empiezan las promociones especiales ;-)

¿Preparada?

Ahí va la primera (de tres):

Desde ahora hasta el 24 de diciembre (inclusive) puedes adquirir las novelas de mi Serie Sintonías con importantes descuentos: ¡10% en las versiones impresas y 40% en las digitales!

Más información aquí.

Novela romántica Bombón, la más sensual de Sintonías. Extracto, 2º parte.

Aquí tienes la segunda parte del extracto que publiqué la semana pasada. Si no has tenido ocasión de leerlo, éste es el enlace de la entrada, que te recomiendo que leas no sólo por cuestiones de cronología, sino también porque contiene un resumen de la novela y algún comentario mío que te ayudará a ponerte en situación.

Espero que disfrutes de su lectura, y con ellas me despido hasta septiembre, deseándote que tengas un verano fenomenal.

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Bombón, extracto – 2ª Parte

Las cosas todavía seguían algo tirantes entre los dos cuando llegaron al Beer & Wine con Gillian, Jason y Mark, pero después de un par de partidas de billar y algunas risas con Jason, de a poco, Mandy se relajaba.

Jordan la conocía bien y sabía que lo peor ya había pasado: volvían a estar juntos, y aunque quedaba mucho por delante, para él era motivo suficiente para la sonrisa encantada que tenía desde hacía horas, que no se le quitaba con nada.

—Ya me he enterado de que has hecho un negocio redondo —empezó Mark, picándolo—. Aunque la verdad, pensé que habías vuelto por ella, no por la pasta.

Jordan le echó una mirada irónica. —¿Qué crees que pensaría si acepto trabajar como un cabrón por el mismo dinero?

Mark sonrió, divertido. —Me gusta tu técnica, tío. A ver si funciona…

Jordan volvió a mirarlo. Esta vez no contestó. Y no hizo falta. El mensaje era claro.

Funcionaría.

 

* * *

 

Aquel hombre llevaba diez minutos dándole conversación. Estaba con Mandy antes de que Jordan fuera al lavabo y cuando salió, aún continuaba allí. Así que en una reacción nada habitual, Jordan descubrió que sus pies habían decidido, sin consultarle, dirigirse a la barra. Y allí estaba, plantado delante de Mandy y aquel individuo, a segundos de tener que abrir la boca para decir algo, y sin la menor idea de qué.

—No te conozco. ¿Quién eres?

Su mente tampoco le había consultado aquello antes de ordenarle a su boca que lo dijera. Pero ya estaba dicho. Mandy sintió una súbita necesidad de apartar la mirada y bajar la cabeza.

—Yo… le pedía un autógrafo —atinó a decir el larguirucho rubio que estaba junto a Mandy.

Jordan asintió. Se estiró, cogió una servilleta de la barra, sacó una estilográfica de su bolsillo y le dio ambas cosas a Mandy.

—¿A quién la dedico? —preguntó ella intentando aguantar la risa mientras se preparaba, estilográfica en mano, para estampar su firma sobre la servilleta.

—Peter —contestó el interesado.

Mandy garabateó un autógrafo dedicado que Jordan se encargó de entregar. —Autógrafo. ¿Algo más?

Peter se despidió rápidamente y tan pronto se alejó, Mandy soltó la risa mirando a Jordan con incredulidad.

—Era inofensivo —dijo, coqueta.

—Tú no.

Ella se apoyó contra la barra y se cruzó de brazos.

—¿Y eso? —preguntó con expresión divertida.

Jordan se colocó junto a ella, y la miró con ternura. —Y eso ¿qué?

—¿Qué quieres decir con eso de que “no soy inofensiva”?

—Como si no lo supieras…

—Es que no lo sé —insistió ella.

—A la hora de flirtear eres más peligrosa que mono con escopeta — Jordan miró de reojo al del autógrafo que había regresado con su grupo de amigos—. Rubio. Alto. Buen lomo. Cinco minutos más, y te lo habrías ligado —volvió a mirarla—. Y esto es Camden. Aquí no puedes ligarte a un tipo en el Beer & Wine y enrollarte con él. Mañana aparecería en primera página.

Como era habitual en aquel vikingo, y aunque en este caso concreto se equivocara, hablaba con conocimiento de causa. Mandy cogió su botellín de cerveza sin alcohol, pero Jordan se lo quitó de la mano, sirvió un poco en la copa y se la ofreció después de dejar el envase sobre la barra.

Jordan estaba en lo cierto. En otra época, Mandy lo habría hecho. Enrollarse con el hombre del autógrafo. Sin pensárselo dos veces. En ésta, sólo coqueteaba. En ningún momento se le había cruzado por la cabeza nada más.

—El día que discutimos, dijiste… —Mandy hizo una pausa y lo miró—. Me llamaste… Bueno, no lo dijiste, pero casi. ¿De verdad piensas eso?

Jordan respiró hondo. Sabía que algún día el tema volvería a salir, pero no esperaba que fuera tan pronto.

—Me mataba verte tan hecha polvo…

Mandy esbozó una media sonrisa violenta. —Pero no dijiste eso. Dijiste otra cosa.

—Ya.

Había dicho algo completamente distinto. Estaba loco de celos.

—No me gusta esa parte de ti —admitió, finalmente. Mandy asintió y apartó la mirada—. Es una idiotez porque es exactamente lo que hacemos los tíos… No debería molestarme. Y si me dices que soy un cabrón hipócrita que te suelta monsergas a ti y luego hace lo mismo, tendré que aguantar… Pero soy hombre, sé lo que piensan cuando se levantan de tu cama, y sé lo que dicen… Y me molesta un montón que seas tú de quien lo dicen. Me saca de quicio.

Mandy se bajó del taburete y recogió las bebidas para llevarlas a la mesa. Se sentía tan incómoda que por momentos no parecía ella. ¿Desde cuándo que la censuraran le preocupaba? Se irguió y se colgó su mejor sonrisa.

—Eres un cabrón hipócrita —le dijo, desafiante.

Jordan sonrió.

—¿Le has aclarado a tu barbi que como me tope con ella van a tener que reconstruirle los implantes? —continuó Mandy mientras empujaba tres cervezas contra el pecho de Jordan, indicándole que las cogiera.

—Pena —replicó él, seductor—. Está como un queso.

Mandy le echó una mirada llena de ironía y se alejó con el resto de las cervezas sin hacer el menor comentario.

Sobraban las palabras, estaba claro.

Jordan bajó la cabeza para ocultar que sonreía.

¿Como un queso? ¿Y se lo había dicho al bombón de Amanda Brady?

Tendría que aprender a contar mentiras más creíbles.

 

Bombón, capítulo 10 (extracto)

© Patricia Sutherland

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Bombón, Sintonías 1. Disponible en formato impreso y digital aquí.

 

 

Novela romántica Bombón, la más sensual de Sintonías. Extracto, 1º parte.

El calor ya está aquí, al fin, después de un invierno largo y una primavera mucho más inestable de lo habitual. Para mí es señal de que ha llegado la hora de apagar el portátil y recargar su batería, ¡y la mía!

Tenía planificadas dos entradas, de esas que ofrecen información útil que a mí tanto me gustan, pero he decidido dejarlas para la vuelta de vacaciones. Después de todo, es verano y lo que apetece es tumbona y relax ¿o no?

Así que he pensado ¿y qué tal si complemento tu bucólico descanso veraniego con un par de entradas que en vez de útiles, sean entretenidas?
Me refiero a «románticamente» entretenidas, claro.

El extracto que publicaré en dos partes corresponde a la primera de la serie Sintonías, Bombón. ¿Qué puedo decirte de ella? Bueno, además de ocupar el primer lugar de publicación -con lo importante que son los comienzos-, es la que tiene el mayor nivel de erotismo y también la que confiere el carácter de serie a Sintonías, ya que la apasionada relación de Mandy y Jordan continúa creciendo y consolidándose en la segunda y la tercera entrega. Es romántica, sensual, con una pizca de pimienta y bastante ternura… O sea, es el tipo de historia que me encanta leer, sólo que en este caso la he escrito yo :-)

Con un trocito de ella te dejo, entonces ¿vale?
 

Bombón. Resumen:

Mandy y Jordan son amigos desde niños. Pudieron haber sido novios adolescentes pero él, incomprensiblemente para Mandy, no acudió a la cita. Ahora ella tiene 26 años, es una cantante famosa, y Jordan, además de su amigo es su Manager.

Pero desde hace dos años Mandy se rodea de malas compañías, alimenta a la prensa sensacionalista con escándalos frecuentes y no atiende a razones. Una noche, Jordan, que secretamente está enamorado de ella, la encuentra en su suite del hotel compartiendo cama con el licencioso vocalista de una banda de rock y decide marcharse: ya no soporta verla vivir así. Cuando Mandy quiere darse cuenta, Jordan se ha ido y su vida es un desastre.

Siguiendo el primer consejo que ha aceptado en años, vuelve con los suyos y nuevamente rodeada de su afecto, Mandy toma conciencia de la realidad: nunca ha querido una vida lejos de los suyos; ha vuelto a casa casi huyendo, esquivando a la prensa, contando mentiras a su equipo, después de cancelar dos meses de actuaciones con la excusa de una enfermedad que no ha precisado, pero más tarde o más temprano va a tener que volver a las giras, a los hoteles, a las interminables sesiones promocionales… Solo que ahora no se siente capaz de hacerlo sin Jordan.

Para Jordan, irse fue un intento de pasar página tan desesperado como inútil: cada vez más atrapado en la red de un amor no correspondido, ya no sabe qué hacer. Pero al tiempo, cuando vuelven a verse y Mandy, inesperadamente, se muestra arrepentida por lo ocurrido y poco después reacciona tan mal al comprobar que él ha asistido con una amiga a la entrega de premios en la que ella es una de las nominadas, se enciende una pequeñísima luz de esperanza…

¿Son celos? ¿Qué significan en alguien como Mandy? ¿Qué posibilidades tiene de enamorar a esa mujer desinhibida y arisca, que cambia de acompañante como de zapatos, cuya relación más larga duró apenas una semana?

Intentar olvidarla no resultó.

Jordan decide que es hora de cambiar de estrategia…

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Y ya lo creo que lo hace. Jordan es un gran estratega -¡me sorprendió hasta a mí!-, pero Mandy es imprevisible, apasionada; una mujer de armas tomar.
¿Qué resulta de la interacción de un tipo muy listo (pero muy enamorado) y de una mujer rebelde que vive la vida apasionadamente, sin ataduras?
Pues, lo dicho: mucho entretenimiento… Romántico, claro :-)

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Mandy llevaba varios días sin saber de Jordan y se sentía rara. Se habían despedido el lunes por la mañana con un “hablamos ¿sí?”. Él había regresado a Nashville.

Y no habían hablado.

Él no la había llamado.

En otras circunstancias no le habría importado tanto, pero ahora…

Mandy se subió a la tranquera y se sentó sobre el listón de madera, con las piernas colgando hacia adentro. El predio de adiestramiento estaba vacío. A lo lejos, se veían luces en el pabellón de los peones. El sol se había ocultado hacía un rato y las faenas del día habían acabado.

Después de darle mil vueltas, el miércoles ella se había decidido y lo había llamado. Nadie había contestado. Tampoco había saltado el buzón de voz. Desde entonces habían pasado tres días, y continuaba sin saber nada de Jordan.

Mandy se subió el cuello del abrigo. Se estaba quedando helada. ¿Qué hacía allí con semejante frío? Bajó de un salto y retomó el camino que llevaba a la casa.

Estaba insorportable. No se sentía ella misma. Pasaba el día ociosa, incapaz de concentrarse en nada más de cinco minutos, y con sus pensamientos volviendo una y otra vez sobre el mismo tema; Jordan Wyatt. Él le había dicho que “se moría por volver con ella”, pero ni había aceptado su nuevo proyecto aún, ni estaba con ella.

Estaba en Nashville.

Seguramente disfrutando de la compañía de su barbi de apellido ilustre.

Y no la había llamado.

Ni siquiera le había devuelto la llamada.

Mandy meneó la cabeza, disgustada. ¿En qué situación estaban? Necesitaba saberlo de una vez. Ya no soportaba continuar así. Respiró hondo cuando comprendió que estaba a punto de saberlo; el hombre que aparcaba frente al jardín, era él.

Mandy se irguió, y avanzó hacia el coche como si no tuviera un nudo en el estómago. Avanzó con su sonrisa despreocupada, ignorando las sensaciones que últimamente se adueñaban de su cuerpo cada vez que lo veía.

Eran intensas y raras. No podía clasificarlas. En realidad, no se animaba a hacerlo. Así que jugaba a ignorarlas.

Pero seguían allí, y eran las mismas: boca inesperadamente seca, latidos que retumbaban en sus oídos… y un montón de nervios que no sentía ni cuando estaba en el escenario frente a diez mil personas.

—Si vienes a cenar, es pronto… —dijo Mandy, apoyándose contra el Corvette, junto a la puerta.

Él sonrió y se dedicó a sacar abrigo y maletín bajo la persistente mirada femenina que le pasaba revista.

Jersey negro de cuello alto. Botas negras cortas. Tejanos de muerte. Imponente como siempre, pero demasiado sport para Jordan.

—¿Es el estilo Nashville? —preguntó ella, con ironía.

Jordan cerró el maletero. —Es el estilo mudanza. Lo mejor para ponerse de mierda hasta arriba embalando una casa, son unos tejanos y un jersey negro. También valen para hacer seiscientos kilómetros por carretera…

“Así que has vuelto a Camden”, pensó Mandy y se obligó a no mover ni un músculo de su cara.

—¿Entramos? —invitó Jordan.

—¿”Entramos”? —Mandy se incorporó, puso las manos en los bolsillos de su abrigo y lo miró irónica—. ¿Es que vienes a verme a mí?

Jordan sonrió. —Tenemos un tema pendiente, sí.

—Bueno… Supongo que si ha esperado una semana, es que no es urgente ¿no?

Mandy pasó junto a él y se dirigió a la casa. Entró y dejó la puerta abierta. Jordan la siguió intentando mantenerse serio y no soltar la risa. No quería enfadarla más de lo que estaba. Entró y cerró la puerta tras de sí.

—Tenía que analizar bien lo que me propusiste, Mandy… No es tan fácil como a ti te parece que es.

Ella estaba al pie de la escalera cuando él habló, y se revolvió.

Menudo imbécil.

—¿Tengo cara de idiota? —regresó sobre sus pasos, y se plantó delante de Jordan, mirándolo rabiosa—. Mira, niño… Si me dices que hablamos, me llamas. Y si ves mi llamada perdida, me la devuelves. Quiero que seas tú, Jordan, pero no pienses ni por un segundo que te voy a dejar jugar este juego conmigo. Vuelve a pasar de mí, y me abro. ¿Está claro?

—No pasé de ti…

Mandy no sólo lo interrumpió, dio un paso más y lo enfrentó. —¿Está claro, o no?

Él la miró con ternura y al final asintió.

—Bien —replicó ella—. No voy a hablar de negocios hoy, así que si has venido a eso, puedes irte.

Jordan la vio volverse sin más y subir la escalera hacia la primera planta. Entonces, las palabras de Jason sobre lo que funcionaba o no funcionaba con una mujer, volvieron a su mente. Cada segundo que pasaba tenía más claro que con esta mujer, no funcionaría. Había sido un error no devolverle la llamada. Jordan asintió. Sí, había sido un error que no volvería a cometer.

En la cocina, Mark y su padre se miraron divertidos. Mandy había sacado las uñas. Los siguientes capítulos de la historia «Jordan & Mandy» prometían ser apasionantes.

Cuando Jordan entró, las miradas hablaban por sí mismas. Pero por si cabía alguna duda, John se lo aclaró.

—Mandy 1, Jordan 0 —le dijo palmeándole el hombro con cariño—.Ven, come algo y repónte para el siguiente asalto.

Jordan se sentó a la mesa sonriendo violento, y se dispuso a recuperar fuerzas con un trozo de la mejor torta de queso y moras del país.

Para vérselas con Mandy, desde luego, le haría falta.

 

* * *

 

Mandy no habló de negocios aquel día. Ni el siguiente. No fue hasta el domingo después de comer, cuando Jordan volvió a intentarlo por quinta vez en tres días y el muro cedió.

Mientras el resto de la familia miraba televisión en el salón, Mandy escuchaba la exposición de Jordan en la cocina, con la vista fija en su pocillo de café.

Seguía enfadada. Y seguía celosa.

Celosa de que hubiera corrido a darle explicaciones a su barbi, y a ella la hubiera tenido una semana esperando una decisión. Y lo peor de todo era que admitir que estaba celosa la enojaba mucho más que todo lo demás. Porque los celos no podía controlarlos. Los sentía. No los había sentido en la vida antes, y no sabía cómo manejarlos.

—Las seis fechas que tienes en diciembre son impepinables. Si no cumples, te va a costar un montón de pasta, así que yo te aconsejo que actúes. Año nuevo, vida nueva. Y con la discográfica… las actuaciones comprometidas ya están cumplidas, aunque en algún momento del año tendrás que volver a entrar en estudio con un álbum nuevo y habrá que negociar las actuaciones promocionales, pero eso se verá en su momento… Estuve echando un vistazo a los festivales. Varios coinciden mes, así que va a haber que montarlo muy bien, si no vas a acabar de cama…. Las actuaciones en ciudades más pequeñas se pueden coordinar en relación a los festivales. Con tus actuaciones especiales para fans, lo mismo… Creo que puede funcionar —Jordan estiró las piernas, bebió un sorbo de café—. Va a ser una pila de trabajo y engranar las cosas muy bien, pero puede funcionar bien…

Miró a Mandy. Ella seguía con su vista fija en la cucharilla con la que removía el café, algo ausente.

—Vas a tener que modificar un poco tu imagen —continuó Jordan al ver que ella no decía nada—. Tejanos, Mandy. Ropa más normal. No quiero tener que estar sacándote vaqueros salvajes de encima…

Los ojos femeninos se llenaron de una mezcla de vanidad y rabia.

—Me los vas a tener que quitar de encima igual. Lo que les gusta no es mi ropa.

Cierto. Como para que no les gustara…

—Tejanos, Mandy —repitió masculino. Hizo una pausa y añadió—. Y un cinco por ciento más.

La mirada de ella se desplazó del pocillo de café a los ojos de él, desafiante.

—Vaya… —se recostó contra el respaldo de su silla y se cruzó de brazos—. Eso es un montón de dinero, ¿sabías?

 

En aquel momento Mark se disponía a entrar en la cocina, pero se detuvo. ¿Cinco por ciento más? Sonrió divertido y se apoyó junto al marco de la puerta a ver qué contestaba Mandy.

 

—Tu proyecto es un montón de trabajo.

Mandy continuó mirándolo, desafiante. Así que no había vuelto con el rabo entre las piernas…

Está bien, sabes lo que vales. Me gustas, chico.

—Por un cinco por ciento más, te voy a querer pegado a mi sombra las veinticuatro horas del día. Todos los días.

—Dieciséis —puntualizó él—. No voy a dormir contigo.

Mandy sonrió. Jordan también; era la primera sonrisa auténtica que veía en aquel rostro hermoso, en tres días.

—Encárgate de que tus chicas lo sepan, ¿vale?

Había dicho “chicas”, pero quería decir “barbi de apellido ilustre”. Jordan leyó entre líneas.

—Ya lo saben —contestó, masculino.

 

Mark se frotó las manos y volvió al salón a compartir las noticias.

 

Mandy asintió y se puso de pie. Jordan la miró mientras se alejaba hacia el salón, con las manos en los bolsillos de los tejanos.

Sus ojos como siempre desde hacía años, la recorrieron. Desde aquella melena rizada que le cubría hombros y espalda, a través de unas curvas de vértigo que no conseguía disimular ni aunque se pusiera un jersey dos tallas más grande como el azul que llevaba… Hasta las deportivas, en sus pies, resultaban sexy.

Es que era sexy. Toda ella. La mujer más sexy del planeta.

Dieciséis horas por día con Mandy. Siete días a la semana.

Dios.

 Bombón, capítulo 10 (extracto)

© Patricia Sutherland

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Bombón, Sintonías 1. Disponible en formato impreso y digital aquí.

 

Amigos del alma, una historia de almas gemelas: sus protagonistas – II

A la protagonista femenina de Amigos del alma, no le di belleza física como hice con las de las primera y segunda entrega de la serie. Gillian tiene algo que yo llamo grandeza de espíritu, que la hace poderosa en el buen sentido de la palabra, porque tira de lo mejor que hay en cada uno. Es de ese tipo de persona, que todos hemos conocido alguna vez en la vida, a cuyo lado te sientes bien, a gusto. No entiendes muy bien cómo sucede, pero sucede.

Aunque Jason hable de lo mucho que le gusta su pelo largo y sus formas divertidas, la verdad es que lo que lo encadena a ella es que para él, Gillian es gigante.

Y efectivamente lo es, por su esperanza imbatible y su profunda capacidad de agradecimiento.

Esta es Gillian McNeal, el ángel de Sintonías.

Sofá bien cómodo, una buena taza de café… y mi nueva novela romántica

«Primer amor», ya está en máquinas – II .

Dicen que reírse de uno mismo es sano además de un signo de inteligencia :-) Yo lo tomé al pie de la letra a primeros de julio, cuando un par de días después de anunciar aquí, con bombo y platillo que «Primer amor ya estaba en máquinas», me avisaron que no estaría a la venta hasta noviembre. Glup. No hay nada como una metida de pata aireada a los cuatro vientos ¿a que no?

Me he pasado todo el verano con la sensación de que cada día duraba lo que dos, ansiosa porque llegara el momento de empezar a hablar de la segunda de la serie Sintonías, la que cuenta una historia de amor que me resultó especialmente agradable escribir. Después del cierto «stress» que supone manejar personajes con un punto subido de sensualidad como Mandy, la protagonista de la anterior, volver al romanticismo de la mano de Shannon, para mí fue… No se, liberador.

Además, Mark es un tipo muy, muy especial. A pesar de sus ideas sobre la familia, la mujer y su rol social. O quizás, precisamente por eso. Echale un vistazo a esto y juzga por ti misma.

El preview de los capítulos promocionales no estará accesible hasta dentro de un par de semanas, pero ya han publicado esta entrevista y el resumen de la novela.

Bueno, «Primer amor» no habrá llegado a tiempo para la tumbona en la playita y la piña colada, pero para tu sofá favorito, ese que es súper cómodo, sí.  Algo es algo.