Jordan Wyatt, un personaje de novela romántica que cobró vida.

Los escritores de ficción suelen contar que hay personajes de sus historias que parecen cobrar vida y tomar sus propias decisiones. A la hora de plantearme mis héroes y heroínas me gusta trabajarlos a fondo antes de empezar a escribir, conocerlos bien, tener una imagen clara de cómo son, para que la historia fluya. Así que normalmente, no me dan sorpresas.

Jordan Wyatt fue una excepción. En mi imaginación, él era el hombre que siempre estaría junto a Mandy, cuidando de ella. Habría truenos y relámpagos en su relación profesional, eso sí, eran inevitables. Pero cuando me puse a escribir… Jordan cobró vida y tomó sus propias decisiones

Sí. Tenía que escribir una historia que el protagonista masculino acababa de coger por el mango, como si fuera una sartén. Necesitaba aclararme así que eché mano de un recurso que uso a veces para elaborar mis personajes: lo entrevisté. A las chicas de Jera Romance les gustó tanto la idea que me pidieron que puliera el texto para publicarlo. Y éste es el resultado.

Léelo con atención porque da pistas importantes sobre los siguientes capítulos de la novela. Capítulos que no estarán abiertos a lectura, lo siento ;-)

Nota: Algunos capítulos sí que están abiertos. Puedes acceder a ellos desde aquí, al final del post.

Sobre héroes vikingos.

Cuando la realidad se mezcla con la leyenda.

A Jordan, el protagonista masculino de mi novela Bombón, lo llaman «vikingo». Elegí esa palabra para invocar la idea que tenemos de ellos: hombre de rasgos nórdicos, rubio, alto, fuerte y bravo.

Imagínate mi cara cuando dando vueltas por internet, mucho después de haber entregado el manuscrito, me entero que al parecer los verdaderos vikingos no eran exactamente así. Según Wikipedia.org, no eran necesariamente rubios aunque sí consideraban el color rubio como ideal y por eso usaban jabón para lavarlo y blanquearlo, con más frecuencia de lo que era habitual para la época. Tampoco eran lo que hoy consideraríamos como altos, no pasaban del metro setenta y seis como máximo, aunque teniendo en cuenta las condiciones de vida y alimentación de entonces, para su época sí lo eran. Menos mal que la fortaleza y la bravura no eran leyendas :-)

Por si interesa leer un poco más sobre ellos, estos son los enlaces de Wikipedia. La versión castellana difiere un poco de la inglesa.

En fin, como suele decirse, «cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia». En mi imaginación, el héroe de Bombón es así.