«Habéis traído el buen tiempo«. He perdido la cuenta de las veces que escuché ayer esta frase tan halagadora (especialmente, si quien lo dice vive en el norte). A mí, además, me supo a buen augurio cuando la oí de labios de Trini Palacios, temprano por la mañana, y así fue; un día marcado por charlas distendidas, buena compañía y como guinda del pastel, una experiencia algo diferente de lo esperado.
Quizás influida por los buenísimos recuerdos del I Encuentro Diván Romántico, y por el hecho de que contaríamos con la misma coordinadora, dí por sentado que la mayoría de sillas frente a mí estarían ocupadas por «rostros románticos» conocidos (o, incluso, desconocidos). Sucedió todo lo contrario. Y es que aunque resulte raro, en la carpa donde se desarrolló la mesa redonda, las románticas estaban en clara minoría.

De izq. a der.: Encarnación Alcalde Brotons, Patricia Sutherland. Kelly Dreams, Trini Palacios, Teresa Cameselle y Lydia Leyte.
Si participar en un debate sobre novela romántica al que asisten aficionadas al género me parece emocionante, imagínate si, como ayer, los asistentes no son lectores habituales del género. Fue toda una experiencia ver en sus rostros la atención con que escuchaban nuestras exposiciones: la introducción de Trini sobre los orígenes de la literatura romántica; los primeros premios -Seseña, Talismán, Terciopelo-, que abrieron las puertas a los primeros títulos en español como lengua original, a cargo de Teresa Cameselle; la explicación clara y pausada de Lydia Leyte acerca de lo que la literatura romántica ES hoy en día -novelas sólidas con tramas que pueden ser tan potentes (o no) como ocurre con cualquier otro género de ficción-, y lo que NO ES literatura romántica -historias azucaradas, simplonas, sólo aptas para mujeres-, y para concluir, la autopublicación, tema del que nos ocupamos Kelly Dreams, Encarnación Alcalde Brotons y yo. Sea como impresión bajo demanda, co-edición o autopublicación propiamente dicha, es una fórmula cada vez más utilizada en nuestro país, que por tratarse de proyectos personales que no necesitan ser «vendibles» según criterios editoriales, amplían el panorama romántico ofreciendo a las lectoras historias frescas, audaces, y en algunos casos, curiosamente, también «vendibles».
En resumen: un momento emocionante, súper agradable y muy esperado que, como bien apuntaban Trini y Teresa, pasó muy rápido.

P.Sutherland, Trini Palacios, Teresa Cameselle, Mercedes Molist, María José Losada y Encarnación Alcalde Brotons
Agradecimientos muy especiales a:
Mercedes Molist por hacer posible que las románticas tuviéramos nuestro lugarcito en el programa de la Feria del Libro de La Coruña 2011, y a título personal, por tu interés en mi trabajo y todas las facilidades y oportunidades que le has brindado a Princesa, y
Trini Palacios por tu cariño, tu permanente (buena) disposición y ese talento que tienes (porque lo tienes, aunque tú no lo creas) de hacerles las cosas increíblemente fáciles a los demás.
A mis compañeras de mesa Encarnación, Kelly, Teresa y Lydia: por estar ahí, haciendo que todo resultara tan grato y tan, tan entrañable.
Y ahora sí, sin más dilación, cuelgo el teclado y me voy en busca de sol, playita y un merecido descanso :)
¡Hasta septiembre!
Esta semana escuché la mesa redonda enterita, gracias a los dos podcast de radio, y tengo que decirte que lo disfruté muchísimo. Qué de cosas interesantes comentásteis en relación a las distintas vías para llegar a la publicación. Y, sobre todo, el modo en que afrontáis vuestro trabajo como escritoras.
Me quedo con tu testimonio: constancia, práctica, esfuerzo metódico y que las musas nos pillen trabajando.
Un beso, siempre es una delicia escucharte.
¡Gracias, Olivia!
La verdad es que, a pesar de los nervios, las cinco lo pasamos muy bien charlando con Trini y eso se nota. Te aseguro que en más de una ocasión, al escuchar las intervenciones de las chicas, echaba muchísimo de menos mi libreta de notas -¡contaban cosas tan interesantes!-… hasta que recordaba que lo estaban grabando y entonces tomaba conciencia de dónde estaba y qué estaba haciendo y… «brrr… -pensaba- ¿qué hace una mujer reservada como tú con un micrófono delante de la cara?» :)
Fue toda una experiencia.
Me alegra que te haya gustado, guapa.