Melodías y palabras.

La música no solo amansa fieras, también inspira a escritoras de novela romántica.

Me gusta visitar los blogs y webs de escritoras, me gusta leer sobre sus hábitos y sus cosas favoritas. A menudo descubro que comparto con algunas de ellas más de lo que a priori me parecía y en algunos casos, directamente, me sorprendo. Fue el caso de Marnie Pehrson: todavía no he leído ninguno de sus libros, pero sus posts creo que me los he leído todos.

Todo empezó por uno en particular que publicó en agosto del año pasado y al que llegué de “causalidad”, titulado “The Music of My Heart” (La música de mi corazón). Hablando de la importancia que ha tenido la música en su vida, dice que tanto es así que “no es capaz de ponerse a escribir una novela sin antes crear la banda sonora”. Los ojos se me quedaron pegados a esa línea porque en mi caso es igual: existe una historia, unos personajes y una música asociada que suena mientras escribo. Pero es que cuando seguí los enlaces de su blog y llegué a la “banda sonora” de una de sus novelas, la sorpresa fue mayúscula: dos de las canciones de su banda, están en una de las mías (Breathe de Faith Hill y Believe de Brooks&Dunn). Y no son precisamente Top40 en el mundo…

Para mí también la música es un ingrediente fundamental en mi vida, y de la misma manera que los sabores o los olores evocan recuerdos, en mí, la música tiene ese efecto: trae a mi mente, con una nitidez increíble, momentos vividos y con ellos, todas las emociones. En mi caso, además de estar presente mientras escribo, es fuente de inspiración: tenía en mente las historias que quería desarrollar en mi serie Sintonías, pero me faltaba la ambientación. Estaba escuchando música, como siempre, y una línea de la canción que sonaba en ese momento, entró en mi cerebro como un láser. No creo en las casualidades y suelo seguir mis pálpitos, así que me puse a buscar información sobre la canción y el cantante sin perder ni un minuto. Y voilà: su biografía me dio lo que necesitaba. Media hora más tarde, tenía la ambientación para mis tres historias: una familia grande y generosa, en la que hijos biológicos conviven con niños de acogida. La canción, bonita por cierto, es Every Time I Hear Your Name y el cantante, Keith Anderson.

Y aunque Keith se parece algo al protagonista de mi tercera novela, como suele ocurrir, la ficción supera la realidad: mi Jason es muchíiiiiisimo más guapo :-)

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