Saga Crepúsculo ¿por qué engancha?

Hace varios meses me referí a la saga Crepúsculo en un post que abordaba la decisión de la autora de que sus protagonistas, Bella y Edward, no tuvieran sexo premarital, fundada en razones religiosas. Además del éxito que estaba teniendo, me pareció llamativo especialmente tratándose de una serie romántica, así que las compré, y estas Navidades leí la primera novela.

A falta de leer las restantes, lo que me sorprendió fue precisamente lo poco que me sorprendió. Me refiero a que cuando sabes que ha vendido 7.5 millones de copias de las tres primeras, que todas las críticas en webs especializadas la han calificado con puntuaciones altísimas, y que ha sido llevada al cine, das por hecho que hay algo en la historia que conectará contigo, igual que sucedió con los demás.

¿Qué puedo decir de ella? Me resultó sencilla de leer, agradable la sensación de sumergirme -por primera vez en mucho, mucho tiempo- en una historia de amor sin escenas de sexo explícito, pero no hubo conexión. Por otra parte, no soy lectora de romance paranormal -apenas había leído un par de títulos antes de Crepúsculo-, y dejé la adolescencia atrás hace tiempo, así que pensé que la combinación de estas dos razones explicaban la falta de conexión.

Pero dando vueltas por internet buscando otra cosa, dí con un par de artículos que volvieron a hacerme pensar en el tema. Y esta vez sí que hubo sorpresa.

Uno de ellos, es de las autoras de un blog que listo en mis favoritos, SmartBitchesTrashyBooks. En él califica a «Crepúsculo» con una D+ (vamos, a un par de pasos de la quema) y carga las tintas en un aspecto de la historia: el grado de sumisión de Bella, que se acopla al entorno de su padre o al mundo de Edward, prácticamente sin chistar, algo tan poco propio de una adolescente.

El otro artículo se publicó en The Wall Street Journal, se titula «Real Men Have Fangs» (Los auténticos hombres tienen colmillos) y su autora, refiriéndose en general al auge de los héroes románticos encarnados por vampiros, dice que algunas mujeres adultas se muestran preocupadas por el efecto que la serie Twilight pueda tener en las adolescentes. Acusan a Edward de sobreprotector y controlador, y a Bella, de «vergonzosamente pasiva». Dicen que es un personaje que cuando no está abstraído en la perfección de su amado, está menospreciándose ya que no se considera merecedora de su magnificencia. Nada más, y nada menos.

No me identifico con estas críticas, me parecen un poco extremistas, pero sí estoy de acuerdo con algo que dicen las SmartBitches en su artículo: me gustaría entender qué es lo que tiene esta saga que ha enganchado a millones de personas.  ¿Tú qué opinas?

Novela romántica: la importancia de un buen título-II

Hace seis meses iniciaba la primera parte de este post, diciendo que el título «es lo primero con que el lector establece contacto y la primera barrera que un escritor debe sortear». Comentaba que aunque un buen título no garantiza un buen libro puede influirnos a comprarlo, y al contrario, citaba buenos libros que de haberse publicado con su título original, habrían pasado sin pena ni gloria… Pero en novela romántica, además, hay títulos que se las traen, que con portadas a juego, se prestan para el humor.

Es mi primera entrada del 2009 -por cierto, ¡Feliz Año Nuevo!-, y unas risas me parecen el mejor antídoto para un enero de cuestas y crisis, así que te dejo con un post que me hizo, literalmente, llorar de risa:  «Los diez mejores títulos de novela romántica».

Por favor, no dejes de leer los comentarios del título ganador: nunca volverás a mirar a un Highlander de la misma manera, te lo prometo.