Sobre héroes vikingos.

Cuando la realidad se mezcla con la leyenda.

A Jordan, el protagonista masculino de mi novela Bombón, lo llaman “vikingo”. Elegí esa palabra para invocar la idea que tenemos de ellos: hombre de rasgos nórdicos, rubio, alto, fuerte y bravo.

Imagínate mi cara cuando dando vueltas por internet, mucho después de haber entregado el manuscrito, me entero que al parecer los verdaderos vikingos no eran exactamente así. Según Wikipedia.org, no eran necesariamente rubios aunque sí consideraban el color rubio como ideal y por eso usaban jabón para lavarlo y blanquearlo, con más frecuencia de lo que era habitual para la época. Tampoco eran lo que hoy consideraríamos como altos, no pasaban del metro setenta y seis como máximo, aunque teniendo en cuenta las condiciones de vida y alimentación de entonces, para su época sí lo eran. Menos mal que la fortaleza y la bravura no eran leyendas :-)

Por si interesa leer un poco más sobre ellos, estos son los enlaces de Wikipedia. La versión castellana difiere un poco de la inglesa.

En fin, como suele decirse, “cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia”. En mi imaginación, el héroe de Bombón es así.

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