Y tú, ¿cuántos libros lees… a la vez?

libros2

Hoy: Y tú, ¿cuántos libros lees… a la vez?

No me he equivocado de pregunta y aunque de primeras pueda resultarte extraña, quizás te pase como a mí y acabes descubriendo algo nuevo acerca de tus hábitos de lectura. Algo en lo que, sencillamente, nunca te habías parado a pensar.

Soy escritora así que la lectura siempre ha tenido un lugar importante en mi vida. Es lógico; no conozco a ningún escritor que no sea un gran lector. En mi caso, comenzó como una afición muy temprana que con el paso del tiempo fue convirtiéndose en una necesidad. Por esto me refiero a que del mismo modo que no soy capaz de estar un día sin escribir, tampoco paso un día sin leer. Soy de las que se resisten a irse a dormir si no han caído cinco o seis páginas, como mínimo. Hasta aquí, todo (más o menos) normal; posiblemente te identifiques con lo que digo.

Pero resulta que hace unos meses descubrí que, a diferencia de la mayoría de las personas que conozco, yo nunca tengo un solo libro en proceso de lectura, sino varios. ¿Que cómo lo descubrí? Gracias al comentario de uno de mis contactos en Facebook que también tiene este hábito y lo compartió en la red social. Imagínate, mis ojos se quedaron clavados en ese puñado de líneas que me estaban descubriendo América. Fue muy raro eso de averiguar algo sobre mí a través de las experiencias de otra persona.

Sin embargo, así es como leo y lo es desde hace mucho tiempo. Recuerdo como si fuera hoy la cara de mi madre al ver la cantidad de libros que ponía en la maleta cuando salíamos de vacaciones. Entonces, claro, no existían los lectores digitales. ¡Si eras un ratón de biblioteca, el dolor de espalda lo tenías asegurado! Y sí, a mí también la pila me parecía grande, pero aunque por aquel entonces no fuera consciente de mi hábito, interiormente tenía la certeza de que no sobraba ningún libro de los que había en la maleta.

librosNo recuerdo exactamente cuánto leía entonces aunque sí me acuerdo de que leía muchísima ficción. Imagino que sería para compensar todo lo que me tocaba “empollar” en el colegio. Ahora, lo habitual es que tenga cuatro libros en proceso de lectura al mismo tiempo: tres de no ficción y uno de ficción. La semana pasada, por ejemplo, estaba acabando de leer “Nadie lo ha visto”, un novela negra de Mari Jungstedt y alternaba su lectura con dos libros sobre marketing (bastante menos aburridos de lo que pensaba que serían) y con la relectura de “Why We Love” (“Por qué amamos”), de la antropóloga norteamericana Helen Fisher. ¿Y no te pierdes con tanto libro?, dirás. Para nada. Es más, yo creo que ir alternando lecturas me ayuda a mantener la atención porque no le doy a mi mente tiempo para ponerse demasiado cómoda (¡que igual se duerme!).

¿Te cuento qué otras cosas averigüé sobre mis hábitos de lectura después del GRAN descubrimiento? Vamos allá.

  1. Leo más no ficción que ficción porque a) soy muy curiosa a nivel intelectual y b) porque leer siempre ha sido mi forma de aprendizaje preferida: si me das a elegir entre un profesor y un libro, escojo el libro.
  2. Intercalo historias de ficción (además de porque me gusta) porque he descubierto que es la única forma de hacer que mi cabeza pare: me abstraigo en la historia que el autor me está contando y así despisto a la mitad preguntona de mi cerebro durante un rato. ¡Cada cual tiene su técnica!
  3. Cuando se trata de un libro de no ficción, suelo pasearme por los capítulos y, a menudo, escojo empezar por uno cualquiera que atrapa mi interés. Después, leo el libro de principio a fin.
  4. En cambio, cuando se trata de una novela, necesito seguir el orden sin saltarme páginas ni “espiar” el final.
  5. Sea ficción o no ficción, en el momento que el libro deja de atrapar mi interés, lo abandono.

¿Y tú qué me cuentas sobre tus hábitos? ¿Compartimos alguna “peculiaridad lecturil”? Expláyate a gusto en el hilo de comentarios ;)


¿Sabías que desde 2007 edito un boletín mensual? Si te gusta cómo escribo y te interesa saber en qué nuevos proyectos trabajo, te lo recomiendo. Leerás extractos de mis novelas, conocerás a mis nuevos personajes, mis próximos lanzamientos, las promociones y concursos internacionales que organizo y… ¡mucho más! Se llama Románticas y es gratuito. Estás invitadísima, ¿te apuntas? Además, si te suscribes y por tiempo limitado…

xJR00_ANUNCIO_1.png.pagespeed.ic.Un7UizdNp3


Las “beta” de Patricia.

¿Quién me habría dicho a mí hace cinco o seis años que comenzaría el 2017 eligiendo a mis lectoras cero, o como yo las llamo: Las “beta” de Patricia? ¡Esto sí que es increíble!

lectores1

Hoy: Las “beta” de Patricia.

Y es que el proceso que me condujo hasta aquí ha sido largo. Sabía que lo sería, en parte por mí -soy una persona que nunca mueve ficha hasta que ve el panorama claro- y en parte por mi visión personal del tipo de colaboración que me interesa y espero de esta clase de lectores, que como te cuento más abajo, tardó en cristalizar.

Un lector beta (o lector cero) es alguien que lee la primera versión de una obra, la valora, la corrige (hablamos de correcciones menores porque lo que recibe es un texto que ya ha sido corregido) y aporta mejoras (a través de señalarle al autor momentos de la historia en los que su interés decayó, personajes o escenas que no acabaron de “cuadrarle”, pasajes en los que se ha perdido en la lectura, en que ésta le resultó confusa, etc).

En mi visión personal, además, es alguien que está familiarizado con mi estilo y que conoce muy bien mis historias porque las ha leído más de una vez. Es alguien que conecta con ellas y aunque las disfruta enormemente, cree que son mejorables. Y lo más importante: es alguien a quien le encantaría aportar su granito de arena para ayudarme a conseguir que sean mejores.

Y luego, como decía antes, está mi forma de hacer las cosas. No soy de las que saltan de inmediato a seguir el consejo o a probar la táctica de turno. Incluso aunque tal consejo o táctica me resulte coherente en su planteamiento y crea que puede funcionar, me gusta tomarme mi tiempo para observar el terreno de cerca, analizar si realmente funciona tan bien como parece, recabar opiniones y, en especial, oír lo que me dice mi intuición. Sí, mi intuición juega un papel fundamental porque con los años he tenido la ocasión de comprobar que cada vez que la he ignorado, las cosas no salieron bien.

lectores2Todo curso o taller de escritura  recomienda a sus alumnos que busquen activamente impresiones sobre sus manuscritos, sea a través de lectores beta o de editores externos (o de ambos). Yo he hecho dos talleres, de modo que conocía el dato. Sin embargo, descarté el primer consejo de forma instintiva. Mi intuición me decía que no siguiera ese camino y si alguien me hubiera preguntado por qué, la verdad, no habría sabido qué más responder. Me tomó tiempo descubrir la razón: no escribo romántica al uso y obtener una opinión no profesional sobre uno de mis manuscritos solo podía tener utilidad si provenía de alguien que conectara con mi forma de contar historias y me hubiera leído a fondo. O sea, de una lectora fiel. Y entonces, claro, no tenía lectoras fieles a quienes consultar… ¡Ni de ninguna clase, por cierto!

En cuanto a los editores externos, en el pasado recurrí a ellos en un par de ocasiones y no quedé del todo conforme con el resultado. Ahora me propongo repetir con un planteamiento de trabajo diferente. Es mi siguiente movimiento previsto para 2017, del que ya te hablaré cuando llegue el momento. ¡Sigue en antena!

Así que así ha empezado el año para mí, lanzando una sorpresiva propuesta a mis fieles seguidoras de Románticas y asombrándome con la buenísima acogida que la misma ha tenido. Ayer cerré la convocatoria y ahora estoy metida de lleno en la tarea de escoger a mis cuatro “betas”. Teniendo en cuenta la cantidad y calidad de las solicitudes recibidas, la cosa no va a ser sencilla.

¿Y sabes qué? Estoy nerviosa, ansiosa, ilusionada y, sobre todo, feliz. Feliz de que haya llegado este momento. Feliz de comprobar que aunque el camino de un autor independiente es por naturaleza solitario y duro, no estoy sola. Tengo la inmensa suerte de contar con una legión de personas fantásticas, que no solo me conceden el enorme privilegio de leer mis historias, valorarlas, recomendarlas…, sino que están siempre dispuestas a ofrecerme su cariño y su apoyo. Si eres una de ellas, un millón de gracias desde el fondo de mi corazón.

¡Qué camino más interesante se abre ante mí y cuánto promete 2017!


¿Sabías que desde 2007 edito un boletín mensual? Si te gusta cómo escribo y te interesa saber en qué nuevos proyectos trabajo, te lo recomiendo. Leerás extractos de mis novelas, conocerás a mis nuevos personajes, mis próximos lanzamientos, las promociones y concursos internacionales que organizo y… ¡mucho más! Se llama Románticas y es gratuito. Estás invitadísima, ¿te apuntas?  Además, si te suscribes y por tiempo limitado…

xJR00_ANUNCIO_1.png.pagespeed.ic.Un7UizdNp3


 

Top Mejores Lecturas 2016 para El último mejor lugar.

El último mejor lugar de Patricia Sutherland escogida entre las Top Mejores Lecturas de Libros Escondidos.

¡Feliz año nuevo! Ya estoy de regreso de mis vacaciones navideñas e inauguro mi blog con una entrada dedicada a mi última obra publicada, El último mejor lugar.

Desde que vio la luz, el 29 de septiembre de 2016, la novela que cuenta la historia de amor de Patty y Troy ha seguido un camino un tanto diferente a mis demás novelas, un camino fantástico.

jr07_originalPara empezar consiguió reunir con rapidez muy buenas valoraciones en las distintas plataformas. En Amazon, de hecho, ha superado en número y en promedio a la más valorada de la Serie Sintonías. Como sabes, El último mejor lugar no pertenece a dicha serie, pero está conectada a ella en el sentido de que sus protagonistas fueron secundarios de la misma. Por suerte, las reseñas de blogs y webs del género, que puedes consultar aquí, tampoco se quedan atrás.

Y por si esto no fuera suficiente alegría, los extras que incluye a modo de obsequio para las lectoras, han obtenido hasta el momento la máxima valoración en el 83.3% de los casos (dato extraído de una encuesta privada).

Pero por eso de que al nuevo año es mucho mejor empezarlo con buenas noticias, aquí te traigo otras dos que me tomaron completamente desprevenida:

Va la primera, que da título a la entrada:

¡El último mejor lugar está entre las Top Lecturas del 2º Semestre de 2016!

Me parece un enorme privilegio que, entre tantos y tantos libros, una gran lectora como es Carmen Cano de Libros Escondidos haya vuelto a escoger una de mis historias para su Top.

Y ahora, la segunda, que me hizo una ilusión tremenda:

¡El último mejor lugar está entre las Top 10 Portadas Favoritas 2016!

En este caso me alegra por partida doble. Reconozco que trabajar conmigo no es ningún chollo; una autora romántica a la que no le gustan las portadas habituales del género. Imagínate, ¡el sueño de todo diseñador gráfico! Jajaja Pero ella, la talentosa (y enormemente paciente) Nune Martínez, lo consigue. ¡Enhorabuena, manos mágicas! ;)

Nada mal como comienzo de 2017, ¿a que no? ;)


¿Sabías que desde 2007 edito un boletín mensual? Si te gusta cómo escribo y te interesa saber en qué nuevos proyectos trabajo, te lo recomiendo. Leerás extractos de mis novelas, conocerás a mis nuevos personajes, mis próximos lanzamientos, las promociones y concursos internacionales que organizo y… ¡mucho más! Se llama Románticas y es gratuito. Estás invitadísima, ¿te apuntas? Además, si te suscribes y por tiempo limitado…

xJR00_ANUNCIO_1.png.pagespeed.ic.Un7UizdNp3


Mi último post de 2016.

Ya está aquí ese momento que, si me sigues, sabes que espero con ansias: soltar el teclado y dedicar tiempo a estar con la gente que quiero y disfrutar de hacer “nada” en buena compañía.

La nieve lleva tres semanas en WordPress, algo que me encanta no solo porque embellece el blog, sino también porque pone en marcha mi personal (y privada) cuenta regresiva hacia un momento que espero con toneladas de ilusión y ganas.

En 2015 compartí contigo algunas pinceladas de lo que tenía en mente para 2016 y hoy haré lo mismo con 2017.

Pero antes, y sin entrar en detalles, te diré que estoy muy, muy contenta de haber seguido mi intuición. Ha sido una de las mejores decisiones que he tomado profesionalmente hablando. Darte la oportunidad de hacer lo que te apasiona de la manera que deseas hacerlo es liberador. Un proceso poderosísimo en el que te asombras de la facilidad con que consigues resultados que antes te costaban un triunfo. Alu-ci-nante.

También te cuento que esta ocurrencia mía ha tenido una importancia fundamental en que mis planes para el año funcionaran tan bien. Han sido doce meses de ensayo y error en varios apartados, de aprender muchísimo, y el blog privado me ha permitido seguirle la pista a cada experimento y a sus correspondientes resultados con facilidad. Los próximos doce meses serán aún más intensos en esto de aprender y experimentar, así que he echado mano de otra herramienta de refuerzo que usaré junto con el blog privado: esta preciosa agenda-organizador personal Filofax.

mi-agenda-collage

¿Planes para 2017?

Seguir “martilleando” los mismos clavos de 2016 y empezar a martillear otros nuevos, que incluyen (¡redoble de tambores!) dos novedades muy novedosas tratándose de mí:

* Aumentar en un 20% mi cuota diaria de palabras, y tachan-tachán…
* Incorporar “beta readers” y editores externos al proceso editorial de mis novelas. Se trata de un GRAN objetivo que lleva en mis notas desde hace años, esperando pacientemente su momento.

Si 2016 se prometía interesante, ¡no te digo cómo se perfila 2017 en los dominios de Patricia Sutherland! Estoy muy ilusionada. ¡Muy, muy, muy!

Y hasta aquí mi último post de 2016, pero antes del “corto y cierro”, quiero enviarte un abrazo grandote y mis deseos de que tu entrada en el nuevo año te encuentre disfrutando de la compañía de la gente que quieres y preparada para seguir planeando e ilusionándote a tope.

FelicesFiestas2016.png

¡Con mis mejores deseos para ti!

¡Hasta el año que viene!

 

Las aventuras “lecturiles” de Patricia en Goodreads.

Patricia en Goodreads: cinco años como autora; dos estupendos meses como lectora.

logo-goodreads

Tengo perfil de autora en Goodreads desde 2011, así que no soy precisamente una recién llegada allí. A nivel de concepto siempre me ha parecido una idea genial, una herramienta verdaderamente fantástica para los que leemos mucho. Pero, por alguna razón, como lectora me ha costado llegar a encontrarle el gusto. En realidad, ahora que lo pienso, las razones son varias.

¿Por qué no he usado Goodreads hasta ahora?

Reseñar, sí; puntuar: no, gracias.

Básicamente porque mi primer contacto con la plataforma no fue lo que esperaba. Para empezar, ignoraba que era posible comentar un libro sin necesidad de puntuarlo. Me enteré hace poco. Me da la impresión de que no siempre ha sido así -tengo el vago recuerdo de haber intentado reseñar un libro sin puntuarlo y no haber podido-, aunque quizás estoy equivocada.

La cuestión es que no me atraía la idea de tener que asignarle una valoración a cada libro leído para poder comentarlo. Valorar me parece todavía más subjetivo que la propia opinión (y ya no hablemos si lo pienso en el contexto de otras lecturas de igual puntuación), así que imagínate.

blogpost_1

Una cosa es valorar en la tienda un libro que has comprado. Eso es algo así como un “si te he visto, no me acuerdo”. Lo hago y un segundo después olvido que lo he hecho porque solamente visito esa plataforma para comprar. Hace años solía bucear en la lista de novedades, pero ya no. Ahora voy a tiro hecho. Mi biblioteca de Goodreads es otra muy diferente porque allí soy una lectora más dentro de una inmensa comunidad utilizando una herramienta fenomenal para organizar mis lecturas y usar las distintas funciones que ofrece de la forma que me resulta cómodo. ¿Cómodo para qué? Para poder seguirle la pista a mis lecturas, saber por cuál libro comencé una serie, y ver a través de mis reseñas cómo evoluciona mi percepción acerca del trabajo de los autores que leo. Por ejemplo: a través de mi biblioteca puedo comprobar en cualquier momento que mi primer ‘Daniel Silva’ ha sido el libro 14º de una de sus series y que me ha gustado muchísimo. ¿Mantendré la misma opinión cuando haya leído los trece anteriores? ¿Me deslumbrará el primero, que dicen que es tan bueno, o no conseguiré pasar del capitulo 1? Este es el uso que me interesa darle a Goodreads.

¿Conoces mis gustos? ¿No? ¡Entonces, no me hagas recomendaciones!

Otro asunto que me escamaba un poco era el uso que veía que hacían de la plataforma algunos autores: gente que le da cinco estrellas a sus propios libros o te envia recomendaciones de los mismos a través de la opción que existe al efecto. Piensas “vale, están haciendo promoción, habrá que aguantarse”, pero es que también recibo recomendaciones de gente que no conozco sobre libros de otros autores que es bastante improbable que vaya a leer porque no me interesa el género que escriben. Cosa que lógicamente no tiene por qué saber el “recomendador”, lo entiendo. Pero si no me conoce a mí ni mis gustos de lectura, ¿por qué me fríe a recomendaciones? Esto es un misterio a la altura de Iker Jiménez ;)

Cuando a destripar un libro se le llama reseñarlo.

Las reseñas “testamento” plagadas de spoilers también me ahuyentaban lo suyo. Es asombroso que haya tanta gente, teóricamente amantes de la lectura, dispuesta a destripar salvajemente un libro sin ningún remordimiento. “Destripadores” hay en todas partes y Goodreads no es la excepción. ¡Hay que andarse con ojo o te tragas unos spoilers como catedrales!

En resumen…

No sé, todo me resultaba extraño, muy distante de la primera idea de “herramienta fenomenal” que yo me había formado, así que a regañadientes la dejé aparcada todos estos años. Hasta que hace unos meses me enteré de que la puntuación no era obligatoria y empecé a considerar el tema otra vez. Creo que, a pesar de todo, las ventajas que ofrece la plataforma son enormes. Especialmente, si lees mucho.

blogpost_2

Y aquí estoy, después de haber desactivado las notificaciones y las actualizaciones, haciendo mis primeros pinitos como lectora en la mayor comunidad de lectores del mundo.

Cómo uso Goodreads en 4 claves sencillas.

1) Soy del tipo de lectora que tiene más de un libro en lectura al mismo tiempo. Se trata de otro descubrimiento reciente del que te hablaré en otro post. En mi caso, siempre hay como mínimo dos y normalmente cuatro. Mi fuerte es la no ficción, así que el ratio habitual es: 3 de no ficción, 1 de ficción. Por el momento, este solitario es el que comento en la plataforma.

2) Como la ficción está en franca minoría, los que llegan a mi lista han pasado por una investigación previa. Quiero asegurarme de que haré un buen uso del tiempo que le dedique. Ya he comentado en alguna otra ocasión por aquí que  un autor -cualquier autor de ficción- tiene un margen de dos páginas conmigo: si consigue mantener mi interés en esas dos páginas, sigue en carrera. De lo contrario, queda descartado. La muestra que habitualmente se puede descargar en las plataformas hoy en día es suficiente para el primer filtro.

Si me gusta lo que propone la sinopsis y disfruto de la muestra, llega el momento de buscar opiniones de otros lectores sobre el libro. Hablo tanto de opiniones positivas como negativas. Sé que hay gente que descarta las valoraciones que dejan los lectores en las tiendas donde adquieren el libro, que no las toman en serio porque creen que están orquestadas por el autor/editorial o porque se trata de opiniones de personas que no conocen. Personalmente creo que se distingue a la legua una opinión sincera de otra orquestada y a mí me resultan muy útiles: puedes hacerte una idea bastante aproximada de los aciertos y los fallos de un libro a través de ellas. Presto atención especial a las opiniones de lectores fieles al autor en cuestión. Si en esta fase el libro me sigue convenciendo, entra en mi “wish list” para comprarlo en cuanto se me presente la ocasión.

3) Por lo que te cuento en 2), las posibilidades de que un libro “me salga rana” se reducen bastante. Pero, a veces, se da el caso. Entonces, simplemente, lo descarto y el libro pasa al estante “abandonados”. Es lo menos amigable que encontrarás en mi perfil de Goodreads. No comento lecturas de las que no haya disfrutado porque en el momento que dejo de hacerlo, las abandono, en cuyo caso, no tengo nada que comentar.

4) Y si tengo un estante de “abandonados”, ¿cómo no voy a tener un estante de “favoritos”? ¡Claro que sí! Fue el primero que creé y allí colecciono algunas de mis joyas más amadas.

Así que si tienes curiosidad por saber qué estoy leyendo, cómo va mi progresión o qué me ha parecido tal o cuál libro, te invito a  verlo aquí:

Patricia en Goodreads

¿Y tú, usas Goodreads?


¿Sabías que desde 2007 edito un boletín mensual? Si te gusta cómo escribo y te interesa saber en qué nuevos proyectos trabajo, te lo recomiendo. Leerás extractos de mis novelas, conocerás a mis nuevos personajes, mis próximos lanzamientos, las promociones y concursos internacionales que organizo y… ¡mucho más! Se llama Románticas y es gratuito. Estás invitadísima, ¿te apuntas? Además, si te suscribes y por tiempo limitado…

xJR00_ANUNCIO_1.png.pagespeed.ic.Un7UizdNp3


 

¿Y qué tal un poquito de romance?

“… Era el primer día del nuevo año y el último de Patty en Camden y, al igual que había sucedido con los días anteriores, este también estaba programado al minuto para aprovecharlo al máximo. El siguiente plan del día tendría lugar en casa de Troy, así que Patty se puso su parka salió de casa. Estaba vacía a aquellas horas, ya que toda la familia continuaba reunida en casa de John y Eileen, como todos los domingos. Pronto volvió sobre sus pasos a recoger los tres táper con restos de la opípara cena que Eileen había regalado a la familia la noche de fin de año y reanudó el camino acompañada por Snow. El animal miraba con más interés del recomendable los contenedores de plástico transparente cubiertos por tapas de distintos colores que su ama llevaba en las manos. Era un hermoso macho de raza Husky, con todo el pelo blanco como la nieve, que había recibido como regalo de Mark la Navidad de 2005, su primera navidad en el rancho.

—Ni lo sueñes, que luego te da diarrea. Como mucho, catarás un trozo de carne —anunció Patty. Rió cuando la mascota aceptó de buen grado el ofrecimiento con un aullido.

jr07_collage_cap_1_small

Al oír el característico sonido de una bocina que emulaba el mugido de una vaca, Patty volvió el rostro para mirar al ex jinete con una sonrisa casual, como si fuera totalmente inmune a los evidentes encantos del hombre en quien sus ojos se regodeaban sin pudor.

—¿Te llevo a alguna parte, preciosa? —flirteó Troy con tan poco pudor como ella. Patty echó una mirada desconfiada a la furgoneta del año de la pera. Cada vez que él pasaba acelerando, metiendo tantísimo ruido con aquel engendro, intentando acaparar miradas, una parte de ella temía que en cuestión de segundos, las fijaciones cedieran por la vibración y partes de la chapa salieran volando en todas direcciones. No podía evitarlo.

—Mmmm, mejor déjalo. Creo que voy más segura a pie.

—Qué dices. A mi furgo no le pasa nada, desconfiada. No será tan cool como la tuya, pero tiene su encanto.

Boy, su perro, que iba sentado en el asiento del copiloto pareció corroborar las palabras de su amo con un ladrido.

Encanto, ya.

—A un vehículo que no tiene suspensión, ni casi frenos, ni calefacción, ni asientos decentes no se le llama “encanto”, Troy. Se le llama “patata”. Aquí y en Narnia.

Para entonces, Patty había entrado en la pequeña selva que Troy tenía por jardín, seguida de él, que había aparcado su patata a pocos metros, mientras sus respectivos perros ensayaban carreras juguetonas por los alrededores. A veces pasaban a su lado tan cerca que parecían a punto de chocar.

—Pues que sepas que esa patata tiene una lista muy larga de interesados —Troy metió la llave en la cerradura y volvió la cara para mirar con picardía a su chica que estaba apoyada contra la pared, a su lado—. Y el piloto también.

Casi dos metros de hombre, con unos ojos que a veces eran color avellana y otras verde y una sonrisa que quitaba el hipo. Que la lista de interesadas por el piloto era larga, no tenía la menor duda. Empezando por ella, claro. Sobre la patata, no. ¿Quién iba a querer esa carraca del año del catapum?

Él abrió la puerta y la dejó pasar primero. Ninguno apartó la mirada del otro ni dejó de sonreír.

—Ya será menos, vaquero —dijo ella. Siguió camino hasta la cocina donde guardó los táper en la nevera como si tal cosa, a pesar de saber perfectamente que no estaba sola. Él la había seguido, por supuesto. Y ahora, apoyado contra el marco de la puerta, con los brazos cruzados sobre el pecho, la miraba con aquella sonrisa seductora que a Patty le llenaba el vientre de mariposas.

—Es lo que es, nena. Y me lo has dicho tú. Esta mañana me has dicho “eres el mejor”.

Tercera alusión indirecta al tema “carantoña”, pensó Patty. Las dos anteriores las había desviado, muy hábilmente, por cierto, y eso, exactamente, era lo que pensaba hacer ahora.

Lo miró con su sonrisa casual.

—¿Y tú haces caso a todo lo que te dicen? Es un tanto ingenuo de tu parte, ¿no crees?

Troy se echó a reír. Menudo farol.

Abandonó el marco y se aproximó a su chica con las manos en los bolsillos de los vaqueros.

—¿Viniendo de ti? Puedes apostar tu precioso culito a que sí. Lo que tú me dices va a misa —Patty bajó la cabeza sin dejar de sonreír. De tanto en tanto lo miraba de reojo mientras él continuaba hablando—. Y además, había público. Y qué público, guapa. Me tomaste la cara y me besaste delante de tu padre y de tu abuelo. Por supuesto que me lo creo.

—Mark no es mi padre ni John es mi abuelo —fue la respuesta de Patty.

Él avanzó un poco más. Despacio, con tino. Dándole margen para ver cuáles eran sus señales físicas. Las distancias cortas no eran un terreno fácil con ella. Era arisca, reacia al contacto. Especialmente si venía de un hombre. Nunca hablaba de su pasado durmiendo en las calles, ni de su infancia junto a un progenitor proclive al alcohol y a los castigos corporales, pero las secuelas estaban allí, a la vista.

—Significan mucho más para ti que si fueras de su misma sangre. —Sonrió—. Y tú lo sabes. Me besaste delante de las dos personas que más veneras en el mundo. Claro que soy el mejor. Soy buenísimo.

Ambos rieron durante unos instantes, pero Troy era muy consciente de cómo bailaba su corazón en el pecho.

Estaban manteniendo esa clase de conversación, esa que él necesitaba más que el aire. Además, el lenguaje corporal de Patty continuaba siendo receptivo a su acortamiento de la distancia. La sensación de estar a un suspiro de besarla, de rodearla con sus brazos y hablar en susurros de sentimientos, de estar juntos, era tan real…

Pero en una confirmación más de que junto a ella había que esperar lo inesperado, Patty se apartó. Volvió a abrir la nevera, sacó dos botellines de cerveza, uno de los cuales le entregó a él. A continuación, pasó a su lado en dirección al salón al tiempo que decía:

—Me pregunto por qué los tíos sois tan noveleros. Fue un casto besito en la mejilla, como los que te da Dean cada vez que te tiene a tiro, no un beso beso. Y además, ¿qué si te hubiera besado? ¿Qué tendría de “¡¡ohhhhh, me ha besado!!? —Lo miró de reojo, burlona y seductora al mismo tiempo—. Que sepas que hay una lista muuuuy larga de hombres a los que he besado.

“Pero ninguno te importaba para nada y yo sí te importo”, pensó él. Sin embargo, no lo dijo. Se dejó caer en el sofá a su lado y le dio un buen sorbo a su cerveza. Su rostro continuó mostrando que estaba disfrutando del momento tanto como ella. Porque, en el fondo, sabía que estaba derribando sus murallas. Y sabía que ella también lo sabía.

—Sí que fue casto —admitió él. Otra sonrisa ladeada que Patty no pudo más que contemplar extasiada—. Ahora estamos solos… Así que no tiene por qué ser casto… Puede ser supercaliente, de esos de película. —La miró sonriente—. ¿Qué te parece, te apuntas?

Ganas no le faltaban, desde luego. Lo besaría hasta hartarse y como eso jamás sucedería, en cincuenta años continuaría devorando aquellos labios de terciopelo, tan hambrienta como el primer día. Pero eran tantas las cosas que quería hacer junto a él y tan poco el tiempo de que disponían… Las dos semanas de vacaciones de Navidad habían pasado volando. Por la mañana, pondría rumbo a Fayetteville otra vez. A la misma rutina de universidad por la mañana y trabajo por la tarde. A tener a Troy a cuentagotas, a través de mensajes de texto y ratos minúsculos de charla nocturna antes de que los dos se fueran a dormir. Solos. Separados por casi quinientos kilómetros. Y así un día y otro, y otro más… Esperando la próxima ocasión de estar juntos, de perderse en sus preciosos ojos que a veces eran pardos y otros, como ahora, de un increíble verde oliva, de hacer el amor con él, de sentirlo muy dentro.

—Tenemos un plan, ¿recuerdas? Si empezamos a morrearnos⁠1 tan pronto, acabaremos como acabamos siempre.

Troy movió las cejas sensualmente sin perder la sonrisa.

—¿Y qué tiene de malo acabar como siempre? Nos lo montamos de miedo.

Exacto. Se lo montaban tan de miedo que escasamente lograban hacer otra cosa más que “montar”. Cosas normales y necesarias como comer o dormir o pasear pasaban de ser normales a suceder a salto de mata… Volver a estar juntos, físicamente, después de tanto tiempo separados era, de por sí, puro vértigo. Que el sexo que compartían fuera tan bueno, los transformaba en una especie de adictos, aprovechando cualquier rincón a cubierto de miradas curiosas, buscando la oportunidad de volver a fundirse en un abrazo y darle gusto al cuerpo. Y cuanto más se tenían, más necesitaban volver a tenerse en un bucle sin fin. Pero no solo se trataba de sexo.

Patty no respondió. Continuó mirándolo sin decir nada, lo que constituyó suficiente respuesta para Troy. Él sonrió, se puso de pie y tomó la mano de su chica.

—Vale, entonces, sigamos con el plan del día. Venga, perezosa, a cocinar —dijo animado, al tiempo que la ayudaba a ponerse de pie.

Troy enfiló para la cocina llevándose a Patty consigo. Pensó con resignación que estaba claro que tendría que ponerse el delantal de cocinero y hacer los deberes antes de poder disfrutar del postre.

Fue entonces, cuando la sonrisa retornó a la cara femenina. La verdad fuera dicha, le encantaban los modos de Troy. Era impuntual, desordenado y un adicto al trabajo, trabajo con el que Patty solía sentirse en una competencia eterna, lo cual la enfadaba muchísimo. Pero cuando al fin podían estar juntos y disfrutar de tiempo libre, él le demostraba una y otra vez que dominaba cada día mejor el arte de manejarse con ella. Era muy hábil. Y eso era algo que Patty valoraba en un hombre. Algo que la seducía hasta extremos insospechados.

“¿Ves?”, pensó ella, “ahora sí que te daría un beso de película”. …”

1 Morrear: (coloquial, vulgar) besar en la boca de forma insistente o prolongada.

© 2016. Patricia Sutherland
El último mejor lugar.
Capítulo 1 (fragmento)

Dos seres muy distintos que, sin embargo, encajan a la perfección. Una mujer de armas tomar, un ex jinete de rodeos que quita el hipo y tres peluditos maravillosos que te robarán el corazón. ¿Se puede pedir más? ;)

jr07_original

Disponible en impreso y en digital

Especial Jera Romance Navidad y ya van…

Llega diciembre y las luces navideñas se encienden en Jera Romance para celebrar un nuevo Especial de Navidad, ¡el DÉCIMO!, a través del cual puedes adquirir los libros de la autora romántica Patricia Sutherland en packs de 1, 2 y 3 novelas a precios de rebajas de enero.

packs-de-1-2-y-3-novelas-2

Si me sigues, sabes que son eventos más especiales para mí de lo que su nombre sugiere. No es solo cuestión de promociones, de permitir que mis lectoras puedan hacerse con historias que sé que les encantan, con una dedicatoria personalizada y encima a precios superatractivos. Para mí lo “especial” de estos especiales tiene que ver con el cariño y con la ilusión de conectar con mis lectoras a otro nivel, de tomarme unos instantes para pensar en la persona a quien estoy a punto de dedicarle uno de mis libros e imaginar la alegría -o incluso, la emoción- con que lo recibirá. Ver su sonrisa en mi mente y pensar “¡qué maravilla!”. Son momentos que no cambiaría por nada.

Por eso me gusta planificarlos con mimo y casi siempre me las arreglo para incluir alguna sorpresilla (¡qué le voy a hacer; me encantan las sorpresas!). En este caso tiene que ver con la publicación en versión impresa de un título que no tenía previsto que formara parte de la Colección Jera Romance.

Me refiero a las “Secuencias nuevas” de El último mejor lugar, algo que nació como un regalo para mis seguidoras de Románticas y que ha acabado en la imprenta a petición de las lectoras que coleccionan mis libros en papel. ¡A veces, las sorpresas me las llevo yo! 😉

Si has leído El último mejor lugar ya sabes a qué me refiero. Si aún no lo has hecho… ¿a qué estás esperando?  Tanto en un caso como en el otro, quizás te interese saber que forman parte del Especial Jera Romance Navidad 2016, del que encontrarás toda la información aquí:

Especial Jera Romance Navidad

Ah, muy importante: ¡solo hasta el 11 de diciembre inclusive!