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Acerca de patriciasutherland

Además de escribir novela romántica y leer, adoro la música. Me gusta el jazz, el r&b y últimamente, el country moderno. Encontrarás más información sobre mí, en la pestaña correspondiente de mi blog.

Novela romántica: historias de éxito con cubiertas al pastel.

Lo encontré. Recordaba un artículo sobre novela romántica que en su momento me había impresionado lo suficiente como para guardar una copia, pero lo di por difunto en el último fallo del sistema.

Data de hace un par de años y en un razonamiento inusual que incluye cuestiones de desarrollo sostenible, Dave Pollard, su autor, explica por qué la novela romántica es literatura de liberación.

La única clave para conseguir la igualdad de poder para las mujeres (en relación a los hombres) es la educación. Y dentro de ella, uno de los mejores métodos es a través de historias de triunfos que nos permitan moldear nuestro comportamiento con ejemplos que conducen a ellos. Según Dave Pollard, las novelas románticas son las historias de éxito por excelencia.

Y más que eso. De hecho, las llama literatura subversiva porque animan a las mujeres a no conformarse con la desigualdad, a establecer mayores aspiraciones y les muestra formas de convertir esas aspiraciones en realidad, principalmente a través de «domesticar a los hombres, y de alguna forma, usurpar su poder».

También arremete contra la crítica habitual que se hace a los héroes de las novelas románticas, esos seres temperamentales, arrogantes, y «perfectamente irreales», diciendo lo que a nosotras nos resulta evidente, pero a la crítica literaria no: la fortaleza del héroe, es una medida del poder de la heroína.

Como bien dice Pollard, la novela romántica se apoya en la realidad más sólida, porque tal como lo demuestra la historia, «las grandes mujeres se han visto forzadas a conseguir el poder y el éxito a través de los hombres».

Excelente artículo el de este anglocanadiense que te recomiendo que leas. Una mujer no habría podido expresarlo mejor.

Chicas, cuidado con lo que leéis…

Algunos consejeros matrimoniales advierten que los mensajes distorsianados sobre el amor, los hombres y las relaciones que transmiten las novelas románticas hoy en día, pueden desequilibrarnos tanto (a las mujeres), como la pornografía a los hombres.

¿Qué tal?

Más o menos así empieza este post, que por cierto, dio lugar a un goteo interminable y enardecido de comentarios a favor y en contra.

Seguramente me habría pasado completamente desapercibido si no hubiera sido la segunda vez en una misma semana que alguien asociaba novela romántica y porno. Aunque las dos columnas publicadas están muy bien planteadas, resulta evidente que el propósito era dar lugar precisamente a esa avalancha de comentarios.

Y no es lo que parece a simple vista: en el fondo, no dicen que sean cosas comparables sino que la novela romántica es a la mujer, lo que el porno al hombre: un escapismo sensual/sexual, distorsionante, que puede resultar adictivo.

No voy a entrar en el debate porno sí, porno no y su equivalente en el género romántico porque honestamente, no me parece relevante.

Las palabras «escapismo» y «distorsionante» sí me parecen importantes. Leer es una de las formas más habituales de informarse, una que está generalmente, al alcance de todos. Leer forma, instruye, entretiene, y muchas veces, nos permite encontrar respuestas a cuestiones personales de las que no siempre estamos dispuestos a hablar. Otras nos aporta consuelo, alivio, y como mínimo, compañía. No hay lecturas escapistas. Hay personas que desean escapar y quien desea «escapar» de su realidad, lo hará con un libro, o con cualquier otra cosa.

La cuestión de los mensajes distorsionantes ya son palabras mayores. La principal acusación que se hace a la literatura romántica es que ofrece una visión irreal de la relación romántica. Presenta hombres atractivos, seguros de sí mismos, generosos, que además protegen, escuchan y respetan a la mujer que aman. Cuando se trata de romance erótico, además esos hombres son siempre amantes excepcionales. ¿Mensaje distorsionado? Decir que una mujer se sienta frustrada porque su hombre no se asemeja a los héores de sus novelas es tan delirante como dar por hecho que lo normal, lo esperable, es que su hombre sea justo lo contrario. A ser mejor hombre y mejor mujer, se aprende.

Lo hermoso o lo feo están en los ojos del que mira. Es una experiencia emocional, y por lo tanto, subjetiva. Pero el amor, ese sentimiento motor de nuestras vidas no es subjetivo, es el resultado de amar.

Y amar es un verbo, denota una acción: solo hay una forma de amar, y es haciéndolo.

Lo que las mujeres dicen sobre…

Hombres y supermercados, dos opuestos irreconciliables.

  1. En el hiper, nunca te pongas en la cola de una caja atendida por un hombre.Vas a tardar más. Un hombre es demasiado cabeza dura para pedir ayuda con ese código de barras que el lector no lee o cuando se queda sin bolsas de plástico.
  2. No mandes a un hombre al super a menos que no necesites la leche y los huevos en mínimo dos horas, que es lo que va a tardar en encontrarlos en las góndolas. Puede que se vuelva sin alguna de las dos cosas porque los hombres no piden ayudan.
  3. Su incapacidad de encontrar algo aunque lo tengan delante (o tal vez, de decidirse por una de las miles de marcas) es también aplicable a la nevera de casa: ¡tampoco allí encuentran nada! (“Cariño, ¿dónde está la mermelada? “ – pregunta él mientras husmea en el interior de la nevera. Respuesta: “¿Preguntas por ese bote de tapa roja que tienes justo delante de tus narices? Pues ahí, justo delante de tus narices”).

De The Lipstick Chronicles. Women Rule.

 

Personalmente, creo que “conspiran” para librarse de dedicar tiempo a lo que no les gusta hacer: nadie puede ser tan memo, a menos que se lo proponga.

 

Ahora que releo lo que acabo de escribir se me ocurre…

 

Entre esas cosas que no les gustan ¿no estará “pensar”? ;-)

Novela romántica: ¿Por qué nos critican tanto? – II

Como sabes, Estados Unidos marca la pauta de lo que ocurre con el mercado de la literatura romántica. Según el último estudio (de 2005 sobre cifras de 2004) de mercado publicado por Romance Writers of America, posiblemente la asociación de escritores del género más importante de ese país, la categoría novela romántica domina el mercado de la edición de bolsillo (en rústica) con nada más ni nada menos que un 54.9%. Y representa un 39.4% de todo el género de ficción vendido en 2004.

Su estudio proporciona además algunos datos interesantes. Veamos.

  1. El 22% de quienes leen novela romántica, son hombres. ¿Qué tal? ¿Usarán las tapas de una PlayBoy para esconder la cubierta? ;-)

  2. Empezamos pronto a leer el género: un 1% tiene apenas 13 años. A esa edad, si no recuerdo mal yo leía «Mujercitas»… (lo de mi gusto por las sagas familiares viene de entonces ¿ves?)

  3. Y tachan-tachan… ya se que hoy en día ir a la universidad no es necesariamente sinónimo de un alto nivel cultural como lo era hace algunas décadas, pero resulta que un 42% de los que leen el género tienen al menos un título universitario. ¿Dónde deja este dato la imagen de la mujer con el pañuelo en la cabeza y la fregona, que se lee una «novelita rosa» entre lavadora y lista de la compra? Si es que alguna vez fue una escena real, obviamente, es historia.

Ahí queda, para que conste a los que nos critican tanto: 1.2 billones (con B) de dólares en ventas en 2004; 64.3 millones de lectores. Y ésto, solo en Estados Unidos.

¿Quién dice que una novela se empieza a leer por el principio?

A veces no tomas conciencia de que no sigues la norma hasta que algo que lees o te dicen te hace caer en la cuenta. Mis amigos ya creen que es bastante raro que no le de a un autor más que las primeras páginas para decidir si leo su libro o no. Para mí no es raro, es lógico: si en las diez primeras páginas no ha conseguido despertar mi interés ¿qué probabilidades hay de que lo haga en las otras doscientas veinte? Después de todo cualquier escritor sabe que un agente o un editor no le dará más de las cinco primeras para decidir si lo archiva en la papelera o le pide el resto del manuscrito, que yo le conceda la ventaja de otras cinco es más que suficiente.

Leyendo este post de Sabrina Jeffries (Seducir a un bribón, Una noche con el príncipe, Complacer al príncipe) me he dado cuenta que me salto la norma en otra cosa más: pispeo el final.

Sabrina dice que lee el final porque no aguanta la tensión de saber qué sucederá y si no lo hace, se pierde detalles jugosos con tal de llegar lo antes posible al último capítulo. A mí, la tensión no me preocupa. Echo un vistazo al final por la misma razón que leo las primeras páginas: para saber si el autor será capaz de mantenerme interesada o no.

Igual que a ti, me enseñaron que las cosas tienen un orden y que hay que respetarlo, pero siguiendo ese método me comí tantos pelmazos, incluidos algunos grandes nombres de la literatura, que decidí pasar del orden prestablecido. Además, lo verdaderamente grandioso que sucede cuando leo es esa conexión entre las palabras del escritor y las emociones que experimento a través de ellas. Para mí, leer es un placer. Y en el placer, como en el sexo, lo que cuenta no es precisamente el orden prestablecido ¿no te parece? :-)

Consejos eróticos y citas científicas.

No tenía pensado escribir sobre erotismo, pero cuando ví este post no me pude resistir. En blogs relacionados con literatura romántica, he visto citar personajes famosos, escritores vivos y muertos, artículos de prensa de contenido variado, pero ¿estudios científicos publicados en la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos? Es la primera vez, palabra.

Como lo lees. The Blushing Ladies, un blog que mantienen varias escritoras de novela romántica erótica, dicen que lo mejor que pueden hacer los hombres para estimularnos en esos días «que nos duele la cabeza», es leernos (!) un poema, una historia, un capítulo de alguna novela, cualquier lectura romántica o subida de tono, según preferencias. Nosotras somos «auditivas», ellos, «visuales». Y sí, aportan dos enlaces a sendos estudios científicos recientes sobre el tema.

Bueno, ya que parece que ahora está «probado científicamente» habrá que comprobarlo personalmente ¿no? :-)

Tumbona, relax… y mi nueva novela romántica: «Primer amor» ya está en máquinas.

Según lo previsto este verano verá la luz la segunda novela de mi serie Sintonías, «Primer amor» de la que puedes encontrar más información aquí.

También según lo previsto, yo retomaré mis posts de los sábados ofreciendo lecturas abiertas de capítulos de mis novelas, a la vuelta de las vacaciones cuando «Primer amor» esté ya publicada y los primeros capítulos, sean accesibles a suscriptoras de Jera Romance. Es lo acordado, lo siento. Siempre puedes suscribirte gratuitamente a Románticas, su boletín de noticias, y tener acceso preferente al preview de varios capítulos de todas las novelas que vayan publicando, no solo las mías. En cualquier caso, mis posts de los miércoles continuarán normalmente y el sábado 1 de septiembre volveré a la blogosfera sabatina con la lectura abierta del prólogo y el primer capítulo de «Primer amor».

¡Ah! Se me olvidaba… Si estabas siguiendo «Bombón» (ver este post), Jera Romance estará ofreciendo a sus sucriptoras acceso libre a otros dos capítulos, el nueve y el diez. Serán los últimos abiertos y se publicarán en julio. Ellas te avisarán cuando estén online (si estás suscripta).

Por mi parte, solo me queda desearte que pases un buen verano, descanses… ¡y leas muchas novelas románticas!
Yo haré otro tanto ;-)

Los trailers llegan a la novela romántica: ¡ésto es Hollywood!

Sí, señora. Fíjate si será competitivo el mercado del género romántico en Estados Unidos, que ahora hacen trailers para presentar las novelas. La idea, según Lori Morningstar-Villarreal que ha utilizado este recurso para presentar y promocionar su última novela romántica es «conectar de forma más personal con sus lectoras». Nunca leí nada suyo y viendo su trailer no me sentí especialmente conectada. Firme partidaria como soy de los avances tecnológicos aplicados a las artes, me dio que pensar. La globalización y la fuerza que tiene la literatura romántica en USA hacen que lo que hoy se requiere de una escritora allí, dentro de un tiempo sea también requisito en el resto del mundo.

No me malinterpretes, el trailer de Lori está bien, es como una de esas presentaciones de Power Point que circulan por la web, pero más elaborada (clic para verlo). La cuestión es: en esta loca carrera por vender, vender, vender ¿hasta qué punto un escritor vende por su buen arte, o por las técnicas innovadoras de marketing que use su editorial? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que esos trailers retraten una escena de la novela con actores de carne y hueso, o virtuales? ¿Y cuánto más hasta que las editoriales compitan por el trailer más impactante, que no implica necesariamente una mejor novela? ¡Igual ya se está haciendo, y yo no me he enterado!

Asistencia a ferias, firmas de libros, entrevistas… ¡y ahora trailers! Como además escribimos libros, los escritores empezamos a parecernos peligrosamente a estrellas de cine ¿no te parece? ;-)

Jordan Wyatt, un personaje de novela romántica que cobró vida.

Los escritores de ficción suelen contar que hay personajes de sus historias que parecen cobrar vida y tomar sus propias decisiones. A la hora de plantearme mis héroes y heroínas me gusta trabajarlos a fondo antes de empezar a escribir, conocerlos bien, tener una imagen clara de cómo son, para que la historia fluya. Así que normalmente, no me dan sorpresas.

Jordan Wyatt fue una excepción. En mi imaginación, él era el hombre que siempre estaría junto a Mandy, cuidando de ella. Habría truenos y relámpagos en su relación profesional, eso sí, eran inevitables. Pero cuando me puse a escribir… Jordan cobró vida y tomó sus propias decisiones

Sí. Tenía que escribir una historia que el protagonista masculino acababa de coger por el mango, como si fuera una sartén. Necesitaba aclararme así que eché mano de un recurso que uso a veces para elaborar mis personajes: lo entrevisté. A las chicas de Jera Romance les gustó tanto la idea que me pidieron que puliera el texto para publicarlo. Y éste es el resultado.

Léelo con atención porque da pistas importantes sobre los siguientes capítulos de la novela. Capítulos que no estarán abiertos a lectura, lo siento ;-)

Nota: Algunos capítulos sí que están abiertos. Puedes acceder a ellos desde aquí, al final del post.

Mis inicios en la novela romántica: Helen Fielding tuvo la culpa.

Curioseando webs y blogs dedicados a literatura romántica me sorprendo de la forma y el momento en que llegué al género como lectora. Lo habitual, parece, es empezar en la adolescencia y estrenarse con una de las grandes: Nora Roberts, Karen Robards, Danielle Steel… Yo aterricé en el 2000, lo hice con «Bridget Jones – The Edge of Reason» (la continuación del «Diario de Bridget Jones») y no me enteré que lo que había leído era novela romántica -la que inauguró una nueva subcategoría dentro del género, el Chick Lit- hasta cuatro años después. ¡Vaya performance!

Recuerdo que hojeaba el libro mientras esperaba que cortara el semáforo para cruzar y no podía parar de reír a carcajadas. Me pareció divertídisima, fresca, ágil y, no se, diferente. En ningún momento se me cruzó por la mente que pudiera ser novela romántica.

Si tengo que ser completamente franca, no he vuelto a leer una novela romántica moderna que me gustara tanto como las que Helen Fielding se sacó de la manga. También debo admitir que después de varios planchazos con «recomendaciones» ajenas (de foros, de webs, de amigas), he empezado a leer siguiendo un criterio que tiene algo de método y bastante de pálpito. Como en todos los géneros, en romance hay autoras que hay que leer (aunque luego no te gusten). Así que me las ingenié para fabricarme una lista con las «infaltables» y lo que las caracteriza (según críticos/lectoras), por ejemplo: Judit McNaught/»los mejores besos». Normalmente prefiero leer en versión original, así que a la hora de comprar, entro en Amazon, saco un listado de los títulos publicados de la autora que pretendo leer, y ahí me olvido del método: compro dos o tres por pura intuición -no leo ni los resúmenes-.

De este experimento contínuo, de momento, he sacado en claro que hay autoras que no me gustan nada, aunque les reconozco el inmenso mérito de estar en esa lista. Y también que hay otras con las que conecté desde la primera página, más allá de la novela en cuestión. Por su estilo. Es el caso de Robin Schone. Esta mujer para mí fue todo un descubrimiento. Hay tanta sensualidad, tanto erotismo como elegancia en las escenas que describe. No es que la novela romántica erótica sea una subcategoría que me guste especialmente, la verdad es que no. Como he comentado en otro post, prefiero lo sensual a lo sexual, lo intuido a lo gráfico, pero lo que nunca me habría imaginado allá por el verano del 2000 cuando me carcajeaba en un semáforo por culpa de Helen Fielding, es que otro verano, seis años más tarde estaría en una playita con una novela erótica entre las manos.

¡Y disfrutándola!

Quién sabe, teniendo en cuenta el progreso hasta el momento, igual en otros seis soy yo la que me despacho escribiendo una de romance erótico… :-)

¡Wow!