Blogs literarios y contenidos de calidad. Reseñas: qué son, qué no son y qué (más) podrían ser.

Blogs literarios y contenidos de calidad.Esta entrada pertenece a la serie iniciada por Blogs vs. Redes sociales. ¿Han perdido impacto/interés los blogs?  y hoy le toca el turno a la calidad de los contenidos que ofrece un blog, en particular, los ofrecidos por los blogs literarios.

Una vez más empezaré por aclarar que no me refiero a los blogs personales que ofrecen reseñas/opiniones acerca de los libros que sus administradores van leyendo, sino a aquellos que colaboran activamente con editoriales y autores independientes (o esperan hacerlo), reseñando libros que estos les ceden.

Entrando en materia, hay cuatro elementos fundamentales que hacen a la calidad del contenido. Dado que un blog literario no solo publica reseñas, utilizo la palabra ‘entrada’ para referirme a todos los contenidos que publica y ‘reseña’ cuando me refiero específicamente a esta. Dichos elementos son:

  1. La sintaxis y ortografía de la entrada.
  2. Su extensión.
  3. Su utilidad (y originalidad).
  4. La objetividad y honestidad de la reseña.

La sintaxis y ortografía es algo que uno daría por sentado, mucho más tratándose de un blog dedicado a la literatura. Sin embargo, encontrar entradas bien escritas -lo que siempre significa que han sido bien editadas antes de darle al botón “publicar”-, es menos habitual de lo que sería de desear. No hay mucho que añadir: es nuestro idioma, tiene unas reglas que se supone que debemos preocuparnos por conocer y existen muchas herramientas de edición/corrección gratuitas. Todos los que escribimos sabemos qué escurridizos pueden llegar a ser los benditos errores orto-tipográficos, así que mejor ir sobre seguro y usarlas para darle un buen repaso al texto antes de publicarlo.

El asunto de la extensión es algo más flexible. Hay entradas que parecen pedir una extensión mayor y, normalmente, si están bien escritas no lo notas (demasiado). Pero este tipo de entradas también son excepcionales. Existe un debate en torno al tema; desde quienes abogan por aquello de que “lo bueno, si breve, dos veces bueno” hasta quienes consideran que la extensión es irrelevante si el artículo está bien escrito, hay opiniones para todos los gustos. La mía es que mantener la atención del lector se vuelve cada vez más difícil pasado el noveno o décimo párrafo, de modo que lo bueno y breve cabalga a lomos de un caballo ganador. Entre 500 y 700 palabras es una buena extensión, con 1.500 entras dentro de la zona peligrosa (así que asegúrate de que lo que dices es muy útil y muy interesante), y si necesitas más de 2000, lo mejor es plantear el tema en varias entradas como es el caso de esta serie dedicada al mundo bloguero. Cada vez son más los internautas que se conectan desde un smartphone y si has probado a leer un texto extenso en una de esas pantallitas, entenderás a qué me refiero. Tampoco abundaré en este punto: compartimos lo que escribimos porque queremos que nos lean. Hay cosas que favorecen que suceda y ciertas otras que incitan al lector a huir despavorido; enrollarse como persianas milita claramente en el bando enemigo.

El cuarto elemento está directamente relacionado con el (candente) tema de la libertad de expresión, que por su extensión no abordaré en esta entrada, pero como hace referencia a la reseña literaria enlazaré con el tercero, sobre la utilidad (y originalidad). Me parece que un buen comienzo sería definir qué es y qué no es una reseña, y a partir de aquí, lanzar algunas ideas sobre cómo conseguir hacer algo diferente con ella.

Blogs literarios y contenidos de calidad.

Una reseña es…

La definición “oficial” dice:

Es la narración compendiosa que un crítico realiza sobre una obra de literatura. El texto incluye menciones a incidentes específicos, situaciones y personajes del libro en cuestión.

Además, la reseña tiene una estructura determinada que obliga al reseñador a examinar la obra más allá de cuestiones subjetivas.

De lo que antecede, se deduce que lo que publican la mayor parte de los blogs literarios románticos no son reseñas propiamente dichas.

Uno de los aspectos más difíciles de reseñar un libro es tener claro que se trata de hacer una valoración de la obra -una valoración literaria-, no solo de comunicar lo que nos ha parecido o lo que hemos sentido. Como dicen en sinsajia.com:

“Una buena reseña escudriña bajo el capó de una obra literaria con el fin de comprender no solo lo que esta significa, sino cómo se ha logrado transmitir ese significado y cuál es su efecto” .

Cuánto más cerca de esta definición, mayor será la calidad de la reseña.

Una reseña literaria no es…

Resumir el libro. Eso era lo que hacíamos en el colegio a pedido de la profesora de literatura. Lo último que espera el internauta que quiere consultar otras opiniones antes de decidir su próxima lectura es encontrarse con alguien, distinto del autor, que le cuenta con pelos y señales de qué va el libro.

Tampoco es el lugar idóneo donde compartir las frases favoritas que el blogger ha extraído de la novela. En serio, si no es relevante para explicar el argumento del reseñador (y partiendo de la base de que no estamos ante reseñas propiamente dichas, no hay ningún argumento que explicar), ¿por qué privar al futuro lector del placer de descubrir esos momentos por sí mismo y en su debido contexto? La negrita viene a cuento de que se trata de algo más importante de lo que induce a creer la cantidad de bloggers que las incluyen de forma habitual. Me considero muy generosa en lo que a compartir fragmentos de mis novelas se refiere. Jamás me he quedado en el prólogo y el primer capítulo que es lo que normalmente las editoriales publican en abierto. Sin embargo, no transcribo frases aisladas sino fragmentos. Fragmentos que a veces llegan a tener tres o cuatro mil palabras. Y la razón es justamente esta: el contexto es fundamental porque los momentos intensos se cuecen a fuego lento. Esto es especialmente cierto en el caso de los fragmentos sensuales que algunos bloggers encuentran tan golosos y gustan de incluir en sus reseñas. No es la frase aislada la que te cautiva, son todas las sensaciones que el autor ha construido palabra a palabra desde el principio de la escena (o incluso antes) lo que consigue llegarte al corazón. Sé lo que cuesta emocionar, conmover, así que cada vez que me intereso por un libro y doy con una reseña en la que alguien reduce tanto trabajo a la mera transcripción de las diez palabras del momento “M” de una escena, no puedo evitar sentir que le han quitado frescura a mi experiencia lectora porque ahora ya no me sorprenderé tanto cuando la lea. Ni me emocionaré tanto. ¡Y para eso leo, para que el autor me lleve de la mano a vivir una experiencia alucinante!

Aclaro que no estoy en contra de incluir fragmentos en una reseña. Al contrario, echar mano de los extractos que publican las editoriales me parece una forma ideal de complementar la información ofrecida en ella. Sin embargo, hay que tener en cuenta que muchas lectoras prefieren no leer adelantos, así que una forma respetuosa de hacerlo es incluir el enlace al extracto y dejar que sea el visitante quien decida si lo pincha o no.

Párrafo aparte merecen los terribles “spoilers”. Lógicamente, no soy partidaria de que los haya pero si se incluyen, qué menos que advertir de ello con claridad al principio de la entrada. A título personal, abandono el blog que cuela spoilers en sus reseñas y no me vuelvo a acercar a él. Estoy segura de que no soy la única que se los toma tan en serio.

Algunas consideraciones sobre qué más puede ser una reseña.

Con tantos blogs publicando las mismas novedades editoriales, reseñando los mismos libros (con la misma fórmula cansina de sota, caballo y rey), publicando las mismas entrevistas de plantilla (!), organizando los mismos sorteos… Ya me entiendes, ¿no? Hoy por hoy, diferenciarse (y tener unas nociones de SEO) es imprescindible para salir de la invisibilidad.

Lo encuentro bastante lógico. Si ofreces más de lo mismo, ¿qué diferencia esperas que encuentre cuando visito tu blog? ¿Y por qué debería quedarme a leer tus entradas? ¿Qué me aportas? ¿Tu opinión sobre un libro? Mientras no te conozca y empiece a fiarme de tu criterio lector, tu opinión no es más que… otra cualquiera. Ofréceme algo más (o planteado de forma diferente) y quizás me quede lo bastante para conocerte mejor. Así funcionan las cosas. Cuando hablamos de diferenciarnos, hablamos del nivel de utilidad y originalidad de lo que ofrecemos. Hablamos de calidad, no de cantidad. Y sí, también hablamos de recorrer la milla extra cada vez que nos sentamos al teclado.

Blogs literarios y contenidos de calidad.

Comentaba en mi último post que creo que parte del problema de invisibilidad que aqueja a blogs y webs tiene que ver con para quién escriben los contenidos que publican. La tecnología blog, incluso si los conocimientos técnicos del administrador son equivalentes a cero, permite que una novedad editorial o una reseña literaria no las vean solo los colegas bloggers que le siguen, sino el verdadero público de internet: personas que buscan información acerca de un tema, en este caso una novela romántica.

Se trata de personas desconocidas, de las que el blogger ignora cuánto saben acerca del tema que buscan, lo cual pone a su disposición un panorama inmenso en términos de qué ofrecerle y cómo hacerlo. Puede conformarse con darle su opinión a secas… O puede abrir el abanico y elaborar un artículo lo bastante informativo e interesante que haga innecesario que continúe buscando. Los internautas somos criaturas cómodas; nos encanta que nos den las cosas resueltas y solemos ser muy fieles con aquellos blogs/webs que nos facilitan las búsquedas de información. Para entender qué significa “facilitar la búsqueda”, basta con ponerse en situación un momento: cuando buscas información sobre un tema nuevo, ¿qué valoras de manera especial?, ¿qué te gustaría encontrar? Mirando el panorama bajo esta nueva perspectiva, una reseña no tiene por qué limitarse a la valoración del libro en cuestión. Puede (¡y debe!) ser más cosas. ¿Qué cosas? Veamos algunas ideas.

Personalmente, aplaudiría al blogger que me ofreciera curiosidades sobre el autor o sobre el libro y que estableciera comparativas con otras novelas suyas, incluso con obras de otros autores de literatura romántica (sí, me refiero a esa pasión por el género que encuentras en una tarde de charla entre lectoras románticas, de las que indefectiblemente sales con una lista interminable de nuevos libros que leer y una sensación de magia en el cuerpo). Me encantaría que me contara si ha habido otras ediciones y, además de ofrecerme su valoración, que incluyera enlaces relevantes a reseñas (positivas y negativas) de otros bloggers. Ya no hablemos si además comentara dichas reseñas; ¡eso sería la bomba! La riqueza de internet radica en la posibilidad de conectarnos a través de enlaces relevantes e interactuar. Usémoslos. En mi opinión, sería una forma mucho más inteligente y eficaz de colaborar con colegas bloggers que el mero intercambio de comentarios vacíos y seguimientos oportunistas. Atención a la palabra “relevante”. Suelo enlazar bastante y mi criterio es este: si tengo que enviar a mis visitantes a una fuente de información externa a mi blog, dicha fuente debe ser idónea.

Los términos de búsqueda (keywords) y las etiquetas ayudan a que los internautas nos encuentren. Aprender SEO y aplicarlo al blog, consiguiendo un mejor posicionamiento en los buscadores, puede obrar el milagro de convertir un humilde rinconcito de la blogosfera en un lugar con miles de visitas diarias. Pero no pueden obrar el milagro de que el visitante que llega se quede; eso solo lo consigue la calidad de los contenidos que ofrecemos.

Y tratándose de reseñas, la objetividad y la honestidad del reseñador juegan un papel muy importante. A ellas estará dedicada mi próxima entrada.

¡Sigue en antena! ;)


Si eres blogger literario, estos enlaces pueden ser de tu interés:

* Anatomía de una reseña – I
* Guía de Google para principiantes sobre optimización en motores de búsqueda (SEO). Es sencilla y muy útil.

∾∾❤︎∾∾❤︎∾∾❤︎∾∾❤︎

Entradas anteriores de la serie:

1. Blogs vs. Redes sociales. ¿Han perdido interés/impacto los blogs?

2. Blogs literarios. Sobre el (engañoso) asunto del número de comentarios y seguidores.

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4 pensamientos en “Blogs literarios y contenidos de calidad. Reseñas: qué son, qué no son y qué (más) podrían ser.

  1. Interesante entrada, Patricia. Has sido muy sutil con el punto uno. Con el punto dos, a veces me pregunto si debería hacer mis reseñas más largas, pero prefiero ir al grano (me ha gustado, no me ha gustado). Con el punto tres, supongo que cada uno entiende la palabra utilidad de distinta manera. Y sobre el último punto, creo que no es fácil criticar algo públicamente, sobre todo si te lo envía la editorial (que no es mi caso, lo que me da más libertad).

    • Hola, Syra ;)
      Gracias, guapa. Me alegra saber que la entrada te ha parecido interesante. Estoy de acuerdo con lo que comentas, pero solo referido a un blog personal. Si se trata de un blog literario profesional (que reseña libros que recibe de las editoriales) las reglas de juego son otras. Como dices, criticar algo públicamente no es fácil. Tampoco lo es ser objeto de dicha crítica, pero es lo que hay si decides convertirte en un blogger literario. O en un autor. Cuando coges el palo, coges las dos puntas ;)
      ¡Gracias por pasarte por aquí y dejar tu comentario!

  2. Hola Patricia
    Nuevamente es un placer leerte. Me queda claro que siempre aprendo algo contigo.
    Yo creo que un blog profesional actualmente ya ni siquiera podría decir que es uno que trabaja con editoriales, actualmente me rio de esto, porque de verdad ya no hay más que decir.
    Para mí un blog profesional o un reseñador profesional, si debería tener estudios filológicos, y con esto me tiro piedras solita en el tejado. Yo no soy filóloga, simplemente soy una lectura, que adora leer y que tiene mucha lengua para dejar mi opinión.
    Leo lo que has plasmado aquí y digo. ¡Jolines! Tengo que aprender a ser más cuidadosa, sin perder ni mi firma ni el rumbo, (ábol que nace torcido….)
    Gracias por compartir con nosotras esta entrada.

    • ¡Gracias a ti por la visita y el comentario, Naitora! Y disculpa el retraso en responder. ¡Acabo de regresar de vacaciones! Me alegra saber que has encontrado algo de utilidad para ti en la entrada. ¡Un abrazote, reina!

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