Batiburrillo

Reflexiones — La economía de la infelicidad.

…Cegados por nuestro afán materialista llevamos una existencia de segunda mano. Parece como si nos hubiéramos olvidado de que estamos vivos y de que la vida es un regalo. Prueba de ello es que el vacío existencial se ha convertido en la enfermedad contemporánea más común. Tanto es así, que lo normal es reconocer que nuestra vida carece de propósito y sentido. Y también que muchos confundan la verdadera felicidad con sucedáneos como el placer, la satisfacción y la euforia que proporcionan el consumo de bienes materiales y el entretenimiento.

La paradoja es que el crecimiento económico que mantiene con vida al sistema se sustenta sobre la insatisfacción crónica de la sociedad. Y la ironía es que cuanto más crece el consumo de antidepresivos como el Prozac o el Tranquimazín, más aumenta la cifra del producto interior bruto. De ahí que no sea descabellado afirmar que el malestar humano promueve bienestar económico…»

De vez en cuando, lees u oyes algo que atrae tu atención de inmediato. Tu mente se queda pegada como chicle a esas palabras que te han cogido con la guardia baja y de pronto, parece que estuvieran hablándote a ti. Éstos párrafos que anteceden me sorprendieron a mí, esta semana, mientras desayunaba…

¿Suenan muy «new age» -además de estremecedoramente realistas-, verdad?

Pues, no son de la Revista Integral o CuerpoMente, y quizás por eso, precisamente, me tomaron desprevenida; pertenen al artículo «La economía de la infelidad» de Borja Villaseca, Director del Máster en Desarrollo Personal y Liderazgo de la Universidad de Barcelona, que apareció publicado en el Suplemento Negocios de El País el pasado 8 de Mayo. Sí, exacto, en las famosas páginas color «salmón» de uno de los periódicos más leídos de España.

Si deseas leer el artículo completo, lo encuentras aquí.