Novela romántica histórica: los diez mejores romances medievales.

Normalmente, soy yo la que me intereso por un tema, escribo una entrada sobre él y la publico, pero en esta ocasión será algo diferente, algo más colaborativo.

Verás, este año me he propuesto acercarme a la romántica histórica y como siempre me han atraído los temas relacionados con la Edad Media, me ha parecido que lo mejor sería empezar por ahí. Siendo una época que ha generado tantas películas y libros, imaginé que sería sencillo encontrar unas cuantas buenas novelas románticas ambientadas en ese período, pero no está resultando así.

Busco novelas románticas históricas que transcurran durante el período comprendido entre los siglos V y XV. Vikingos, caballeros medievales, etc, etc… Así que si me sigues, o llegas a esta entrada de casualidad, y «estás puesta» en romance histórico (y te apetece echarme un cable, claro está), cuéntame:

¿Cuál es la mejor novela que has leído y por qué te parece la mejor?

¿Sabes de algún grupo/foro especializado en romance medieval (da igual si es en español o en inglés)?

Desde ya, un millón de gracias.

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29/05/10: Empiezan a llegar las «contribuciones» ¡Qué bien! Provisionalmente, las iré listando a continuación por orden de llegada. Más adelante, intentaré «rescatar» los títulos más leídos -y mejor puntuados por las lectoras- y crear un ranking. La idea es acabar generando una entrada que no sólo me resulte útil a mí, sino que aporte información relevante a otras lectoras interesadas en el romance medieval (como ves, mi gusanillo «documentador» siempre puede conmigo ¡qué le vamos a hacer! ).  ¡Anímate!

  1. Saray recomienda los romances medievales y vikingos de Jude Deveraux y Johanna Lindsey (¿algún título en particular de estas autoras que sugiere Saray? Si tienes alguno en mente, ya sabes, no te cortes :-))
  2. Un reino de ensueño, Judith McNaught (recomendada por Olivia Ardey).
  3. Fronteras de pasión, Virginia Henley (recomendada por Olivia Ardey).
  4. Condena de amor, Virginia Henley (recomendada por Olivia Ardey).
  5. Un año y un día, Virginia Henley (recomendada por Silvia).
  6. Lady Johanna, Julie Garwood (recomendada por Vachara).
  7. El premio, Julie Garwood (recomendada por Vachara).
  8. La novia rebelde, Julie Garwood, Serie Novias (recomendada por Vachara).
  9. La boda, Julie Garwood, Serie Novias (recomendada por Vachara).
  10. El secreto, Julie Garwood, Serie Secretos (recomendada por Vachara).
  11. El rescate, Julie Garwood, Serie Secretos (recomendada por Vachara).
  12. La música de la sombras, Julie Garwood, Serie Secretos (recomendada por Vachara).
  13. Indómito, Elizabeth Lowell (recomendada por Carmen).
  14. Prohibido, Elizabeth Lowell (recomendada por Carmen).
  15. Hechicera, Elizabeth Lowell (recomendada por Carmen).
  16. La saga Montgomery, Jude Deveraux (recomendada por Silvia).
  17. Fuegos de invierno, Johanna Lindsay (recomendada por Elina).
  18. Las novelas de Lynn Kurland (recomendadas por Carmen).
  19. El caballero de la brillante armadura, Jude Deveraux (recomendada por Carmen).

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01/09/10: Gracias a todas las personas que han participado. Hoy he deshabilitado los comentarios y he publicado una nueva entrada con el «ranking» prometido. Este es el enlace.

Novela romántica: ¡ay, esas portadas pastel!

¿Recuerdas aquellas portadas pastel que «cantaban» tanto?
¿Te acuerdas de cuánto nos quejábamos por tener que forrarlas para poder seguir leyéndolas en el bus sin convertirnos en el centro de atención?

Pues, ¿sabes qué? No tires el papel de forrar aún porque igual lo necesitarás.

Esta entrada será breve. Todavía estoy en shock… Tras una semana oyendo a varias personas que conozco hablar y hablar sobre la romántica erótica de Ellora’s Cave, le dije a una de ellas «vaaale, déjame una y le echaré un vistazo».

Total, que ayer me regaló ésta:

¡Madre del Amor Hermoso! ¿Tendrá página central con imágenes a todo color, como la PlayBoy?

Es un ebook, así que no tendré que forrarlo, pero, entre nosotras, no sé si me animo a abrirlo :-)

Ya te contaré.

La novela romántica a estudio

¿Creías que nos íbamos a librar? Craso error, querida. De alguna manera había que explicar el éxito comercial inapelable del género romántico, ¿y por qué no echar mano de la psicología evolucionista para intentarlo? Después de todo, las mujeres somos ejemplares de una especie, y como tales, nuestros hábitos son «estudiables».

¿Que de qué va todo esto? Te cuento.

Dos investigadores canadienses, Maryanne Fisher (St Mary’s University, Nova Scotia) y Anthony Cox (Centre for Psychology and Computing, Dartmouth) decidieron comprobar si la inclusión de determinadas palabras en los títulos de las novelas románticas confirmaban, de alguna manera, los principios de la psicología evolucionista. Esto es, que detrás del éxito de determinadas palabras de uso frecuente en la narrativa romántica, se esconde nada más y nada menos que nuestros queridos impulsos hacia el apareamiento, a los que ya me referí en ésta entrada.

Así las cosas, y partiendo de que estos impulsos hacia el apareamiento y la reproducción, desarrollados a lo largo de miles de años, implican que las mujeres buscan hombres fuertes además de fértiles con recursos, buena salud, buena presencia, y capaces de asumir compromisos duraderos, tomaron un total de 15.019 novelas publicadas por Harlequin y analizaron sus títulos. Supusieron que palabras como bebé, padre y paternidad; riqueza, magnate y millonario; boda, compromiso y novia, o guapo, atractivo y atlético, se llevarían la palma. Y acertaron… Parcialmente.

¿Imaginas cuál fue la palabra que aparecía más veces entre los 15.019 títulos? Exacto: amor. (¡Qué casualidad!)

Siguientes en el ranking fueron: novia, bebé, hombre y matrimonio. Otras que también aparecían con frecuencia eran cowboy, noche y enfermera. Y en cuanto a  las profesiones más comunes en las novelas románticas: doctor ganaba por goleada, seguida de cowboy.

Según los investigadores, las veinte palabras más utilizadas sugieren que el compromiso a largo plazo y la reproducción son importantes para las lectoras, y que aunque no encontraron palabras relacionadas con recursos económicos o atractivo físico, sí hallaron las palabras doctor y cowboy, y otras relacionadas con altos ingresos o con ocupaciones que requieren buena forma física.

La conclusión de este estudio, que los autores publicaron en el Journal of Social, Evolutionary and Cultural Psychology, fue que los títulos de las novelas que publica Harlequin son «coherentes con las estrategias femeninas de búsqueda de pareja, lo cual explicaría su éxito internacional continuado».

Sospecho que ésto no ha sido ningún descubrimiento para los ejecutivos de la multinacional canadiense.

Alfredo Álamo, que también recoge la noticia en éste artículo de Lecturalia, se pregunta cómo encajan en la conclusión a la que llegaron los investigadores, los vampiros, hombres lobos y highlanders que viajan en el tiempo, que arrasan desde hace unos años. Bueno, para «las criaturas de la noche» la respuesta me parece evidente: el amor, nuevamente. El más idealizado de todos, el amor eterno.

En cuanto a los «highlanders que viajan en el tiempo», no tengo la menor idea… Habrá que preguntárselo al experto en la materia, el blogger de LiteraturaTorcida 1, ¿no te parece? :-)

1 Si no has tenido ocasión de leer su post humorístico sobre la sinopsis de la novela romántica Amar a Morgan, de Janet Chapman, por favor, hazlo. Vas a llorar de risa.

Fuente: The Guardian.

Novela romántica Amigos del alma, una historia de almas gemelas – Extracto, 2ª parte.

Ésta es la segunda parte del extracto que publiqué la semana pasada. Ambos corresponden al capítulo 18 de la novela. Si no has tenido ocasión de leerlo, échale un vistazo al post: allí encontrarás también sinopsis y otra información que te ayudará a ponerte en situación :-)

¿De acuerdo? Entonces, empecemos…

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Amigos del almaTan pronto Victoria y compañía desaparecieron de la vista, Gillian liberó su mano.

La próxima vez que quieras marcarte un farol, búscate a otra… ¿vale?

Quería estar enojada, que su voz sonara molesta. Pero era consciente de que ni parecía enojada ni sonaba molesta. Le había gustado que pusiera a distancia a esa mujer. Y también, la idea de que tal vez estuviera pensando quedarse en Camden.

No era un farol —contestó él de lo más natural, y tiró el cucurucho vacío a la papelera.

Gillian se volvió a mirarlo.

¿A no? —paró en seco delante de él—. Le hiciste creer que estabas conmigo y no estás conmigo, Jason.

Él avanzó un paso más, le rodeó el cuello en un abrazo holgado más desafiante que sugerente y la miró desde sus alturas, provocativo.

Sí que estoy contigo. Es lo que quiero. Lo que te pedí hace un siglo. Que sigas pensándotelo no cambia nada.

Gillian sonrió igual de desafiante. —Como no me saques las manos de encima, te voy a patear el culo.

¿Tú solita? —Jason sonreía.

Y no se movía.

Gillian bajó la vista y cuando volvió a mirarlo no había rastro de sonrisas en su cara.

No soy Victoria. El día que quiera que me toques, no me voy a insinuar. Te lo voy a pedir, sin más.

Los ojos de Jason descendieron lentamente a sus labios. Se quedaron ahí unos segundos que a ella le parecieron eternos. Al final regresaron a sus ojos.

Y… ¿eso cuándo va a ser?

No había acabado la frase que a Gillian un escalofrío la hizo estremecer, recordándole lo vulnerable que era. Especialmente, cuando él tomaba la iniciativa así.

Suéltame, Jason.

«Ay, niña, cómo me pones» pensó mientras se apartaba de forma ostensible con una sonrisa radiante que a ella le sentó como un tiro.

No juegues a este juego, Jay. Se nos va a escapar de las manos y hay cosas importantes por medio.

Por supuesto que jugaría a ese juego.

Y todos los que hicieran falta hasta encontrar la manera de que a ella las cosas se le escaparan de las manos. Y por lo pronto iba a llevar el juego un poquito más allá, a ver qué tal lo aguantaba.

Jason echó un vistazo a los demás. A pocos metros de allí, hacían que charlaban pero no se perdían detalle. Necesitaban escabullirse un rato.

Ven, demos un paseo —dijo ofreciéndole su mano que ella, naturalmente, no tomó. La sonrisa de él se hizo más grande cuando se dispuso a iniciar la maniobra de distracción—. Cógela, no hundas mi reputación delante de esos cotillas.

Qué listo era… Ella meneó la cabeza. Lideró el camino sin coger su mano, mirando a otra parte para esconder la sonrisa.

¿Qué? —dijo al rato, espiándolo por el rabillo del ojo—, ¿vamos a tener otra conversación trascendental?

Él la miró feliz. Sonaba tanto a la Gillian de siempre…

No sé, ¿quieres? Hoy no estoy muy trascendenal que digamos.

¡Alabado sea Dios! —replicó ella risueña, en un suspiro.

Él también empezaba a sonar como su amigo del alma.

Al oírla, Jason se detuvo sin darse cuenta.

¡Cómo echaba de menos ésto!

Se apoyó contra una de las columnas de madera que bordeaba el sendero curvo, para disfrutar a gusto ante la mirada sorprendida de ella.

Joder, Gill… ¿Dónde te habías metido?

Ella se encogió de hombros. Era largo y complejo de explicar y además, a estas alturas, importaba poco. En realidad, cada día importaba menos.

Jason se cruzó de brazos. Fue una jugada premeditada. Y ella, aunque lo sabía, siguió cada movimiento con la misma atención que había seguido todo lo relacionado con él durante años.

Pero con un interés distinto, claramente sensual.

Si no aflojas el lazo, se va a romper —dijo él. Gillian clavó los ojos en el suelo cuando el corazón empezó a darle martillazos en las sienes—. Te necesito, Gillian ¿entiendes lo que digo?

Dios, sí. Claro que lo entendía. Ella lo miró con los ojos brillantes.

¿No decías que no estabas trascendental hoy?

En otra jugada premeditada él respiró hondo, hinchando el pecho. Los ojos de ella siguieron el movimiento de esos pectorales increíbles que parecieron duplicar el tamaño cuando él insufló aire en los pulmones.

Eres muy inteligente —dijo, seductor—. Y me conoces bien, así que sabes que te estoy marcando al cuerpo. Y que voy a tumbarte.

Sí, lo sabía pero eso no evitó la descarga brutal que la sacudió al oírlo.

Y los dos sabemos que aunque te lo pienses otros mil años, solamente tienes tres opciones. Aceptarlo y decidir momento y lugar. Quedarte a ver cómo te tumbo y en ese caso, el que decide soy yo. O —procuró que su voz siguiera firme—, pedirme que vuelva a Dallas.

También lo sabía y justamente por esa razón había intentado mantenerlo a distancia con la esperanza de que eso lo enfriara. El efecto, en cambio, había sido al contrario. Lo que confirmaba que para mal o para bien, él iba en serio.

O creía que era así.

Pero eso no cambiaba el clima en su interior: estaba aterrada de dónde les conduciría ese camino. Y seguía necesitando tiempo. Y sí, también echaba de menos a su Jason.

Ella también lo necesitaba.

Gillian suspiró, se ajustó la coleta ante su mirada expectante y lo miró sonriente.

Si sigues entrenando así, vamos a tener que agrandar el hueco de las puertas. ¿En qué pensarás que te inspira tanto?

Él sonrió, todo vanidad.

«Quién sabe», contestó.

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© Patricia Sutherland

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Amigos del alma, Sintonías 3. Disponible en libro impreso y digital aquí.