Sintonías: cuando el amor te da alas.

Alguien, de sexo masculino, me dijo hace poco que la mayoría de las personas se enamoran de quien pueden, no de quien quieren. Se casan (o equivalente) con alguien de su entorno, y particularmente en el caso de las mujeres, por no quedarse solas.

Supongo que eso serviría para explicar el número creciente de divorcios, separaciones y rupturas. Si ya tiene sus complicaciones hacer que una relación funcione cuando crees que te enamoras de quien quieres…

La novela romántica es un género para mujeres deprimidas que buscan historias que pongan un poco de sabor a sus vidas insulsas, escritas por mujeres, y a veces hombres, igual de deprimidas con vidas igual de insulsas. No es broma, lo leí hace varios meses y aunque no es cita textual porque no he conseguido volver a dar con el bendito artículo, venía a decir eso. De quien escribe y lee este género no sorprende nada.

Bueno, como pertenezco a este grupo de ejemplares insulsos, puedo meterme hasta el cuello en historias que aborden AMORES, con mayúsculas, sin que nadie se sorprenda. Así las cosas, me lié la manta a la cabeza. Con una buena taza de té y mi música favorita de fondo, me hice unas cuantas preguntas.

¿Cómo sería el amor entre dos personas que sintonizan y se esfuerzan por mantener esa frecuencia a pesar de las vicisitudes de la vida, que se centran en lo que los une en vez de centrarse en lo que los separa?

¿Cómo sería el amor entre personas que son la misma cosa en distintos grados?

¿Cómo sería vivir con alguien que te inspira y te motiva a ser más y mejor?

Y especialmente, ¿cómo resuelven las diferencias, los egos, las aspiraciones individuales, en un mundo tan competitivo que exige tanto de las mujeres como antes exigía de los hombres?

Sabemos cómo se resuelve cuando hay amor. ¿Cómo sería si hubiera AMOR?

El resultado son tres historias contemporáneas que se desarrollan en un auténtico paraíso multicolor, Arkansas, entre los años 2004 y 2006. Los personajes que te iré presentando las próximas semanas me regalaron momentos increíbles: Jordan, el protagonista de la primera entrega de la serie me enamoró por su perspicacia, por su habilidad para llevarse el gato al agua y por su entrega incondicional. Mark, el protagonista de la segunda, me metió en camisa de once varas más de una vez con sus ideas tan radicales sobre la mujer y su rol social. Podía sentir cómo me rechinaban los dientes cuando escribía sus diálogos… Y Jason, el “héroe” de la última entrega… ¿Qué decirte de él? Diane Lilly de Glam Magazine lo describe a las mil maravillas en este artículo.

En fin, son tres historias bien románticas, que hablan de mujeres -y hombres- que se enamoran apasionadamente de quienes quieren y que pudiendo conformarse con menos, no lo hacen. Dos historias de AMORES ideales y una, de almas gemelas.

Historias de esas que no hacen estadística de divorcio :-)

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